| Para desarrollar el tema de la violencia en la universidad es necesario partir de la diferenciación entre las nociones de agresividad y violencia; la primera ha sido considerada una reacción defensiva, necesaria para la supervivencia; su orientación permite la vinculación social mediante el reconocimiento de las normas y las leyes que rigen determinados grupos. Freud (1929) en su texto Malestar en la cultura habla de una agresividad originaria que ha de ser regulada por la civilización, es así como los malestares en la cultura expresan la dialéctica entre los impulsos agresivos que fundan al hombre y los ideales de paz, dialogo, encuentro, por los cuales se sostiene el vínculo social. En ¿El por qué la guerra? Freud (1932) de igual manera resalta la necesidad de un pacto social que legitime al Estado como regulador de las relaciones agresivas de sus ciudadanos.
Lacan (1954) en su primera época de enseñanza, hace referencia a la agresividad a partir del proceso de desarrollo psíquico por medio de la identificación temprana. La configuración de la imagen corporal en los procesos tempranos de identificación con las figuras representativas, mantendrá una tensión permanente entre el cuerpo fragmentado infantil y una unidad sostenida por un Yo ideal, es en este momento, en el que se inaugura la relación al semejante, siendo esta una situación de tensión agresiva permanente.
La violencia a su vez, es un exceso que demarca una intencionalidad por borrar simbólica o físicamente al otro con el que se discrepa, implicando con esto, la utilización de un poder físico y/o psíquico con el que se ejerce un dominio intencionado. El sostenimiento de la violencia en el tiempo se da por medio de la transmisión de estereotipos culturales, que la conciben como un recurso para la solución de los diversos conflictos que se presentan en la vinculación social. La valoración que se construye en torno a la violencia es relativa, por lo que es necesario tener en cuenta el medio en que se desenvuelve, los discursos imperantes, los contextos en donde se desarrolla y las leyes que la regulan.
La época actual cuenta con una serie de circunstancias que permean la existencia de los sujetos de una manera particular; tendencias marcadas por la globalización, el capitalismo, el neoliberalismo y la primacía de los avances tecnológicos y científicos, introducen nuevas formas de vinculación social y por ende de violencia social. Es así como problemáticas que han existido desde la misma creación humana, van adquiriendo matices propios, relacionados con los avatares de cada contexto.
Los estereotipos culturales que refuerzan la violencia y que han tenido resonancia en la educación, tienen sus orígenes en una cultura patriarcal marcada por el machismo en el que se han formado ambos géneros Según el Manual para cuidadores y padres de familia (2003), los menores perciben la violencia ejercida dentro de las relaciones familiares como legítima, la vinculan con pautas de crianza en donde se puede percibir una forma de educación acompañada por los gritos, los castigos físicos, los insultos y las amenazas, que no es cuestionada por su aceptación cultural. Las consecuencias de este tipo de violencia se pueden recrear en el ámbito social y educativo.
La universidad esta fundada en los principios de la organización social, no puede ser ajena a las relaciones que allí se establecen, pues es una de sus múltiples expresiones y manifestaciones, en ella se asegura la función de reproducción de la sociedad y en cierta medida es concebida como una proyección de la misma.
Hablar de la violencia en la universidad implica hablar de esta problemática en el ámbito nacional que ha sido desde mucho tiempo atrás, dinamizadora de poderes locales y factor determinante en la configuración territorial del país, de igual manera ha sido vista como respuesta a las desigualdades, a las exclusiones sociales y económicas que se presentan ante una débil y en algunos casos inexistente presencia del Estado.
La violencia en la universidad es una problemática relacionada con la manera como quienes la conforman, responden al asunto de la convivencia, con esto hago alusión al no reconocimiento del otro, a la ausencia de recursos para tramitar los conflictos que se originan como producto de la diferencia, la ausencia de espacios para debatir, discrepar y controvertir la diversidad de las posturas y la ausencia de medios alternativos para la mediación que posibiliten su regulación, mediante mecanismos legítimos de resolución de conflictos.
Los conflictos universitarios pueden manifestarse de diversas maneras: En las disputas entre las diferentes instancias institucionales por el poder, el dominio y/o el reconocimiento; los diferentes actos violentos de los estudiantes en contra de las políticas institucionales, los desencuentros tras la diferencia entre los diversos grupos que se conforman al interior de la misma, los hechos individuales que se producen como respuesta impulsiva a la diferencia y que en muchos casos están relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas y alcohol, y a la flexibilidad en los sistemas de seguridad y control al interior de las instituciones mismas. Hasta el momento he nombrado manifestaciones asociadas con aspectos extrauniversitarios como la incidencia del estado general del país, y de aspectos intrauniversitarios como el entramado vincular que se gesta al interior de la misma universidad
Ahora, existen connotaciones particulares en relación a la violencia en la universidad, esta ha sido vista como una manifestación propia de las relaciones, especialmente en los jóvenes, quienes la viven y asumen como una forma de construir o de reafirmar su personalidad; en un ambiente socialmente hostil, los actos violentos de los jóvenes son una forma de sobrevivencia, de buscar aprobación o reconocimiento, de adquirir un lugar por medio de actos defensivos, hostiles y en ocasiones amenazantes.
La utilización de la fuerza física o psíquica es el recurso habitual a los conflictos frecuentes entre los estudiantes entre sí, y de estos con los distintos estamentos educativos. La ausencia de instancias que intervengan adecuadamente tales actos, por medio de mecanismos pedagógicos y contundentes, llevan a que estos mismos se instauren, considerándose como normales y efectivos a la hora de tramitar las dificultades cotidianas que se presentan tras los conflictos producto de la convivencia, es así como la violencia se presenta como una suma de casos aislados que se van multiplicando en una cultura de la intolerancia, las represalias y las reacciones desmedidas ante la amenaza por perder el dominio o el control.
Existen además algunos aspectos que agudizan las manifestaciones de violencia en los jóvenes universitarios como la inscripción en procesos identificatorios por medio de los cuales se generan maneras especificas de agrupación a partir de características similares, gustos en torno a la recreación, la música, los hábitos, se conforman guetos que implican terrenos marcados, generalmente en torno a un líder que guía en las pautas y es modelo a imitar. Estos procesos de identificación promueven los grupos sectorizados, que excluyen desde la rigidez, el fundamentalismo y la masificación; no se razona, se actúa desde reacciones emotivas, no media el juicio, por la falta de argumentación conciente y subjetiva.
Otros aspectos a señalar en torno a las causas de la violencia en la universidad están relacionados con la ausencia de espacios deportivos, de esparcimiento y recreación que motiven a la utilización adecuada del tiempo libre, acompañada de una costumbre de socialización en el ámbito educativo a través de la combinación música, baile, licor y/o drogas que pueden dar cuenta de la manera como los jóvenes creen que debe ser su iniciación a la vida adulta. Como ya es sabido, muchos actos violentos se relacionan directamente al consumo excesivo de sustancias psicoactivas, a la incidencia que tiene la desinhibición, la euforia y la impulsividad de los actos bajo el efecto de las mismas, esto puede corroborarse observando a la universidad y sus alrededores, a los bares, y licoreras que la circundan.
También ha sido motivo de reflexión, la facilidad para acceder a las armas en las calles, a la necesidad de las personas de sentirse protegidas sumado a la falta de control, vigilancia y seguridad por parte de las autoridades encargadas del cuidado y la seguridad de las mismas.
Una causa de violencia por parte de los estudiantes universitarios de la que poco se habla y mucho menos se interviene, hace alusión al fenómeno de la mercantilización en las aulas universitarias, la obtención de dinero se ha convertido en una forma de lograr ayuda para el sostenimiento económico y a su vez, reconocimiento y dominio; la influencia del sistema capitalista, sumado a la ausencia de recursos de nuestra población, lleva a que los estudiantes encuentren en el escenario educativo un espacio para conseguir dinero con el fin solventar sus gastos, eso lleva a la proliferación de múltiples relaciones que se establecen en función de intereses económicos, rebasando la vinculación inicial que los convoca. Tales relaciones en muchos casos pueden desembocar en conflictos relacionados con la insatisfacción por lo adquirido, o por el no cumplimiento de los pagos.
Generar en el escenario educativo espacios para la reflexión, en torno a los aspectos extra e intrauniversitarios asociados a la problemática. Ante un contexto social carente de pluralismo, democracia y participación, se debe tener en cuenta no solamente el cumplimiento de las leyes y códigos normativos, sino la reflexión de los procedimientos y su operativización que deben basarse en la construcción colectiva de los mecanismos de convivencia, en el reconocimiento de los derechos y los deberes que parten de principios fundamentales como la libertad, la igualdad y la solidaridad.
La institución universitaria debe garantizar las condiciones necesarias que están contenidas en los recursos logísticos, la calidad en el recurso humano el cual debe contar con condiciones optimas para el ejercicio de su profesión en aras de cualificarlo, siendo este concebido como pieza clave para la vinculación identificatoria con los estudiantes.
Las instituciones universitarias requieren del fortalecimiento de redes de apoyo intersectoriales que articulen estrategias, recursos y herramientas para contrarrestar y abordar la problemática de manera integral, mediante la vinculación a las acciones que en la comunidad existen con relación a las rutas de atención, al reconocimiento de las instituciones receptoras de la problemática de violencia, igualmente cualificar los medios alternativos de comunicación y de apoyo para acompañar las situaciones y actos de violencia que se presenten al interior de las instituciones.
Reitero, Para contrarrestar los actos violentos al interior de la universidad, es necesario promover espacios para la identificación y el reconocimiento de sus manifestaciones y los efectos de la misma por medio de espacios regulados por la palabra, la reflexión y el análisis que posibiliten la toma de conciencia y la responsabilidad acerca de la posición que se asume tanto de manera individual como colectiva. Hago énfasis en la importancia de la responsabilidad subjetiva, pues cuando se carece de la misma, se pasa al acto sin ningún cuestionamiento, siempre habrá justificación para la ejecución de los actos y no habrá reparación por los hechos cometidos.
Para aminorar los índices de violencia en el ámbito universitario, es necesario además resignificar el sentido de la convivencia, esta es posible siempre y cuando se comparta la convicción de que deben ser respetados los ideales por diferentes que sean, estos deben atenerse a mínimos compartidos. La diferencia puede ser fecunda si se comparte la convicción de que todos los seres humanos merecen igual respeto y consideración y que es legítimo buscar cada quien el desarrollo de su propio plan de vida centrado en unos parámetros de integridad, autonomía, respeto y tolerancia.
El sostenimiento de estos 4 parámetros se alimenta de la reflexión y asimilación de unos principios mínimos que se centran básicamente en la comprensión de que en un mismo espacio se pueden entretejer relaciones entre personas que profesan distintas creencias y diversos ideales de vida, y diversas maneras de llevarlos a cabo. |