Medellin, Noviembre de 2005 <> Fundación Universitaria Luis Amigó <> Facultad de Comunicación Social <> Séptima edición
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Fotografía: Laura M. Castaño

 

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Por Laura Marcela Castaño

“El consumo y abuso de drogas, el maltrato infantil, la violencia intrafamiliar, el abuso sexual, los embarazos a temprana edad, la explotación sexual y la delicuencia son algunos de los problemas que el Proyecto Acoger trata de resolver”

“Vivo muy alegre, y muy agradecido con todos los profesores del proyecto, por venir a darnos estos talleres de los cuales aprendemos mucho”, dice Carlos Quintero, uno de los desplazados que vive en el barrio Moravia y quien, a sus 62 años y a pesar de no saber leer, declara sentirse apoyado con el proyecto Acoger y, de alguna manera, no sabe cómo agradecer los beneficios recibidos tanto por él como por su comunidad.
Quintero hace parte del fenómeno del desplazamiento en Colombia, que se ha presentado a lo largo de toda su historia. Este ha sido un elemento continuo en el proceso de urbanización de sus ciudades. Medellín, según la Red de Solidaridad Social en el año 2005, tiene 19.430 familias desplazadas.
Entidades públicas y privadas, han abordado la atención de la población que sufre el desplazamiento forzoso en Colombia y una de ellas es la Fundación Universitaria Luís Amigó.
La Universidad, con la cooperación de la Secretaria de Salud de Medellín, la Fundación Éxito y la Comunidad Autónoma de Madrid, creó el proyecto Acoger, (Centro Itinerante de Formación y Prevención Integral a Problemáticas Sociales) para la población desplazada en Medellín.
Este proyecto nace como un espacio educativo para establecer un modelo de articulación social, para favorecer los procesos de adaptación y adecuación a las nuevas realidades urbanas, enfatizando en el trabajo sobre el desarrollo humano como aspecto fundamental para la prevención en situaciones hostiles.
De esta manera, el desarrollo de estos proyectos busca mejorar la calidad de vida de los desplazados, y en especial de los niños y adolescentes, además de prevenir la aparición de las problemáticas sociales, tales como el consumo y abuso de drogas, el maltrato infantil, la violencia intrafamiliar, el abuso sexual, el embarazo temprano en adolescentes, la explotación sexual, la delincuencia entre otros.
Hacia el año 2002 comenzó a gestarse la idea de este proyecto, pero sólo en marzo de 2005 se inició el trabajo de campo.
El director de la Oficina de Farmacodependencia de la Universidad Luis Amigó, Guillermo Castaño Pérez, quien hace parte de Acoger, explica que “básicamente lo que buscamos es trabajar por la calidad de vida de las familias desplazadas asentadas en la ciudad de Medellín, porque normalmente nuestros jóvenes y niños están expuestos a múltiples factores de riesgo que los pueden hacer caer en cualquiera de estas problemáticas, ya que están potenciados por las mismas condiciones en las que viven”.
El proyecto Acoger propone una nueva modalidad en su desarrollo metodológico: la Escuela Móvil, que consiste en un autobús dotado de materiales pedagógicos, lúdicos y tecnológicos necesarios para desarrollar la labor de campo.
Desde esta unidad los especialistas ofrecen atención diaria, por tres meses a cien personas desplazadas, a las cuales les prestan además del servicio psico-educativo, apoyo social, refrigerios y otros servicios destinados a satisfacer sus necesidades básicas.
Uno de los participantes del proyecto, el psicólogo Juan Pablo Valencia, desde su área formativa cuenta que “la educación la damos por medio de la lúdica y el juego intencionado, intentamos rescatar la autoestima y valores que creemos que estas personas desplazadas han perdido, es como una manera de acogerlos y darles la bienvenida porque aquí tienen muchas cosas por vivir, además, trabajamos la norma para que todo lo que aprendan se lo lleven a sus casas, escuelas y a su misma comunidad”.
Mónica, una joven de 16 años, quien ha estado vinculada al proyecto y ha sido asesorada por Juan Pablo Valencia, piensa que “este proyecto me parece muy interesante ya que he aprendido mucho en lo psicológico, me han ayudado a canalizar ideas que tenía muy equivocadas, porque no es solo lo que uno piensa, sino que es la realidad, además me he vuelto más responsable y he aprendido a escuchar más a los demás”.
De igual manera, Johana Romero, de 10 años, dice: “los profesores son muy buenos con nosotros, son muy cariñosos y nos enseñan muchas cosas, sobre la familia, la raza, los derechos y el respeto, y me gustaría que el otro año estuvieran acá (en Moravia)”.
Cada vez que el bus de Acoger llega a Moravia, una multitud de niños, entre los 5 y los 12 años, se aglomera, expectantes y sonrientes, a ver lo que van a aprender, mientras los docentes ponen todo su empeño para que todas estas personas, jóvenes, niños y adultos vean la realidad de otra manera y la aprendan a asimilar.
El proyecto Acoger pretende seguir ejerciendo su labor social hasta el año 2007, cuando se espera haber logrado que en los sectores con mayor número de personas desplazadas por la violencia, estén más consolidadas en relación con los problemas sociales que afectan al país, aún así seguir llevando más sonrisas a los niños y mejor calidad de vida a los adultos y adolescentes desarraigados en Medellín.

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