Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 14 • DICIEMBRE 2007
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Fabiola Restrepo Ruíz                

Psicóloga U. de A. Especialista en Familia UPB

Docente-investigadora FUNLAM

Sin Título 20

Montag

Efectos psicosociales de la guerra

 

Grandes pensadores de lo humano, entre ellos Freud y Einstein, ya alrededor de 1915, a propósito de la primera guerra mundial, se preguntaban el por qué de la guerra y sobre sus efectos devastadores sobre el desarrollo humano; además de la interrupción de los progresos culturales y tecnológicos logrados por el hombre. Hoy en pleno siglo XXI, dicha pregunta sigue vigente, y más aún, frente al panorama del contexto colombiano, el cual viene padeciendo de la violencia desde tiempos atrás, deteriorándose progresivamente el tejido social y las condiciones de vida de sus habitantes, sobre todo en los sectores rurales pues cerca del 97% de los eventos se dan allí, según el Proyecto de atención Psicosocial a Victimas de MAP - minas antipersona- y MUSE – municiones sin explotar- en el Departamento de Antioquia, elaborado en octubre de 2006.

Ahora bien, el proceso de desarrollo humano, en todas sus esferas, exige unas condiciones medianamente favorables para el logro óptimo del potencial humano que trae cada sujeto como promesa, pero si estas circunstancias no se dan, los efectos serán letales para el logro de dicho desarrollo. Entonces valdría la pena interrogarse por el proceso de desarrollo de los seres humanos en un contexto histórico atravesado por la guerra, y los efectos psicosociales de la misma.

Retomando el segundo punto de los planteados, los efectos psicosociales de la guerra, es necesario considerar la gravedad del conflicto armado en Colombia y la invisibilización del mismo por parte del Estado y los actores armados, dejando así de atender los efectos causados a las poblaciones victimas de dicho conflicto, que generalmente, son los miembros más vulnerables de la sociedad, o sea: los niños, los jóvenes, las mujeres y los ancianos.

El conflicto armado, la guerra, interrumpe las condiciones de vida normales, es decir, el devenir de la existencia humana donde se despliegan los sueños, las potencialidades, los juegos, los vínculos y todas aquellas acciones que le otorgan sentido y trascendencia a la existencia humana; se cambia lo anterior por la zozobra, el terror y el dolor, sentimientos característicos del trauma, deteriorando así la salud mental de las poblaciones víctimas de la guerra.

Tradicionalmente la salud mental se ha entendido como la ausencia de enfermedad tanto desde lo psíquico como desde lo orgánico, dicha concepción, ligado al modelo médico privilegia lo individual, las manifestaciones normales o patológicas propias del individuo regido por leyes internas, considerando sano a aquel sujeto que no muestra alteraciones significativas en su forma de pensar, sentir y actuar en su adaptación al medio, dicha postura desconoce por tanto las condiciones histórico sociales y relacionales en las cuales transcurre la vida de los seres humanos, haciéndose necesario ampliar tal concepción para incluir el contexto histórico social, de esa manera, podría afirmarse al estilo de Martín Baró, “que una persona se halla en una situación social por la cual tiene unos problemas que “no es capaz de resolver” y que la llevan a actuar de una manera que es reconocida por los demás como impropia” [1]. Bajo está mirada la salud mental, no es solo un asunto que toque con las determinantes de la historia individual sino que involucra las relaciones de los sujetos con los otros, es decir, hay una afectación en la interacción, la cual puede ser del orden positivo o negativo.

En esta perspectiva, se considera que la salud mental, de los sujetos victimas de la guerra, se halla profundamente afectada, pues constantemente se ven sometidos a situaciones imprevistas, traumáticas, de alta presión y tensión. Pero antes de continuar con dicha descripción se requiere precisar acerca del trauma psicosocial. Martín Baró en el texto Psicología Social de la guerra: Trauma y Terapia lo define como problemas psíquicos ligados a la situación de la guerra, y estaría relacionado mínimo con tres aspectos:

•  El carácter histórico,

•  Producción social del trauma, lo cual implica que su solución no radica en la atención individual, sino tener en cuenta sus raigambres sociales o particularidades sociales traumatizantes.

•  El mantenimiento de relaciones sociales inequitativas, coaccionadas por el poder, que alimenta y multiplica los casos de individuos traumatizados.

Martín Baró continúa explicando que el trauma psicosocial es la materialización de las relaciones sociales aberrantes y deshumanizadoras tal como se dan en épocas de guerra; por tanto, “el trauma psicosocial es una consecuencia normal de un sistema social basado en relaciones sociales de explotación y opresión deshumanizadoras. El trauma psicosocial puede ser parte de una “normal anormalidad” social.

Resumiendo, los efectos psicosociales de la guerra son múltiples, afectan la salud mental y física de las víctimas, a quienes les corresponde, la mayoría de las veces, vivir y afrontar el trauma psicosocial, ya que las medidas y programas de atención implementados por el Estado, son insuficientes.

Aunque la situación traumática es la misma, afecta de manera diversa a niños, jóvenes, mujeres, hombres y ancianos, ya que la experiencia se procesa de manera subjetiva, es decir, lo subjetivo condiciona la manera como se vive el hecho, entre los efectos Psicosociales más destacados de la guerra se encuentran:

- Angustia, ansiedad

- Ideas repetitivas de la misma situación traumática

•  Miedo

•  Desarticulación del proyecto familiar, personal y social.

•  Ruptura de las condiciones de vida de la población, sus raíces, historia de vínculos construidos etc.

•  Indignación

•  Pérdidas económicas

•  Incertidumbre frente al futuro

•  Duelos por las pérdidas materiales físicas y familiares

•  Terrores nocturnos en los niños.

•  Conductas agresivas

•  Desvío del conflicto hacia consumo del alcohol u otras sustancias.

•  Pérdida de credibilidad en el Estado y sus mecanismos de regulación y control.

•  Odio, resentimiento

•  Deseo de venganza

•  Hacer justicia por si mismo

•  Privación de condiciones de vida dignas

•  Miseria, hambre, destrucción

•  Desesperanza

•  Insensibilidad emocional

El panorama descrito anteriormente, obliga a pensar en la necesidad apremiante de programas que ayuden integralmente, a las víctimas de la violencia a elaborar las secuelas dejadas, a encontrar el sentido o sin sentido de la experiencia, pues si la subjetividad y la identidad se construyen históricamente y en los vínculos con los otros, el panorama que se observa es desolador, hijos de la época, de los tiempos de la guerra.

Efectos Psicosociales en las víctimas de MAP-MUSE

El sometimiento a un acto violento afecta el desarrollo integral del ser humano, interrumpe las condiciones normales de existencia, pero aún en estas circunstancias, la víctima trata de sobrellevar su vida, esta “normal anormalidad”, como lo nombra M. Baró, indica que aún en tiempos de guerra la vida parece imponerse por encima de todo lo demás. Y es aquí donde tiene mayor relevancia la intervención psicosocial, pues desde allí, se pueden abrir espacios para la recuperación de las víctimas y contribuir así a unas condiciones que mejoren la calidad de vida.

Entre los innumerables efectos psicosociales en las víctimas de MAP Y MUSE se encuentran: la interrupción del proyecto de vida, en adultos, ya que obliga a cortar lo que se hace en ese momento para atender, sanar y reconstruir las secuelas dejadas por el acto violento, mutilaciones físicas que deben ser intervenidas médicamente, rehabilitación, reacomodación a su nuevo esquema corporal; sanar el dolor psíquico causado por el cambio de su cuerpo, la indignación, el odio, la impotencia, el deseo de venganza, sentimientos, que a más de las veces acompañan la experiencia traumática, los cuales desbordan toda capacidad humana de comprensión.

Otra consecuencia es el desplazamiento forzado por distintas circunstancias, que obliga a cortar con los vínculos, raíces sociales que hasta ahora los han constituido, dejando atrás recuerdos, seres queridos, los bienes materiales y todo aquello que ha formado parte de su existencia. Esta situación genera procesos de duelo, dolor por todas las pérdidas repentinas sufridas en un instante.

Continuando con el inventario de los efectos Psicosociales que viven las víctimas de MAP y MUSE, a groso modo se podrían mencionar las siguientes; los cuales afectan tanto a mujeres, hombres, niños, jóvenes y ancianos, pero que también adquieren dimensiones particulares no solo relacionadas con la edad, el género, sino con la manera subjetiva como cada uno de ellos vive la experiencia, encontramos:

LISTA DE PRINCIPALES PROBLEMAS QUE ENFRENTAN LAS VÍCTIMAS DE MAP Y MUSE [2]

•  Trauma Psíquico, Agudo y crónico

•  No reconocimiento como sujetos de derecho.

•  Analfabetismo

•  Falta de integralidad en su asistencia.

•  Ausencia de redes de apoyo conformadas por las víctimas.

•  Desplazamiento y desvinculación del sistema educativo.

•  Carencia de recursos económicos para acceder a los servicios.

•  Se trunca el proyecto de vida.

•  No cuentan con programas de prevención.

•  Falta de coordinación de las instituciones que atienden.

•  Centralización de los servicios en las capitales.

•  Falta de continuidad en los procesos iniciados.

•  Enfoque asistencialista en la mayoría de los programas

•  Las secuelas mismas del accidente: discapacidad psicológica, física.

•  Cambios drásticos en su cotidianidad, que va del tránsito de lo rural a urbano, cambio en su marco de referencia

•  Solo se atienden las víctimas directas, y se desconoce el entorno familiar y comunitario.

•  No tienen acceso a una rehabilitación psicosocial y laboral, como un problema de acceso.

•  Impactación de la productividad.

•  Condiciones de vida que limitan un adecuado desarrollo humano, que hace parte del contexto de la problemática.

•  Desconocimiento y poco uso de derechos.

•  Deficiencias en la prestación de servicios de salud, en todos los niveles de atención.

•  Disminución en la utilización de sus tierras para cultivos de pancoger.

•  Falta de políticas o acciones para propiciar el retorno con principio de protección.

•  No hay claridad de quien asume la rehabilitación

•  Se ven enfrentadas a redimensionar y reconstruir el sentido de vida.

•  Rompimiento parcial de su integración social.

•  La comunidad desconoce las necesidades de las víctimas.

•  Disminución de la capacidad productiva de la familia.

•  La entrega de la ayuda humanitaria no responde a las necesidades reales de la víctima, y lo que se entrega no se hace con orientación o direccionamiento en la entrega en la entrega de los recursos.

•  No hay un direccionamiento claro en la entrega de recursos de las víctimas.

Pero la lista no termina, continúa; y se podría mencionar, como se puntualizó anteriormente, que cada sujeto manifiesta lo traumático de la experiencia, de manera diversa, por ejemplo, los niños, además de ser violentados en muchos de sus derechos como menores, afrontan otras situaciones que son propias de su momento evolutivo tanto físico como psicológico. Lesiones físicas que interrumpen el desarrollo de una función, que aún no lograba su máxima potencia; traumas psíquicos entre ellos:

•  Angustia, ansiedad frente a una amenaza indefinida.

•  Miedo ante un objeto amenazador conocido.

•  Terrores nocturnos

•  Desadaptación en otros espacios

•  Agresividad

•  Zozobra, tensión

•  Trastornos esquizoides que impiden la estructuración de la personalidad.

•  Insensibilidad emocional defensiva por el costo psíquico emocional a raíz del evento traumático, lo cual lo lleva a aparecer como frío, insensible y carente de sensaciones.

•  Fragmentación de la identidad

•  Depresión

•  Aislamiento

Además de lo anterior, también es importante diferenciar cuando el niño es afectado directa o indirectamente, siendo, por ejemplo, un miembro significativo de su familia quien resulte afectado, ya que esto modifica el impacto emocional y la situación traumática.

Intervención Psicosocial

La intervención psicosocial implica trascender el modelo médico de atención individualizada, donde la atención está centrada exclusivamente en el sujeto, en sanar aquellos aspectos patológicos de si mismo, sin considerar otras variables del contexto.

De esta manera, la intervención psicosocial implica, trascender la mirada individual a una mirada más comunitaria, más global, donde se comprometa el acompañamiento a procesos más colectivos, grupales y comunitarios; así mismo involucra extender la mirada disciplinaria, reconociendo la complejidad del problema y el aporte que desde la interdisciplinariedad y multidisciplinariedad se puede hacer en el abordaje de las víctimas de MAP y MUSE, ya que se ven afectados no solo los individuos en su ser, sino todo aquel tejido social que los compone y los estructura.

Finalmente, también involucra políticas comprometidas por parte del Estado y participación de ONGS, de la comunidad científica y la comunidad afectada directa e indirectamente, esto habla de una responsabilidad social del entorno, y de los sujetos que lo componen, en la reparación y reconstrucción de la calidad de vida de las víctimas civiles involucradas en el conflicto, atendiendo la recuperación de si mismos, de su entorno comunitario, de sus redes sociales y sus derechos vulnerados.

De esta manera, en el Proyecto de Atención Psicosocial a Victimas de MAP Y MUSE en el Departamento de Antioquia, se cuenta con un marco legal que da las directrices o lineamientos generales, las instituciones que encuentran en la atención a la problemática la manera de cumplir su misión y los profesionales tales como: médicos, psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales, quienes en este caso, serían los profesionales encargados de atender las víctimas de MAP y MUSE.

Cada uno de los cuatro profesionales citados asumirá los roles requeridos al modelo de intervención psicosocial. El médico tendría como función evaluar y atender los daños físicos ocasionados por la MAP a las víctimas, igualmente aquí será necesario considerar médicos especialistas que atiendan a las víctimas de MAP, de acuerdo al tipo de lesiones sufridas. Dichos especialistas pueden estar ubicados en los centros hospitalarios especializados, donde se podrán remitir las víctimas de MAP, previo acuerdo con la institución hospitalaria a la cual pertenece el médico especialista.

Continuando con la descripción del rol del psicólogo social en dicho proyecto, este ocupará de diagnosticar y atender los efectos emocionales del trauma tanto a nivel individual, como grupal y comunitario. El perfil de dicho profesional le debe posibilitar hacer evaluación diagnóstica y de acuerdo al compromiso emocional de las victimas diseñar el plan de intervención adecuado a las necesidades de cada caso, tales como: duelos, sentimientos de odio, venganza, despersonalización, depresión, sentimientos paranoides, El diagnóstico, realizado por el psicólogo le deberá proveer también herramientas suficientes para determinar quienes requieren trabajo terapéutico individual y quienes se potenciarían en un trabajo de corte grupal.

Las estrategias con las cuales cuenta el psicólogo para su intervención son: la atención individual que incluye procesos clínicos de diagnóstico, la psicoterapia, la cual le permite hacer procesos de contención en casos extremos, y psicoterapia de mayor duración cuyo objetivo es rehabilitar emocionalmente a la víctima para que pueda recuperar su capacidad de autodesenvolvimiento, de encontrar sentido a la experiencia de dolor experimentada, de modo que en la vida cotidiana pueda arreglárselas con su existencia. Parte de su intervención con las victimas, también estaría encaminada a que las personas comprendan que su dolor y las sensaciones de incapacidad que los acompañan son condiciones normales ante la realidad que se les impuso.

La técnica privilegiada de la Psicología Social es el grupo operativo, dicho dispositivo de trabajo grupal posibilita que el grupo se centre en una tarea específica, la cual en este caso concreto, sería la elaboración de las ansiedades y situación patológica y traumática generada en las víctimas a raíz de las MAP.

Dicha técnica de intervención grupal se ajusta a los lineamientos que la intervención psicosocial espera superar, uno de ellos es la importación de saberes a una comunidad, en el grupo operativo cada participante construye a partir de sus saberes y su experiencia, no es el profesional quien le determine, es él quien puede hablar a partir de su experiencia, su dolor, su incomodidad, su angustia, su sufrimiento o al contrario mostrar cómo se ha armado de elementos de resistencia para soportar la tragedia, no patologizando la misma.

El trabajo grupal además de posibilitar el abordaje de aspectos individuales, permite elaborar la situación traumática que como comunidad les ha correspondido vivir. Esta tarea en el grupo operativo, tiene un sentido fundamental para la construcción de tejido social, pues cada participante a partir de su vivencia de la experiencia traumática, aporta a los otros miembros del grupo, aprendizajes que a su vez les ayudarán a comprender y afrontar de manera diversa la propia experiencia, ampliando así su marco de referencia y potenciando las capacidades de afrontamiento que tienen los sujetos.

Respecto al trabajador social será el encargado de trabajar con las familias. Hará diagnósticos sobre las relaciones entre sus miembros; abordará la funcionalidad de las formas de comunicación, la alteración de los roles, desempeñados por cada uno de los integrantes de esta a partir de la vivencia traumática, la elaboración de los posibles duelos por los cambios experimentados en el grupo familiar. Igualmente el trabajador social identificará y establecerá los contactos institucionales requeridos para la construcción de redes sociales, de apoyo y la atención de las víctimas de MAP en las diferentes instituciones especializadas en los servicios requeridos para su recuperación y rehabilitación social.

Finalmente, el psiquiatra participante en dicho proyecto será el encargado de hacer la valoración diagnóstica y elegir el tratamiento farmacológico más adecuado de acuerdo a las condiciones físicas de las víctimas de MAP, también podrá hacer orientaciones terapéuticas acordes a su orientación teórica.

El rol de cada uno de los profesionales estará mediado por el trabajo interdisciplinario, pues se requiere la participación conjunta, organizada y planificada de cada una de las acciones a realizar en el proyecto.

En los inicios de la realización del proyecto el trabajo interdisciplinario estará dirigido a que todos los profesionales conozcan el modelo de atención, realicen las acciones comunicativas pertinentes para motivar a la comunidad; ya que se requiere de estrategias comunicativas efectivas para llegar a la población afectada y engancharla en el proceso.

Igualmente, el trabajo interdisciplinario permitirá hacer una lectura más global de la problemática que repercutirá en la integralidad de la atención a las víctimas de MAP tal como demanda la intervención psicosocial.

Cada profesional cuenta con técnicas de intervención tanto individual como grupal; como equipo de trabajo interdisciplinario tendrán espacios de coordinación evaluación tanto de la marcha del proyecto como de cada una de las intervenciones realizadas, esto permitirá reorientar las intervenciones y cualificar la intervención. El Staff será una herramienta valiosa para la valoración de cada uno de los procesos adelantados en el proyecto con las víctimas de MAP.

En las ciencias sociales asistimos hoy al quiebre de las disciplinas, es decir, no opera el abordaje de la realidad social desde una sola mirada, la disciplinar, sino que ante la complejidad de la realidad se requiere de la participación de diversas disciplinas no para abordar cada una su objeto de estudio, sino para pensar conjuntamente los problemas que conciernen a lo humano. Por tanto, abordar las dificultades y no los objetos de estudio de cada una, permite que cada profesional desde su formación pueda participar y enriquecer el abordaje, de la problemática generada por la MAP.

El propósito anterior, es viable, amparado en el modelo de la intervención psicosocial, la cual pretende dejar atrás el modelo médico de atención individual y lograr un acompañamiento a intervenciones más grupales, comunitarias, ya que el trauma no es solo individual, sino que lo comparte una comunidad, pues toda ella sufre las consecuencias de la situación, con esto no se pretende demeritar la atención individual sino que ella no tiene iguales alcances en todos los casos, es decir, ante la complejidad de la realidad sus efectos se quedan cortos.

De esta manera, un modelo se puede definir como una matriz teórica donde se agrupan diversas concepciones que orientan la comprensión del problema y dan pautas para la definición de los logros a obtener a través de la intervención. Algunos autores, entre ellos Carlos Beristain en su artículo “Reflexiones Sobre los Enfoques y Modelos en el Trabajo Psicosocial”, considera 3 modelos, ellos son:

•  El modelo del trauma

•  El modelo de la crisis

•  El modelo del duelo

Cada uno de estos modelos tiene una manera particular de explicar y comprender la situación problema, no son excluyentes entre si, son complementarios y cada uno se enriquece con lo valioso que tiene el otro. El modelo del trauma concibe la problemática como una herida, un sentimiento de desamparo donde se pierde, temporalmente, la capacidad de controlar la propia existencia, de esta manera se produce un corte, dando lugar a dos momentos, un antes y un después del trauma a raíz de la tragedia. Dicho modelo aplica perfectamente a las victimas de MAP, ya que la vivencia de tal situación fragmenta al sujeto que la padece, sus condiciones físicas y emocionales son un antes y un después de padecer la tragedia.

A partir de dicho modelo se visibilizan las necesidades de las victimas de MAP, las cuales son tanto de orden emocional, físico como social y material y se toman como elemento para la reconstrucción y restitución en la intervención psicosocial.

El modelo de la crisis asume que la tragedia pone en cuestión el sentido de la relación con el mundo, con la vida, la confianza básica en los otros y en sí mismo, al igual que la imagen de si y la consideración de si respecto a sus potencialidades. El trabajo psicosocial pretende restablecer estos factores perdidos en las víctimas de MAP.

Finalmente, el modelo relacionado con los procesos de duelo, duelos por las perdidas materiales, corporales, sociales; duelos alterados, que quienes los sufren no van a lograr hablar de su situación de perdida, pues muchas veces por miedo o por la misma situación de amenaza de la propia vida.

De esta manera los tres modelos del trauma de la crisis y del duelo, se configuran como un dispositivo articulado que potencia la intervención del equipo de profesionales antes descrito y en el cual tiene un rol significativo el psicólogo social, abriéndose así al compartir de múltiples lecturas sobre una misma realidad que demanda la intervención de diferentes disciplinas frente a otro escenario de lo humano: las víctimas de la guerra.

 


Referencias:

•  [1] Psicología Social de la Guerra : trauma y terapia. Selección e introducción de Ignacio Martín–Baró. UCA Editores. San Salvador, el Salvador. p. 26.

•  [2] Proyecto Atención Psicosocial a Víctimas de MAP Y MUSE en el Departamento de Antioquia. Anexo 2, octubre de 2006.


Bibliografía:

•  AGUILERA, Torrado, Armando. Las secuelas emocionales del conflicto armado para una política pública de paz. www.google.com.co: efectos psicosociales de la guerra, 5 diciembre, 2006

•  BERISTAIN, Carlos, Reflexiones sobre los enfoques y modelos en el trabajo psicosocial. Documento mimeografiado

•  BLACK, Margaret, MITCHELL, Stephen. Más allá de Freud. Barcelona, editorial Herder, 2004, p 429.

•  FREUD, Sigmund. Esquema del psicoanálisis. En: Obras completas. Buenos Aires. Amorrortu editores. 1981. Tom. XXIII.

•  GUI, Luis, PAVON, Marisa Isabel. Metodología de la intervención. Buenos Aires, editorial Labriego. 2001, p.136.

•  PICHÓN, Riviere. Enrique. Aplicaciones de la psicoterapia de grupo. En: el Proceso grupal, del psicoanálisis a la psicología social. Buenos Aires. Ediciones Nueva Visión. 1984.

•  Psicología Social de la Guerra : trauma y terapia. selección e introducción de Ignacio Martín –Baró. UCA Editores. San Salvador, el Salvador. p. 506.

Proyecto Atención Psicosocial a Víctimas de MAP Y MUSE en el Departamento de Antioquia, octubre de 2006.
 
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