Ir a www.funlam.edu.co
Ir al Portal FUNLAM

Términos de uso


Ediciones: 2 | 3 | 4 |5 | 6 | 8

LUDOPATÍA

-Mas que una adicción-

Por: Duván Chaverra

Fernando Escobar es un chef, decorador y diseñador de cuarenta y tres años oriundo de Medellín y habitante del barrio Florida Nueva. Por simple curiosidad entró a un casino hace aproximadamente ocho años y le gustó tanto que incluso ahora se considera un adicto al juego.

Este chef gasta en promedio por visita a los casinos cincuenta mil pesos y en chance por semana, más o menos, treinta mil ; asiste a los casinos por lo menos cuatro o cinco veces por semana, acompañado de su hermana y un amigo de confianza, “ellos también son jugadores” afirmó Fernando.

Para él, los casinos son sitios cómodos y en los que la gente se puede sentir bien: “Son buenos porque los sitios tienen muy buena decoración, la atención es buena, se siente uno bien, la gente que va es bien presentada; hasta el momento no me ha tocado pasar un “chasco” malo en algún casino, todo es bueno, hay buena seguridad”.

La ludopatía es una adicción que invita a las personas a consumir y participar activamente de los juegos de azar, además produce la obsesión de tener que jugar sin parar, apostando grandes cantidades de dinero y pasando la mayor parte del tiempo en establecimientos de máquinas tragamonedas, bingos y casinos.

Fernando es consciente de que su familia se preocupa por su desempeño en los casinos, pero no intervienen en sus actos: “ellos hacen mucha fuerza, preguntan cuánto se gana o cuánto se pierde, por lo general uno siempre pierde. Sufren mucho con eso, se ponen tensos, hacen más fuerza ellos que uno que va a los casinos. No es que me apoyen, porque la elección es mía, sólo que no se meten en lo que yo hago”.

Él sabe que es un adicto al juego, paradójicamente se siente contento cuando lleva varios días sin poder ir a los casinos, aunque sabe que tiene que asistir lo más rápido posible: “me parece horrible, porque uno un día se levanta y dice que hoy no va a ir, pero se ve uno con plata y eso es automático, paso por ahí y uno se mete a un casino de inmediato”.
A los casinos, según Fernando, asisten muchas personas de la tercera edad (generalmente se ven en las tragamonedas), incluso de buen nivel económico, en algunos casos los hijos para no dejarlas en las casas les dan dinero y las dejan un buen tiempo en los casinos. También se ven personas que son pendientes de los jugadores que están ganando y les piden dinero para el pasaje o para continuar jugando si así lo prefieren.

Para este adicto, asistir a un casino no es un pasatiempo, incluso la intención es conseguir dinero fácil, aunque los jugadores son conscientes de que la mayoría de las veces se pierde. Tampoco es un medio de distracción: “mucha gente dice o piensa que se va para un casino a distraerse, eso es mentira. Yo salgo con un nudo en el cuello, la tensión es horrible y si usted tiene un presupuesto más o menos de 80, 100 mil pesos y se le van en quince minutos, usted ya es ¡uy! Me gasté la plata de los servicios, de la pensión del hijo, yo salgo tensionadísimo y sudando. Yo fumo, pero allá triplico los cigarrillos que me fumo en un día normal, allá en una hora me puedo fumar un cajetilla de cigarrillos”.

Cuando el jugador está perdiendo sabe que tiene que gastar más para continuar, e inconscientemente sigue apostando más dinero sin tener en cuenta que se está involucrando en una deuda que lo conducirá a muchos problemas y lo llevaría a cometer actos ilegales, como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza de familiares y amigos para financiar el juego o hasta lo arrastraría a la muerte: “eso me parece desastroso, definitivamente no es para uno relajarse, eso tensiona y hay mucha gente que se ha matado por pérdidas de juego. Si yo apuesto 100 mil y salgo con mucha angustia, ahora dígame los que pierden millones en un día, esos hacen locuras”.

No es un juego

En la ciudad de Medellín cada vez se habla o se escribe más sobre este tema, debido al incremento de personas que asisten a las casas de juegos o casinos. La psicóloga Olga Ramírez Múnera afirma que: “el incremento se puede resumir en que no se está viendo como una problemática. En Medellín abundan los casinos y eso es un refuerzo que se le está haciendo a la problemática, la diferencia es que no se está viendo como una conducta adictiva, sino más bien como una diversión “sana”.

Para tratar de evitar los suicidios y los trastornos mentales, existen tratamientos, pero es importante tener en cuenta que el adicto debe reconocer el problema. Según Olga Ramírez Múnera uno de los objetivos que se busca en los tratamientos es poder estabilizar la conducta del jugador con el juego, es montar estrategias para que el paciente comience a disminuir los impulsos de ansiedad. Una de las estrategias que se puede utilizar es que estas personas no administren dinero y mejor dejar esa responsabilidad a la familia. Se han visto buenos resultados de tratamientos pero son obsoletos con respecto a lo que se quiere lograr para rehabilitar a esta clase de adictos.

En la ciudad existe un grupo de personas adictas denominado Jugadores Anónimos que se reúnen en el parque de Belén, para entender el problema y tratar de resolverlo.

La ludopatía es una adicción que se está expandiendo en Medellín con rapidez, no respeta edad, clase social o sexo. Afirma Olga Ramírez Múnera que: “en la ciudad hay un índice alto de este trastorno, pero no se ve como tal, cada día aumenta más, sobre todo en la adolescencia, y si no se ve como una adicción que afecta todas las áreas de convivencia no se podrá implementar un buen control de prevención”.

Esta adicción compulsiva puede destruir la vida personal, familiar y laboral, además puede convertirse en un grave problema que afecte a la sociedad si no se previene a tiempo.

Estas son algunas características para el diagnóstico del juego patológico según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales:

1.Preocupación por el juego (preocupación por vivir experiencias pasadas de juego, planificar la próxima aventura o pensar formas de conseguir dinero con el cual jugar).
2. Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
3. Fracaso repetitivo de los esfuerzos por controlar, interrumpir o detener el juego.
4. El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (depresión, ansiedad, culpa).
5. Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.


DE INTERÉS ACTUALIDAD REPORTAJE ANÁLISIS SALÓN DE LOS ESPEJOS CRÓNICA KRONOS PERFIL DEBATE INFORME INFORME ESPECIAL CÁTEDRA PARA PENSAR CONTEMPORANEO REALIZACIÓN