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El teatro, espacio de reflexión

Por: Viviana Garces Parejo
El teatro Matacandelas, se perfila en la escena teatral de Medellín como un espacio abierto no solo a las manifestaciones artísticas sino también a la discusión, el pensamiento y el análisis. Su director, Cristobal Pelaez, plantea una reflexión acerca de la evolución del teatro y el reconocimiento de este arte en la ciudad”.

En el 2005, el Teatro Matacandelas cumple 26 años de puestas en escena, representaciones políticas, música y poesía, una labor que deja grandes reconocimientos en su despliegue artístico, entre ellos, el más reciente, una obra de Silvia Plath titulada “La chica que quería ser Dios“, premiada en Cuba, en el 2004, como Villanueva de la crítica.

“Homenaje a los actores y actrices eternos, los que nos habitan desde la aparición prometeica del fuego, las sensaciones, los bufones, los creontes, los que miman la cotidianidad con su rostro alegre, a los hincados del circo, a todos los que aparecen y se deshacen como fantasmas en las candilejas nocturnas en medio de los aplausos”.

ESCENA No. 1: REFERENTE HISTÓRICO

Tres, dos, uno…sale personaje tras bambalinas con pintura blanca que esconde su identidad pero no su alma; espacio teatral oscuro, que sólo lo alumbra una luz blanca, genera expectativa entre los asistentes. El actor viste un traje negro, y una vez más expongo su cara pintada de blanco; tiene una estatura media (se calcula que mide aproximadamente 1m 78 cm); su cabeza se resalta con la luz. Se apoya en una silla que le servirá de soporte en su conversación, y en momentos de descanso, Cristóbal Peláez se dirige al público después de escuchar a fondo, por 10 Segundos, una música de suspenso…

“¿Quieren conocer las raíces del teatro en Medellín y los inicios del grupo Matacandelas? Bueno, se las voy a relatar: el teatro en Medellín surge como un proceso lento durante el siglo XIX, con aventuras esporádicas de compañías españolas fundamentalmente. Hay que recordar que ésta (Medellín) era una aldea realmente pequeña; incluso la primera representación se situó en 1830, cuando el teatro tomaba una especie de celebración de algunas efemérides y fundamentalmente durante las fiestas religiosas.

Desde 1950 empieza el teatro a tenerse en cuenta a La par del crecimiento de la urbe, y entonces aparecen compañías que realizan funciones de una manera consecutiva y nueva dramaturgia, por ejemplo, el teatro El Duende, de Sergio Mejía Echevarría, y El Triángulo, en el que estaban directores como Rafael de la Calle, Gilberto Martínez y Rafael Arango. A partir de ese momento, empieza a liberarse de esa influencia zarzuelera y de ese teatro de pura entretención, de quemar el tiempo, por el teatro como un espacio de discusión, de pensamiento y de reflexión; luego se va filando una ideología política a partir de los años 70 hasta 1985 aproximadamente".

"El Matacandelas surge en la coyuntura del fervor ideológico; pero, de alguna Manera, la experiencia era aparte: yo estuve ausente mucho tiempo de todo lo que fue ese movimiento teatral y político, porque mi formación se da en España, y con ella se traían otras ideas del teatro. Debo recordar que en aquel tiempo no existían escuelas: era pura "goma", puras ganas, pasión por el teatro contemporáneo; de hecho, la primera obra fue un collage de distintos teatros. Entonces, exploramos en las formas populares -de vanguardia y el teatro de títeres-: la idea era que el grupo tuviera sus propios actores, pues no existía esa influencia en el campo formativo, y con los años se ha demostrado que fue posible y efectivo".

Ahora se mira el espacio teatral como una manera de reflexión, no como un medio Sino como un fin, paso realmente importante que dio lugar a un montón de iniciativas privadas, grupos esporádicos que se armaron alrededor de montajes, pero de una manera que el teatro, concretamente en Medellín, ha logrado volver contemporáneo lo que se ha hecho en el mundo”.

El actor y director sostiene, con su mano derecha, un cigarrillo, que él acerca lentamente a la boca para degustarlo, y prosigue: “El teatro es un tema muy apasionante, todavía tengo más para contar; pero, obviamente, yo pienso en ustedes: demos un receso de 10 minutos y volvemos a escena. ¡Ah!, y recuerden: tinto y aromática, cortesía de la casa.


ESCENA No. 2: INFLUENCIA TEATRAL Y TIPO DE PÚBLICO

Se abre el telón nuevamente: se escucha la melodía Claro de Luna, de Beethoven durante 12 segundos. Comienza a salir una joven vestida de rojo, con su cabello engominado y corto, una estatura más o menos de 1m con 70 cm, piel blanca, que contrasta con el escenario claro-oscuro; a diferencia de Cristóbal, no le cubre nada su rostro, más bien se observa que no tiene una sola gota de maquillaje; mira a su alrededor y ve cómo el público la observa… "Me pueden llamar, por hoy, Roberta: está bien ese nombre por esta noche. Les cuento que mi mayor pasión en la vida es el teatro, la actuación, porque, a través de cada personaje que interpreto, doy vida a diferentes personalidades y gestos característicos, transmito ideas que pasan las fronteras del tiempo; además, se comparten estremecimiento, música y poesía"…Creo que se escuchan unos pasos:

-"¿Quién anda ahí?", exclama, y se ve cómo ingresa nuevamente Cristóbal.

- "Soy yo, Cristóbal, y he venido a compartir nuevamente con este público el trasegar nuestro por las tablas, el teatro".

- "¡Qué bien!, yo le contaba al excelentísimo público qué es lo que me apasiona de esta profesión".

- "¡Ah, qué bien, Roberta!" -exclama su acompañante-; pero antes de que continúes, yo quiero que les compartas cuáles han sido las influencias que hemos adoptado para la actuación".

"Bien. Tenemos una inclinación muy grande por la palabra y por el texto literario; hemos trabajado actores muy importantes del ámbito mundial, incluso no de teatro, como Fernando Pessoa, así como actores con una gran potencialidad escénica, es decir, un teatro que encara lo experimental en la escena. También nos ha interesado el trabajo con los niños, acercándolos a diferentes conceptos a través de los títeres, sin olvidar el campo musical; además estamos influenciados por la literatura de los siglos XIX y XX".

Se escucha música del grupo Metallica por 10 segundos…"¡Ah! -exclama Cristóbal-, llegó la hora de explicarles qué tipo de público buscamos para mostrarle nuestra actuación:

"Tenemos representaciones orientadas a los niños: es un teatro de barraca, muy festivo. Por otro lado, no es que nosotros busquemos actores muy intelectualistas, sino actores muy profundos. Al tipo de público para el cual trabajamos lo describo como personas de gran atletismo mental: no nos interesa trabajar para un público atrasado ni contaminado demasiado por los "reality shows", ni con pereza mental; hasta ahora hemos podido llegar a un público universitario, joven...Quienes trabajamos en teatro tenemos fama de ser atrasados. Nos catalogan como locos, peligrosos, gente ´raronga`; pero yo resumo que el teatro está mostrando de manera muy atrasada una representación hacia el futuro de la sociedad”… Se escucha nuevamente (10 segundos) Claro de Luna de Beethoven y se cierra el telón.

ESCENA No. 3: LA HORA DEL SUBSIDIO Y DE LA PUBLICIDAD

Atención, la intervención que sigue se sale de lo acostumbrado: Cristóbal aparece, tras bajar el telón, sentado en un sofá con su cara descubierta, sin maquillaje y exclama: "Invito a cualquier receptor del teatro a que pase a preguntarme lo que le inquiete de nuestro espacio teatral" …. Sonido de platillos que indica suspenso (7 segundos)… Se levanta una joven cuya edad está entre los 20 y 23 años, cabello largo, que le llega hasta la cintura, piel blanca, ojos negros y mirada despierta.

“Bueno -le pregunta el director-, ¿cómo te llamas y qué tienes para preguntar?".
Responde la joven: - "Soy Ángela González, y siempre me ha inquietado cómo se subsidian ustedes, los actores de teatro, y si la cultura de esta clase es apoyada por el Gobierno y bien remunerada. ¿Tienen acaso ustedes despliegue publicitario suficiente que incremente la asistencia a sus presentaciones?".

Responde Cristóbal: "En verdad, hay que hacer muchos sacrificios para sacar este proyecto adelante. Este grupo funciona con $300.000.000 al año, de los cuales el 30% se obtiene por taquilla, el 70% se recolecta por la venta de funciones a instituciones privadas y oficiales, entre las que se destaca Confiar, pues ya lleva diez 10 años de comprarnos presentaciones. Cuando ambos porcentajes se cumplen, se logra que, más o menos, el grupo ruede, dejando, como se dice, ´el pelo en el alambrado`, y eso que a veces logramos funcionar al año con $200.000.000, de los cuales los $100.000.000 que quedan faltando son el sacrificio que hacen los actores. También tenemos participaciones Cristóbal continúa: "La promoción del teatro en Medellín en otras urbes es promisoria, pero muy compleja. Nosotros hacemos convocatoria en internet, porque tenemos una base de datos muy amplia de correos electrónicos que recolectamos antes de cada función, entre los que contamos casi 7.000. A través de la prensa, los espacios proporcionados son esporádicos; la radio ha sido muy sensible con la promoción, mientras que de la televisión se percibe una actitud muy pedante, pues se cree que representan lo nuevo, lo moderno, y el teatro es lo viejo, un criterio bastante pobre, porque a veces se olvida que el lenguaje teatral es muy avanzado y que la técnica necesariamente no indica ofrecer lo moderno. El Matacandelas no se queja porque, pese a que el reconocimiento del teatro es un trabajo de años, nosotros representamos a un grupo que piensa en el arte como algo promisorio y que no es una manifestación en vía de extinción".

"Para terminar el viaje por nuestra experiencia teatral, les cuento que en el campo actoral tenemos un elenco de diez personas, que varía a veces entre catorce o quince, sin contar la parte administrativa, que la conformamos cuatro. Hago una invitación extensiva al público a visitar y a disfrutar nuestras obras: Marinero ha sido representativa; también Angelitos empantanados, de Andrés Caicedo; Los ciegos y la más reciente, Silvia Plath, acogida inicialmente por los espectadores de una manera fría, pero ahora seleccionada para las representaciones latinoamericanas que llevan consigo el reconocimiento y la premiación en Cuba con el Villa Nueva de la Crítica”

Se escucha un suave sonido de violines…se levanta el maestro e inclina su cuerpo hacia el escenario y se despide sólo con un gesto. Tras grandes aplausos, se baja el telón y se le da fin a la presentación.


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