Universidad Católica Luis Amigó

Graduados

Dos amigonianas que se encontraron para construir un sueño

Publicado por P.informacionyprensa el 6/10/2026 (70 lecturas)

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  • Estas graduadas de la Licenciatura en Educación Infantil unieron su amistad y vocación para continuar la historia de un preescolar que hoy dirigen juntas.

Hay encuentros que terminan convirtiéndose en historias para toda la vida. Así ocurrió con Daniela Tamayo Miranda y Catalina Gómez Ramírez, graduadas de la Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad Católica Luis Amigó, que hicieron de su amistad la fuerza para construir juntas un sueño: continuar y transformar la historia del Centro Educativo Las Tortuguitas.

Todo comenzó en 2014, en un preescolar de Envigado. Catalina ya tenía experiencia en las aulas; Daniela, recién graduada como normalista, llegaba a su primer trabajo con ilusión y ganas de aprender. Entre niños, retos y largas jornadas, una guiaba y la otra aprendía, y así nació una hermandad.

Esa amistad creció en los salones de la Universidad, donde compartieron materias, trabajos y noches de estudio, y soñaron una educación donde aprender fuera sinónimo de felicidad. No fue fácil: estudiaban y trabajaban, mientras daban vida a un proyecto que cambiaría sus vidas. De la Universidad se llevaron amistades, experiencias de campo inolvidables, docentes como la profe Diana López, hoy asesora pedagógica de su preescolar, y valores que aún las acompañan: la empatía, el respeto, la perseverancia y la vocación de servir.

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En 2016 llegó una oportunidad inesperada. Siempre habían soñado con tener su propio jardín, pero no lo buscaban. Fueron a conocer Las Tortuguitas, un preescolar con casi tres décadas de historia, y se enamoraron. No tenían dinero ni garantías, pero sí fe, ganas y amor. "Sentimos que Tortuguitas fue un verdadero regalo de Dios", recuerdan. Daniela asumió como directora y Catalina como representante legal.

En 2020, la pandemia las llevó al límite. Se reinventaron con clases virtuales y redes sociales, pero llegaron a pensar que tendrían que cerrar. No lo hicieron: con personas generosas y un equipo que "se puso la diez", encontraron nuevas maneras de sostener el sueño.

Hoy, al mirar atrás, siguen preguntándose entre risas: "¿Cómo lo hicimos?". Para ellas, Tortuguitas no es una empresa, sino un sueño que cultivan cada día con amor y esperanza. Y si pudieran hablarles a esas dos mujeres de 2016, les dirían que “no tengan miedo: son unas berracas, unas guerreras, y juntas llegarán lejos”.

Si algo les enseñó Tortuguitas fue "a no rendirnos cuando las circunstancias nos dicen que debemos hacerlo". Esa es la lección que Daniela y Catalina viven cada día en sus aulas, y la que hoy comparten con orgullo con otros graduados de la Universidad Católica Luis Amigó, su casa de formación.