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Publicado por Webmaster el 2/7/2014 (611 lecturas)

Argentina, destino académico de estudiante amigoniana

Mariana Calderón
Universidad Católica  - Argentina

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Viajar en subterráneo, ver la luz del sol siendo las 8:00 p.m. en verano o vivir con temperaturas bajo cero en invierno, hacen parte de la experiencia.

 
La Pontificia Universidad Católica de Argentina fue el claustro que recibió a la estudiante de Comunicación Social.

Mariana Calderón Hernández, estudiante de Comunicación Social de la Funlam, realizó intercambio académico en Buenos Aires, Argentina. De su puño y letra, nos cuenta lo grata, placentera y edificante que fue esta experiencia para su vida personal, académica y por supuesto profesional.

El Relato

Dicen que para recorrer el mundo, necesitas volar cientos de horas, cruzar fronteras y registrar innumerables sellos en el pasaporte; hoy puedo decir que he conocido parte de él, en una porción de la geografía que representa como ninguna otra la idea de multiculturalidad, desde la cotidianidad de un recorrido por las calles partiendo de Estados unidos hasta Chile pasando por Venezuela y Perú, hasta la diversidad de idiomas convergentes en el aula de una universidad.

Realizar un intercambio académico en la Pontificia Universidad Católica de Argentina en la ciudad de Buenos aires, me ha dado la oportunidad de contar con la enseñanza de profesores reconocidos en su ámbito laboral y profesional, convivir en el aula de clase con compañeros de diversas nacionalidades, ser parte de cursos en los que la participación y el trabajo en grupo son destacados, conocer temáticas y aspectos de mi carrera (Comunicación social) y el mundo desde otro enfoque, cursar materias prácticas que me aportan experiencia y teóricas fundamentos, realizar trabajos con compañeros con pensamientos tan distintos como nuestras realidades y compartir mis conocimientos y experiencias con docentes y alumnos, entre otros aspectos que han contribuido de forma muy positiva tanto a mi formación académica como personal.

Del mismo modo, vivir en Buenos Aires me ha dado la posibilidad del contacto no solo con la cultura “gaucha” sino también con diversas de ellas que se ven representadas en algún espacio de la ciudad: comprar víveres en el supermercado Chino, sentarme en el colectivo al lado de un Judío, alquilar una película en el quiosco de un Uruguayo, cenar en un restaurante Armenio, visitar la Mezquita Árabe y la Torre de los Ingleses, tomar un café en la Plaza Francia o dar un paseo por el Jardín Japonés, además de vivir experiencias nuevas como viajar en subterráneo, ver la luz del sol siendo las 8:00 p.m. en verano o vivir con temperaturas bajo cero en invierno.

Estar lejos no es fácil y más cuando en un principio estás sola acompañada tan solo de maletas llenas de ropa y expectativas; digo principio porque estando aquí y desde el instante que los argentinos me dijeron bienvenida, supe que no iba a estarlo por mucho tiempo; a quienes me atrevo a comparar con la gentileza que nos caracteriza a los colombianos los mismos que somos acogidos como cualquiera de ellos. Estar en Argentina es extrañar mi familia, mis amigos, mi universidad, mis docentes, la arepa y las tajadas de maduro; pero al mismo tiempo es convertirme en una integrante más de una familia que me ha acogido en la suya, conocer nuevos amigos y cogerle el gusto a la media luna, a la yerba de mate y el dulce de leche.

Finalmente, realizar un intercambio académico me ha dado la oportunidad no solo de enriquecerme académica y culturalmente, sino que también ha sido la ocasión ideal para conocerme a mí misma: aplaudir mis logros y reconocer mis errores, afrontar retos y festejar mis logros; pero sobre todo ha sido la experiencia que me ha enseñado a amar aún más aquello que amo…Dios, mi familia, mi carrera y mi país.