| La psicología como disciplina que busca construir su estatuto científico se enfrenta a sendos dilemas ya anunciados hace poco menos de cien años por Vigotsky en su obras El significado histórico de la crisis de la psicología. Una investigación metodológica (1927) y Sobre el artículo de K. Koffka: “la introspección y el método de la psicología”. A manera de introducción (1926) . Estos dilemas proceden del origen mismo de la psicología, en la medida en que ella, desde su nacimiento, poco clara ha tenido su filiación: ¿es una ciencia del espíritu? o, por el contrario, ¿es una ciencia natural?. Como lo argumenta el autor, en la medida en que la psicología no ha determinado a plenitud su pertenencia se ha vista abocada a una crisis surgida de su origen mismo y que persiste hasta nuestros días.
Vigotsky (1927; 1926) plantea que estos dilemas acotados se expresan en dos tradiciones en psicología: por una parte, la científico-natural, asociada a la
psicología causal , que es n
aturalista, y por tanto, materialista, que es el caldo de cultivo de la denominada psicología explicativa .
Y, por otra parte, la espiritualista, asociada a la psicología teleológica, a la psicología intencional, que es idealista y generadora de la llamada psicología descriptiva .
Gnoseología y experiencia directa Para Vigotsky (Ibíd.) es preciso hacerle a la psicología la pregunta por su objeto y por la manera como él ha de ser conocido. Entabla, entonces, una seria discusión con los planteamientos de Schelovánov como exponente de la tradición empírica en psicología. Este último considera que la ciencia sólo puede estudiar aquello que es ofrecido por la experiencia directa. Y con ello deja ver su posición decididamente empirista, convocando así la discusión relatada por Merani (1982) acerca de la originaria pugna entre las perspectivas empiristas y racionalistas en psicología, la primera representada por Wundt y la segunda por Brentano.
Lo claro es que, de asumir la posición de Schelovánov, amplios sectores de la psicología quedan muy maltrechos; entre ellos, la psicología infantil, dado que éste sostiene su inviabilidad justificado en el hecho de que si bien un niño no está en capacidad de estudiar su experiencia directa, tampoco un adulto puede estudiar la experiencia directa de un niño, ya que no es la suya propia. A más de la psicología del niño, en general la psicología del desarrollo, la psicología evolutiva, entre muchas otras ramas de nuestra disciplina , sufrirían un duro revés.
Vigotsky (1927) parte de interrogar el papel de la experiencia directa en el proceso de conocimiento en psicología , considerando que éste es una falacia, ya que el conocimiento científico y la percepción directa no coinciden en absoluto (1927: 311) . Como defensa a su tesis, aporta elementales, pero sólidos argumentos, al indicar que el modelo a seguir por todas las ciencias de la época, en lo que al valor de la experiencia directa en la construcción del conocimiento se refiere, es la ciencia física. La física se loa de sólo vérselas con lo que la experiencia sensorial le permite percibir. Pero Vigotsky reclama la falsedad de este planteo, puesto que la física estudia aquello que el ojo no ve (bid) . Es así que la mayoría de los fenómenos físicos , sostiene el autor, no pueden ser percibidos directamente por los sentidos: no puede observarse una carga eléctrica, un electrón, la fuerza (de la gravedad), las elipses planetarias, entre muchos otros.
De esta forma, las ciencias construyen sus conceptos independientemente de la explicación directa, aun cuando recurriendo al método de explicar o interpretar sus huellas e influencias. Hay, por lo visto, un espacio entre la realidad y el conocimiento de ella un proceso que allí acontece y que ni aún el científico mismo puede explicar y, en muchos casos, ni siquiera reconocer. ¿Qué es, entonces, lo que existe en este espacio y que, de todas formas, hace posible el proceso de conocimiento?
Es claro que de la respuesta a ello, dependen tres aspectos que resultan de incalculable valor para la psicología y para la ciencia: por una parte, el rescate de la viabilidad de la psicología infantil y las demás psicologías que han sido puestas en la palestra por Schelovánov y la corriente empírica en ciencia y en psicología . Por otra parte, y esta es aún más importante, aun cuando intradisciplinarmente, el estatuto epistemológico de la psicología, su carácter de ciencia. Y, finalmente, dado que el conocimiento del hombre y de lo psíquico no responde a la lógica de la experiencia directa, como lo justificaremos posteriormente, de esta respuesta depende que la psicología pueda decirle a las demás ciencias que no solamente es ciencia aquella que se pretenda empírica y que, en todo caso, hasta de esta pretensión hay que dudar. No obstante, la respuesta a esta pregunta es una construcción que iremos realizando a lo largo del presente artículo.
El conocimiento de lo psicológico
Si Vigotsky (1926) introduce una sospecha sobre los objetos conocidos por las ciencias naturales, no en tanto existentes como en tanto conocidos mediante la denominada experiencia directa, es aún más lógico que interrogue los objetos de los cuales se ocupa la psicología. Y de la misma manera, su interrogación no se produce porque dude de su existencia, sino por la manera como clásicamente se los ha pretendido conocer y el papel de la experiencia directa en ello.
Para él, lo psíquico ha de poder ser estudiado independiente de que se ofrezca a la observación directa, al igual que sucede con los objetos de la física. Se deduce que, en su juicio, no hay obstáculo en el proceso de conocimiento de lo psicológico por el hecho de que ello no pueda ser percibido directamente. De esta forma propina una estocada a la presunción de preeminencia del método experimental respecto del método introspectivo en psicología.
De esta forma, revaloriza la introspección como uno de los métodos de nuestra disciplina, al reconocer que la introspección plantea un problema técnico y no de principio: es un instrumento entre otros como el ojo para los físicos (1927: 312) .
Pero con esta operación, lo que indica es que tampoco es este método, ni el experimental el método de la psicología. Y este planteamiento no lo realiza con el ánimo de articular posiciones, ni de hacer confluir diversas miradas en psicología. No, su conclusión surge de un análisis metodológico.
Es, desde este punto de vista que Vigotsky (ibíd, 1927) reivindica el lugar del método introspectivo dentro de la psicología. Es un imperativo para ésta separar el concepto psíquico fundamental de la percepción concreta, teniendo la propia introspección que ser explicada en términos de los postulados, métodos y principios universales de la psicología.
Lo que aparece evidente para K. N. Kornílov (Vigotsky, 1927 op.cit. ) es que, por una parte, la gran diversidad de criterios respecto a lo metodológico en los planteamientos experimentales facilita la aparición de conflictos y el subsiguiente surgimiento de diversas corrientes psicológicas, y , por otro lado, el método experimental no ha aportado nada nuevo a la psicología: para Wundt, es un correctivo de la introspección; para N. Ach los datos de esta última sólo pueden controlarse mediante otros datos introspectivos...en una palabra, el experimento no amplia el conocimiento sino que lo controla (1927: 314)
En este punto ya está introducido el problema del método dentro de la discusión en psicología . G. P. Zeliony ( Vigotsky , op.cit. ) ha dicho que éste incluye dos aspectos diferentes: la metodología , entendida como p rocedimiento técnico de la investigación y el método de conocimiento, que determina el objetivo de la investigación, el carácter y naturaleza de una ciencia.
La visión de Zeliony unida a las ideas vigotskyanas acerca del método introspectivo da como resultado la posición de que en psicología el método es subjetivo, aunque la metodología puede ser parcialmente objetiva. Esto se entiende por cuanto que si los objetos a los que se atiene la psicología, es decir, lo psicológico , no pueden ser susceptibles de experiencia perceptiva directa, no pueden ser observados directamente, muy a pesar de la ciencia positiva de la época (y su peso en la nuestra), necesariamente el método ha de ser subjetivo; con ello se quiere decir que el sujeto cognoscente está incluido en el método, que el método es subjetivo. Y con esto ya nos vamos aproximando a la construcción de una respuesta a la pregunta que quedó abierta al principio del presente artículo.
Arriesguemos, entonces, una respuesta preliminar a la pregunta “ ¿Qué existe en el espacio entre la realidad y el conocimiento de ella y que, de todas formas, hace posible el proceso de conocimiento?”: existe el sujeto que conoce.
El cómo del conocimiento de lo psicológico
Ya ha sido respondida la pregunta originada con antelación. Pero, a partir de aquí surge otra pregunta obligada: si existe el sujeto que conoce, ¿cómo conoce este sujeto? Es innegable que esto nos lleva a las preguntas cartesianas por el conocimiento, como lo dice Chatelet (1993), a lo que diremos que el problema no es preguntar lo que preguntó Descartes, sino responder como respondió él. Para él la cuestión sobre el “cómo se conoce” la resuelve la razón. Para nosotros, no. y no es la negación de la razón, sino su reposicionamiento en otro lugar, el lugar de la postmodernidad. No se nos olvida que este artículo versa sobre Vigotsky, no sobre
la postmodernidad.
Lo fascinante es que este autor, hace poco menos de cien años, abrió la puerta para esta construcción postmoderna al nuevo interrogante cuando colocó al sujeto cognoscente en la respuesta del primero, es decir, en el espacio entre la realidad y el conocimiento de esa realidad.
A juicio de Vigotsky (1927, 1926), el núcleo de todos los problemas metodológicos [1] en psicología está en esta cuestión, en la cuestión del método, en la cuestión del cómo se conoce lo psicológico . Y por lo tanto es preciso que se trasciendan los límites de la experiencia directa. Liberar, separar a los conceptos científicos de la percepción específica sólo es posible con el método indirecto (1927:314) : Es él la interpretación [2].
Esto cobra mayor sentido en cuanto que nuestro ojo no podrá jamás realizar una percepción total y profunda. Si nuestros sentidos son el instrumento, ellos poco confiables serían en la construcción del conocimiento. Toda la psique lo que hace es seleccionar, aislar los rasgos de un fenómeno; es una forma superior de selección, presentándonos un mundo cortado en porciones.
Y dice Vigotsky que la tarea de la psicología es averiguar cuál es el sentido de que el ojo no vea todo lo que podría verse, según la óptica. Por esto se entiende que la propia naturaleza psíquica del conocimiento constituye la raíz de esa necesidad que tiene el conocimiento científico de liberarse de la percepción directa (1927: 315) .
Es así que, según Vigotsky (1927), lo psíquico se nos ofrece como un fragmento, lo cual nos habilita para preguntar “¿hacia dónde desaparecen y desde dónde aparecen todos los elementos de la vida psíquica?” (ibid). Höffding (citado por Vigotsky , 1927 op.cit. ) plantea que nos vemos obligados a continuar la vida de la conciencia en el inconsciente, del cual sólo podemos afirmar que existe, dada su propia definición. Éste no puede ser observado. Para Vigotsky , esta idea hace inviable una psicología del inconsciente y, por corolario, una psicología de la conciencia. Sólo queda entonces la interpretación, a la que no escapan ni los subjetivistas, los q ue sostienen que el comportamiento y el psiquismo son un comportamiento interpretado , ni los objetivistas, que arguyen que la reacción misma exige interpretación, significado, conexión. Entonces, parafraseando a Watzlawick con su famosa frase “no es posible no comunicarse”, es obligado, en este momento de la discusión indicar que “no es posible no interpretar”.
Ensayaremos, ahora, unir nuestras dos respuestas a la pregunta “ ¿qué existe en el espacio entre la realidad y el conocimiento de ella y que, de todas formas, hace posible el proceso de conocimiento?”: existe el sujeto que conoce, mediante su interpretación. Está la persona que conoce e interpreta en ese proceso. Y esto, siguiendo el modo de razonar de Vigotsky (1927), no sólo es propio de un tipo de psicología, o una escuela o una corriente, no. Esto es propio de la psicología. Ofrece argumentos para sustentar la tesis de la dimensión hermenéutica en psicología y en las demás ciencias. Esto hace de Vigotsky un autor postmoderno atrapado en la modernidad.
Imposibilidad de una psicología empírica Para finalizar el presente texto, es preciso abordar un problema adicional que trae el autor: el papel de lo empírico en psicología. La dimensión empírica en ciencias y, en psicología, ha de suponer la justificación de sus enunciados mediante una confrontación con la experiencia.
Vigotsky (1927) critica el camino que el concepto de empirismo ha seguido en la psicología: de una connotación negativa [3], que nada dice acerca de lo que trata la psicología, a una falsa positividad, que no lleva a reconocer la auténtica naturaleza científica de la psicología. Esto , en sí mismo sella la imposibilidad del empirismo ya que sobre la base del empirismo, es decir, de la renuncia total a unas premisas fundamentales, resultaba lógico e históricamente imposible cualquier conocimiento científico (1927: 347). Y agrega que La psicología puede tener estructuras empíricas, pero no es el empirismo la psicología general... la psicología empírica, entendida como ciencia que posee al menos un principio común, no existe, y los intentos de crearla han conducido al fracaso (1927: 346) .
Ahora, Vigotsky demuestra que el empirismo al que la psicología quiere tender para parecerse a las ciencias naturales, es, en realidad, idealista.
Lo justifica de la siguiente forma: Argumento uno: la ciencia natural es materialista; parte de la premisa de la existencia de la realidad objetiva, externa a la persona y cognoscible; esta es la esencia del materialismo. Argumento dos: su existencia, en cuanto ciencias naturales, se debe a la facultad [4] de discriminar de nuestra experiencia aquello que existe objetiva e independientemente de lo subjetivo (1927: 347). Argumento tres: éste es, justamente, un planteamiento idealista. Concluye que entonces, si bien la ciencia natural es materialista, la psicología ha partido de concepciones idealistas. De hecho, no existe ni un solo sistema empírico en psicología: todos van más allá de los límites del empirismo (1927: 347).
En concepto del autor abordado, W. James ha aclarado que la psicología, lo mismo que las ciencias naturales debe formular su tesis principal. Y nadie como él ha hecho tanto por demostrar la naturaleza no científico-natural de lo psíquico (1927: 348). Así, la psicología empírica encierra su imposibilidad al tratar de ser la ciencia natural de cosas no naturales [5].
Lo cierto es que la psicología, como la ve Vigotsky , ha confundido el problema gnoseológico con el problema ontológico. Como se ha confundido lo psíquico con lo subjetivo, se ha concluido que lo psíquico no puede ser objetivo. |