Medellin, Noviembre de 2005 <> Fundación Universitaria Luis Amigó <> Facultad de Comunicación Social <> Séptima edición
:.: Un arma menos :.:
Fotografía: Mayerlín Sandoval

 

:.: Un arma menos :.:
Por Sandra Milena Herrera

“Medellín en la época de los años 80 y 90 fue una ciudad con un alto índice de violencia y número de homicidios. Sin embargo, según las proyecciones la ciudad pasará de tener un promedio anual de 6.500 asesinatos, a tener 700 al finalizar este año”

La actual tendencia a la disminución de las tasas de homicidio, la agresión, la delincuencia y, en general, las diferentes expresiones de violencia en Medellín y municipios del Valle de Aburrá, plantean a las autoridades un gran reto, el de establecer acciones efectivas que garanticen la sostenibilidad de esta tendencia; sin olvidar que el de la violencia sigue siendo un serio problema que afecta a toda la región metropolitana.
Medellín en la época de los años 80 y 90 fue una ciudad con un alto índice de violencia y número de homicidios. Durante los últimos 15 años la tasa de asesinatos ha tenido una notoria disminución, que se ha acentuado más en los tres últimos años. Jesús Alberto Sánchez, consultor de PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), dice que, según las proyecciones, Medellín pasará de tener un promedio anual de 6.500 muertes por homicidio, a tener 700 al finalizar este año.
Medellín ha tenido un estatus de ciudad violenta debido a factores como el narcotráfico, el conflicto armado entre guerrillas, las autodefensas y bandas de delincuencia común. Esto ha alimentado en la gente un miedo que explica el que muchos ciudadanos porten armas.
Por ejemplo, la señora que tiene su negocio y guarda un revólver para defenderse en caso de que la vayan a atracar o peligre su vida dentro de su establecimiento; o el taxista que carga un machete en su vehículo; o la muchacha que lleva una navaja en su bolso; o el empresario que vive armado de pistola para defenderse en el evento de un atraco o secuestro.
“El Plan Desarme para Medellín y el Área Metropolitana es un programa pedagógico que pretende generar en los habitantes un espacio de convivencia y participación ciudadana”, dice Gustavo Villegas, su director.
El objetivo principal de este programa, del que son responsables el Área Metropolitana, la Alcaldía de Medellín y el PNUD, es rebajar los índices de violencia en la ciudad y enseñarle a la gente que los conflictos se pueden solucionar sin necesidad del uso de un arma, lo que ya se ha logrado en porcentajes significativos. También tiene como objetivo disminuir la agresividad de los jóvenes.
“No es lo mismo la situación de un muchacho antes del proceso de desarme, a su situación hoy. El cambio es total, no solamente en la parte militar sino también en la parte espiritual del joven”, añade Villegas.

También con el Cacique Nutibara
Bajo el slogan “Un arma menos, son muchas vidas más”, el programa también ha venido acompañando el proceso de desmovilización del bloque Cacique Nutibara, de las AUC, en la parte de capacitación y de prevención de la violencia.
Carlos Altamirano es un desmovilizado de 28 años de edad, quien se acogió al programa y actualmente realiza labores de comunitarias de promoción del desarme. Así relata Carlos esta experiencia:
“Anteriormente me mantenía en la zona del barrio El Picacho luchando por la comunidad, sacando a las milicias que monopolizaban las calles. No había un día en que no se presentara un enfrentamiento entre ambos grupos, y eso tenía muy cansada a la gente del barrio.
Varios compañeros y yo decidimos ingresar al proceso de paz, a ver si salíamos adelante. Hace tres meses nos desarmamos con el bloque “Héroes de Granada”, y actualmente nos dedicamos a luchar por la comunidad, en trabajos con grupos juveniles y de la tercera edad. Les damos conferencias sobre lo que era la vida de nosotros en la guerra antes de entrar al proceso.
El gobierno nos apoya dándonos estudio, nos brinda asesoría con psicólogas y realiza encuentros para que nos integremos con otros jóvenes que están dentro del proceso”.
Por su parte Lina Jiménez, psicóloga del programa, evaluó el desempeño de los jóvenes como algo positivo, cuando afirma: “Ellos se han adaptado a la vida civil, y realizan trabajos comunitarios.
Nuestra labor es hacerle un seguimiento individual, familiar y social a cada desarmado, e involucrarlos en los proyectos que tenemos para ellos. Uno de estos proyectos es “Delinquir no paga”, para los ex presidiarios, donde cuentan cómo fue su vida en la cárcel y su pasado violento. Actualmente estos jóvenes son todo lo contrario. La sociedad los observa saliendo de sus casas con un cuaderno o un libro en su mano”.

Fase de posicionamiento
El proyecto tiene varias fases. La primera es la de posicionamiento y pedagogía, que ha logrado realizar varios eventos que han contado con participación de medios: prensa, radio y televisión de Medellín y Área Metropolitana. Esta fase fue presentada por el Alcalde Sergio Fajardo el pasado 29 de junio. A partir de ese día se ha venido desarrollando una serie de eventos donde participan jóvenes apoyados por iglesias y colegios, lo cual es un índice muy positivo del programa.
El 26 de Julio se realizó un encuentro metropolitano de juventud donde, según Jesús Alberto Sánchez, consultor de PNUD, participaron más de 850 jóvenes de de grupos juveniles, asociaciones comunales e instituciones educativas.
Otra acción del programa tiene que ver con la destrucción de 70 mil armas incautadas por la policía de Medellín y el Área Metropolitana. El 14 de Septiembre se fundieron las primeras 20 mil armas en el municipio de Itagüì, entre ellas cuchillos, navajas y cortaúñas. Una semana después otra destrucción de un número similar de armas tuvo lugar en Copacabana. Está pendiente la destrucción de las restantes.
También se han realizado convenios de cooperación interinstitucional para la puesta en marcha de programas y proyectos que contribuyan a la seguridad y convivencia ciudadana. Uno de ellos es el Plan para el Desestímulo al Porte y Tenencia de Armas., que se viene desarrollando en los municipios del Valle de Aburrá desde comienzos de este año.

También con los niños
Durante la semana de la no violencia, en el colegio Rosalía Suárez de la comuna 16 del barrio Belén, se realizó un intercambio de juguetes bélicos, para que los niños también contribuyeran con el desarme.Un caso particular que allí se presentó, fue el de Carlos Restrepo, un niño de tan solo 10 años que en vez de entregar juguetes bélicos entregó balas de verdad.
Resulta que el niño le contó a su papá que su colegio se estaba realizando una jornada de sensibilización sobre el desarme, y que como sabía que su papá tenía un revólver en la casa, le propuso que lo entregara en el colegio.
Su padre le respondió que él no podía hacer tal cosa, pero que se lo entregaría a las autoridades. Lo que efectivamente hizo, mientras el niño entregó las balas en su colegio.
El Secretario de Gobierno Municipal, allí presente, se asustó y al mismo tiempo admiró que un niño tan pequeño entregara estas municiones.
El Proyecto Plan Desarme seguirá trabajando en pro de desarmar personas, tanto por fuera como en su interior espiritual. Si se logra que ellos sigan comprometidos con este proceso, podría esperarse que a corto plazo la ciudad sea mucho mejor y que todos los ciudadanos busquen la paz y reconciliación como medio para resolver sus diferencias sin involucrar las armas.

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