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Comunicación Educación

Escuela y nuevas tecnologías

Por: Edwin Sepúlveda
Docente de la Facultad de Comunicación Social

Los medios de comunicación han configurado nuevos modelos de sociedad. Rompieron las fronteras. Crearon una identidad global, han cambiado el paradigma de la educación, la institución educativa se queda atrás con respecto al vértigo que ofrecen los medios en cuanto al conocimiento- información. Esto implica que se dé un certero replanteamiento a su misión y a su razón.

La escuela, como lo afirma Jesús Martín Barbero, todavía en tiempos de la imagen, lo electrónico y lo virtual, se desenvuelve en el institucionalizado paradigma pedagógico de la imprenta y el texto como régimen de aprendizaje y de comunicación.
En este sentido, las instituciones educativas se han quedado atrás de los medios masivos porque estos ofrecen a las generaciones actuales nuevas herramientas y atributos: el sonido, la imagen, la velocidad, que persuaden al estudiante a un nuevo mundo, donde aprende, se informa e interactúa y en el cual se siente satisfecho porque en los libros no encuentra los beneficios que la computadora propicia: un vehículo permanente de comunicación, asegurando la necesaria interactividad en el aprendizaje; el diálogo personalizado que asegura un contacto interpersonal a través del correo electrónico, el “chat” o el foro virtual, por ejemplo.

Además, la escuela y ese modelo de aprendizaje, recogido por el texto escrito, no aceptan diferentes estructuras de educación, llegando al punto de tildarlas de “anormales”, entonces los atributos de la imagen, sea en el cine, la televisión, las computadoras, se convierten para la escuela en una herramienta incontrolable en el aprendizaje del estudiante. Aquel paradigma de comunicación pedagógica, en el cual el libro es el único instrumento para acceder al conocimiento y comprender los problemas de la sociedad, rige la academia y “se esfuerza al colocarse a la defensiva desfasándose aceleradamente de los procesos de comunicación que hoy dinamizan la sociedad”1.

Sucede que nuestras generaciones se identifican en las novelas de televisión, las historias del cine americano, en las experiencias de navegación por Internet en la que somos habitantes de una aldea global, de seres uniformados e individuos que no se identifican y explican en la linealidad que pronuncia lo escrito sobre el papel, ahora nuestras formas de aprender se establecen más en la experiencia propia, en el diario vivir, que en la dependencia de los adultos, “es casi imprescindible en nuestros días que una persona corriente recurra a la televisión (...) para ser aceptado, para estar al tanto de lo que ocurre y a cada cual le concierne. Las otras fuentes alternativas de comunicación (los familiares, los padres, los amigos, los vecinos) parece que ya no aseguran el mínimo de información precisa para que el ciudadano pueda integrarse en la sociedad a la que pertenece y de la que comprende”2.

Los medios de comunicación masivos son los que actualmente están produciendo la cultura, la identidad, los nuevos imaginarios en las comunidades.
El comunicador puede ser, además de informante de cifras, números y textos memorizados, un nuevo educador a través de los medios y la tecnología, asumiendo con responsabilidad la mediación, procurando desde su saber y sus herramientas construir un saber desde lo social.

La comunicación puede comprender su uso como un escenario en el cual educa, no se reduce a la asimilación y construcción del conocimiento que se conoce como proceso a enseñar, no se trata de transmitir un conocimiento a sus receptores, implica un proceso orientado al desarrollo social y si no es de este modo, debe tratar de encontrar los problemas de un pueblo, de la urbe, de las comunidades; pensar cuáles son las lógicas del mundo; ver la cultura, estudiarla, consultarla, saber que todo fenómeno cultural comunica. La labor de la comunicación es clave para el desarrollo de su entorno, como lo propone la etnografía educativa.
El mundo contemporáneo exige repensar nuestras concepciones de educación y al buscar soluciones para enfrentar los problemas que demandan nuestros tiempos, no debemos negarnos a aceptar las bondades de la tecnología, también creada por la inteligencia y que la sensibilidad humana nos proporciona.

1. Barbero, Jesús Martín. Heredando el futuro, pensar en la educación desde la comunicación. Revista nómadas #5. Pág.: 12, septiembre, 1996.

2. Serrano, Manuel Martín. Las funciones sociales que cumplen los medios de comunicación de masas. Barcelona, 1984, Pág.:199-208



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