Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 14 • DICIEMBRE 2007
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Andrés Felipe Marín                

Psicólogo Universidad de San Buenaventura. Aspirante a Magíster en Psicología de la Universidad de San Buenaventura

Docente e investigador FUNLAM y USB

Epifanía - 43 Muller

Robert Davies

Discurso y mundos posibles. Aproximaciones desde la perspectiva discursiva en psicología social

 

Saussure (1945) establece una distinción fundamental entre dos aspectos del lenguaje: el conjunto de códigos que configuran la estructura de la lengua ( Langue ) y el habla en tanto mensaje particular emitido por un sujeto ( Parole ). El mensaje y el código no pertenecen al tiempo de la misma manera; puesto que el mensaje en tanto acontecimiento temporal, constituye un sistema fundamentalmente diacrónico, mientras que el código es en el tiempo, un conjunto de elementos contemporáneos, es decir, un sistema principalmente sincrónico. Otra distinción entre ambas dimensiones radica en su naturaleza; mientras que el mensaje es intencional, arbitrario y contingente, el código es anónimo, no intencionado e inconsciente; y no deja al sujeto otra salida que someterse a él, puesto que se constituye en la entidad obligatoria para una comunidad de hablantes.

Partiendo de la distinción entre código y mensaje, Ricoeur (1999) expone que los desarrollos del modelo estructural, eclipsaron el estudio del lenguaje en tanto habla y se pone en la tarea de rescatar la investigación por aquello que se dice. El autor reemplaza entonces, el término parole por el de discurso, el cual se comprende como el acontecimiento del lenguaje. Con el propósito de legitimar la distinción entre semiótica y semántica, pone en relieve los dos tipos de unidades características del lenguaje: el signo y la oración, siendo esta última la materialización del discurso. Al rescatar la oración, es posible deducir entonces que el discurso no es únicamente el habla, sino que involucra todo tipo de interacción lingüística, bien sea ésta hablada o escrita (Potter y Wetherell, 1987 citado en Sisto, 2002).

Podría pensarse que al fijar la atención sobre el discurso en tanto acontecimiento, no es posible llevar a cabo un estudio concreto del lenguaje, argumentando que los acontecimientos desaparecen mientras que los sistemas permanecen; sin embargo, el sistema tan sólo tiene una existencia virtual, ya que únicamente el mensaje le confiere realidad al lenguaje y son los actos del discurso los que actualizan el código. Un acto de discurso no es un evento meramente evanescente, puesto que el acto discursivo puede ser identificado y reidentificado como lo mismo, para que pueda decirse otra vez o en otras palabras e incluso en otras lenguas, gracias a que en él, hay algo que se conserva, esto es, su contenido proposicional (Ricoeur, 1999).

Dicho contenido proposicional no puede ser interpretado en el vacío o leído por fuera del contexto en el que emerge, pues todo discurso adquiere sentido en un marco más amplio que le otorga condiciones de existencia. De acuerdo con Van Dijk (2002; 2001), las estructuras sociales son las condiciones para la producción, construcción y comprensión del discurso; y a su vez el discurso construye, constituye, cambia, define y contribuye a la sociedad, cumpliendo una función de indexicalidad, en tanto que las estructuras del discurso hablan sobre, denotan y construyen las estructuras sociales. Además se configura un campo en el que el discurso y el contexto se entraman. He aquí la triple dimensionalidad de la teoría del discurso, la cual incluye una teoría de las estructuras discursivas, una teoría del contexto y una teoría que establece relaciones entre las estructuras del “texto” y las estructuras del contexto.

La relación existente ente las estructuras sociales y las estructuras discursivas, es el campo de estudio de la psicología social discursiva, desde la cual el lenguaje es visto en el contexto de su ocurrencia, como una serie de construcciones ocasionadas y situadas (Sisto, 2002). El enlace entre las estructuras de significación y contexto sociocultural, se establece a través de las prácticas discursivas cotidianas.

La alusión al concepto de prácticas, pretende hacer énfasis en el carácter orientado a la acción que posee el discurso, puesto que por medio de éste, no sólo nos informamos y comunicamos, sino que además, desde él nos relacionamos, actuamos o excluimos, teniendo consecuencias en la construcción de nuestro mundo objetivo, subjetivo e intersubjetivo. Así, el discurso no es únicamente forma y sentido, sino también acción; ya que los sujetos están haciendo socialmente lo que hacen “con” la expresión del discurso; el cual en tanto conjunto de prácticas lingüísticas situadas y contextuadas, mantiene y promueve las relaciones sociales (Garay, Iñiguez, Martínez, 2005; Murillo, 2004; Van Dijk, 2001).

La psicología social discursiva se orienta a descubrir como son construidos los eventos, focalizándose en la interacción cotidiana y en las actividades que la gente realiza cuando dan sentido a su mundo social y a los recursos de los cuales dependen estas actividades; ésta perspectiva busca comprender el mundo social y la interacción, a través del estudio de la realidad considerada como un texto (Garay, Iñiguez & Martínez, 2005; Sisto, 2002).

De acuerdo con Gadamer (1975, citado en Garay, Iñiguez, Martínez; 2005), el lenguaje no es sólo un instrumento, sino que éste es el fundamento para que los seres humanos tengamos mundo, pues el mundo es mundo, en tanto se convierte en tal a través del lenguaje, y éste adquiere existencia en la medida en que construye el mundo. El mundo está constituido lingüísticamente e inseparablemente el lenguaje implica constituir ese mundo. En esta línea Potter y Wetherell (1987 citado en Sisto, 2002) expresan que el lenguaje ordena nuestras percepciones, y hace que las cosas sucedan, pues el lenguaje puede ser usado para construir y crear la interacción social y los diversos mundos sociales.

A través de las variaciones discursivas del lenguaje, se construyen versiones del mundo. La construcción de los eventos de los que se da cuenta, siempre pasa por el uso de recursos lingüísticos preexistentes en el lenguaje mismo, es decir, en el lenguaje comprendido como código, y el uso de los recursos incluidos para dar cuenta de dichos eventos, se encuentra determinado por el proceso de selección activa, que realiza el sujeto y que se lleva a cabo en el momento de construir una versión particular del mundo, a través del discurso.

Cotidianamente los sujetos construyen versiones del mundo y de los acontecimientos, modificando su repertorio discursivo, de acuerdo a los contextos en los que se éste es desarrollado, por la necesidad de lograr un amplio rango de actividades en su habla, y por la necesidad de lograr diversos efectos o una coherencia argumentativa que coincida con el contexto en el que sus prácticas discursivas adquieren sentido.

Para la psicología discursiva, tanto el mundo como el sí mismo son concebidos como versiones construidas factualmente, coincidiendo con las actividades prácticas e interacciones de los sujetos (Edwards & Potter citado en Sisto, 2000); de esta manera, el sujeto y el mundo no son una simple producción individual, sino que su construcción tiene un carácter fundamentalmente social. Así se sortea el problema epistemológico, que implica concebir el mundo y la realidad como una construcción individual. No se propone desde esta mirada, un solipsismo ingenuo que aísla al sujeto y lo ubica en el vacío social. El sujeto y el mundo son producidos en el discurso, y el sentido de las prácticas lingüísticas sólo puede comprenderse en los contextos socioculturales, en los que aparecen.

La perspectiva discursiva se vale del análisis del discurso, como estrategia metodológica con la cual, se examinan los discursos, los textos y el habla, con la intención de desentrañar las relaciones existentes entre las estructuras de significación y las realidades sociales, culturales y políticas. Se lleva a cabo el análisis del lenguaje en su uso, bien sea este hablado o escrito; buscando comprender la vida social y la interacción de los sujetos a través del estudio de los textos sociales (Garay, Iñiguez, Martínez; 2005; Murillo, 2004; Sisto, 2002).

Para acceder a la comprensión del mundo desde la perspectiva discursiva, es indispensable recurrir a la hermenéutica, en tanto arte de la interpretación, ejerciéndose allí donde se interpone un velo a la comprensión de un mensaje (Ferraris, 2000). De acuerdo con Ricoeur (1999) la interpretación debe ser entendida en tanto comprensión aplicada a las expresiones escritas de la vida.

La perspectiva discursiva propone una lectura de los mundos sociales construidos intersubjetivamente; centrando su atención en la manera como los contenidos proposicionales y los contextos socioculturales son codependientes. Hablamos partiendo de los mundos que conocemos y construimos esos mundos, a partir de lo que conseguimos decir sobre ellos. El mundo no es uno sólo, inmutable, representado, develable; sino que nos movemos entre múltiples mundos que construimos y reconstruimos a diario.

Bibliografía:

FERRARIS, M. (2000). Historia de la hermenéutica. Ed. Akal : Madrid.

GADAMER, H. G. (2001). El giro hermenéutico. Ed. Cátedra: Madrid.

GARAY, A., IÑIGUEZ, L. & MARTINEZ, L. (2005). La perspectiva discursiva en psicología social. En: Subjetividad y procesos cognitivos. No 7 pp 105-130. (Versión electrónica. Disponible en: http://www.uces.edu.ar/publicaciones/pdf/revista_subjetividad/revista_subjetividad_2005_n7.pdf) [Extraído 10 de oct 2007]

MURILLO, O. (2004) Análisis del discurso social. En: Investigaciones Sociales. Año VIII. No 13. pp 369-385. Lima (Versión electrónica. Disponible en: http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/publicaciones/inv_sociales/N13_2004/a21.pdf) [Extraído 1 de oct. 2007]

RICOEUR, P. (1999). Teoría de la interpretación. Ed. Siglo Veintiuno: México.

SAUSSURE, F. (1945) Curso de lingüística general. Ed. Losada: Buenos Aires.

SISTO, V. (2000). Subjetivación, diálogos, gritos en la calle. Una aproximación heteroglósica al estudio de la subjetivación. Barcelona: Universidad Autónoma de Barcelona. (Versión electrónica. Disponible en: http://es.geocities.com/visisto/Biblioteca/sisto_dialoheteroglosia.pdf) [Extraído 7 de oct. 2007]

SISTO, V. (2003). Ideas que se mueven. Los caminos del socioconstruccionismo desde el discursivismo a las actividades dialógicas corporizadas. En: Revista de Psicología Universidad de Valparaíso. Vol. 2 No 1. (Versión electrónica. Disponible en: http://es.geocities.com/visisto/Biblioteca/sisto_sociodia.pdf) [Extraído 15 de oct 2007]

VAN DIJK, T. (2001). Algunos principios de una teoría del contexto. En: ALED Revista latinoamericana de estudios del discurso Vol 1 No 1. pp 69-81 (Versión electrónica. Disponible en: http://www.discursos.org/oldarticles/Algunos%20principios%20de%20una%20teor%EDa%20del%20contexto.pdf ) [Extraído 10 de oct. 2007]

VAN DIJK, T. (2002). El análisis crítico del discurso y el pensamiento social. En Atenea Digital. No 1. pp 18-24. (Versión electrónica. Disponible en: http://ddd.uab.es/pub/athdig/15788946n1p18.pdf) [Extraído 2 de oct. 2007]
 
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