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DEBATE COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN

¡UN BRINDIS! POR LA HIBRIDACIÓN:

COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN

Por Alexánder Hernández

 

Si la educación no se hace cargo de
los cambios culturales que pasan hoy decisivamente
por los procesos de comunicación e información
no es posible formar ciudadanos y sin ciudadanos no tendremos ni sociedad competitiva en la producción
ni sociedad democrática en lo político.

Jesús Martín Barbero

Alrededor del debate comunicación-educación, que emergió a finales de los 70, el discurso y la documentación son muy amplios. Sin embargo, la discusión no ha tenido un anclaje profundo y apenas entrando los noventa toma más fuerza. En nuestra facultad dicho debate es permanente y la preocupación por esta rama de la comunicación no es gratuita, en vista de que nos estamos dando cuenta de cómo el lenguaje, en sus formas más inmediatas de presentación (el código oral y escrito) reconocidas por la escuela, es revaluado por el nuevo panorama que nos muestran los neo-lenguajes. Es un panorama en el cual podemos reconocer el umbral de los lenguajes a las estéticas, donde se fermentan nuevos procesos comunicativos que la escuela ignora o se resiste aceptar.

Es preocupante ver cómo la educación y la comunicación mediática en nuestra sociedad están tan separadas y, lo que es peor aún, contraponiéndose en sus modelos, cuando sólo el acoplamiento de éstas creará una experiencia cultural nueva, capaz de enseñar a leer el mundo y a entenderlo para actuar en él. Es preciso conocer a fondo el problema para encontrar las posibles relaciones y transiciones que entre comunicación y educación deben darse para otear horizontes que aporten conceptos útiles a la sociedad.

Vivimos en una época en la cual, antes que la mano de obra y la fuerza bruta, reinan la información y el conocimiento, convirtiéndose en el eje central de la sociedad y de sus transformaciones, tales como la creación de un ecosistema comunicativo que en su interior experimenta nuevas velocidades, concepciones de tiempo y espacio, nuevas formas de sensibilidad; y es el avance tecnológico-mediático uno de los pilares importantes que permite la creación, en este ecosistema, de las llamadas “ciberculturas” que reconfiguran las habilidades de lecto-escritura, modifican el soporte de la memoria y proponen la ergonomía cognitiva.

Hace parte también de estas transformaciones la descentralización de los saberes. Ya no existe un sólo centro donde se creía podrían estar ubicados, una sola autoridad que los poseía; ahora los saberes se encuentran flotando, distribuidos por el espacio ¡al alcance de todos¡ Son saberes mosaicos como los denomina Abraham Moles. De ahí que el conocimiento deje de estar atomizado y fluye, con la posibilidad de formar unidades provisionales, complementos, intersecciones y
polarizaciones que producen la emergencia de mecanismos y procesos para su acceso. Dichas transformaciones que sufre nuestra sociedad son las que determinan la comunicación en el mundo en el cual vivimos.

Ahora bien, la educación en su sistema pedagógico implementa otro modelo de comunicación diferente, que rechaza el de la comunicación social actual. Entonces, cabe preguntar ¿cómo la educación puede estar alejada de la realidad de su sociedad, cuando lo que el sujeto (estudiante) necesita es defenderse en ésta? Por esto la educación se siente retada por la comunicación y por los sujetos que, como ciudadanos, piden que les enseñen a leer la sociedad en que viven, a distinguir, a criticar, a no dejarse alienar, porque es el sistema comunicativo-pedagógico que les ha impuesto: escuchar sólo una voz, crear sólo una interpretación, la sólo lectura de libros y no creer en el poder comunicativo de la imagen como constructora de pensamiento, dándole a ésta un sentido meramente instrumental al igual que a los medios de comunicación (es por eso que la educación no puede dar paso a la tecnología sin cambiar primero su sistema comunicativo, puesto que no la utilizaría adecuadamente).

La educación, como sistema pedagógico tradicional, es un modelo unidireccional, desarrollado en paquetes informativos por edades y por grados, un sistema mecánico de simple memorización en el cual existe un centro del saber que tiene la última palabra y que no comparte el modelo de comunicación de la sociedad: primero, negándose a aceptar el descentramiento cultural que atraviesa, y que ha sido su eje tecno-pedagógico, el libro (...) Segundo, ignorando que en cuanto transmisora de conocimientos la sociedad cuenta hoy con dispositivos de almacenamiento, clasificación, difusión y circulación mucho más versátiles, disponibles e individualizados que la escuela (…) tercero, atribuyendo la crisis de la lectura de libros entre los jóvenes únicamente a la maligna seducción que ejercen las tecnologías de las imágenes (…) Cuarto, impidiéndose interactuar con el mundo del saber diseminado en la multiplicidad de los medios de comunicación a partir de una concepción premoderna de la tecnología, que no puede mirarla como algo exterior a la cultura…

Estamos ante dos opciones: la educación que ofrece un título que enseña paquetes de memoria e intenta subir estatus, -como una escalera en la cual se da un paso y luego el otro sin poder saltarse un peldaño hasta llegar al final- o la opción de aprender a desenvolverse en el mundo, saber lo que éste dicta, comprender sus cambios y controlar su información.

Está claro cuáles son las posiciones de la comunicación y la educación y cuáles son las diferencias que presentan, lo que cabe pensar en estos momentos es: ¿cómo insertar la educación en la comunicación? -pregunta que se hace Jesús Martín Barbero en sus investigaciones y nuestra facultad- cuando la escuela no cree en la imagen, en los saberes mosaicos, en suma, está en desacuerdo con la comunicación que sucede en la sociedad.

La alianza entre la escuela (como sistema educativo) y la comunicación mediática sería muy provechosa para la sociedad en todos los aspectos: económico, político y cultural; ¡CLARO!, si la escuela deja de lado todas sus pretensiones de centralidad y linealidad e interactúa con el nuevo ecosistema comunicativo, su fluidez de información y con la descentralización de los saberes, así, dejaría de existir esa pared entre profesor- alumno, de modo que juntos harían una lectura eficaz del mundo, con las nuevas formas de sentir y en la cual los medios dejarían de ser simples instrumentos para convertirse en objeto de lectura; de esta manera, la sociedad se pensaría en otra perspectiva, se entenderían más sus modelos, en una palabra, la hibridación comunicación-educación haría sujetos más conscientes de lo que acontece en su sociedad, con autonomía para actuar en ella y no dejarse engañar por las voces exteriores, sabiéndolas identificar, criticar, apoyar o desechar; y , sobre todo, una autonomía para crear.

1. Concepto utilizado por Alejandro Piscitelli
en nel seminario acerca de las ciberculturas
para referirse a las nuevas relaciones que
tenemoscon las máquinas y el conocimiento.
(Fundación Univesitaria Luis Amigó.
Octubre de 2003 Medellín)

2 MARTIN BARBERO, Jesús. Heredando el futuro.
Pensar la educación desde la comunicación.
EN: Nómadas #5. Bogota. 1996. Pp. 10-12


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