Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 12 • DICIEMBRE 2006
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Jairo Gallo Acosta (Bogotá, Colombia)                

Psicólogo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Estudios de Maestría en Psicoanálisis, Universidad Argentina John F. Kennedy.

Docente de Psicoanálisis Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá.

Sin Título

Pintura. Acuarela sobre Papel sobre Tabla.

Rajendra Prasan

Psicoanalisis, psiquismo y complejidad

 

Resumen

Este trabajo expone las relaciones del psicoanálisis y el psiquismo con la teoría de la complejidad, entendiendo el psiquismo como representación de percepciones. En este proceso el psiquismo se auto organiza como un sistema permeable entre lo interior y lo exterior en el cual lo azaroso e indeterminado entra a jugar en él. Por estas características complejas descritas, se torna muy complicado que la ciencia tradicional pueda decir algo sobre él, ya que la subjetividad de todo aquel que la quiera estudiar es parte instituyente e instituida de este sistema, por tal motivo se necesitan de disciplinas que puedan no sólo reconocer esta complejidad sino explicarlas desde esa lógica, y una de esas disciplinas es el psicoanálisis que introduce al sujeto psíquico en toda su complejidad.

Palabras Claves: Psiquismo, representación, magma, autoorganización, subjetividad, complejidad.
 

Las reglas decisorias de la lógica no tienen validez alguna en lo inconsciente; se puede decir que es el reino de la alógica. Aspiraciones de metas contrapuestas coexisten lado a lado en lo inconsciente sin mover a necesidad alguna de compensarlas. O bien no se influyen para nada entre si, o, si ello ocurre, no se produce ninguna decisión, sino un compromiso que se vuelve disparatado por incluir juntos unos elementos inconciliables

Sigmund Freud. Esquema del psicoanálisis
 

El psicoanálisis, desde Freud, parece haber anticipado los presupuestos básicos de la teoría de la complejidad, admitiendo que el inconsciente obedece a otra lógica diferente a la lógica aristotélica imperante por casi dos mil años, y de la que Descartes fundamentó un método que se llamaría científico, el cual imperaría durante los últimos trescientos años.

Los descubrimientos freudianos del inconsciente fueron permitiendo pensar al psiquismo humano por fuera de una linealidad causa - efecto, lógica que sigue fundamentándose hoy en día en la psicología, que en su afán de alcanzar una “cientificidad” trata de tornar la psique en algo simple, posible de ser aislado y medido, empresa que al tender al fracaso (el psiquismo siempre se va a resistir a tal empresa), tuvieron que virar hacía aquello que si podía simplificar: comportamientos, conductas, procesos cognitivos, etc. El psicoanálisis accede a un psiquismo alejado del equilibrio, entendiendo una lógica de fenómenos caóticos.

El aparato psíquico es por derecho propio un sistema abierto y no porque algunos psicoanalistas hayamos decidido someterlo a la teoría de la complejidad. Es abierto porque el sujeto es un centro de organización, de recreación de todo aquello que recibe…Pensar el psiquismo como un sistema abierto permite reflexionar acerca de las tramas relacionales y sus efectos de producción subjetiva. La realidad psíquica es la apropiación fantasmática de esas tramas donde se articula determinismo (en cuanto a ciertos constituyentes estructurales) con azar (acontecimientos no reductibles a la estructura)” (Hornstein, 2003)

Al parecer, el psiquismo que descubre el psicoanálisis es un sistema abierto que no puede ponerse en equilibrio, ya que lo que se logra constituir se deshace en el mismo instante, y todo aquello que quiera enquistarlo equilibradamente obedece a la pulsión de muerte, contrario a la pulsión de vida que trata siempre de buscar nuevas investiduras o ligazones, objetivo que trae desequilibrios. Sin querer equiparar al psicoanálisis con la biología, (añoranza freudiana y tan de moda hoy en día) y sin pretensiones analógicas que encubren una apelación auxiliadora a la supuesta ciencia (positivista) que poco o nada puede decir sobre el psiquismo humano, entendiendo lo anterior en este trabajo se van a utilizar las metáforas biológicas y de la teoría de la complejidad no como una camisa de fuerza “científica”, sino como lo que son: metáforas inspiradoras de teoría en construcción.

La concepción que realiza el psicoanálisis del psiquismo no es alejada de la que hace el biólogo Henri Atlan sobre las organizaciones: “sí pues, bastaría considerar la organización como un proceso ininterrumpido de desorganización – organización, y no como un estado” (Atlan, 1990). Este autor comenta como el sistema produce orden auto organizativamente a través del ruido o las perturbaciones del mundo exterior. Otros investigadores provenientes de diversos campos durante las últimas décadas han desarrollado investigaciones sobre los fenómenos auto organizativos, desarrollando nuevas estructuras gracias a ser sistemas abiertos, con una características constante de flujo de e interconectividad no lineal.

Aunque ser sistemas abiertos no significa que todo puede ingresar en ella, algunas cosas sí, otras no, por eso muchas veces es utilizada para estas organizaciones la metáfora de membranas semi permeables. Al ser el psiquismo un sistema auto organizativo semipermeable significa que los cambios que puedan acarrearse en ella son consecuencia de una relación entre la organización y su interacción con el medio.

La permeabilidad del psiquismo significa que lo psíquico nace de la reflexión de un sujeto en su encuentro con el otro, por eso que para definirlo se necesita una relación entre sujetos que va a permitir producir representaciones, de ahí que el psicoanalista francés André Green afirme que “Deberá reconocerse que ninguna otra teoría del psiquismo llega a la complejidad descrita por el psicoanálisis, por insuficiente que sea” (Green, 2005)

Las anteriores características, para los biólogos chilenos Francisco Varela y Humberto Maturana , se pueden conjugar en la palabra Autopoiesis , para ellos la red neuronal es un sistema que interactúa por relaciones de circularidad, el cambio en una neurona afecta a las demás sin que la red se desintegre por esos cambios o pierda su organización, ante estos hallazgos concluyen que un organismo vivo se acopla a estos cambios que causa el entorno, acoplándose a sí mismo también. El sistema nervioso para Varela y Maturana es una red dinámica de interacciones neuronales, organizativamente cerrada y energéticamente abierta, manteniendo un cierto equilibrio interno a pesar de su entorno. Según esta perspectiva el psiquismo tiene una cualidad plástica para transformase y mantenerse cohesionado, eso es lo que Green llama “articulación de lo intrapsíquico y lo intersubjetivo” (Green, 2003)

Aunque hay que decir que si bien el psicoanálisis se adelantó a la teoría de la complejidad, a pesar de los conceptos que existían en la época de Freud: la termodinámica, la física y biología clásica; muchos psicoanalistas retrocedieron ante la propuesta freudiana, tornando al psicoanálisis en una disciplina anquilosada, metodológicamente simplista, como si simplificando el psiquismo este iba a ser más accesible “¿Es posible pretender que formulas simples permitan comprender el proceso analítico? No, analizar es hipercomplejo: escuchar con atención flotante, representar, fantasear, experimentar afectos, identificarse, recordar, autoanalizarse, contener, señalar, interpretar y construir” (Hornstein, 2003)

Dar cabida al azar, al acontecimiento, a lo inesperado, es una tarea que tiene que sostener el método psicoanalítico, en otro trabajo (el psicoanálisis como un método de investigación de la subjetividad, www.psicomundo . com./foros/investigación) y basándome en diversos autores comento como el método psicoanalítico puede ser trabajado desde su valor heurístico, el paradigma indiciario o el método de Charles Pierce de lo abductivo.

El psiquismo no es totalmente determinado, tampoco es algo dominado por un desorden absoluto, es como dice el pensador de la complejidad Edgar Morin “un sistema auto-eco-organizativo”. El funcionamiento psíquico pertenece a un sistema complejo no lineal. El psiquismo puede ser un sistema cerrado y abierto a la vez, cerrado a la información externa pero, al mismo tiempo, abierto para el intercambio de energía, en pocas palabras es una organización no totalmente determinada ya que puede modificarse y adquirir nuevas propiedades debido a los intercambios con el mundo exterior.

Lo anterior reconoce que los seres vivos no son sistemas asilados sino abiertos, es decir que intercambian energía y materia con el medio. Los sistemas son ordenamientos espacio-temporales producto de fenómenos de autoorganización alejados del equilibrio; fluctuaciones gigantes estabilizadas por la disipación de energía al medio, que pueden evolucionar hacia nuevas estructuras.

Esto da para pensar en un sujeto como un sistema abierto que se auto organiza a través de su historia no lineal y plagada de turbulencias, bifurcaciones, rupturas, regresiones, creaciones con su entorno a que incluye no sólo a un otro sino a los otros. “Pensar el sujeto como un sistema abierto a lo intersubjetivo, no sólo en el pasado sino en la actualidad, exige reflexionar sobre las tramas relacionales y sus efectos constitutivos de la subjetividad” (Hornstein, 2003)

El psiquismo y el sujeto no se pueden medir, y el principio de indeterminación es prueba de eso; para recordar este principio intenta describir la imposibilidad de medir una partícula ya que al mediarla se la perturba, y por lo tanto abandona la posición en que estaba, entonces aparece la imposibilidad de medir al mismo tiempo la velocidad y la posición de esa partícula. El principio fundamenta que la realidad no está determinada independientemente de la medición, ya que le observador hace parte de ella, lo mismo sucede con la realidad psíquica, esta hace parte del observador y no se puede separar de ella como quisieran algunos puristas.

Desafortunadamente la psicología no ha desarrollado muchos estudios e investigaciones sobre autoorganizaciones, sobretodo sobre la autoorganización más importante: el psiquismo humano, dejando a solas al psicoanálisis en la investigación sobre este campo e interesándose más en comparar al cerebro con una máquina o computadora, concluyendo que aquello que produce dicha máquina – cerebro es una actividad mental cuyo modelo es informático, semejando la inteligencia humana a la inteligencia artificial. Sin entrar a profundizar sobre este modelo, el biólogo Varela comenta que el psiquismo humano y el de la computadora no son semejantes. La cuestión informática plantea que la información es la base del pensamiento, siendo la información la que crea las ideas y para este investigador es lo contrario, las ideas crean la información por medio de la experiencia, además que las últimas investigaciones han señalado cuestiones como que en el cerebro no existen reglas, la información no es almacenada localmente, su conectividad es masiva y distributiva con respecto a la información, y otra características que para muchos investigadores es la más importante, su capacidad autoorganizativa.

El psicoanálisis, a pesar de sus múltiples corrientes, en general sigue insistiendo sobre el psiquismo, sobre su funcionamiento y aquello que lo caracteriza, siendo su principal característica la representación que Freud logra relacionar con lo inconsciente, rompiendo la relación exclusiva que la representación mantenía con la conciencia. La representación desde el psicoanálisis proviene de percepciones, estas son repeticiones de algo que alguna vez fue percibido, este es el motor del funcionamiento psíquico, siendo el fin del examen de realidad del psiquismo darse cuenta que ese objeto sigue estando ahí, más que verificar que lo percibido corresponde con el objeto, el examen de realidad se fundamenta del placer causado por el objeto percibido anteriormente, así que la representación lo que busca es a ese objeto placentero.

Esta manera de concebir el psiquismo y su representación (que en este caso es lo mismo), trae una novedad para el campo de su investigación: el psiquismo no es ese proceso de verificación de lo verdadero de lo falso sino un proceso representativo de un objeto de satisfacción (inconsciente) que para ser consciente tiene que ser representado por palabras (preconsciente)

Lo que pudimos llamar la representación-objeto {Objektvor-stellung} conciente se nos descompone ahora en la representación-palabra {Wortvorstellung} y en la representación-cosa {Sachvorstellung} que consiste en la investidura, si no de la imagen mnémica directa de la cosa, al menos de huellas mnémicas más distanciadas, derivadas de ella. De golpe creemos saber ahora dónde reside la diferencia entre una representación conciente y una inconciente. Ellas no son, como creíamos, diversas trascripciones del mismo contenido en lugares psíquicos diferentes, ni diversos estados funcionales de investidura en el mismo lugar, sino que la representación conciente abarca la representación-cosa más la correspondiente representación-palabra, y la inconciente es la representación-cosa sola. El sistema Icc contiene las investiduras de cosa de los objetos, que son las investiduras de objeto primeras y genuinas; el sistema Prcc nace cuando esa representación-cosa es sobreinvestida por el enlace con las representaciones-palabra que le corresponden. Tales sobreinvestiduras, podemos conjeturar, son las que producen una organización psíquica más alta y posibilitan el relevo del proceso primario por el proceso secundario que gobierna en el interior del Prcc. Ahora podemos formular de manera precisa eso que la represión, en las neurosis de transferencia, rehusa a la representación rechazada: la traducción en palabras, que debieran permanecer enlazadas con el objeto. La representación no aprehendida en palabras, o el acto psíquico no sobreinvestido, se quedan entonces atrás, en el interior del Icc, como algo reprimido . (Freud, 1980)

Lo anterior sirve para sustentar un psiquismo estratificado (inconsciente - preconciente - consciente) donde en cada estrato encuentra su forma de representación de acuerdo a sus afectos y deseos, esto ese señalado por el filósofo y psicoanalista Cornelius Castoriadis como Magma, aquello que no puede ser clasificado en manuales estadísticos, incluso todo análisis que se realice de él por muy completo que sea no lo podrá agotar jamás “El ser no es ni un sistema, ni un conjunto, ni una jerarquía bien ordenada de conjuntos, sino un magma. Es posible extraer deèl determinados conjuntos, construir en él otros, pero esas extracciones o estas construcciones no lo agotarán ni lo cubrirán jamás” (Castoriadis, 1999)

Tener en cuenta esta concepción de magma que Castoriadis toma como eje de su pensamiento, sirve para ampliar nuestro horizonte del ser humano, de su subjetividad, de su psiquismo, no limitándolas a estándares rígidos que supuestamente obedecen a una lógica, el magma como el psiquismo humano es otra lógica “es un modo de coexistencia con una organización que contiene en sí fragmentos de otras múltiples organizaciones lógicas, un modo de coexistencia que no puede reducirse a una organización lógica” (Franco, 2003)

La reducción de la organización psíquica o representativa a una lógica preestablecida o determinada, llevaría a limitar lo psíquico a la razón, algo que han pretendido hacer los “científicos” desde el nacimiento del psicoanálisis y al no poder moldear en la razón al psiquismo lo descalifican pregonando su inexistencia y a aquellas disciplinas que se encargan de su estudio como “no científicas”. Lo que estas disciplinas “científicas” no comprenden es que el objeto de estudio de psicoanálisis obedece a otra lógica que en las últimas décadas ha dilucidado la teoría de la complejidad.

La psique es para Castoriadis emergencia de representaciones y la imaginación radical inconsciente se constituye una primera representación que va a organizar el psiquismo, en los términos anteriormente expuesto esta sería una manera de autoorganización psíquica.

Hay que tener en cuenta que el conocimiento del psiquismo siempre va a ser incompleto, impreciso e incierto, y no porque fallen la metodología para acceder a él, sino a su carácter complejo, pero reconocer esta complejidad no es suficiente, es el primer paso para un reto o para aquello que el psicoanalista francés André Green comenta como un objetivo desde el psicoanálisis “proponer una teoría del psiquismo que no sólo acepte sus contradicciones sino que también las explique” (Green, 1993)

Aceptar, entender y explicar la complejidad del psiquismo humano, va a permitir comprender al sujeto de esa complejidad, o al sujeto en toda su complejidad, un sujeto que no se agota en escalas, mediciones, o en cualquier teoría (incluyendo al psicoanálisis) que lo quiera encasillar, “El sujeto es por derecho propio un sistema abierto. La subjetividad intercambia información – energía y cualidades con los otros significativos. Esto es lo que Freud descubre en duelo y melancolía, que el sujeto está en un proceso de autoorganización permanente: un sistema abierto” (Hornstein, 2004)

Es por todo esto que el psicoanálisis, interesado por el psiquismo (no puede haber otro interés primordial), tuvo que crear y estar recreando constantemente una práctica que pudiera hacerle frente a este sistema complejo y al sujeto instituido e instituyente de este sistema, en esta doble relación el psicoanálisis fundamenta su sentido, más allá que este obedezca a modelos “científicos, eficaces, prácticos o de moda”, no es que el psicoanálisis desconozca estos, sino que su interés es eso que a muchos no le puede interesar: el psiquismo y su complejidad, y entre ellos, un sujeto no racional sino inconsciente y por consiguiente complejo.

BIBLIOGRAFIA

Atlan, H (1990). Entre el cristal y el humo. Debate. Madrid

Castoriadis (1999) Psique y educación en figuras de lo pensable. Cátedra. Madrid.

Freud, S (1980) Lo inconsciente. Obras Completas. Amorrortu. Buenos Aires.

Franco, Y (2003) Magma. Cornelius Castoriadis: Psicoanálisis, filosofía, política. Biblos. Buenos Aires.

Green, A (2005) la Causalidad Psíquica. Entre naturaleza y cultura. Amorrortu. Buenos Aires.

________ (1993) El inconsciente y la ciencia. Amorrortu. Buenos Aires.

Hornstein, L (2003) Intersubjetividad y clínica. Paidos. Buenos Aires.

__________ (2004) Proyecto terapéutico. De Piera Aulagnier al psicoanálisis actual. Paidos. Buenos Aires.
 
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