Importancia del vínculo

Revisión de tema


Importancia del vínculo de apego en el proceso de aprendizaje y el desarrollo de las capacidades cognitivas, desde las películas Manos milagrosas y Todos los niños son especiales

Importance of the bond of attachment in the learning process and the development of cognitive abilities, from the movies "Miracle hands" and "All children are special"


Recibido: 29 de noviembre de 2018 / Aceptado: 14 de enero de 2019 / Publicado: 9 de abril de 2019


Forma de citar este artículo en APA:

Rodríguez Jácome, G. L. (enero-junio, 2019). Importancia del vínculo de apego en el proceso de aprendizaje y el desarrollo de las capacidades cognitivas, desde las películas Manos milagrosas y Todos los niños son especiales. Poiésis, (36), 60-73. DOI: https://doi.org/10.21501/16920945.3189


Gloria Lucía Rodríguez Jácome*


Resumen

Este artículo se propone establecer la importancia del vínculo de apego en el proceso de aprendizaje y el desarrollo de las capacidades cognitivas a partir del análisis de dos películas: Manos milagrosas y Todos los niños son especiales, de los directores Aamir Kan y Thomas Carter, respectivamente. Inicialmente, se conceptualizan el vínculo de apego y sus categorías: apego evitativo, apego ambivalente, apego seguro y apego desorganizado. Se evidenció que las categorías dependen de la eficiencia de la figura vincular (si cumple o no la función de base segura), potenciando la exploración y reins- talando la seguridad y la cognición de la capacidad que adquiere la criatura para hacer que la figura vincular permanezca en su mente, aunque dicha figura no esté presente; este aspecto es determinante para que se forme el aprendizaje y se desarrollen las ca- pacidades cognitivas. Se pudo concluir que el desarrollo del vínculo de apego, a pesar de que tiende a permanecer generacionalmente, no siempre se transmite de manera intacta, porque depende de la comprensión de la criatura, y en ocasiones, los saltos evolutivos, la supervivencia y la permanencia de la identidad, obligan transformaciones o adaptaciones en las estrategias del vínculo.


Palabras clave

Aprendizaje; Capacidades Cognitivas; Figura vincular; Vínculo de apego.


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* Estudiante del programa de Psicología, Universidad Católica Luis Amigó, Medellín-Colombia. Correo electrónico: gloria.rodriguezja@amigo.edu.co

Abstract

This article aims to establish the importance of the attachment in the learning process and the development of cognitive abilities with the analysis of the films: "Miraculous hands" and "All children are special" directed by Aamir Kan and Thomas Carter, respectively. Initially, the bond of attachment and its categories is conceptualized: Avoidance Attachment, Ambivalent Attachment, Secure Attachment, and Disorganized Attachment. It was evidenced that the categories depend on the efficiency of the attachment figure (if it complies or not the function of a secure base), enhancing the exploration and restoring the security and cognition of the capacity that the creature acquires to make the attachment figure remain in his mind, even if that figure is not present; this aspect is crucial for the formation of learning and for the development of cognitive abilities. It can be concluded that the development of the bond of attachment, despite the tendency to be generational, is not always transmitted intact, because of the loss of understanding of the creature, and sometimes, evolutionary leaps, survival, and permanence of the identity, force transformations or adaptations in the strategies of attachment.


Keywords

Attachment; Cognitive abilities; Figure Link; Learning.

Introducción


Es posible pensar que el vínculo afectivo es natural y que debe obtener una respuesta positiva, por estar inscrito en el orden de lo biológico, como sucede con algunas de las especies de mamíferos; y que en el caso de los humanos, cuando una criatura nace, su madre estaría dispuesta y preparada para atender las necesidades y requerimientos de este nuevo ser, pero la realidad es que, aunque este vínculo se considera del orden de lo genético, también está atravesado por la capacidad de comprensión, por los aprendizajes mediados por la cultura, por las necesidades individuales, los deseos y vivencias de los progenitores, así como por la elaboración propia del vínculo de apego del progenitor o la figura vincular y los agentes externos a la familia, que de alguna manera influencian el tipo de vínculo que establece el nuevo ser con sus padres, entonces hay que aclarar que “aunque el apego, [está] basado en procesos biológicos, no es aprendido, su calidad depende de la com- prensión aprendida de la naturaleza de relaciones de apego específicas” (Crittenden, 1995, p. 1).


De la afirmación anterior parte la necesidad de conocer las características y la calidad del vínculo que se establece con los progenitores o cuidadores primarios, quienes generalmente son los que se ocupan de la atención del recién nacido, aunque es preciso aclarar que el vínculo no siempre se establece con quienes brindan esos cuidados; desde la teoría relacional se le denomina como vínculo de apego:


[Al] que nos une solo a personas, muy cercanas y muy especiales (…) tienen la potencia única de una figura de apego; de dar seguridad, generar la calma y la regulación emo- cional en los momentos de mucha intensidad y habilitar nuestro mejor funcionamiento (Di Bartolo, 2016, p. 13).


Este vínculo, según los teóricos del apego, tiene “tres componentes básicos: la búsqueda de cuidado de la criatura para poder sobrevivir, el acto de proporcionar cuidados por parte de la figura de apego y la posibilidad de exploración cuando se ha resuelto de manera efectiva el apego” (Bowlby, 1989, p. 143). En esta medida, es importante “diferenciar sus características y comprender profundamente los vínculos y la influencia que tienen en la formación de la mente, el aprendizaje, el desarrollo emocional y social” (Di Bartolo, 2016, p. 13).


Para tener mayor claridad sobre estos conceptos y buscando ejemplificarlos, este trabajo argumenta la siguiente tesis: es determinante el vínculo de apego en el desarrollo de las capaci- dades cognitivas, desde las películas Manos milagrosas y Todos los niños son especiales.


Así, se realiza una conceptualización del vínculo de apego, sus categorías, la influencia de la figura de apego y la posibilidad de permanencia a lo largo de la vida del vínculo que se instauró en la primera infancia, para afianzar la comprensión de su influencia en el aprendizaje y en el desarrollo del ser humano.

Metodología

La investigación de la que resulta este escrito fue de carácter cualitativo con enfoque histórico her- menéutico, y tuvo como fuentes las películas Manos milagrosas y Todos los niños son especiales para corroborar la teoría sobre el apego.


Inicialmente, se realizó una búsqueda de escritos en Google, que arrojó como resultado textos sobre la película Todos los niños son especiales, en los que se tratan los temas: dislexia, el papel de los docentes, y la obediencia. Sobre la cinta Manos Milagrosas se encontraron ensayos sobre el amor, resúmenes de la trama de la película y otros escritos descriptivos acerca de la vida de Ben Carson. Además, se hizo un rastreo de documentos académicos en las bases de datos Ebsco y Full Text; pero no se encontraron textos sobre ninguna de las películas.


Para la conceptualización de la temática, se realizaron búsquedas avanzadas sobre la teoría del apego en las bases de datos Scielo y Dialnet, haciendo énfasis en la figura vincular. Se retomaron referentes teóricos representativos como Bowlby, Crittenden, Di Bartolo, Vygostky, Vittorio Guidano, entre otros. La teoría se discutió desde la trama de ambas películas.


Desarrollo


¿Qué significa el vínculo de apego?

La relación entre los procesos de apego y la construcción del sentido de sí mismo es muy importante en el desarrollo humano. Una de las características del apego en el sis- tema humano es que se trata de un proceso autorreferencial que permite construir un sentido de sí-mismo consciente, estable y continuo en el tiempo (Guidano, 2001, p. 39).


Los vínculos son esenciales en la vida y en el desarrollo del ser humano. El hombre es en la media en que otro lo ayuda a existir, porque lo nombra, lo significa, lo determina, y con esto lo trae a la vida; podría decirse que esto posibilita el surgimiento de una nueva criatura que emerge de lo no existente y que es diferente a todos los otros que ya existen.


Ahora bien, hablar del vínculo de apego es referirse específicamente a un vínculo que permite, en el primer año de vida, satisfacer las necesidades y por lo tanto vivir en el plano de lo físico, pero, además, y con mayor relevancia, le permite al hombre crear la identidad que da sentido de sí mismo la cual se convierte en un factor determinante para establecer las demás relaciones que a partir de esta se construyen.


El vínculo de apego se compone de tres aspectos, el primero es la búsqueda de cuidado: quien lo requiere es aquella figura que se considera más débil y con menos experiencia, hacia alguien que se tiene por más fuerte y/o más sabio. Quien necesita estos cuidados tratará de permanecer en el entorno de esta figura (Bowlby, 1989, p. 142). El segundo aspecto es el acto de proporcionar

cuidados; generalmente quienes los otorgan son los padres. En el desarrollo de este concepto se considera la figura en el mismo grado de importancia que en el primero. El tercer aspecto es la posibilidad de exploración del entorno que incluye también la capacidad de jugar y las otras activi- dades que se pueden desarrollar con los compañeros, y aunque este aspecto parece contrario o no incluido en la definición de vínculo, es verdaderamente fundamental pues si se ha resuelto de manera efectiva el apego, el individuo podrá explorar con seguridad y con la certeza de retornar a la base segura que es su figura de apego (Bowlby, 1989, p. 143).


En particular, en las películas Manos milagrosas y Todos los niños son especiales, se puede ver reflejado el concepto de apego, pero vivenciado de dos formas diferentes por sus protagonistas. En la primera, se muestra un apego en el que se establece un vínculo que otorga seguridad y sosiego que permite la exploración, mientras que, en la segunda, el vínculo no ofrece calma ni confianza y aunque se admite la exploración al inicio, posteriormente se detiene.


Sinopsis de las películas

La película Todos los niños son especiales cuenta la historia de Ishan, un pequeño de ocho años con una gran capacidad para la pintura pero que presenta problemas en su entorno escolar por bajo rendimiento académico, asunto que se puede explicar por la dislexia que padece y que puede exponerse como una alteración en la lectoescritura que es desconocida tanto por su familia como por sus maestros de la escuela. Este desconocimiento tiene como consecuencia que el niño sea incomprendido y reprobado en el barrio, en la escuela y en su familia, y que además sea conside- rado como un niño perezoso, altanero y terco, especialmente por su papá, quien lo llama “zoquete idiota que no sabe escribir bien”.


Después de varias notificaciones de la escuela donde se informa del bajo rendimiento académico del niño, su papá toma la determinación de enviarlo a un internado, según él como consecuencia de su conducta. Esta situación que genera un gran dolor en la vida del pequeño, lo sumerge en la desmotivación e incapacidad para desempeñar sus labores. En el internado, se vuelve un niño pasivo, nervioso y totalmente incapacitado para explorar el entorno.


Al internado llega un maestro contratado temporalmente, quien en su infancia había vivido la misma alteración que Ishan y quien comprendía las consecuencias de la situación, por esta razón, decide intervenir y ayudarlo, mientras hace que sus padres, los docentes y el director del internado conozcan la condición del menor.


El docente logra sacar al niño de su estado de parálisis, profunda tristeza e incapacidad de exploración, lo acompaña emocionalmente y se presta como figura vincular, mientras lo ayuda en el reconocimiento de los fonemas y en la mejora de sus labores escolares; también realiza acompa- ñamiento y capacita a los padres y maestros en relación con la dislexia y en cómo pueden ayudar a Ishan.

En la medida en que sucede la transformación en sus padres y maestros por la adquisición de conocimientos sobre la dislexia, el pequeño va recuperando la confianza y su capacidad para la exploración. A su vez el maestro organiza a nivel institucional un concurso de pintura, después del cual el pequeño es reconocido por quienes lo rodean como un niño con un talento especial en el área artística. Esta historia está basada en hechos de la vida real del director de la película.


Por otro lado, la película Manos milagrosas narra la historia de Ben, un niño que hace parte de una familia conformada por él, su hermano mayor y su madre. Ben tiene problemas por bajo rendi- miento académico, se considera a sí mismo como “un tonto y un burro” a lo que su madre siempre le responde “tú no eres un tonto, tú puedes hacer lo que hacen todos, solo que puedes hacerlo mejor, es que no estás expresando todas tus capacidades”.


Su madre era una mujer analfabeta. Un día mientras el niño le pide ayuda con una tarea escolar, se da cuenta que él no ve bien porque acerca sus ojos al cuaderno de una forma poco común, casi como si lo fuera a comer, descubre entonces que el niño necesita gafas y con ellas su situación empieza a mejorar considerablemente.


Ben empieza a explorar el mundo movido por su madre después de que ella empieza a requerir de él un mayor esfuerzo en sus labores escolares. Esto lo lleva poco a poco a ser mejor en el colegio, destacándose como un alumno aventajado quien recibe el reconocimiento como el mejor estudiante de octavo grado. En la entrega de este reconocimiento, una docente lo demerita por ser un niño de color diciéndole a los demás alumnos que ellos deberían ser mucho mejores que él porque son blancos. Por esta razón, su madre se indigna y decide que ha ahorrado lo suficiente para recuperar la casa que es de ellos, y le dice a su hijo: “el próximo otoño irás a una escuela que te aprecie”. Entonces, recuperan la casa y él se cambia de escuela.


Ben llega a ser un muy buen estudiante, va a la universidad y se convierte en médico, se especializa y llega a ser el mejor neurocirujano pediátrico de su tiempo. Entre sus cirugías exitosas estuvo una hemisferectomía, que consistió en extirparle una parte del cerebro a una pequeña que presentaba múltiples convulsiones. Luego, realizó por primera vez con éxito la separación de siameses craneópagos, o sea bebés unidos por la cabeza, y posteriormente, otras cuatro cirugías similares con el mismo éxito. Esta historia está basada en la biografía del doctor Ben Carson, quien se desempeña como el Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos, en el gobierno de Donald Trump.


El apego en sus diferentes categorías: evitativo, ambivalente, seguro y desorganizado

Actualmente existen abundantes pruebas de que el modelo particular, según el cual se organiza la conducta de apego durante el desarrollo está influido por el modo en que responden a él los principales dadores de cuidados de un niño, en la mayoría de los casos su madre y padre. En resumen, parece claro que los cuidados cariñosos y sensibles dan como resultado un niño que

desarrolla la seguridad de que los demás lo ayudarán cuando él recurra a ellos, que se sentirá cada vez más seguro de sí mismo y audaz en sus exploraciones del mundo, cooperativo con los demás, y también —lo cual es muy importante— solidario y colaborador con quienes se encuentren en apuros. A la inversa, cuando la conducta de apego de un niño obtiene una respuesta tardía y de mala gana y se la considera una tontería, es probable que el niño se vuelva ansiosamente apegado

—o sea aprensivo por temor a que la persona responsable de los cuidados se ausente o no lo ayude cuando él la necesita— y por lo tanto reacio a apartarse de su lado, obediente de mala gana y de manera ansiosa, y poco preocupado por los problemas de los demás. En caso de que sus dadores de cuidados, además, lo rechacen activamente, es probable que desarrolle una pauta de conducta en la que la anulación de ellos compite con su deseo de proximidad y cuidados, y en la que la conducta airada puede volverse prominente (Bowlby, 1989, p. 99).


Con las palabras anteriores como introducción a este apartado, se puede decir que, depen- diendo de la disposición del cuidador, de su capacidad de respuesta a la solicitud de cuidados del necesitado, de algunos factores externos y de la comprensión de la criatura, el vínculo de apego puede elaborarse de formas diferentes en cada ser humano, aunque también es importante advertir que la conducta de los padres no siempre asegura la forma como el niño resolverá su vínculo de apego.


Así, según la clasificación de Ainsworth (1978, como se citó en Di Bartolo, 2016) se puede hablar básicamente de tres formas de elaborar el apego: el primero apego inseguro evitativo (A), el segundo apego seguro (B), y el tercero apego inseguro ambivalente (C). Di Bartolo (2016) aclara que “años más tarde se agrega una cuarta categoría, apego desorganizado (D)” (p. 25).


La primera categoría, apego inseguro evitativo (A) se refiere a los niños que conservan un cierto grado de proximidad con sus padres y emplean sus recursos cognitivos para controlar los estímulos que provienen del exterior, anticipándose a las posibles circunstancias de rechazo o indiferencia; estos niños se caracterizan también por la exploración libre, parecen desinteresados en la figura de apego, muestran signos de evitación cuando esta se aproxima y cuando se acerca estos se ponen rígidos, para limitar o reducir lo más posible el contacto emocional (Guidano, 2001, p. 42) lo cual puede considerarse característico de una conducta evitante, indicador de falta de confianza en las respuestas que se esperan de las figuras de apego, pues cuentan con menos recursos para comunicar su angustia y su necesidad de consuelo (Di Bartolo, 2016, p. 28).


Entre otras, estas son algunas de las características que posee una figura vincular con apego evitativo: “Padres rechazantes, especialmente cuando el niño expresa sus problemas, sus necesi- dades o pide ayuda; en cambio, los padres se transforman en aceptantes cuando el niño no da ningún problema” (Guidano, 2001, p. 42).

En esta categoría se ubica el protagonista de Todos los niños son especiales, Ishan, quien tiene como figura vincular al papá, posiblemente porque desde la intersubjetividad el niño lee que esta es la manera más adaptativa para enfrentar las circunstancias, lo cual se evidencia en la repetición de las conductas: dificultad para vincularse, incapacidad para expresar sus sentimientos y una gran dificultad para la cercanía afectiva, así como para la capacidad de ignorar las emociones.


Otra categoría es el apego inseguro ambivalente (C). En esta situación el niño mantiene activada la conducta de apego y parece no estar completamente interesado en la exploración, se angustia frente a la posible pérdida de la figura de apego, aunque no se muestra calmado cuando la recupera. Una de las características es que la figura de apego no es consistente por lo que no siempre dará la misma respuesta, esto hace que los niños estén inseguros a la hora de explorar porque no saben si su figura de apego estará disponible (Di Bartolo, 2016, p. 28).


Por otra parte, se encuentra el apego inseguro desorganizado (D), en el cual los niños son incapaces de organizar una estrategia para enfrentar el estrés, buscan cercanía con la figura de apego en forma extraña y desorientada, tienen comportamientos erráticos, y la exploración puede ser limitada y en ocasiones libre (Di Bartolo, 2016, p. 30).


La última categoría es el apego seguro (B) en la que el individuo confía en que su figura de apego será accesible, sensible y colaboradora si él se encuentra en una situación hostil o atemo- rizante. Con esta certeza, se atreve a hacer sus exploraciones del mundo (Bowlby, 1989, p. 144) y a expresar abiertamente su angustia y sus necesidades en forma clara y directa (Di Bartolo, 2016,

p. 27). Esta categoría se ve favorecida por el progenitor o la figura vincular especialmente cuando se hace sensible a las necesidades del niño y las resuelve teniendo la capacidad de colocarse en el lugar de él, tratando de leer desde su posición de cuidador la necesidad exacta de la criatura para resolverla, lo cual posibilita que el menor esté satisfecho y retorne a su figura de apego cuando haya terminado la exploración (Bowlby, 1989, p. 143).


En esta última categoría se ubica Ben, el protagonista de Manos milagrosas. Su figura de apego es su madre y en la trama de la película queda evidenciado cómo este niño siempre es cuidado por ella, una mujer atenta permanentemente a sus necesidades y dispuesta a suplirlas, también a comprenderlo y a colocarse en su posición, incluso a pesar de él mismo porque cuando él se desestima ella no se lo permite, por el contrario, cambia el contenido de su dialogo y lo exalta para cambiar su posición.


Para ejemplificar la manera como se ha resuelto el apego en Manos milagrosas, se puede retomar una escena donde la madre de Ben, debido a una condición psiquiátrica, se ve en la obligación de separarse de sus hijos y se los encarga a una nana de su confianza, para internarse en el hospital.


En este caso concreto, la mamá se aparta y se interna después de decirles que se iría a un supuesto viaje. Encomienda a Ben aprenderse las tablas de multiplicar, asistir cumplidamente a la escuela y realizar las obligaciones que se le asignen; en efecto, aunque con un poco de resistencia, Ben cumple cada una de las tareas y responde a lo que se espera de él.

Esto en términos de la teoría del vínculo de apego, permite deducir que es capaz de alejarse de su figura de apego, explorar y volver a ella, pues este vínculo, en este caso concreto, se ha resuelto satisfactoriamente; ella representa para él una base segura a la que se puede retornar, y en ella encuentra los elementos necesarios para reafirmar su identidad.


El vínculo de apego también se hace evidente en la capacidad de exploración. En el caso de Ben siempre está vigente, especialmente después de que se resuelve lo de su dificultad visual; en ese tiempo su mamá le exige dos informes de lectura cada semana y él empieza a disfrutar la investi- gación y la lectura, además de participar en concursos de conocimiento en la escuela.


En Manos milagrosas se muestra una escena en la que el maestro le pregunta a toda la clase si conocen una roca que es pequeña y de color oscuro, el único que sabe dar cuenta de a qué se refiere es Ben, quien le describe el proceso de formación de las rocas obsidianas y luego lo lleva a mirar en el telescopio, lo que lo sumerge en un mundo fascinante y diferente, en palabras del docente, “Ben abrió otra puerta”, y esto lo lleva también a degustar la música clásica y la pintura.


La exploración se muestra también en las escenas donde él va a la universidad y se aparta de su madre para ir a cumplir su sueño de ser médico, siempre permanece en contacto con ella vía telefónica y cada que necesita su apoyo simplemente la llama, porque sabe que puede contar con ella.


Por el contrario, en la película Todos los niños son especiales, el vínculo de apego de Ishan es del tipo inseguro evitativo. Este apego, por ejemplo, se evidencia en la escena en la que la madre está observando unos videos del pequeño inmediatamente después de que el maestro de Ishan los visitara y la dejara muy conmovida por que acaba de saber a cerca de la dislexia del niño. En esta imagen se aprecia el ingreso de Ishan al preescolar; él tenía alrededor de dos años cuando cae a un charco de agua lluvia estancada, ensucia sus zapatos y se pone a llorar mientras la mamá le habla. En vez de acercarse para recibir auxilio, pues no se confía en la respuesta, Ishan se aparta solo a una grada y no busca la figura protectora, por el contrario, resuelve la situación, encontrando por sí mismo recursos para sosegarse (Esta es una escena típica de un niño con un apego evitante).


Otra de las escenas donde se aprecian las estrategias cognitivas que utiliza Ishan para escapar de las consecuencias de su bajo desempeño escolar y de la furia de su padre, es precisamente cuando los docentes envían informes acerca del desempeño escolar, entonces Ishan se asegura de que estos no lleguen a manos de sus padres y mientras juega con los perros, logra que los destrocen. También cuando entra a su casa y su mamá le pregunta por los informes él se muestra desentendido mientras mira de reojo asegurándose que ella lo olvide.


Otra escena muy significativa es cuando Ishan se escabulle del colegio para no presentar las tareas de matemáticas por no haberlas hecho; se va a recorrer las calles de la ciudad y luego ruega a su hermano para que escriba una nota justificando su ausencia mientras suplantan la firma de su mamá.

La figura de apego de Ishan es su padre, un hombre sumamente rígido, con dificultades para vincularse afectivamente con quienes lo rodean, siempre se muestra sereno, inflexible, intocable, y pareciera que nada lo conmueve, como si todo estuviera bajo control y todo lo tuviera resuelto. Considera útil y necesario ser exitoso en la vida para poder mantenerse en el medio y defenderse como el mismo lo afirma, pero cuando recibe noticias sobre la necesidad de acompañar a Ishan por su bajo rendimiento escolar, se enfurece y no contribuye a la solución de la situación, sino que lo considera un problema sin remedio alguno, al punto que prefiere excluirlo del círculo familiar enviándolo al internado. Esta conducta podría explicarse por la dificultad que tiene de acercamiento afectivo e intimidad, disfrazada de rigurosidad.


Cuando el profesor visita a la familia para explicarles la condición del niño en cuanto a la dislexia, y le pregunta al padre qué opina de la condición del niño, este se ofusca, no presenta soluciones o posibilidades de solución, solo se muestra profundamente incómodo y responde “¿Qué será de él cuando crezca?, ¿Con qué se defenderá en el mundo? (Conducta típica de una figura vincular evitante pues su urgencia es preparar para que el otro se defienda en la vida, esto generalmente es interpretado como rechazo). El padre de Ishan considera que si no posee las competencias para ser un hombre exitoso entonces es casi un retrasado mental y pintar, uno de los talentos del niño, no será suficiente para llevarlo al éxito.


Ishan se siente rechazado por las conductas de su padre y especialmente por el hecho de ser apartado de su hogar, (lo que ocasiona una pérdida real pues el evitante vive en la dimensión de la pérdida), entonces es separado por ser un niño que no cumple las expectativas. Y aunque Ishan evita los acercamientos a la figura paterna, hace recurso de la exploración, y de estrategias cogni- tivas para no dar cuenta de lo que se le pide, una vez que no está en su núcleo familiar cae en una desmotivación tan grande que detiene la exploración y ni siquiera vuelve a pintar.


Las capacidades cognitivas y el proceso de aprendizaje

El desarrollo de habilidades cognitivas y sociales tiene como base los procesos de aprendizaje, los cuales se evidencian en cambios relativamente permanentes de los conocimientos o los comporta- mientos y las acciones de las personas. Al hablar de capacidades cognitivas, se hace referencia a ellas como las que hacen al individuo competente y que le permiten interactuar en forma simbólica con su medio ambiente (Rodríguez Luna, 2005, p.123).


Respecto a la forma en que el ser humano aprende, diría Inés Di Bartolo (2016) que el aprendizaje parte de experiencias concretas que se repiten y forman patrones esperables, esta interacción se realiza en la mente y permite la construcción de una representación en función mental desde la experiencia, entonces la representación prácticamente contiene una forma de resumen de la experiencia y pasa a configurar y a formar parte del mundo interno del niño, por que

Un niño espera en función de lo que recibió, y hace según lo que espera. Los modelos mentales provienen de la realidad, de las experiencias interpersonales, pero una vez que han sido construidos se anteponen a ella: Filtran las experiencias, las organizan y les otorgan un sentido, guiando en consecuencia la conducta. Son modelos que generan versiones mentales de sí mismo. A través de estos modelos mentales las personas com- prenden, construyen y actúan en sus relaciones, de manera tal que lo que sucede en las relaciones actuales sea consistente en las relaciones pasadas (Di Bartolo, 2016, p. 20).


De la misma manera, Patricia Crittenden (2002) hace referencia a la capacidad de aprendizaje partiendo del apego, que depende de la calidad de la comprensión que tiene la criatura frente a la repetición de la conducta del cuidador, lo que permite el uso de la mente en la similitud o diferencia; entonces la criatura la percibe y si esta se hace constante, le permite aprender el significado comunicacional tanto de sus conductas (porque de aquí partió la contestación de la figura vincular) como de las respuestas del cuidador, así el niño podrá asimilar, aprender y nombrar (Crittenden, 2002, p. 2).


Los principios de la teoría del aprendizaje pueden mostrar cómo la interacción del niño con sus figuras de apego facilita su aprendizaje en el uso de la mente. Para ello, presumo que cierto tipo de aprendizaje es “privilegiado”, esto es, el Sistema Nervioso Central está preparado para recibir y dar significado a un cierto tipo de información como opuesto a otra Gallistel, et al. (1998, como se citó en Crittenden, 2002, p. 1).


“En los seres humanos, esto incluye información sobre otros seres humanos, específicamente, las figuras de apego. Los principios del aprendizaje son constantes a través de las especies” (Crittenden, 2002, p. 1).


Lo que dice Crittenden, guarda relación con lo que plantea Bowlby (1989), pues para él, el desarrollo de la conducta de apego como un sistema organizado, está compuesto inicialmente por la capacidad cognitiva de la criatura de mantener en su mente de forma definitiva la figura de apego cuando esta no está; según él esto sucede en el segundo trimestre de vida y para entonces, la criatura solicita generalmente a su figura de apego mediante el llanto, si esta responde con cuidados, esta conducta se repite yse adquiere la capacidad de representación operante para conocer la diferencia entre ella y otras figuras para establecer cuando la figura de apego no está y cuando regresa. (Bowlby, 1989 p.143).


Abordando otro asunto que guarda relación con lo expuesto, Vygostky (2010) hace referencia a la manera como se forman las palabras en el ser humano: “Desde las viejas escuelas de psico- logía, el vínculo entre la palabra y el significado es un vínculo asociativo establecido, mediante la percepción repetida y simultánea de cierto sonido y cierto objeto. Una palabra evoca su contenido” (Vygostky, 2010, p. 280) es decir que para que las palabras se formen, se requiere de la percepción repetida y de la permanencia del objeto para que se instaure el concepto, lo cual abre paso al conocimiento.

Ahora bien, con relación a la figura de apego y su acompañamiento, es importante mencionar lo que propone Bárbara Rogoff (1983, como se citó en Henao López, Ramírez Palacio, y Ramírez Nieto, 2007):


Bárbara Rogoff (1983) fundamenta su teoría de la participación guiada basada en el modelo sociocultural de Vygotsky, dándole continuidad a través de sus investigaciones y escritos a los postulados sobre la ley de la doble formación y las zonas de desarrollo. Además, tiene en cuenta en su conceptualización teórica algunos elementos de la teoría de Piaget y aspectos generales de la psicología, la educación y la antropología. Resalta el valor y la trascendencia que tiene para el aprendiz (niño, niña o adulto), la presencia, el reto, acompañamiento y el estímulo del otro y como el individuo aprende por medio de ese contacto social, construyendo puentes entre lo que sabe y la nueva información que ha de aprender, responsabilizándose en la búsqueda de soluciones a sus obstácu- los y propiciando el avance en el desarrollo cognitivo. Todo este proceso lo denominó participación guiada (Rogoff, 1983, como se citó en Henao López, Ramírez Palacio, y Ramírez Nieto, 2007, p. 235).


Lo dicho hasta aquí, permite deducir que la figura vincular es fundamental en el aprendizaje porque posibilita la respuesta a los requerimientos del niño y en la medida en que esta se dé repeti- damente, la criatura aprenderá, interiorizará conceptos y los instaurará en su mente. Savater (1991) lo diría así: “Nuestro maestro no es el mundo, las cosas, los sucesos naturales, ni siquiera ese conjunto de técnicas y rituales que llamamos “cultura sino la vinculación intersubjetiva con otras conciencias” (p. 30). Además, referirá:


Hasta tal punto es así que el primer objetivo de la educación consiste en hacernos cons- cientes de la realidad de nuestros semejantes, Es decir: tenemos que aprender a leer sus mentes, lo cual no equivale simplemente a la destreza estratégica de prevenir sus reac- ciones y adelantarnos a ellas para condicionarlas en nuestro beneficio, sino que implica ante todo atribuirles estados mentales como los nuestros y de los que depende la propia calidad de los nuestros. Lo cual implica considerarles sujetos y no objetos; protagonistas de su propia vida y no meros comparsas vacíos de la nuestra (Savater, 1991, p.34).


Para concluir este apartado, se puede afirmar que este proceso de interacción con la figura vincular da paso al aprendizaje y al desarrollo cognitivo en la medida en que se dan diversos sucesos que aportan sentido y significado a la experiencia, permitiendo a la criatura diferenciar sus estados internos de los externos y transformar su conducta.


¿El vínculo de apego que se instauró en la infancia permanece?

Inés Di Bartolo habla de varios estudios en los que se demuestra que los hijos por lo general tienden a repetir el patrón de apego de sus padres, esto a partir de una investigación que realizó retrospec- tiva y prospectivamente y que le permitió concluir que“los resultados son muy altos entre un 70% y un 80% de los niños tienen esta tendencia” (Di Bartolo, 2016, p. 122).

Por otro lado, para Guidano los patrones de apego no son estáticos, él los considera procesos y no entidades fijas que se mantienen toda la vida, pues pueden darse situaciones que alteren la manera como se había resuelto un apego llevando al ser humano a utilizar las estrategias adapta- tivas que se requieran en determinados momentos, lo cual lo puede llevar a acercarse o distan- ciarse del componente seguro de ambas categorías (evitante y ambivalente), pero manteniendo la categoría estructurada “el estilo de apego influye en la construcción de un sentido de sí-mismo que mantiene una coherencia y continuidad durante todo el ciclo de vida humana”(Guidano, 2001, p. 51).


Consideración final


Se puede concluir que el vínculo de apego en el desarrollo humano es fundamental pues asegura inicialmente la existencia y posteriormente determina la forma como el hombre se vincula y apren- de, por lo tanto, se puede afirmar que el vínculo de apego establece el nacimiento de la cognición en el ser humano, en la medida que las experiencias se repiten y contribuyen a la formación de los conceptos con los sucesos esperados de la figura vincular.


Conflicto de intereses:


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Referencias


Bowlby, J. (1989). Una base Segura. Aplicaciones clínicas de una teoría del apego (1era edición).

Barcelona, España: Paidós.

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