Universidad Católica Luis Amigó

Centro Regional Manizales

Comunicado n.° 8: Un mes después: memoria, esperanza y reconstrucción.

Publicado por Webmaster el 15/9/2026 (15 lecturas)

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A toda nuestra comunidad universitaria del Centro Regional Manizales, reciban un fraterno saludo de Paz y Bien.

Hoy, cuando se cumple exactamente un mes del evento sísmico que sacudió nuestra región, quiero comenzar elevando nuestro agradecimiento a Dios, Padre Creador, por el regalo de la vida, por habernos sostenido en medio de la dificultad y, sobre todo, por permitirnos continuar caminando, encontrándonos y construyendo juntos nuestra historia como comunidad universitaria.

Hace un mes vivimos aproximadamente 90 segundos de angustia, vulnerabilidad y fragilidad que seguramente permanecerán en nuestra memoria. Fueron segundos que nos recordaron lo pequeños que podemos sentirnos frente a las fuerzas de la naturaleza, pero que también nos han permitido descubrir, durante estas cuatro semanas, la grandeza de la solidaridad, la fraternidad, el acompañamiento y la capacidad humana para levantarnos nuevamente.

Hoy hacemos memoria, no para quedarnos en el miedo, sino para recobrar la esperanza.

Un día para recordar que la vida importa

Este aniversario coincide con una fecha que nos invita a una reflexión muy especial: el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

En medio de esta conmemoración, queremos hacer memoria y elevar una oración por aquellas personas que han perdido la esperanza, por quienes han atravesado silenciosamente situaciones de dolor y por quienes, quizás, no encontraron a tiempo una voz amiga, una mano cercana o una red de apoyo que les permitiera afrontar sus dificultades.

Por eso, hoy queremos decirle a nuestra comunidad: no estamos solos.

Si alguien está atravesando momentos de tristeza profunda, angustia, desesperanza o depresión, le invitamos a buscar ayuda, a hablar, a acercarse a una persona de confianza y a utilizar los canales de acompañamiento disponibles. Nuestra Universidad cuenta con equipos y profesionales dispuestos a escuchar y acompañar, y en nuestra ciudad existen también diferentes espacios de apoyo.

Pedir ayuda no es una debilidad. Hablar no es fragilidad. Reconocer que necesitamos al otro es, sencillamente, parte de nuestra humanidad.

Desde nuestro carisma amigoniano, reafirmamos que acompañar, escuchar, acoger y estar cerca de quien sufre también hace parte de nuestra misión.

Seguimos reconstruyendo nuestra Universidad

En estos últimos días hemos dado pasos muy importantes.

Hoy podemos compartir con alegría que la Sede Palermo ya está siendo utilizada para el desarrollo de actividades académicas. Queremos agradecer profundamente a todas las personas que hicieron posible su adecuación y que, con esfuerzo y compromiso, contribuyeron a que estos espacios pudieran ponerse al servicio de nuestra comunidad.

Sabemos que todavía existen algunas incomodidades y que estos espacios no cuentan necesariamente con las mismas condiciones y comodidades de nuestras aulas habituales. Sin embargo, valoramos profundamente la posibilidad de contar allí con nueve espacios académicos, además de escenarios que nos permiten volver a encontrarnos, conversar, compartir y recuperar esa dimensión humana y comunitaria que le da sentido a nuestro ser de Universidad.

Con la habilitación de estos espacios y de las demás alternativas que hemos venido gestionando en el entorno de nuestra sede, hoy alcanzamos aproximadamente un 90 % de presencialidad.

El 10 % restante corresponde principalmente a algunos cursos que requieren laboratorios especializados, particularmente del área de sistemas, para los cuales todavía no es posible ingresar a nuestra sede principal. Seguimos trabajando para que, en el menor tiempo posible, podamos alcanzar nuevamente la totalidad de nuestra presencialidad.

Nuestra sede también se levanta

Las obras de recuperación de nuestra sede principal continúan avanzando.

En el tercer piso se presentan avances significativos y actualmente se desarrollan labores de pintura y terminación de los espacios. En el segundo piso también avanzan las intervenciones, mientras que de manera paralela se han iniciado trabajos en el primer piso, especialmente en la reparación de grietas y mampostería.

Cada pared que se repara, cada espacio que recuperamos y cada aula que vuelve a estar disponible representa mucho más que una obra física: representa el esfuerzo de una comunidad que se niega a detenerse y que continúa creyendo en el proyecto universitario que hemos construido juntos.

La emergencia nos llevó a una primera etapa de respuesta y atención. Hoy nos encontramos en una fase de reconstrucción. Sabemos que será un proceso que requiere tiempo, paciencia y mucho trabajo, pero también sabemos que cada día estamos un poco más cerca de volver a nuestra sede.

Nuestra mirada está también en quienes aún esperan

En este día tan significativo, nuestro pensamiento y nuestra oración están especialmente con aquellas personas y familias que todavía permanecen en albergues, que han tenido que refugiarse en casas de familiares, que se encuentran fuera de sus hogares, en otras ciudades o regiones, y con quienes han perdido bienes, espacios y proyectos construidos durante años.

Por ellos queremos elevar hoy nuestra oración.

Por quienes todavía están reconstruyendo sus hogares. Por quienes aún sienten miedo.

Por quienes tienen que empezar nuevamente. Por quienes necesitan una mano amiga.

Que no los saquemos de nuestra mente ni de nuestro corazón.

La emergencia puede haber terminado, pero para muchas personas sus consecuencias continúan. Por eso, aunque hoy nos encontramos en una etapa de reconstrucción, la solidaridad no puede terminar con la emergencia.

Que la solidaridad siga siendo nuestra consigna. Que la esperanza sea nuestra bandera.

Que el amor y la fraternidad sean nuestra manera de caminar.

Hace un mes fuimos testigos de nuestra fragilidad. Hoy somos también testigos de nuestra capacidad para levantarnos, cuidarnos y seguir adelante.

Porque recordemos que la Universidad no son solamente sus edificios. la Universidad son las personas que la habitan, los vínculos que se construyen y la esperanza que se comparte.

Sigamos caminando juntos.

Cordialmente,

Fray Gabriel Ricardo Pimienta Arias

Director Centro Regional Manizales