Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 11 • junio 2006
<< Regresar al índice
 
 
 
 
 
 
Marcela Arroyave                

Estudiante de psicología

FUNLAM

Hanika

Pintura. Acrílico sobre Lienzo.

Cristian Barnes

Voces en el silencio, un espacio alternativo para el encuentro con la niñez

 

“Los niños se encuentran en las fuentes del saber.
Son metafísicos. Seres que plantean las verdaderas preguntas como investigadores.
Buscan respuestas."
Franscoise Doltó

 

La presente propuesta, es pensada a partir de la práctica realizada en la fundación Pro-débiles Auditivos , institución que atiende a niños con sordera, hipoacusia y/o con dificultades del lenguaje. Los desafíos a los que actualmente nos convoca la práctica universitaria interrogan, de manera particular, la articulación entre lo individual y lo colectivo, es decir, la relación entre las coordenadas que constituyen la subjetividad de la época y el campo de la singularidad.

En el último tiempo se encuentran en las instituciones un número cada vez mayor de niños con angustia, y que las instituciones ubican como principal preocupación en diversas problemáticas vinculadas al desamparo y a la precarización de los lazos sociales: la falta de trabajo de los padres y la perspectiva de hallarlo, la dificultad para sostener o construir un proyecto, el vaciamiento del valor de la palabra, y -de modo general- el acrecentamiento de las situaciones denominadas sociales, van paralizando a los niños y niñas y a la propia institución y cerrando la posibilidad de una salida. Esa misma inmovilidad aparece, además, durante el pedido de consulta, expresándose en una llamativa pobreza de recursos simbólicos.

De lo anterior, los niños participan, y la realidad social de nuestros tiempos, está delegando ciertas demandas a los niños y niñas de nuestra cuidad que se tornan para muchos de ellos como algo insoportable, como aquello mudo que no puede decirse, pero que ellos actúan con su multiplicidad de conductas y estados de ánimo, tenemos que se va desde la hiperactividad, el déficit de atención, la depresión, hasta el mal llamado fracaso escolar y en algunos, hasta pasajes al acto suicida. Tanto en niños como en adultos, la exposición a situaciones potencialmente traumáticas se ha multiplicado, de tal manera que lo que debiera ser contingente, termina convertido en regla cuando se pasa a vivir -prácticamente- en un estado de excepción. Hay que aclarar que éste no es exclusivamente un mal de nuestros días, y que cada generación recoge la experiencia de estar viviendo malos tiempos. No obstante, se piensa que cierta modalidad del lazo social que predomina, afecta y condiciona de una manera específica -en este tiempo- la singularidad.

Si se viene percibiendo que quienes consultan responden con mudez, parálisis o impulsiones (es decir, sin posibilidad de elaboración subjetiva), hallamos que esa falta de recursos para simbolizar lo real, se ve reproducida en el escenario social.

Encontramos, entonces, una relación entre lo que se presenta en el plano subjetivo como estando en el "margen", o sin lugar, en superposición con las diferentes modalidades de exclusión en el plano social . Allí la marginalidad y la orfandad no sólo están referidas a la desigualdad en el acceso a los bienes materiales, sino -también- al hallazgo de un "fuera de sentido", a un desamparo discursivo que se evidencia en la caída de los grandes relatos, en la degradación de la figura del padre y en la declinación del ideal y de las mediaciones como reguladores del lazo social.

El Otro de la época se presenta bajo dos modalidades sólo aparentemente opuestas: por un lado, aparece en su mayor inconsistencia como un Otro que no existe y que no aloja -sino que excluye- al sujeto; en segundo lugar, aflora como un Otro excesivamente consistente, que le impone gozar y que, impulsándolo tras la ilusión del todo, lo deja igualmente excluido. Dos realidades que no dejan de ser para el sujeto niño, un enigma. ¿Qué quiere el Otro de mi?

Ahora bien, los niños y niñas sordas, tienen también su realidad, tal vez una en que las palabras no les suenen en sus oídos como a nosotros, y que su contacto con la realidad se forme de acuerdo a otras sensaciones, pero finalmente una realidad, ellos también son niños, para ellos, se diría, el esfuerzo para alcanzar muchas de las cosas que les gusta, es doble, ya que no se puede dejar de lado su condición, y no aceptarlo sería como dar la espalda al propio niño, es una condición única, que posiblemente los hace ser “especiales”, sin que ello amerite, que no sean niños y niñas en igualdad de condiciones, con los mismos sueños, esperanzas, ilusiones y responsabilidad frente a sus actos que los demás.

¿Cuál es entonces la realidad de estos niños en las instituciones de educación regular?, por supuesto, su condición hace una particularidad dentro de otras singularidades, pero la respuesta es la misma que se daría para cualquier niño: la de cada uno , no podremos saberla, la que cada uno haya construido, algo particular que le sirva para mantenerse en la vida. Quizá la pregunta más acertada sería, ¿Qué estrategias utilizamos los adultos para escuchar aquellas realidades?, dejare abierta la pregunta, pues ella atravesará toda la propuesta de intervención, como inquietud, que nunca debe ser olvidada.

Siguiendo por la vía de la realidad particular, es que se construye al niño sujeto, al niño no tanto a nivel de un simple significante, es decir, de una simple palabra que nombre a una persona y le designe la condición del momento actual de su ciclo vital, sino también, al niño que cuenta con una estructuración psíquica, y cuando se dice estructuración, es la manera para referirse a las formas específicas e inmodificables para responder frente a la realidad, es decir, las expresiones particulares y únicas en cada niño.

Contemplar o darle cabida a esta forma de entender a la niñez, es también decir, que aceptamos al niño del deseo, a un niño que puede acceder al campo de lo que a todo ser humano nos impulsa a realizar diferentes cosas en la vida: el deseo, y de éste se puede dar cuenta, entre otras vías, por medio de la creación.

Crear implica construir algo nuevo utilizando las expresiones propias, singulares, de las que hablaba anteriormente; es desarrollar la creatividad, la cual está íntimamente ligada a la subjetividad, o sea, lo que se quiere significar con las “expresiones propias”, tiene que ver con la búsqueda de lo interno, de aquello que muchas veces queda relegado por no ser compatible con lo "establecido" y de esa manera se deja adormecida una parte vital de todo ser humano en su aspecto más íntimo e individual. Aquello que el niño no alcanza a nombrar. Preguntas como "¿Qué soy capaz de hacer, de dar? ¿Qué tengo para decir? ¿Qué siento? ¿Qué pienso? ¿De Que tengo ganas?”, muchas veces quedan sin respuesta, sin ser incluidas dentro del marco de la actividad, o con respuestas cargadas de prejuicios. Esto tiene como efecto producir un aplastamiento del niño, o incluso, una clausura de su posibilidad de emergencia. Se hace necesario rescatar la propia mirada, aquello que cada uno es y tiene para decir, y valorarlo.

Si hablamos de una sociedad donde lo "diferente" es cuestionado, marginado, relegado, ¿cómo podemos encarar el trabajo con personas con algún tipo de necesidades diferentes, personas que por padecer algún trastorno físico, mental, anímico, u orgánico, se enfrentan con una realidad dura y difícil, una sociedad que los margina, los excluye o en el mejor de los casos trata de incluirlos desde parámetros ya estandarizados imprimiendo una seudo adaptación cargada de esfuerzos, frustraciones y prejuicios?.

La palabra inclusión significa, en el diccionario, poner algo dentro de una cosa o llevarla implícitamente. En pedagogía significa el proceso por el cual todos los niños y niñas acceden a los diferentes niveles del sistema educativo, además es aceptar el derecho que tiene cada uno a ser diferente. Esto se supondría es lo que va a dar a los niños sordos, hipoacúsicos o con problemas del lenguaje una mejor calidad de vida. Ya aquí, puede uno preguntarse: ¿esto solo daría cuenta de una mejor calidad de vida? O ¿qué se persigue con la inclusión? ¿Y cuando la inclusión escolar no es posible, qué?

Cuando se habla en este texto de inclusión, significa inclusión a un aula regular, pero ¿Qué es el aula regular? Como primera cuestión y superficialmente, se puede decir que el aula regular es aquel espacio donde se tienden a normativizar, a homogenizar, o a igualar saberes, o sea, que el niño se ajuste a las normas y pautas de la educación; con lo cual se caería en la homogeneidad , esto seria que el niño aprenda en los mismos tiempos y condiciones que lo estipulado. Pero surge otra pregunta y es ¿porque hay un niño con “x” discapacidad (down, atrofias, sordos, ciegos...) en el que el proceso de inclusión logra sus objetivos y otros con la misma problemática no? La respuesta parece evidente, y es que por un lado estará la discapacidad vista desde lo orgánico, como un real, y por otro la estructuración psíquica de este o aquel niño, o con su constitución subjetiva.

¿Para que sirve reflexionar sobre el término constitución subjetiva? Para pensar en el entramado familiar en el que este o aquel niño advino sujeto, es decir, la historia de la llegada del niño es la que da la primera pauta del lugar que este niños vino a ocupar, es el discurso que se construye alrededor del niño el que baña sus primeras relaciones.

La inclusión no se inicia con el ingreso del niño a la escuela, con la famosa frase “escuela para todos”, sino que es precisamente en el seno de la familia que ésta dará sus primeros pasos, esto es entrar al espacio del uno por uno. Y aunque pareciera paradójico, es también aquí donde se plantea un límite para la inclusión, ya que si no es para incluir a los niños y niñas sordos en este o aquel momento, si cuando somos convocados para tal fin, eso no es posible, habrá que hacer señalamientos, intervenciones precisas, ofreciendo otros caminos que lleven a plantearse las necesidades puntuales de ese niño, aquí y ahora.

Plantear el aquí y ahora implica pensar que es un niño como ya se señaló en constitución, por lo tanto se debe apelar a intervenciones oportunas y quizás en otro momento sea posible la que ingrese a una escuela regular, o quizás no y halla que hacer otro tipo de abordaje.

A esta altura creo que se responde por si solo la cuestión de que no se trabaja con estereotipos , por lo tanto se piensa que hay tantas posibilidades de inclusión como sujetos. ¿Y qué sería la inclusión desde una mirada psicoanalítica? O mejor ¿a qué apuntaría? A que el sujeto niño pueda encontrar su lugar y desplegar algo del orden de su propio deseo. Esto dicho así puede sonar como un objetivo ideal, pero responde a la idea de trabajar con el sujeto en lo particular, de mirar aquello que el niño puede hacer, para abrir un camino, ya que si nos posicionamos en aquello que el niño no puede he intentamos revertirlo, desde esta postura se produce un fortalecimiento, fortalecimiento del cual será muy difícil salir. Pero si se miran las posibilidades de cada niño, seguramente se encontrarán otras vías de acceso al deseo como causa, y no al contrario, es decir, articular al deseo a lo que no lo causa.

En este proceso de integración se apunta al posicionamiento de la inclusión no como un bastón para el niño, sino como un proceso de acompañamiento y que dicho proceso se mire en un momento determinado, pudiendo implementar modificaciones tanto en su modalidad de aprender como en su inserción, pero siguiendo la misma línea del deseo del sujeto.

Este abordaje requiere de una permanente re formulación del accionar como profesionales en formación de las áreas sociales, de las estrategias a seguir en forma conjunta con la escuela y la familia, todo ello posibilitara un "mejor hacer", ya que queda abierta la pregunta y ¿después qué?

La educación es un momento en la vida de los sujetos y habrá que poder proyectarse a un futuro, la inclusión debe apuntar tanto a lo social como a lo educativo; por lo tanto y de ninguna manera seria pensable un abordaje que tuviere en cuenta uno sólo de estos aspectos.

Inclusión no es sólo lo educativo sino también lo social, con la posibilidad de pensar en un después. Pero para que este más allá sea posible también habrá que ir haciendo el camino. Por eso se hace hincapié en la particularidad de cada sujeto, dejando de considerar lo diferente como equivalente a déficit. Esto quizá, sea el saber hacer con la diferencia, y desde éste punto de vista la inclusión es hacer un lugar, donde entren en juego el deseo y la singularidad de cada niño.

De lo anterior l a propuesta entonces, es brindar un espacio Artístico, para desarrollar el potencial expresivo, es tomar y valernos de la creación como un espacio alternativo para el encuentro con la niñez, el cual esté basado en la interacción social a través del arte y sus diferentes modalidades, buscando producciones artísticas en donde cada niño se vuelque a su mundo interno brindando una parte de sí mismo en una creación que posea significado para él. Se trata de valorar al los niños teniendo siempre presente que se ese creador, independientemente de su condición, y con esto no se trata de negar, sino de correr el "foco" y comenzar a ver a la persona en su totalidad. Se trata de sumar , de rescatar, de cambiar el sistema de valores y de brindar como sociedad la posibilidad de una real inclusión.

Un espacio en el que los niños tengan la posibilidad de desarmar ese Ideal Cultural que no lo imagina como sujeto, y desde ahí, librado de esos prejuicios, se lance al intento de nacer como sujeto, desde lo que es como existente, con su estilo.

La búsqueda de un estilo propio. ¿Por qué? La búsqueda de un estilo propio implica entrar de pleno en el campo de la subjetividad, la posibilidad de que un niño haga algo con sus propias marcas, o como se decía anteriormente, de aquello que es capaz de hacer y actúe desde allí, hacia la posibilidad de la producción creadora; implica entrar en ese límite para la consciencia que es el Saber-Hacer .

El camino de la creación y del estilo lleva a avanzar hacia las coordenadas del sujeto del deseo, posibilidad que tendrá el creador o quien transite por esos senderos de situarse de manera novedosa, y de poder hacer algo que tiene que ver con su ser más intimo, realizándose él mismo en ese acto, afianzando su subjetividad, o posibilitando el crecimiento subjetivo antes detenido. Además, se sabe que en esta población la instancia del lenguaje hablado no existe, y/o en otros se hace muy difícil tal vía de acceso a la comunicación oral, aquí es donde se hace necesario poner en práctica otras vías de acceso al lenguaje, a la representación y sentimientos que los niños puedan tener de su estado subjetivo.

La reflexión que se quiere plantear, es que muchos de los niños y niñas de la fundación Pro-débiles Auditivos , algunos con trastornos específicos, otro no, pueden presentarse ante nosotros sólo con una única idea, una que ellos mismos no saben, pero que en el fondo es simplemente: “ser escuchados” , y lo que se debe escuchar mas allá de los intereses sociales o pedagógicos, mas allá de su desarrollo cognitivo o corporal, es: “su particularidad”. Aquello que no tiene voz, pero que en silencio grita.

Es por ello, y para concluir, que esta propuesta “voces en el silencio, un espacio alterativo de encuentro con la niñez, parte de una afirmación: la de que el arte en cualquiera de sus manifestaciones, y entendamos en este punto arte en su sentido mas amplio (pintar, dibujar, jugar con arena, practicar cualquier deporte, coleccionar algo, la danza, la música, el teatro y hasta cualquier simple actividad que apasione a los niños y niñas) cumple una función creadora en la vida de ellos, de la que luego podrán valerse a lo largo de su vida para volver a ese mundo de libertad, creatividad y actividad lúdica cuando así lo deseen y hacia lo que podrán dirigirse desde su esencia, para posibilitar el encuentro con el deseo y la inclusión al Otro cultural.

BIBLIOGRAFIA

J, Lacan. Seminario XX- Aun- Ed. Paidos. Buenos Aires.

_______. La Familia. Ed. Paidos. Buenos aires

_______. Psicoanálisis, radiofonía y Televisión. Ed Paidos. Buenos Aires

Marco Conceptual de la educación para la diversidad. Medellín 2004.
 
.
INICIO | PRESENTACIÓN | EVENTOS | SITIOS RECOMENDADOS | STAFF | CONTÁCTENOS | CORREO | FUNLAM

© 2006