Hatoviejo, 226 años de fe y de historia

La Capilla Hatoviejo, con un estilo colonial ecléctico, fue construida entre 1792  y 1796. Se encuentra ubicada en el parque Santander, del Municipio de Bello. Fue declarada Monumento Nacional el 30 de diciembre de 1960 mediante la Ley 103 de 1960, según el libro Estudios complementarios Templo Nuestra Señora del Rosario de Hatoviejo, del Ministerio de Cultura, Dirección Nacional de Patrimonio y Fundación Ferrocarril de Antioquia. Al tenor del Artículo 2. se dice: “declararse Monumento Nacional la capilla donde fue bautizado el expresidente de Colombia,  Marco Fidel Suárez, antiguo templo parroquial de Hatoviejo y que está situada en la plaza principal de Bello en el costado oriental.”

Texto y fotos Germán Echeverri García.

                      María Paulina Castrillón Rodas.

La Capilla Hatoviejo, con un estilo colonial ecléctico, fue construida entre 1792  y 1796. Se encuentra ubicada en el parque Santander, del Municipio de Bello. Fue declarada Monumento Nacional el 30 de diciembre de 1960 mediante la Ley 103 de 1960, según el libro Estudios complementarios Templo Nuestra Señora del Rosario de Hatoviejo, del Ministerio de Cultura, Dirección Nacional de Patrimonio y Fundación Ferrocarril de Antioquia. Al tenor del Artículo 2. se dice: “declararse Monumento Nacional la capilla donde fue bautizado el expresidente de Colombia,  Marco Fidel Suárez, antiguo templo parroquial de Hatoviejo y que está situada en la plaza principal de Bello en el costado oriental.”

La parroquia de Hatoviejo para el año de 1746 se convirtió en viceparroquia. Ese año se abrieron los libros parroquiales y para ello dan fe las primeras firmas del presbítero Francisco López de la Sierra

Marco Fidel Suárez fue bautizado en la capilla Hatoviejo el 25 de abril de 1855, dos días después de su nacimiento. Este es uno de los acontecimientos que se tuvieron en cuenta para declararla como monumento nacional. Esta información fue extractada de una  placa ubicada dentro de la capilla, la cual su lectura no es fácil de comprender y tiene con ella en la parte inferior una pila bautismal de la época elaborada en piedra.

Dentro de la historia y en el libro Estudios complementarios del Ministerio de Cultura, Dirección Nacional de Patrimonio y Fundación Ferrocarril de Antioquia, se revela que hubo dos momentos iniciales y diferentes antes de la que se conoce ahora. La  capilla fue construida a mitad del Siglo XVIII; era pequeña, tenía un área de 26.74 m2,  con capacidad para atender muy pocas personas. Desde esta época siempre ha tenido un estilo colonial, que marca la  trayectoria en los años que para la época era el adecuado y  con el paso de los años esta edificación presenta deterioro tanto en la fachada como en su interior.

Según las consultas realizadas en los medio virtuales a los que se tienen acceso en la actualidad y en los portales de consultas que son de acceso directo a la información, se puede encontrar que las haciendas de Bello en el Siglo XVII y XVIII tenían cada una su capilla y que en el año de 1770 el arzobispo de Popayán Gerónimo Antonio de Obregón y Mena ordenó cerrar todas las capillas conservando únicamente la de Hatoviejo.

Su edificación se realizó con tapia y teja, pero la fachada para convertirte en un recinto más grande, fue hecha en ladrillo, con una puerta de madera, 26 varas de longitud y siete más o menos de altura. En el altar principal se aprecian las imágenes de San Francisco de Asís, María Auxiliadora y San Judas Tadeo, talladas en madera y en la parte superior la virgen del Rosario. En el año de 1837  la iglesia se describe con 41 varas largas y 16 de ancha con sus frontis de calicanto y tres puertas grandes para el acceso de los feligreses.

El historiador de Bello, Carlos Enrique Uribe Restrepo, cuenta que las reliquias de la capilla fueron donadas por Ana de Castrillón Bernardo. Entre las reliquias entregadas se encuentran pinturas de los 12 apóstoles y la imagen de La Patrona Virgen de Nuestra Señora del Rosario de Guadalupe. No se ha podido identificar el origen de las pinturas, pues  existen dos hipótesis frente a ellas, que son pinturas ecuatorianas y la otra dice que son españolas. También llegaron a la capilla por parte de “doña Ana” unas joyas traídas de España,  las cuales fueron vendidas para poder construir y realizar las mejoras en el primer momento de la historia de la parroquia.

Para llevar un control claro de lo que tenía la capilla en el año de 1972, se hizo un inventario que ayudaría a tener claridad en cuanto a las pertenencias y enseres que allí existían.

En 1904 se solicitó la aprobación para dar inicio a la remodelación de un nuevo frontis para la capilla y en 1910 se comenzó con presupuesto extraordinario por parte del Arquidiócesis para atender el pago del contrato celebrado por el arquitecto Gonzalo Vásquez para la terminación de los trabajos del frontis y el atrio de la iglesia. En diciembre de 1918 se bendijo la iglesia, en 1947 esta queda en desuso y en ella se instaló una fábrica de baldosas.

Hacia la década de los sesenta se realizó una intervención al templo. El arquitecto Gustavo Moreno construyó nuevas ventanas en la parte superior, un bautisterio en el vano de una de las puertas del costado derecho, realzó el piso y adosó  los muros interior y exteriormente, unos zócalos en piedra limonita. En el costado derecho del templo sobre la ronda y la parte posterior, construyó un salón comunal y un comedor para niños de escasos recursos.

La estructura colonial se conserva desde el Siglo XX. En el año 2005 inició el proceso de restauración de la capilla de Hatoviejo tras una inversión cercana a los 2 mil millones de pesos por parte del Ministerio de Cultura, el departamento de Antioquia y el Municipio de Bello. Estos estuvieron a cargo de un grupo de expertos de la Fundación Ferrocarril de Antioquia. Actualmente esta es la encargada de brindar todo tipo de información respecto a la capilla.

Actualmente existen quejas por la construcción de un parqueadero de motos al lado de la capilla porque todos los gases que sueltan estos vehículos como el dióxido de carbono, el vapor del agua, el oxígeno, los óxidos de nitrógeno, el nitrógeno, entre muchos más,  afectan la fachada y opacan su estilo y estructura.

Por recomendación del Ministerio de Cultura, se debe evitar al máximo que transiten vehículos pesados frente a la capilla, pues esto afecta su estructura colonial y el tiempo que lleva. También, dentro de las recomendaciones según el historiador de Bello, “se sugirió no hacer construcciones a gran escala alrededor y ahora van a construir un edificio de 27 pisos en toda la esquina de la capilla, eso va a quitar ese aspecto tan bonito que se tenía cuando se transitaba por ahí y la parte monumental, sufrirá visibilidad y esto puede afectar las futuras visitas.”

Se espera que los gases, la construcción y el paso de vehículos pesados tengan fin para seguir conservando este templo que ha estado durante tantos años y que ha guardado tanta historia, y que además, es uno de los atractivos turísticos del parque del municipio de Bello.

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