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LOS ATRASOS SIEMPRE HAN PREOCUPADO A LA HUMANIDAD

Por: Francisco Vanegas
DOCENTE UNIVERSITARIO

Cierto día, un grupo de estudiantes se preguntaba con asombro lo siguiente: “¿Cómo hacían los hombres antiguos para saber que estaban en el año 100 a. C. o en el 50 a.C.?, ¿cómo sabían el año exacto del nacimiento de Cristo?”.

Un asombro adicional se siente cuando, al relatar este episodio, la mayoría de las personas tampoco tiene muy clara la forma de establecer los años en esas épocas. Por este motivo, parece oportuno hacer una breve referencia a este tema, no en cuanto a la forma de medir el tiempo (cómo se calculaban los días, meses, años), sino a la relación temporal de los eventos y sucesos.

Como tendencia general, en los pueblos antiguos, para determinar una secuencia cronológica de años, se acudía a una gran variedad de formas: una de ellas consistía en la designación con nombres de animales (costumbre que aún pervive, por ejemplo, en China), astros o divinidades; otra, en la denominación de acuerdo con la duración de reinados, dinastías o cualquier forma de ejercicio del poder (esta forma fue tal vez la más corriente); y también era muy común la utilización de sucesos trascendentales como juegos, censos, fundaciones, diluvios, deportaciones o cautiverios.

Acudiendo a fuentes bibliográficas muy comunes e influyentes en Occidente, es conveniente comenzar con Israel:

“En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra de Yahveh, por boca de Jeremías, movió Yahveh el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino:…” (2 Cro. 36,22).

“De ellos surgió un renuevo pecador, Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco, que había estado como rehén en Roma. Subió al trono el año ciento treinta y siete del imperio de los griegos” (es decir, de la era seléucida) (1 Mac. 1,10).

“El día quince del mes de Kisléu del año ciento cuarenta y cinco (de los griegos), levantó el rey sobre el altar de los holocaustos la Abominación de la desolación”. (1 Mac. 1,54)

“El año tercero de Ciro, rey de Persia, una palabra fue revelada a Daniel, por sobrenombre Beltsassar” (Dn. 10, 1).

“El año primero de Darío, hijo de Asuero, de la nación de los medos, que subió al trono del reino de Caldea, yo, Daniel, me puse a investigar en las Escrituras sobre el número de años que, según la palabra de Yahveh dirigida al profeta Jeremías, debían pasar sobre las ruinas de Jerusalén, a saber setenta años” (Dn. 9, 1-2).

“Abías comenzó a reinar sobre Judá el año dieciocho del reinado de Jeroboam” (rey de Israel) (2 Cro. 13,1; 1 Re. 15,1).

“Empezó, pues, Salomón a edificar la Casa de Yahveh en Jerusalén, en el monte Moria, donde Dios se había manifestado a su padre David, en el lugar donde David había hecho los preparativos, en la era de Ornán el jebuseo” (2 Cro. 3,1).

“Tolomeo partió de Egipto, llevando consigo a su hija Cleopatra (1), y llegó a Tolemaida. Era el año ciento sesenta y dos” (de los griegos) (1 Mac. 10, 57).


¡Qué pena el abuso de fuentes bíblicas!, pero es un libro muy común para verificar la información… Ahora le toca el turno a Grecia:

“Después de la guerra Médica, siendo arconte Fedón, los atenienses consultaron el oráculo, y la Pitia respondió que recogieran los huesos de Teseo y los conservaran y guardaran con veneración” (Plutarco, historiador griego, en Vidas Paralelas).

“Cumplió Tarrucio con el encargo, y enterado de las acciones y sucesos de Rómulo, del tiempo que vivió y de la forma como ocurrió su muerte, trayéndolo todo a cuenta, manifestó con la mayor confianza que su concepción se verificó en el año primero de la segunda Olimpíada, en el día 23 del mes Coyac de los egipcios, en la hora tercera, hacia la cual el sol se eclipsó completamente, y su salida a la luz en el mes de Thot y día 21 al salir el sol” (Plutarco, en Vidas Paralelas).

“Solón sobrevivió largo tiempo a la tiranía de Pisístrato, según el testimonio de Heráclides Póntico; pero, según el de Fanias de Ereso, menos de dos años, porque Pisístrato se apoderó de la autoridad bajo el arconte Comias, y según Fanias, Solón murió bajo el gobierno del arconte Hegestrato, quien sucedió a Comias” (Plutarco, en Vidas Paralelas).

Y por supuesto, Roma también puede ilustrar adecuadamente el tema:

“Pero Aníbal, tres años después de haber escapado, siendo cónsules Lucio Cornelio y Quinto Minucio, llegó con cinco naves a África hasta los límites de Cirene” (Cornelio Nepote, en Hombres ilustres, XXIII: Aníbal).

“A los dieciocho años de edad, Rómulo estableció una pequeña ciudad en el monte Palatino, el 21 de abril del año tercero de la sexta Olimpíada, trescientos noventa y cuatro años después de la destrucción de Troya” (Eutropio, en Breviario desde la fundación de Roma).

“En el año trescientos uno desde la fundación de Roma, cesó (momentáneamente) el gobierno consular, y en lugar de dos cónsules fueron nombrados diez, llamados decenviros, para que ejercieran el máximo poder”. (Eutropio, en Breviario desde la fundación de Roma).

“El emperador Nerón nació en Ancio nueve meses después de la muerte del emperador Tiberio, dieciocho días antes del primero de enero, en el momento preciso de la salida del sol” (Suetonio, en Vida de los Césares).

“El emperador Vespasiano nació en el territorio de los sabinos, más allá de Reate, en un pequeño pueblo llamado Falacrina, el décimo quinto día antes del primero de diciembre, por la noche, siendo cónsules Quinto Sulpicio Camerino y Cayo Pompeo Sabino, cinco años antes de la muerte del emperador Augusto” (Suetonio, en Vida de los Césares).
Un invento dionisíaco.

Después de esta gran “lluvia” de citas, alguien podría hacer la siguiente pregunta: “¿De dónde procede, entonces, la costumbre de tomar el año del nacimiento de Cristo como punto de referencia?”.

Resulta que un monje llamado Dionisio el Exiguo decidió destacar numerosos hechos históricos y estableció el año del nacimiento de Cristo como punto de referencia. Esta relación cronológica le pareció muy pertinente a la mayoría de sus contemporáneos del siglo VI; sin embargo, como era previsible para su época, su influjo fue paulatino y fue necesario esperar aproximadamente hasta los siglos IX y X para su generalización y adopción. Así mismo, es importante señalar que Dionisio cometió un error: él creyó que Cristo había nacido seis años después y, de este modo, tanto su propuesta cronológica como quienes la adoptaron y perpetuaron han conllevado esa imprecisión. Dicho en otros términos, Cristo nació en el año 6 a. C., lo cual implica que el actual año 2003 es en realidad el año 1997 d. C. Pero, insistiendo de nuevo, éste es un error ya homologado.

Calendario juliano y ajuste gregoriano

Como se ha expresado anteriormente, el propósito de este texto no es abordar el tema de las diversas formas de medir el tiempo -especialmente calendarios-. A pesar de esto, vale la pena destacar algunos datos casi “farandulescos” en la historia.

1. Instrumento de comunicación que se utiliza por medio de imágenes que
simbolizan el objeto o la situación conla cual el autista se comunica con las personas

2. RULFO, Juan. Maracario. “El llano en llamas”


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