Prácticas de crianza

Revisión de tema


Prácticas de crianza y comunicación familiar: una estrategia para la socialización primaria1

Parenting and family communication practices: a strategy for primary socialization


Recibido: 20 de noviembre de 2018 / Aceptado: 16 de enero de 2019 / Publicado: 9 de abril de 2019


Forma de citar este artículo en APA:

Martínez Mejía, D., Amaya Builes, D., y Calle Montoya, P. A. (enero-junio, 2019). Prácticas de crianza y comunicación familiar: una estrategia para la socialización primaria. Poiésis (36), 111-125.

DOI: https://doi.org/10.21501/ 16920945.3193


Daniela Martínez Mejía*, Daniela Amaya Builes** y Paula Andrea Calle Montoya***


Resumen

La presente investigación tuvo como objetivo principal identificar cómo la comunicación familiar y las prácticas de crianza influyen en la socialización de los niños. Para el desarrollo de la indagación se tuvieron en cuenta tres categorías: prácticas de crianza, comunicación familiar y socialización primaria, las cuales se describen a lo largo del artículo. La metodología que se utilizó fue la investigación cualitativa, desde un enfoque metodológico hermenéutico y con la modalidad del estado del arte, lo que permitió hacer un rastreo relevante de bibliografía relacionada con el tema a tratar. Finalmente, los resultados dan cuenta de la relación que tiene la práctica parental y la comunicación familiar expresadas en un hogar, sobre la manera en la que empieza a relacionarse el niño en su entorno.


Palabras clave

Comunicación familiar; Prácticas de crianza; Socialización primaria.


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1 Artículo derivado del trabajo de grado titulado "Intervención familiar: calidad de vida y comunicación", orientado por el docente investigador Mg. Alexander Rodríguez Bustamante, líder de la línea de investigación "Calidad de vida", de la Facultad de Psicología y Ciencias Sociales de la Universidad Católica Luis Amigó (Medellín), y la Mg. Ana Lucía Ceballos Duque docente, de la Facultad de Psicología y Ciencias Sociales; magíster en educación de la UPB. Este trabajo de grado fue socializado ante el colectivo de investigadores del grupo de investigación "Familia, desarrollo y calidad de vida", categoría c ante Colciencias

* Estudiante de octavo semestre del programa de Psicología de la Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Correo electrónico: daniela.martinezme@amigo.edu.co

** Estudiante de octavo semestre del programa de Psicología de la Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Correo electrónico: daniela.amayabu@amigo.edu.co

*** Estudiante de octavo semestre del programa de Psicología de la Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Correo electrónico: paula.callemo@amigo.edu.co

Abstract

In this research, the main objective was to identify how family communication and rai- sing practices influence children’s socialization. The development of the inquiry took into account three categories: parenting, family communication, and primary socialization, practices which will be described by the author throughout the article. The methodology used was qualitative research, from a hermeneutic methodological approach and State of the art method, which allowed to make a relevant trace of literature related to the subject. Finally, the results state the relationship between parental practice and family communication expressed in a home.


Keywords

Family communication, Parenting, Primary socialization practices.

Introducción


"La familia es ese primer espacio conector con el mundo social de habitar la vida, a través de un sujeto concreto que son los niños y las niñas, quienes a partir de sus procesos de socialización permiten ver el papel de la familia, para así darle un sentido al ejercicio de la ciudadanía"

(Zuluaga, 2004, p. 9).


La familia es reconocida como la cuna de valores y aprendizajes, que permite a las personas forjarse como seres activos socialmente y ser reflejo de las vivencias experimentadas al interior del grupo familiar, demostrando, por medio de la interacción en los demás entornos sociales, los aprendizajes y las habilidades que desarrolló en la socialización primaria.


Así las cosas, el objetivo del presente artículo será describir cómo influyen la comunicación y los estilos parentales en la socialización de los niños, reconociendo las características de las diferentes prácticas de crianza que desarrollan los padres de familia, para así comprender los comportamientos sociales de los niños como consecuencia de la relación vincular.


Para desarrollar el tema, se realizó una investigación documental donde, a la luz de la teoría planteada por autores destacados en el tema de familia y comunicación, se generan considera- ciones a nivel académico, reconociendo la familia como el primer sistema de relacionamiento y núcleo de la sociedad, donde se pueden generar factores predictores más no determinantes del comportamiento, la emocionalidad y la mentalidad del otro, ocasionando con esto comportamientos agresivos, comunicación inapropiada, relaciones sociales conflictivas, entre otros.


En relación con lo anterior, cabe mencionar que en la sociedad la familia es reconocida como el pilar fundamental para el desarrollo de las personas, debido al impacto que genera la integración de un ser a la comunidad, por lo cual el fortalecimiento de las dinámicas familiares surge como una necesidad social de reconocer y confortar el relacionamiento interno familiar.


Para ello, es esencial identificar los factores determinantes dentro de la familia para el desarrollo de la socialización primaria. Uno de los componentes fundamentales es la comunicación, que participa activamente en el relacionamiento, permitiendo expresar pensamientos y situaciones. Ochoa (2010) reconoce la comunicación como una participación bidireccional entre padres e hijos; es decir, ambas partes actúan como emisores y receptores, logrando recibir toda la información arrojada, con respeto, y permitiendo diálogos dentro del entorno familiar (p. 6).


Los roles que ejercen los padres de familia se acompañan de la autoridad y la norma, que con la comunicación se correlacionan como elementos fundamentales que forjan herramientas básicas para la socialización; la norma actúa como un ente regulador del comportamiento de los niños, y la autoridad como el rol que ejerce el padre y la madre para establecer el orden en la familia.

La autoridad se define según la práctica de crianza que los padres implementen para el proceso educativo, debido a que cada una de ellas estructura el relacionamiento de padres a hijos que implementa los límites en el hogar.


Oliva Gómez y Villa Guardiola (2014) abordan el concepto de familia como sentimientos entre individuos, los cuales crean una dinámica grupal que va más allá de la consanguinidad; la familia actúa como un grupo de integrantes con relaciones afectivas y, a su vez, con reacciones emocionales que operan como fuente de retroalimentación de conductas esperadas en la unidad familiar (p. 14).


Desde allí, diferentes autores han abordado la convivencia familiar como un tema relevante para la socialización de los niños; además, surgió la definición de los estilos parentales que permiten reconocer e identificar las características de los relacionamientos internos en las familias. Ramírez (2005) indica que con las prácticas de crianza los padres pretenden modular las acciones de sus hijos, con el fin de que actúen de la manera que ellos valoran y desean, de acuerdo a sus persona- lidades; es decir, los estilos educativos se permean por las expectativas que tienen los padres en la socialización de los niños (p. 167).


El desarrollo de la temática, si bien estará expuesta para todo aquel que le apasione el tema, será un apoyo pertinente sobre todo para padres de familia, maestros y todos aquellos que se desen- vuelven en el ámbito de las ciencias sociales y humanas.


Finalmente, para llevar a cabo el rastreo sobre la problemática planteada, se realizó una inves- tigación cualitativa, basada en el estado del arte, que permitió identificar diferentes autores que han nutrido el tema de comunicación familiar y prácticas de crianza, y que aportaron conocimiento académico para la escritura del artículo. De dicho rastreo documental se definieron tres categorías fundamentales para sustraer la información relevante y dar explicación del tema, las cuales se discriminan en la tabla 1.


Tabla 1

Rastreo bibliográfico

Prácticas de crianza Comunicación Socialización primaria

En esta categoría se encontraron 21 textos que corresponden al 43.75% de los textos revisados.

En esta categoría se encontraron 16 textos que corresponden al 33.33% de los textos revisados.

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Fuente: elaboración propia.

En esta categoría se encontraron 11 textos que corresponden al 22.92% de los textos revisados.


Lo que se pretende es generar una descripción de los estilos parentales que se presentan en los núcleos familiares, identificar la comunicación que mantienen y cómo estos aspectos pueden tener una incidencia importante en la socialización de los niños en la sociedad; como resultado, se intenciona un texto académico que pueda ser asumido por las familias, con el fin de generar en ellas claridad en los diferentes estilos educativos, distinguiendo las ventajas y desventajas de

cada práctica, y que dicha claridad aporte ideas de mejoramiento en la comunicación y prácticas de crianza que se utilizan en el hogar, para que así los niños adquieran conocimientos suficientes y herramientas sociales que les permita desarrollarse como seres culturales y sociales.


Se considera como aspecto vital para efectos de la comprensión de estos trazos la relación parento-filial que se gesta entre la primera infancia, la familia y los adultos significativos, como determinantes en el proyecto y proceso del trayecto de vida o ciclo vital que todo ser humano experimenta, vía los vínculos y las relaciones. En clave de las autoras se denominará identidad presente: familias que acompañan.


Metodología

Para la investigación formativa, se tomó como base la investigación cualitativa, desde un enfoque metodológico hermenéutico y con la modalidad del estado del arte, el cual permitió clasificar, categorizar y conceptualizar la información obtenida por los artículos seleccionados para la investigación, logrando conectar límites y umbrales que dieron cuenta de la variedad de la información presente en los materiales analizados; este proceso se realizó en el semestre 2018-1. Al iniciar el arqueo documental, se identificaron los artículos y demás textos que guiaron y ordenaron los objetivos, para lo cual se realizó una matriz de datos con el fin de cruzar la información y poder identificar, de forma ágil, los artículos que se relacionaban según las categorías definidas.


Al comenzar el proceso investigativo se desarrolló una discusión acerca del tema que se deseaba abordar, y se estableció en el grupo de investigadores que la búsqueda teórica se realizaría con el fin de encontrar o caracterizar sobre la autoridad y comunicación en familias en contexto de pobreza; no obstante, en el análisis de los textos científicos se evidenció que de este tema no se lograba obtener el material necesario para el objetivo de la investigación, lo cual llevó a una reconfiguración y se estableció que, aunque se seguiría investigando acerca de la autoridad y la comunicación, se profundizaría en la importancia de esta en la socialización primaria de los niños, y para lograr lo deseado se plantearon objetivo general y específicos que guiarán al desarrollo de los mismos.


Seguidamente, se comenzó la búsqueda de artículos y documentos que fortalecieran la investi- gación formativa, acudiendo a las bases de datos Redalyc (22), Scielo (3), Dialnet (1), Ebsco (5), en 26 revistas virtuales; de Google académico se extrajo un documento, en la biblioteca virtual Ebooks 1 libro, y un trabajo de grado de Unisabana.


Teniendo en cuenta que la recolección de datos juega un papel importante para la investigación se utilizaron fichas de registro textual, las cuales, según Pineda (2010) son recopilaciones biblio- gráficas donde se detallan textualmente las ideas del autor del artículo citado, para poder acudir fácilmente a la información cuando se requiera. Es importante clarificar que, aunque se describen varios tipos de ficha de registro, para efectos del presente artículo se utilizó únicamente ficha de

registro de investigación; refiere Galeano (2004) sobre las fichas, que "éstas contienen la referencia bibliográfica completa, el contenido textual o un resumen, la catalogación por tema o por palabra clave para la clasificación de información, y un espacio para observaciones" (p. 120).


De dicha manera, se realizó el registro de cada uno de los textos consultados, extrayendo los enunciados relevantes y generando comentarios que permitieron una lectura analítica de cada texto, y que nutrió las categorías como insumos conceptuales para el desarrollo del presente artículo.


De acuerdo con lo anterior, se evidencia la importancia del arqueo documental, debido a que permite ordenar y priorizar la información para así lograr una articulación efectiva de la bibliografía existente relacionada con el tema a tratar.


Resultados

En el desarrollo de la investigación formativa se realizó la revisión bibliográfica entre artículos y documentos, con los cuales se identificaron los diferentes teóricos que abordan las prácticas educativas y la comunicación familiar, temas necesarios y aportantes para reconocer los conceptos que se involucran en los temas definidos para la profundización de la investigación.


Además, en el desarrollo del artículo se han abordado documentos diferentes a los seleccionados en el rastreo documental, que han permitido profundizar y complementar la propuesta académica descrita a continuación.


Prácticas de crianza: de los estilos parentales a la socialización infantil


La dinámica interna familiar se encuentra permeada por las prácticas de crianza que exploran los padres de familia en la convivencia con los hijos, y estas ofrecen un horizonte para el proceso de educación al interior del hogar. Según Torío López, Peña Calvo y Inda Caro (2008):


Los padres y madres disponen de modelos o técnicas disciplinares diversas, pero son las técnicas inductivas de apoyo (o el modelo autoritativo, democrático, contractualista, etc.) las que más favorecen el ajuste social y familiar del niño, así como las que propor- cionan una adecuada seguridad emocional y autoestima en el mismo (p. 63).


Rastreando los aportes de los autores más representativos en el tema de las prácticas de crianza, se encuentra que Coloma (1990) define estilos parentales como unos esquemas prácticos para los padres de familia que, de acuerdo a ciertas características, dan lugar a la educación familiar, actuando como proceso de normalización y el manejo de autoridad en sus hijos e hijas (p. 11).


Los estilos educativos han sido abordados por diferentes autores, uno de ellos es Baumrind (1967), quien se encargó de describir cada una de las prácticas educativas desarrolladas al interior del grupo familiar.

El primer estilo parental definido fue el autoritario, el cual se caracteriza por la preservación del orden; el niño es sometido a patrones rígidos que controlan el comportamiento y existen actos estrictos para mantener el orden, en este estilo educativo no se facilita el diálogo entre padres e hijos; otro de los estilos parentales definidos por Baumrind (1967) es el estilo parental permisivo, reconocido por delegar mayor autonomía al niño; no se ejerce la autoridad y tampoco se somete a castigos, no se delegan responsabilidades a los niños y en esta práctica educativa la comunicación existe, pero no de una manera asertiva; el niño puede expresar sus ideales, pero para los padres no tienen relevancia.


El último estilo parental que se menciona en la teoría de Baumrind (1967) es el estilo parental autoritativo o democrático, reconocido porque en él los niños asumen los derechos y deberes que tienen dentro del entorno familiar, y se practica una comunicación bidireccional, reconociendo la opinión del otro y permitiendo el desarrollo de una alta autoestima (Torío López, Peña Calvo y Rodríguez Menéndez, 2008, p. 152).


Reforzando la teoría anteriormente planteada, Maccoby y Martin (1983, como se citó en Henao, Ramírez y Ramírez, 2007), proponen un cuarto estilo parental denominado negligente, y caracte- rizado porque no se practica una comunicación bidireccional entre padres e hijos, y se otorga a los niños la libre escogencia de sus actos; no se genera algún control dentro del grupo familiar y los padres delegan sus responsabilidades a otras personas (p. 238).


Por otro lado, Ramírez (2005), menciona que Becker (1964) distingue entre métodos disciplinarios y métodos autoritarios, los cuales se evidencian en los entornos familiares y se distinguen de la rectificación de conductas basadas en la agresividad o el afecto; el método disciplinario se refiere a las correcciones que los padres realizan a los hijos, basándose en el amor como un principal elemento educativo, y dejando de lado reacciones agresivas; y el método autoritario, por su parte, se basa en reprender los comportamientos indeseados agresivamente; estos métodos correctivos se implementan de acuerdo a la autoridad que en el hogar se ejerza y que se distingue por la práctica educativa que los padres de familia manifiestan en los hogares.


Según lo antes expuesto, es preciso mencionar que las familias viven realidades subjetivas y relevantes para cada una de ellas, y que las relaciones construidas en la familia, así como la partici- pación en la construcción de experiencias significativas en sus integrantes, fortalece las bases del desarrollo de relaciones futuras consigo mismo y los demás.


Así, el entorno familiar para los niños es el primer lazo de relacionamiento al que se enfrentan; en este espacio se adquieren los principales elementos para establecer vínculos sociales, y se obtienen diferentes estrategias que ayudarán en su desempeño social, debido a las diversas prácticas educativas familiares que se desarrollan en el núcleo familiar.

De acuerdo a lo anterior, Rodríguez (2007) menciona la obediencia como uno de los aspectos que ajusta al niño a la comunidad, ya que actúa como un valor prosocial que guía el comporta- miento y que es desarrollada desde la particularidad familiar, es decir, desde las herramientas que arroja el estilo parental ejecutado al interior de la familia (p. 92).


Ramírez, Lima y García (1998), de otro lado, realizaron una investigación que buscaba identificar cómo los estilos parentales inciden positiva o negativamente en la adquisición de habilidades sociales en los niños, logrando reconocer que los mensajes recibidos en el ámbito familiar se incorporan en el desarrollo de la personalidad de los niños (p. 201).


Por lo anterior, se puede concluir que las prácticas de crianza actúan como proveedoras de habilidades sociales, las cuales, desde la individualidad familiar y permeado por creencias, valores y subjetividades, ofrecen herramientas socializadoras, transmitiendo normas y modelos de compor- tamiento que incorporan elementos básicos de la cultura y fortalecen las bases de la personalidad del niño.


La comunicación como estrategia socializadora

El ser humano es social por naturaleza, incluso desde sus primeros instantes de vida, ya que busca comunicar por medio de gestos, movimientos y sonidos, sus necesidades, bienestar o incomodidad. A medida que el ser humano va creciendo la forma en que se comunica también se va transformando, y en este proceso cumple un papel fundamental el núcleo familiar y el estilo parental que se manifieste en este.


Por medio de la comunicación se pretende hacer un intercambio de información, de sentimientos y necesidades; y para lograr esto Gamboa y Sosa (2015) proponen lo siguiente:


Es posible distinguir tres formas de comunicación: verbal, no verbal y paraverbal. La verbal se refiere a la comunicación a través de lo que se dice o escribe con palabras. La no verbal corresponde a gestos, actitudes, posturas corporales y/o miradas hechas cuando existe la relación con otro u otros; la paraverbal son los tonos de voz, velocidad, volumen e intensidad de lo que se dice al hablar (p. 88).


Según se ha citado, el proceso de comunicación se transmite a partir de una fusión entre las tres formas de comunicación anteriormente mencionadas, que en su integralidad permiten la expresión de ideas y sentimientos para la interacción con los demás en los diferentes entornos sociales; por medio de la expresión de afecto y diversas actitudes se genera empatía o apatía con el otro.


En la convivencia familiar interactúan diferentes personalidades, y esto hace que la comuni- cación entre los miembros de la familia se convierta en todo un reto, debido a que, desde las tradiciones familiares, existen creencias y normas que se desean transmitir a los integrantes de la misma; sin embargo, en ocasiones no es así, y se debe al hecho de que el núcleo familiar está

conformado por individuos que, si bien conviven y comparten actitudes similares, su tempera- mento, su rol dentro de la familia, su manera de ver y entender el mundo y las experiencias que le suceden, son diferentes a las del otro.


A parte de identificar las diferencias individuales que hay entre cada integrante del grupo familiar, se suma a ello el hecho de que cada familia adopta un estilo parental para la formación de sus hijos; éste estilo parental está permeado por una comunicación donde las tres formas anteriormente mencionadas, verbal, paraverbal y no verbal, se expresan de manera diferente y tienen, a su vez, una función específica.


Zayas (2012) afirma que la comunicación tiene tres funciones: informativa, afectiva y regulativa. Con la función informativa el sujeto obtiene conocimiento, y la comunicación es bidireccional, es decir, entrega y recibe información y la persona se fortalece cognitivamente. La función afectiva transmite y recibe diferentes sensaciones, como emociones y sentimientos, al igual que experiencias que logran satisfacer o no las necesidades; y, por último, la función regulativa se asocia con la conservación de la cultura, las motivaciones de cada individuo, permitiendo interacciones e inter- cambios que logran en ocasiones modificar la conducta (p. 16).


En cuanto a los estilos parentales que se manifiestan en las familias, y que ya se describieron en el apartado anterior, se puede deducir que en el estilo parental autoritario se presenta una comuni- cación, de forma verbal, en ocasiones agresiva, rígida y cerrada; a nivel paraverbal, con tonos de voz fuerte, para darle potencia a la función regulativa que sobresale en este estilo parental, ya que está saturado generalmente por normas e inhibiciones por parte de los padres. En cuanto a la forma no verbal, se manifiesta con posturas tensas, actitudes agresivas y de imposición. Se usa la función informativa cuando se tiene la necesidad de expresar algo puntual, y en cuanto a la función afectiva, es notoriamente carente, ya que como se describió en el acápite anterior, la comunicación en el estilo parental autoritario es casi completamente unidireccional, donde sólo se tiene en cuenta la palabra de los padres, y los hijos cumplen un rol pasivo.


En el estilo parental permisivo se da una comunicación verbal con función informativa, y aunque se podría decir que se presenta la función afectiva, porque los hijos que son formados bajo este estilo parental pueden expresarles a los padres sus deseos, sentimientos, proyectos y experiencias, esta información suele ser subestimada por parte de los padres. En cuanto a la forma paraverbal, suelen expresarse tonos de voz y velocidades moderadas, y rara vez se acude al grito. Referente a la forma no verbal, las actitudes por parte de los padres suelen ser relajadas, al igual que la de sus hijos, y esto se puede relacionar con la función regulativa que tiene este estilo parental, ya que los padres dan autonomía a los hijos en cuanto a la toma de sus propias decisiones, teniendo así una autoridad laxa, que se manifiesta con una función regulativa en la comunicación carente de límites.

De otro lado, en el estilo parental negligente, propuesto por Maccoby & Martin (1983) la comuni- cación como tal se encuentra afectada, ya que por lo general son padres abandónicos, por tanto, las formas verbal y paraverbal son carentes o se manifiestan de forma agresiva y con gritos; la forma no verbal se expresa con rechazo o abandono; y en cuanto a las funciones, la afectiva y regulativa estarían carentes, y en caso de llegar a comunicarse lo harían con una función informativa.


Finalmente, en el estilo parental democrático se da una comunicación verbal bidireccional, abierta, comprensiva, de negociación, donde se fusionan las funciones informativa, afectiva y regulativa, ya que tanto padres como hijos pueden manifestar abiertamente su conocimiento, sus emociones y opiniones, y pueden llegar a acuerdos en cuanto a las normas y límites que se han propuesto en el hogar, con el fin de generar un bienestar común. En cuanto a la forma paraverbal, se manifiesta con tonos de voz cálidos y velocidades moderadas; y en la forma no verbal se presentan actitudes abiertas y muestras de afecto claras.


De acuerdo con las inferencias que se han venido realizando, se puede comprender el papel fundamental que cumple la comunicación en la socialización primaria del niño; el estilo parental que se practique en una familia, puede ser un factor predictor, más no determinante de la manera en que el individuo se relacionará con su entorno.


Por ejemplo, los niños que han crecido bajo un estilo parental autoritario son menos cariñosos, más inseguros, retraídos, con pocas habilidades sociales, baja autoestima y tienden a ser depen- dientes. En el estilo parental permisivo los niños pueden ser aparentemente alegres, pero tienen una alta predisposición a adoptar conductas antisociales, debido a la permisividad en el hogar; también, pueden ser dependientes y tener bajos niveles de madurez (Jorge y González, 2017, p. 47). En el estilo parental negligente los niños tienden a ser irritables e inestables emocionalmente (Montts & Ulloa, 1996, como se citó en García, Rivera y Reyes, 2014, p. 135). Y, finalmente, en el estilo parental democrático los niños suelen tener mejores habilidades sociales, bienestar psicológico, relaciones interpersonales sanas, alta autoestima e independencia (Jorge y González, 2017, p. 48).


Se puede concluir, entonces, que el núcleo familiar es el primer entorno en el que el ser humano se empieza a desarrollar como ser social, y a partir del estilo parental que se exprese en la familia, se direccionará su socialización primaria.


Socialización primaria: un camino hacia las relaciones socioculturales

En relación con la socialización primaria, las conductas implementadas por los padres de familia repercuten notoriamente en el comportamiento de los niños dentro de la sociedad; de acuerdo al estilo educativo que interactúa en la educación familiar se reconocen aspectos fundamentales en la socialización.

Pichardo Martínez, Justicia Justicia y Fernández Cabezas (2009) mencionan que diferentes estudios han arrojado que los niños sometidos a castigos físicos, con el fin de controlar las conductas, pueden ser protagonistas de problemas relacionales en la sociedad; estos mecanismos correctivos son implementados por los padres autoritarios que imponen su mandato y utilizan castigos basados en reacciones agresivas (p. 40).


Según Zuluaga (2004), la socialización primaria es la primera por la que el individuo atraviesa en la niñez; por medio de ella se convierte en un miembro de la sociedad. Así las cosas, es necesario reconocer que esa primera socialización no incluye conocimientos solamente cognitivos; en este relacionamiento se involucran temas emocionales que permiten al niño una identificación con el otro. En la convivencia familiar el niño interioriza las representaciones simbólicas que desde allí se reconocen como necesarias en la subjetividad familiar para enfrentar la sociedad.


Como se mencionaba, la familia no solamente ofrece habilidades cognitivas, sino también costumbres, valores, creencias, normas y conocimientos culturales, que se expresan al niño por medio de la interacción en la convivencia familiar. Torío López (2004) menciona que la familia debe responsabilizarse de suministrar al niño hábitos de conducta que serán la base socializadora; además, ofrecerá al niño criterio propio acerca de sus creencias, lo cual le permitirá desenvol- verse en el entorno social. Por tanto, la interacción entre padres e hijos da lugar al desarrollo de la conducta prosocial del niño (p. 43).


Resulta oportuno mencionar que, en la convivencia familiar, el niño visualiza los comportamientos que se desatan, de acuerdo con situaciones significativas, y elabora estrategias de afrontamiento; en este proceso de socialización primaria los padres son reconocidos como una figura relevante, en tanto, por medio de sus acciones, manifiestan a los niños comportamientos que para ellos se resignifican y se convierten en guía a la hora de reaccionar frente alguna situación similar a la antes observada.


Es por ello que los padres de familia podrían cuestionar la labor que desde su rol desempeñan y activar estrategias de mejora que afiancen las prácticas educativas, y que estas ofrezcan a los niños herramientas asertivas para su participación social.


Podemos decir, entonces, que la comunicación se infiere como un factor relevante para el funcionamiento de la relación padres e hijos; además, que implementando una comunicación asertiva en el entorno familiar los hijos desarrollarán habilidades comunicativas para el relacionamiento en los demás entornos sociales; la comunicación no solo funciona como medio informativo, sino como construcciones significativas en la experiencia de la interacción con el otro.


Pacheco y Guzman Arteaga (2014) mencionan cómo resulta importante reconocer que la comuni- cación permite establecer y crear vínculos afectivos, lo cual fortalece la conexión existente de los niños hacia los padres de familia, ayudando con ello a identificar, por medio del dialogo, factores de

riesgo a los cuales se enfrenta el niño cuando participa en la sociedad activamente, permitiéndole a los padres y/o cuidadores activar alertas tempranas para prevenir conductas rechazadas social- mente (p. 86).


Es importante aclarar que la estructura familiar tiene un rol fundamental en la socialización; Fuentes, García, Gracia y Alarcón (2015) han realizado estudios sobre la trascendencia de la cohesión en la dinámica interna familiar y la presencia de conflictos en la relación tanto entre los padres como entre padres e hijos, dando a relucir que la crianza basada en afecto, comprensión y comunicación, nombrada por los autores como aceptación/implicación, se correlaciona con la adquisición de herramientas sociales asertivas y habilidades sociales significativas para una interacción positiva con la comunidad (p. 118).


Se concluye que la socialización primaria es considerada como un pilar inicial para que el niño afiance las pautas recibidas durante los primeros años por sus padres en el entorno familiar, y que de allí se empiezan a forjar las bases para una socialización en la sociedad con la que tenga relación el niño.


Conclusiones


Al interior de las familias, la comunicación juega un papel significativo en los sistemas familiares; por medio de ella se realiza una interacción de personalidades y reconocimiento de los sentimientos, las sensaciones y las ideas del otro, que permiten reconocer su ser en una integralidad; desde las prácticas comunicativas se fortalece el relacionamiento de las personas que componen el grupo familiar y se desarrolla un factor importante en la convivencia, reconocido como la confianza. En el ejercicio de la interacción se permiten desarrollar factores que fomentan diálogos constructivos, los cuales aporten habilidades socializadoras a los niños, otorgando con ello autonomía para el relacionamiento en los demás entornos sociales en los cuales se movilizará como agente activo en la comunidad.


De igual manera, la comunicación se infiere como un factor relevante para el funcionamiento de la relación padres e hijos, reconociendo que si se mantiene una comunicación asertiva en el entorno familiar los hijos desarrollarán habilidades comunicativas para el relacionamiento en los diferentes entornos socializadores; la comunicación no sólo funciona como medio informativo, sino como construcciones significativas en la experiencia de la interacción con el otro.


Es importante concluir que según el estilo parental implementado en las familias se establecen lazos de comunicación que tienen diferentes características, como anteriormente se encuentra especificado. El estilo parental autoritativo o democrático cuenta con estrategias comunicativas que pueden ser reconocidas como una comunicación con participación activa en el diálogo; esta

práctica es asertiva en los diálogos familiares, porque genera comprensión y análisis de las ideas que expresa el otro y permite una construcción colectiva de acuerdos y compromisos que involucran beneficios para los padres e hijos.


Dichas estrategias de comunicación permiten que la incorporación de los niños en la comunidad se genere con efectos positivos, debido a que si bien realiza la expresión de sus ideales lo hace de una manera respetuosa hacia al otro, en tanto reconoce y recibe la observación por medio de una escucha activa, y se pueden generar diálogos participativos.


En este orden de ideas, la práctica parental, como generadora de normatividad, y la comuni- cación, con todas sus expresiones: verbal, no verbal y paraverbal, podrán ser finalmente factores predictores en la socialización primaria de los niños, en la medida en que ellos mismos exteriorizan las normas y la manera de comunicarse que han venido introyectando en el interior del hogar.


El vínculo, la comunicación y las prácticas de crianza juegan un papel importante para un ambiente de relacionamiento adecuado con los niños y los padres en la familia, fortaleciendo los lazos vinculares, cada vez que la comunicación se va moldeando en la solución de conflictos y momentos vividos en este entorno primario. De allí que los niños se socializan de acuerdo como lo hagan en la familia.


Conflicto de intereses


Las autoras declaran la inexistencia de conflicto de interés con institución o asociación comercial de cualquier índole. Asimismo, la Universidad Católica Luis Amigó no se hace responsable por el manejo de los derechos de autor que los autores hagan en sus artículos, por tanto, la veracidad y completitud de las citas y referencias son responsabilidad de los autores.


Referencias


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