Medellin, Noviembre de 2005 <> Fundación Universitaria Luis Amigó <> Facultad de Comunicación Social <> Séptima edición
:.: Aguila Descalza :.:
Fotografía: Mayerlín Sandoval

 

:.: Aguila Descalza :.:
Por Elkin Lavoe y Jorge Molina

“En 1980 comienza una empresa, que aparte de hacer cultura, ha recuperado el patrimonio histórico de la ciudad. Carlos Mario Aguirre y el Aguila descalza comprueban que del teatro sí se vive bien”

Carlos Mario Aguirre es el creador del grupo de teatro El Águila Descalza, una empresa que ha obtenido muchos reconocimientos a lo largo de 25 años de historia artística. El sueño que tenía Carlos Mario de vivir del teatro, una idea descabellada para su familia y sus colegas, se volvió realidad desde el año 1980.
En 1979, un joven de 28 años, después de pasar por “el taller de la Universidad de Antioquia”, “Títeres La Polilla” y “el Taller de Artes”; decide hacer teatro en solitario y llegar a tener un grupo estable. “Pensaba en construir un grupo que además viviera del teatro. En la actualidad, como antes, es difícil vivir de él. Yo quería mostrar que sí se podía. El que vende mamoncillos vive de vender mamoncillos. ¿Por qué los que hacen teatro no viven de hacer teatro? Yo me comprometí en crear un grupo, un asunto que funcionara”.
Carlos Mario recuerda cómo sus colegas le decían que iba a necesitar dar clases, y hacer otras cosas para sobrevivir económicamente, pues del teatro nadie vivía. Él les respondía: “que más profesión que el teatro, si yo no vivo de hacer teatro más bien me muero de hambre, pero yo no voy a ponerme a hacer otras cosas”.
En 1980 comienza su sueño. Quería ponerle un nombre al grupo que fuera poco común. Surgió la idea de “confites el caballo”, “huevos y huevos”, “teatro de Hapinen y bordados la virgen del Carmen” entre otros, pero en el municipio de Concepción - Antioquia encontró una volqueta arenera que decía en la parte de atrás: “El Águila Descalza”. Aquella expresión le llamó la atención y bautizó así su grupo.
Su primera obra fue: “Mima mame mima”. Tres años después, con “tanto tango”, se funda en una pieza en Laureles, la primera sala de teatro. ”Cuando había 25 personas era lleno completo”. Dice el protagonista de una “ilusión” que intentaba “hacer realidad”; a pesar de poseer sólo un integrante, no declarar renta, ni tener registro ante Cámara de Comercio, era ya una empresa, como dice Carlos Mario, “Empresa es todo aquello que el hombre emprende”.
Cristina Toro, su compañera de labores, llegó al Águila a “ponerle seriedad al asunto y a mí...todos entraban y salían (actores). El grupo era como un volador sin palo. Era empresa porque emprendía pero todavía no era un nomadismo del teatro. Con Cris nos organizamos de verdad, y empezamos a darle otros matices a esto para que pudiera funcionar”. Él habla de aquella mujer con la misma pasión que siente por el teatro.
Cristina había estado en alguna función de las obras que se realizaban. Estudió Administración de Empresas en Eafit. Una vez llegó a donde Carlos para entrevistarlo en un trabajo que estaba haciendo sobre el teatro en Medellín. “En febrero del 85, Cristina llega a la pieza a ver la Cantante Calva de Eugenio Dionesco. Yo hacía los 5 personajes. Ella se queda, esa noche nos enamoramos. Quedamos de trabajar juntos. Empezamos a bailar tango, a montar “Tanto Tango”, a embebernos con el tango. Ella trabajaba en el instituto de integración cultural de Quirama. Hicieron un recorte de personal. Le entregaron su liquidación 45.000 pesos. Con esa plata alquilamos una casa en el primer parque de Laureles que valía 45.000 pesos. Era una locura. Porque meterle toda la liquidación a un mes era tenaz. Pero lograron su cometido de salir adelante.
La casa del primer parque de Laureles tuvo que reformarse 2 veces. Comenzó con una capacidad de 25 personas. Carlos Mario salía al balcón a las 7:30 de la mañana y les gritaba a las personas que iban a estudiar y trabajar: “Aquí hacemos teatro. Vengan por la noche. Estamos presentando: El sueño del pibe”. Como un payaso dice que anunciaba, y la gente se quedaba aterrada. Asistían 1, 2 15, 22 personas cada noche. Nunca los dejaban solos.
En vista de la creciente afluencia de público, tumbaron muros y unieron piezas para que se pudiera acomodar más gente: cien personas. Ellos vivían en la casa y sólo tenían una pieza para habitar. El resto de la casa estaba ocupada entre “checheres” y el teatro.
Al principio apuntaban en un cuaderno la gente que asistía a sus obras, pero después no les interesó llevar más ese registro. En 1986 estrenan “País Paisa”. Un fenómeno del teatro colombiano. Allí hicieron 187 funciones. Hubo personas inclusive que repetían la obra. Alguien en sus inicios la vió 19 veces. “País Paisa” retomaba las costumbres de Antioquia. Carlos Mario al principio hacía teatro “serio”, pero siempre se le salía el payaso. Se considera más payaso que actor. Dionesco lo inspiró para hacer teatro cómico y “País Paisa” fue el reflejo de ello.
Se recuerda con rabia el momento que tuvieron que dejar su casa- teatro: “Abandonamos esa casa porque la Alcaldía nos la selló. No teníamos rampa para minusválidos. Nadie necesitaba permisos. Pero como a nosotros nos estaba yendo bien, comenzaron a “jodernos” la vida. Como dice “Cochise”: aquí se muere más la gente de la envidia que del corazón. El alcalde era Omar Flores Vélez. Fue terrible para nosotros; ningún grupo de teatro nos apoyó”.
Para El Águila ese fue uno de los momentos más duros; pero eso les permitió “destetarse” de su casa. Tuvieron que alquilar teatros grandes de la ciudad. En diciembre del 86 pisaron por primera vez el escenario del Pablo Tobón Uribe; con tal éxito, que en febrero del siguiente año inauguraron el teatro de la Universidad de Medellín. Hicieron dos funciones donde la gente copó el recinto.
Luego hicieron 70 funciones en el teatro Metropolitano, 5 meses estuvieron en Bogotá, viajaron a Estados Unidos, siempre llenando los lugares y presentando solo “País Paisa” hasta 1990.
Pero antes, en el año 1988, Carlos Mario y Cristina paseaban por el barrio Prado, observaron una casa que iban a derribar y se plantean como meta comprarla en un futuro. “Yo vivía en el barrio Sevilla, mi papá nos sacaba a pasear por Prado, esta casa me enamoró siempre. Una vez Cristina y yo, la vimos desocupada y dijimos: un día vamos a tener esa casa para hacer un teatro. Era una casa especial que construyó Cipriano Rodríguez. Ésta muestra parte de la historia de nuestro pueblo. No íbamos a permitir que la tumbaran. Esa casa es nuestro aporte a la ciudad. Uno tranquilamente puede no tener un teatro y presentar funciones, lo que entre nos lo dividimos y listo. Nos evitamos pagar secretaria, administraciones o nos conseguimos un galpón en el barrio Colombia, cerca de El Poblado y Envigado, y hacemos un teatro para El Poblado. Todo el mundo se quiere ir para allá ese es el sueño de la gente nuestro bastión y amor es el centro. A nosotros nos interesa este barrio. Vamos a cumplir 5 años, tenemos un teatro para 500 personas y la gente viene.
Después de 25 años, seguimos vigentes. Cuando empezó la sala, a la gente le daba miedo el centro. El primer año fue difícil, pero fueron viniendo y aquí parten sin novedad”, comenta Carlos Mario, quién se emociona cuando menciona la casa que comparte con todos.
El Águila Descalza recuperó un patrimonio histórico de la ciudad, que no se convirtió en un parqueadero como otros lugares. La casa también tiene una biblioteca especializada en arte, teatro y filosofía. Contiene música clásica y contemporánea. Hay una videoteca con clásicos del cine contemporáneo. La colección de “País Paisa” y algunos videos que guardaron cuando hicieron televisión en Teleantioquia. Tienen un café bar donde antes y después de cada función, presentan espectáculos en vivo y ciclos de videos. Se está planeando hacer un museo grande, con una galería de obras realizadas por Carlos Mario y demás artistas de la ciudad.
El grupo ha realizado más de 26 montajes teatrales y su actual proyecto que están empeñados en sacar adelante, es una producción de cine. Se llama: “Todos los hombres son iguales, y las mujeres también”. El asesor de la película es el cineasta Víctor Gaviria. El humor también estará presente. Esperan terminarla en cuatro semanas, y conseguir $400.000.000 millones de pesos para su lanzamiento.
El Águila Descalza es una empresa que ha logrado todos los objetivos que se ha planteado, por eso Carlos Mario Aguirre dice “que del teatro sí se vive bien”.

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