Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 12 • DICIEMBRE 2006
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Isabel Jaramillo                

Psicóloga de la U.S.B.

Docente de la Facultad de psicología-FUNLAM

SIn Título 2

Obra Gráfica. Litografía. Edición Limitada (EA 20). Firmada. Año: 1971

Juan Garcia Ripolles

Viena: el fin de siglo y algunas de las condiciones que posibilitan el saber psicoanalítico

 

“Cada época, cada cultura, cada costumbre y tradición tienen su estilo, tienen sus ternuras y durezas peculiares, sus crueldades y bellezas; consideran ciertos sufrimientos como naturales; aceptan ciertos males con paciencia”

Hermann Hesse [1]

 

Es necesario comenzar con la pregunta que encabeza una charla de Foucault frente a los miembros de la Sociedad Francesa de Filosofía en 1969 ¿Qué es un autor? [2]. No es necesario adentrarse a la discusión que genera esta pregunta, ni tomar nota exacta de los elementos que dicho autor nos propone en el proceso de su cuestionamiento; mas bien, se requiere tener en cuenta los elementos fundamentales que sirven como introducción a la pregunta por el contexto Vienes de los años de Freud.

Luego de una ardua discusión, Foucault concluye con la desaparición del autor y la emergencia de la discursividad, aunque en el cuarto parágrafo hace referencia a que, “en el curso del siglo XIX en Europa, existen tipos de autores bastante singulares y que uno no confundiría ni con los “grandes” autores literarios, ni con los autores de textos religiosos canónicos, ni con los fundadores de las ciencias. Llamémoslos, de manera un poco arbitraria, ‘fundadores de discursividad'”. Para abordar este tema se refiere básicamente a Freud y a Marx y con ello a los elementos que comprenden cada uno de sus saberes y los contenidos que representan un discurso particular; discursos que en ellos no son homogéneos, sino que introducen un mudo de posibilidades, una apertura de sus dimensiones en términos teóricos y prácticos. Lo anterior va acompañado entonces de una necesidad al retorno, al “regreso”, como lo llama Foucault, al saber propiciado por los instauradores de discursividad, ya que “ la obra de estos instauradores no se sitúa en relación con la ciencia y en el espacio que ella traza; es la ciencia o la discursividad, la que se relaciona con su obra como con coordenadas primeras” [3].

Pero ¿se pueden pensar los discursos, sin un contexto particular que los posibilite? Para esto entonces se hace necesario preguntarnos por el autor, en este caso Sigmund Freud, el contexto en el que vivió y los elementos que pudieron facilitar la discursividad de la que son instauradores; por eso y de manera muy breve se intentará hacer un acercamiento a esos elementos históricos que rodearon tanto la vida del autor, como, en cierta medida, la formación de este discurso, de este saber nombrado “psicoanálisis”.

Para pensar en el psicoanálisis entonces, debemos conocer algunos acontecimientos de Sigmund Freud, un muchacho que nace en 1856 en Freiberg, Moravia y que en 1860 a sus cuatro años, se ve obligado a trasladarse junto con su familia a la ciudad de Viena, donde pasa gran parte de su vida, hasta su traslado a Inglaterra en 1938 debido a la persecución de los judíos, es allí donde muere al año siguiente de su llegada.

Freud entonces, comienza su vida en Viena, ciudad que va a sufrir cambios profundos en su estructura urbana, social, política y cultural. La ciudad vive una transición similar a la del resto de Europa pero con matices muy particulares, las revoluciones de diferentes tipos, la construcción del Estado, la urbanización de las principales ciudades, las guerras entre imperios e internas a ellos, las reacciones contra formas establecidas de pensamiento, la conciencia de la modernidad en el siglo XIX, el acenso del liberalismo y sus consecuencias; estas últimas serán a las que se hará referencia.

La cultura vienesa de fin de siglo, es muy difícil definirla temporalmente, ya que hay acontecimientos que influyen en un momento determinado que preceden el llamado fin de siglo y hay otros que se extiende hasta comienzos del siglo XX. Es por ello, que se deben retomar los dos hechos, de los que se hablaba anteriormente, es decir, el ascenso del liberalismo, que esta influido, entre muchos otros acontecimientos, por la revolución de 1848, y la búsqueda de una identidad “moderna” por medio de la ciencia, la arquitectura, el arte y la estética. Para algunos autores, que se han ocupado de la Viena de Fin de Siglo, como Carl Schorske [4], es fundamental resaltar la influencia del ascenso del liberalismo y el lugar que este permite a los judíos de Viena, entre ellos Freud.

A grandes rasgos, la Revolución de 1848, también llamada la insurrección de Viena, comienza en Paris, proclamándose la Republica y estableciéndose como revolución europea, esto comenzó a difundirse en Europa a raíz de que dos jóvenes Kart Marx y Fiedrich Engels publican en Londres el 24 de febrero un anónimo con titulo en alemán “El manifiesto comunista”, insurrección que duró unos pocos meses, pero dio lugar a una serie de reformas dirigidas a la liberalización, la consolidación de la sociedad burguesa, la sociedad civil; hechos estos que posibilitaron en 1860 la consolidación del Gobierno Constitucional para Austria, que dio paso a que el liberalismo ocupara un lugar prioritario e influyente en la urbanización de Viena, su cultura, en su posición política e intelectual.

Según Rubén Jaramillo, “Viena representaba una alternativa de progreso material y social para los judíos. Las grandes capitales del imperio significaban un refugio frente al antisemitismo que por entonces estaba localizado mas bien en el campo, en las aldeas” [5]. El liberalismo y algunas de las reformas del Gobierno constitucional de 1860, posibilitaron la participación de los judíos en el mundo político y académico, se adhirieron al liberalismo como fuertes participantes dentro de la política y como partidarios de ella; todo esto se dio gracias a que encontraban en él cierta protección frente al antisemitismo, de igual manera, sus políticas permitieron que se aboliera el impuesto a los judíos, la compra de vienes raíces y les brindo una mayor participación; por otro lado, en el ámbito académico, los jóvenes judíos sobresalían en profesiones como derecho y medicina, que en su tiempo eran tomadas como liberales, de allí que aunque Freud en algún momento se inclinó por la jurisprudencia, resultó inmerso en el mundo de la medicina que le dará lugar a sus preguntas sobre el funcionamiento y contenido del psiquismo, es decir, sobre su preocupación psicológica. Aunque el liberalismo decae y comienza a primar el partido Social-Cristiano con el alcalde de Viena Karl Lueger, ya estos jóvenes habían obtenido un lugar en la sociedad, la cultura y el mundo intelectual de Viena.

Entre 1870 y 1814 se dieron también algunos cambios, básicamente del lado de la urbanización de la ciudad, de la primacía del positivismo acrítico y de la reacción a esta, creando así, ciertos limites para su práctica. No se puede olvidar que Freud comienza su carrera de medicina en 1873 y que no la realiza en el tiempo indicado, sino que se extiende gracias a sus constantes estudios sobre biología, anatomía y en sus primeros años sobre filosofía, es decir, se hace evidente que la formación de Freud esta determinada por la concepción positivista de la ciencia, la utilización de una metodología científica que llevaría al investigador al conocimiento verdadero.

Es importante observar los elementos que como se dijo al principio constituyen una condición de posibilidad para el pensamiento psicoanalítico, pero es de igual importancia darse cuenta que en el núcleo de los contenidos de este saber, se pueden encontrar elementos que posibilitan muchos otros acontecimientos, es decir, que la historia no puede concebirse como homogénea o unidireccional, sino que deben ser tomadas a partir de los hechos que la influyen y a los que ella provee elementos fundamentales. A pesar de que Freud se formo en un contexto liberal, que recurrió a la ciencia como método fundamental para sus estudios de medicina, introdujo elementos que mas adelante iban a ser tenidos en cuenta por quienes reaccionarían al contexto que configuro la política, las artes y las ciencias a las que Freud perteneció.

La posición de Freud frente a los instintos, frente al inconsciente, que pudo ser un elemento primordial para los jóvenes de finales del siglo XIX, pero mas concretamente, aquellos que reaccionaron al liberalismo de sus padres, a las construcciones monumentales pero ahistóricas que servían a la representación del liberalismo reinante, que a una funcionalidad dentro de una ciudad en expansión. Con lo anterior se hace un intento de referirse a un grupo de jóvenes que se interesaron por buscar una identidad en lo moderno y representar su realidad histórica de una manera muy particular; estos elementos tuvieron resonancia el la pintura, la literatura, la arquitectura y muchas otras disciplinas.

Como conclusión, hay dos elementos fundamentales, el primero, en este texto quedan muchos elementos por fuera, elementos fundamentales para comprender el contexto Vienes, pero permite una ligera aproximación al tema; el segundo, permite pensar esa función de autor que se nombraba al comienzo, en la que Foucault ubica a Freud como uno de los instauradores de discursividad, pero esto no sería posible si no se ubica en un contexto especifico, que proporciona los elementos apropiados o no para la formación de dichos discursos; por esto se trato de abordar la influencia de la cultura y la política vienesa en quien configuraría el discurso psicoanalítico y como este discurso dio lugar a otras formas de comprender la realidad, es decir, se trato de ilustrar la influencia que ejerce el discurso en el contexto, y este último en la formación de los diferentes discursos.

NOTAS:

[1] Hesse, Hermann. (1956). El lobo estepario . México: Compañía General de Ediciones. 34.

[2] FOUCAULT, Michel. ¿Qué es un Autor? [online]. Tomado de Internet: http://www.saber.ula.ve/db/ssaber/Edocs/centros_investigacion/csi/publicaciones/papers/davila-autor.pdf

[3] Ibid. P

[4] Schorske, Carl. Viena Fin-de-Siécle. Viena Fin – de- Siécle. Política y cultura. Barcelona: Gustavo Pili S.A. 1981. 413

[5] Jaramillo, Rubén. Revista Colombiana de Psicología. Freud y el fin de siglo. “ La Viena de Freud, su Contexto Histórico, Político y Cultural”. Universidad Nacional de Colombia. Bogota. Nº 1. 1992 . P 75.


BIBLIOGRAFÍA:

•  FOUCAULT, Michel. ¿Qué es un Autor? [online]. Tomado de Internet: http://www.saber.ula.ve/db/ssaber/Edocs/centros_investigacion/csi/publicaciones/papers/davila-autor.pdf

•  HESSE, Hermann. (1956). El lobo estepario . México: Compañía General de Ediciones. 34.

•  JARAMILLO, Rubén. Revista Colombiana de Psicología. Freud y el fin de siglo. “ La Viena de Freud, su Contexto Histórico, Político y Cultural”. Universidad Nacional de Colombia. Bogota. Nº 1. 1992 . P 75

•  SCHORSKE, Carl. Viena Fin-de-Siécle. Viena Fin – de- Siécle. Política y cultura. Barcelona: Gustavo Pili S.A. 1981. 413 .
 
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