Vivimos en una sociedad que demanda ajustes y desajustes de aquellos que inmersos están en ella; demandas que requieren en los individuos posiciones, actitudes, opciones de vida, para poder moverse en las amplias gamas de posibilidades de ser que han de estructurar personalidades y formas de vida que se debaten entre autenticidad y homogeneidad en los sujetos.
Las diferentes prácticas cotidianas en las que los sujetos se ven a diario envueltos, determinan sus comportamientos; podemos pensar en el deporte como una práctica que se encuentra inscrita en la dialéctica cotidiana, pero que los individuos que lo eligen para practicarlo y hacer de el un factor que determine su forma de vida, les proporciona un carácter de exclusividad, que permite pensar en lo “normal” y lo patológico como elementos que el deporte también reposan, porque quienes le brindan forma son los individuos que se ven afectados por los afanes de lo social.
En el presente ensayo, se pretende tener una primera aproximación a algunos aspectos patológicos en el deporte, vamos a tener como “pedagogos” o acompañante en el camino a Athayde Ribeiro Da Silva, quien nos proporcionará los elementos teóricos necesarios para realizar esta difícil labor, teniendo en cuenta que en Colombia, y especialmente en nuestra ciudad, la psicología deportiva se encuentra en pañales y con pocos desarrollos teóricos que se pueden encontrar sobre el tema.
Primero que todo, digamos que, para abordar el tema de este escrito, es necesario remontarse a la “psicología y sicopatología del deporte” del profesor y psiquiatra Feruccio Antonelli, ya que su trabajo reviste mucha importancia y aportes al tema nombrado.
Podemos pensar en el deportista como un ser emotivo y sensible, que posee una necesidad agonística, “Que le implica la descarga de varios factores de tensión; ante esta situación en el andar de este individuo se presenta ante él un sendero que se divide en dos: el camino que lo ha de conducir a la gloria y el del bloqueo, posible este ultimo cuando la descarga de tensiones encuentra algún obstáculo. Pero, existe una ventaja para afrontar estos dos aspectos, pues por el carácter motor y lúdico de su actividad, le resulta más fácil utilizar mecanismos de catarsis y el número de casos patológicos entre deportistas es menor que en otros sujetos.” [1]
Es preciso anotar que, “el impulso psicológico para el deporte proviene de la necesidad de asumir una actitud agresiva y de vivir una situación agonística para compensar casi siempre inconscientemente, un sentimiento de insuficiencia vital o de capacidad reaccional no satisfactoria” [2]
Si lo que se da en el sujeto es una “mera perturbación existencial, la práctica deportiva, sin necesidad de excesos, puede restaurar el equilibrio psíquico. Pero cuando se genera aumentos a nivel cuantitativo o cualitativo en dicha perturbación existencial solo puede encontrar la homeostasis en la victoria” [3] o consecución plena de los objetivos deportivos planeados al principio de su ciclo formativo. Precisando un poco, lo anterior arroja una gama compleja de necesidades y posibilidades mayores o menores que pueden llevar al deportista por caminos de desajuste.
Cuando hablamos de lo patológico del deporte, pesan tanto los factores preexistentes y propios del deportista, como el mismo ambiente en el que desenvuelve; además se puede presentar la patología del deporte tanto en sujetos sin problemas previos a la práctica deportiva. Para tener un mejor acercamiento a la psicopatología del deporte, se puede dividir en dos categorías.
La psicopatología específica del deporte: que comprende cuatro síndromes agrupados en dos especies: miedo al fracaso y el miedo al éxito o “Nikefobia”.
I. Síndromes de Miedo al fracaso
Síndrome Preagonístico: La podemos entender como una “reacción psicógena ansiosa” [4] antes de la competición, la intensidad aumenta paulatinamente hasta el día esperado pero se desvanece de repente al iniciarse la competencia como características secundarias encontramos: la perturbación ideativa (incapacidad para liberarse del pensamiento de competencia) y la tendencia a la neurastenia, basada generalmente en una perturbación distónica neurovegetativa.
Síndrome del campeón: Aquí, “el deportista tiene una acentuada disposición para el agonismo, la agresividad, a la autovaloración, sin la cual no podría explotar su natural disposición física, y uniendo una a la otra, hacerse campeón” [5] El deportista asume actitudes de superioridad, audacia, hipervalorización de si mismo, megalomanía, fanatismo se siente estrella.
II. SINDROME DE MIEDO AL ÉXITO O “NIKEFOBIA” [6]: Haciendo referencia al temor a la victoria y consecución de logros exitosos en su deporte; este síndrome se subdivide en:
Depresión del éxito [7]: Hace referencia a las actitudes expresadas por el deportista a posteriori de la consecución del éxito o logro, este experimenta una “inexplicable caída de forma y humor que lo lleva a abandonar la escena deportiva ya no ocupar mas la situación excepcional y de superioridad que le correspondería; se despiertan sentimientos de inseguridad, que le hacen temer inconscientemente a las responsabilidades que el éxito le ha de generar” [8]
Inhibición para el éxito: “La base de esta perturbación reside en sentimientos latentes de culpa que exigen, un proceso de autocastigo catártico” [9]. El éxito se considera inmerecido y como símbolo de realización de pecaminosos deseos inconscientes temidos y frustrados por el súper yo. Se presenta en deportistas que rinden menos en los entrenamientos, desperdician ocasiones de éxito, se sienten emocionados y ansiosos durante la competencia, dan un rendimiento inferior a sus posibilidades y están expuestos a incidentes o lesiones con frecuencia.
Patología no específica del deporte
Aquí ubicamos las manifestaciones psicopatológicas que no dependen directamente del deporte, pero que pueden estar indirectamente vinculados a la actividad agonística.
Psiconeurosis Ansiosa [10]: Inestabilidad emotiva, inseguridad, escasa autoestima, tendencia a la reacción ansiosa o depresiva, miedo a exponerse a peligros vinculados con el deporte; estado ansioso que perdura durante la competencia y afecta los resultados.
Psiconeurosis histérica [11]: Disposición a reaccionar de manera infantil, con actitud autovalorizante de exhibicionismo y de estrella, o viceversa, con manifestaciones de fuga de la realidad, fantasías, crisis de desesperación y llanto.
Psiconeurosis profesional [12]: Dificultad para desenvolverse en la práctica deportiva específica a pesar del entrenamiento, la capacidad neuromuscular y la aspiración a la eficiencia.
Neurosis Postraumática [13]: Reacción neurótica relacionada con traumas físicos o psíquicos, que bloquean al sujeto para la práctica a posteriori de su deporte.
Neurosis Residual [14]: Después de una lesión orgánica, se rehuye a asumir responsabilidades, se justifica a nivel inconsciente.
Neurosis Accidente [15]: Tendencia de la personalidad caracterizada por la agresividad, la impulsividad, la rebelión, la inconstancia y sobre todo el sentimiento de culpa, profundamente radicados y que determinan fenómenos autopunitivos, como el fracaso y/o el accidente.
Tendencia a la fatiga [16]: Exigencia psicopatológica relacionada con la necesidad apremiante de compensación, que es favorecida por el estado de fatiga.
El anterior, ha sido una pequeña aproximación al temor de lo patológico en el deporte, que nos sirve para mostrar la amplia gama de posibilidad que el psicólogo deportivo se le presenta para intervenir en un ámbito que apenas se abre campo en nuestra universidad, y que abre las puertas para pensar en el deporte como un fenómeno psicosocial que afecta a los sujetos que ven en él una forma de vida.