Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 10 • DICIEMBRE 2005
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Lic. Gladys Adamson                

Psicóloga Social

Escuela de Psicología Social del Sur de Quilmes. Argentina

Cálido

Pintura. Oleo con Espátula sobre Lienzo. Firmada. Año: 2005

Anna Good

¿Qué es la psicologia social?

 

El debate acerca del mundo globalizado es y será, la gran problemática del siglo que comienza. El mapa social del mundo, ha incorporado un variopinto paisaje cuyos efectos estamos aún lejos de predecir. Los grandes desplazamientos de poblaciones de una parte del mundo hacia otra, la transculturación y las comunidades interculturales, la emigración, la marginalidad y la pobreza; la xenofobia, el problema del ocio y el de la ancianidad, los nuevos mercados laborales expulsivos, la aristocracia tecnológica y los graves problemas ecológicos, conforman una nueva realidad que plantean problemáticas de interrelación que no pueden catalogadas como patológicas. Estas nuevas problemáticas no presentan cuadros psicopatológicos que requieran la internación de los sujetos, ni medicación masiva, ni siquiera un proceso terapéutico (solución, por otra parte, impracticable).

Nos encontramos frente a rupturas de las tramas vinculares que han venido sosteniendo una identidad y un proyecto de vida individual y familiar, creando condiciones cotidianas de incertidumbre. El sujeto de la era globalizada, como producto de esas rupturas, es un sujeto en crisis. Necesita, por lo tanto, reconstruir su esquema referencial (sus modelos de pensar, sentir y hacer en el mundo) y encontrar-producir un nuevo tejido social, que los albergue, sostenga y posibilite reencontrar un proyecto de vida y una razón para vivir.

Para enfrentar estas problemáticas, se necesitan profesionales formados en un marco referencial teórico, metodológico y técnico, que visibilice y opere en las tramas y redes vinculares, y sean capaces de reconstituir el tejido social teniendo en cuenta tanto la lógica del contexto, como las vicisitudes subjetivas frente al cambio. Este profesional es el Psicólogo Social, y la disciplina que lo sustenta es la Psicología Social.

La Psicología Social es un campo de saber, especializado en las tramas vinculares humanas. Su tarea específica consiste en dar cuenta de aquello que acontece cuando los seres humanos interactúan o tienen prácticas cotidianas conjuntas. Por ello los ámbitos privilegiados donde desarrolla su intervención el Psicólogo Social, son los grupos, las organizaciones y las comunidades. Pero además del “territorio” especifico de la Psicología Social , es importante señalar que se trata también de un “enfoque”, una perspectiva diferente al de la Psicología, Sociología, Antropología, etc.

Lo que los Psicólogos Sociales tienen en común “no son temas o tópicos de interés común, sino un estilo de examinar la conducta y un conjunto de objetivos que llevan a ese análisis (…) La Psicología social es una perspectiva o una filosofía sobre la interacción humana. No es actitudes, ni agresión, ni siquiera interacción, es un proceso y como tal, no puede girar sobre algo” (Jeffrey Goldstein. Social Psychology. Nueva York. Academia Press 1980)

En el claustro y en el campo

Una larga tradición de la disciplina dio origen, a lo largo del siglo XX, a innumerables corrientes teóricas, de las que daremos cuenta mas adelante. Como gran parte de las ciencias sociales, la Psicología Social también tiene su centro de tensión, que comprende la vieja discusión entre teoría y práctica. El poner el acento en uno u otro campo metodológico, presupone una toma de posición epistemológica que implica, a su vez, una determinada concepción acerca de la dimensión psicosocial, del conocimiento científico y los objetivos a los que debe direccionarse la investigación o intervención profesional.

Estas concepciones metodológicas opuestas reconocen:

Una Psicología Social que tiene un objetivo académico y de producción conceptual

Una Psicología Social que promueve una indagación-acción y que tiene como objetivo incidir en una realidad social y promover una praxis.

El psiquiatra, psicoanalista y creador de la psicología social argentina, Dr. Enrique Pichón Rivière (1907-1977), distingue estas dos orientaciones: “Una, la psicología social académica, preocupada solo por las problemáticas de las técnicas, y que se siente paralizada frente a su responsabilidad de realizar una síntesis de teoría y práctica. La otra, la praxis , de donde surge el carácter instrumental y operacional en su sentido más real, que no se resuelve en un circulo cerrado, sino en una continua realimentación de la teoría, a través de su confrontación en la práctica y viceversa”.

Desde ya, Pichón Rivière adscribe a esta segunda tendencia, por lo que define a la Psicología Social como “la ciencia de las interacciones orientada hacia un cambio social”. De no ser así, no tiene sentido y todos sus esfuerzos concluirán en un sentimiento de impotencia como resultante de las contradicciones acerca de su aspecto operacional.

Estas concepciones casi opuestas sobre la disciplina, hablan, sin duda, de concepciones opuestas sobre el mundo; o si se quiere, del lugar desde donde se mira al mundo. Las corrientes academicistas tienen su arraigo y desarrollo fundamentalmente en EEUU. En cambio, la práctica “intervencionista” tiene su mayor despliegue en Latinoamérica. De todos modos, la posición de Pichón Rivière debe entendérsela, no como una critica a la producción de saber, sino como una critica a las investigaciones experimentalistas propias del método positivista, que promueve experiencias de laboratorios y no la indagación-acción con sujetos concretos en sus condiciones concretas de existencia.

En la emergencia latinoamericana, hacer teoría, o realizar investigaciones para desarrollar conocimientos teniendo como referente solamente los criterios científicos, es una elección ética difícil de sostener. Las condiciones socioeconómicas y la injusta distribución de los bienes (económicos, culturales, de salud, educación etc.) entre su población, brindan un panorama de inequidad que obliga a dejar posiciones contemplativas, e incita a los intelectuales a la acción transformadora.

En este contexto, la praxis pichoniana no es una mera elección metodológica, sino una toma de posición ética e ideológica. Un compromiso con el cambio. El cambio hacia una sociedad más equitativa.

Panorama internacional e histórico de la Psicología Social

Sin pretender caer en clasificaciones exhaustivas, rescataremos algunas perspectivas que han construido corrientes de pensamientos importantes en la Psicología Social , muchas de las cuales, son aún, vigentes.

Historia de la Psicología Social

La historia de la Psicología Social se podría remontar a la historia del pensamiento humano, si pensamos en las reflexiones que produjeron los seres humanos acerca de su organización social y política. Así podríamos situar el origen del pensamiento psicosocial en la antigua Grecia , por ejemplo en la Republica de Platón o en Aristóteles, especialmente en su Retórica. O en los inicios de la Modernidad, en Maquiavelo. Pero elegimos comenzar la historia de la Psicología Social rastreándola en pensadores, que de manera más sistemática y consciente, buscaron aportar a la reflexión de un campo relacional o al análisis de producciones sociales. Por ello situamos el nacimiento de la Psicología Social en el siglo XIX.

Todas las Ciencias Sociales surgen en el siglo XIX. La Psicología Social nace simultáneamente junto a la Sociología, la Psicología, la Antropología, etc. Desde su nacimiento son distinguibles dos perspectivas en el desarrollo de la Psicología Social : la corriente sociológica y la individualista.

Perspectiva sociológica:

En los inicios del siglo XIX surge un filosofo en Leipzig: John Friedrich Herbart, quien en 1825 publica su “Psychologie als Wissenschaft”, donde postula que “el individuo no es nada fuera de la sociedad. No se conoce al individuo completamente aislado; sabemos que le faltaría la humanidad” (Cita de Anger H.(1965) “Sozialpsychologie” En G. Beckerath y cols (eds) Handbuch der Sozialwissenschaften . Göttingen: Verlag für Psychologie) Para este autor, la psicología debe investigar al individuo dentro de la sociedad, estudiar sus relaciones e interacciones con otros. Una Psicología de las relaciones entre los individuos, de las leyes que rigen en estas relaciones y los efectos que de ellas surgen.

En 1860 M . Lazarus y Hermann Steinthal postularon una Psicología de los Pueblos: “Nuestra disciplina tiene que crearse –junto a la ciencia de la psique individual- como enseñanza de los elementos y leyes que rigen la vida psíquica de los pueblos” (Lazarus y Steinthal 1860) Esta investigación acerca de la Psicología de los Pueblos, debería hacerse a través del estudio del lenguaje, de las costumbres, de los mitos y de la religión. La importancia de estos autores se debe al hecho que ya en 1860, postulaban a la Psicología de los Pueblos como disciplina independiente, en contraposición a Wundt (1888), quien la propone como una parte de la Psicología que se ocupa del individuo.

En 1871, Gustav Adolf Lindner, siguiendo la influencia de Herbart, postula que la conciencia de los individuos no se distingue de la conciencia de la sociedad o conciencia publica. En 1914, Hans Lorenz Stoltenberg postula una Sociopsicología que estudiaría el papel que los otros juegan en la conciencia del individuo, marcándola a través de la experiencia social y de las actitudes de los otros hacia el indidiviuo. Proponía también una Psicosociología o estudio del alma del grupo. Al otro lado del océano, un filósofo norteamericano, Abram Ellwood, presenta su tesis doctoral en 1900, postulando que la Psicología Social debía ser una psicología de los grupos.

La corriente mas sociológica de la Psicología Social , postulada como disciplina autónoma, sobre todo pensada como psicología grupal, la encontramos en George H. Mead (1924), Muzafer Sherif (1966), Theodor Newcomb (1951) y en Solomon Asch (1968), postulando que cuando el individuo actúa en conjunto con otros, se produce una serie de fenómenos que conforman una forma, un estilo, una manera de hacer grupal que se consolida como normal, correcta para los individuos que la asumen como propia.

Perspectiva individualista:

Para esta corriente, la Psicología Social es la parte de la Psicología que se ocupa del comportamiento individual como producto, ya sea de impulsos instintivos (Mac Dougall), o bien como reacción del individuo a estímulos o influencias grupales o sociales.

Wilhelm Wundt (1832-1921) es recordado en la Historia de la Psicología como el creador de la Psicología Experimental , y por lo tanto, como un alentador de la independencia de la Psicología como disciplina y como saber, a través de la introspección, pero pocos saben que además creó la Volkerpsychologie, cuya primera publicación apareció en 1900. Al igual que en 1860 lo plantearan M. Lazarus y Hermann Steinthal, esta “alma del pueblo” se manifestaba en el lenguaje, el mito, la costumbre, el derecho, la religión y la organización social.

William McDougall (1871-1938) y su obra: “Una Introducción a la Psicología Social ”, de 1908, es considerada, junto a la de E. A. Ross (1908), un hito fundamental en el reconocimiento científico de la Psicología Social. Es uno de los iniciadores de la Psicología Experimental en Inglaterra. Tiene una fuerte influencia del evolucionismo darviniano, por lo cual sostiene que son los impulsos instintivos los que determinan los motivos u objetivos de todas las actividades que lleva a cabo el ser humano. El desarrollo intelectual se transforma, así, en un medio, un instrumento para que esos instintos obtengan su satisfacción.

Floyd H. Allport (1919) publica su Psicología Social en 1924. Su posición teórica es conductista. Propone el método experimental como el método científico por excelencia, y el único capaz de legitimar los conocimientos de la Psicología Social , que sitúa como el estudio de la influencia del grupo sobre el individuo. Va a hablar incluso de la falacia del grupo.

En esta perspectiva individualista ha incidido específicamente el positivismo, que ha tendido a identificar a la ciencia con el método experimentalista. El positivismo tiende a considerar científico aquello que es aislado de su contexto y aislado de su observador. Aspira a una ciencia como estructura, sin sujeto. A esto se suma una ideología fuertemente capitalista y un pragmatismo individualista propio de la sociedad norteamericana.

Kurt Lewin (1890-1947): Ubicamos a este autor en la Perspectiva individualista de la Psicología Social , pero es uno de los autores que más ha trabajado para fundar una Psicología Social autónoma. Aporta para ello una gran base teórica y experiencias para fundamentarlas a partir de 1939. Su perspectiva es dialéctica más que propia de un individualismo metodológico. Su teoría está ubicada, epistemológicamente, como una teoría de campo. Esto significa que los elementos de un ambiente tienen una cualidad de interrelación, por lo cual son interdependientes, de tal modo que la modificación de uno de dichos elementos implica la modificación del todo.

A la corriente individualista y experimentalista también pertenece G. C. Homans. Este autor propone la teoría del intercambio. En 1950 escribió El grupo humano. En 1961 escribe un libro sobre Social Behavior y sostienen que los grupos sociales y las sociedades son el resultado de las interacciones que los individuos llevan a cabo a lo largo del tiempo y que no son más que eso. Su posición es conductista.

Es J.W Watkins (1955) quien postula un individualismo metodológico como reacción a una concepción que otorga preeminencia a lo social en relación al individuo. Watkins señala que no existen sino individuos. Que los individuos son los únicos motores de la historia y es la única unidad de análisis de las Ciencias Sociales, así esta sea Sociología, Antropología o Historia. No hay nada que el individuo no pueda enfrentar y modificar, así sean eventos sociales como la inflación, las revoluciones políticas, la desaparición de las clases medias, etc. Todos estos avatares son ocasionados por individuos.

Autores más modernos como M. Shaw y P. Costanzo (1970), postulan que la Psicología Social tiene como objeto de estudio científico, la conducta individual como efecto de los estímulos sociales. E. Hollander (1972) está en esta misma línea, al plantear que la Psicología Social se interesa por la influencia que el medio social ejerce sobre el individuo. Elliot Aronson está en la misma postura de influencia social. Define a la disciplina que estudia la influencia que las personas ejercen sobre las creencias o las conductas de las demás personas. Actualmente tenemos algunos autores que han retomado este individualismo metodológico, en planteos como el de A. Newell y H. Simon en 1972, acerca del sujeto cognitivo que se comporta como un ordenador, en el sentido que obtiene a través de ciertos receptores, estímulos o informaciones que vienen del medio ambiente, los que almacenan y acumulan en la memoria para que luego vuelvan a salir para ser procesados, y actuar sobre el medio ambiente a través de unos efectores.

Lo especifico de la Psicología Social

Luego de estas dos corrientes, tanto la sociológica como la individualista, es importante señalar que va surgiendo algo en común en ellas y que sería lo específico de la Psicología Social. Aparece , así, como importante, la interacción humana como lo especifico, las relaciones entre los seres humanos en condiciones de interdependencia. Esta idea esta en S. Asch, en su concepto de grupo, está en K. Lewin, en su teoría topológica, y está en la Psicología Social marxista.

La Sociedad como un teatro

Hay una corriente muy fructífera en Psicología Social que plantea al mundo social como una escena, y a los seres humanos ocupando determinados roles en dicha escena. También es una posición teórica que marca la dependencia del individuo respecto a la sociedad. Robert K. Merton (1964) es un representante del funcionalismo estructural. Plantea que en la situación social el ser humano desempeña un conjunto de papeles, ya que cada individuo desarrolla varios niveles de interacción y de relaciones sociales. Los roles permiten que el comportamiento humano sea previsible. De allí la importancia de las expectativas y los valores. Numerosos autores como Eugene Hartley y Ruth Hartley, Bruce Biddle, Edwin Thomas y Ralph Dahrendorf, son algunos de los autores que a partir de los años 50, han desarrollado conceptos importantes, como status y posición de rol, los grupos de referencia, las normas de conducta y las expectativas de conducta, contexto, aprendizaje etc.

Merece un apartado el gran Theodor Newcom (1951), quien enuncia la doble perspectiva necesaria en el concepto de rol: por un lado, la prescripción social hacia un rol determinado, pero por otra, el individuo particular, que no exento de libertad, lo lleva a la acción. Para ello postula junto al rol social , la unidad de motivación ; ambos dan lugar a la conducta de rol.

Georg Hebert Mead (1869-1931): Filósofo perteneciente al pragmatismo americano, discípulo de James y amigo intimo de Dewey; era docente de la Universidad de Chicago. Su obra fundamental fue “Espíritu, Persona y Sociedad”, que fue editada en 1934 luego de su muerte y fue escrita en base a las notas de sus alumnos. Su pensamiento sigue aun vivo e influyente. Sigue siendo interlocutor de los pensadores en Psicología Social. Sus aportes fundamentales son: 1) El considerar la naturaleza social del sujeto; 2) Lo que permite el desarrollo de la mente del sujeto es la condición de la interacción simbólica que se da entre los seres humanos. La comunicación simbólica se produce a través del lenguaje, que son los símbolos significantes que circulan en los procesos de interacción social; 3) Es en un contexto social que surge la conciencia del propio yo. Dice Mead “El individuo se experimenta a sí mismo como tal, no directamente, sino sólo indirectamente, desde las perspectivas de los otros individuos miembros del mismo grupo social, o desde la perspectiva generalizada del grupo social como un todo... Llega a convertirse en un objeto para sí mismo, adoptando las actitudes de los otros hacia si mismo dentro de un entorno social o contexto de experiencia en que uno y otros están implicados”.

Mead es el fundador del interaccionismo simbólico, quien ubicó al rol en una visión compleja de la vida interactiva del ser humano. Para Mead el ser es en primer lugar un ser social, que vive en un proceso inexorable de interacción, de comunicación, a través de símbolos que poseen toda la carga cultural de significados y valores. La conciencia individual es la adopción de las actitudes de otros significados hacia uno mismo. Plantea así el concepto de rol taking . El ser humano se convierte en sí mismo a través de los demás. El ser humano es fundamentalmente un creador de signos y de significaciones que comparte con otros.

Otro autor muy importante en relación al interaccionismo simbólico, es Arnold Rose (1982). Este autor sostiene, que si bien la sociedad tiene una primacía por sobre el individuo, ello no es sinónimo de un determinismo social. Es indudable que existen patrones y expectativas culturales que pautan conductas universales, pero plantea que existe una distancia de rol que implica una cierto margen de libertad a la hora de asumir y llevar a la acción, el rol. Incluso hay sociedades que esperan un cierto nivel de innovación y cambio en relación a los roles sociales.

Psicología Social dialéctica :

En esta corriente de pensamiento, es indudable la influencia de Carlos Marx, sobre todo en relación a la concepción de un sujeto social, la noción de conciencia y alineación, el concepto de necesidad y el papel o rol del hombre en la historia. Pero por sobre todo, por su metodología dialéctica materialista.

Marx plantea a este ser social en condiciones materiales de existencia, y en ello es fundamental el trabajo, o sea, el lugar social que ocupa en el proceso de producción. Pero este hombre no solo esta condicionado por el lugar que ocupa en la estructura productiva y en las relaciones de producción en la que esta inserto, sino que también es un ser que actúa, capaz de transformar y cambiar su conciencia de clase y sus condiciones de existencia.

Marx expresa así su concepción del hombre: “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia” (C. Marx y F. Engels, “Prologo de la contribución a la critica de la Economía Política ” en Obras escogidas, Moscú. Ed. Progreso).

Enrique Pichón Rivière (1907-1977): el horizonte de su búsqueda teórica ha sido amplio y heterogéneo, pero su metodología ha sido siempre estrictamente dialéctica. Los conceptos son instrumentos de fundamentación de una práctica, por ello la necesidad de una inter y transdisciplina. En relación a la formación en Psicología Social, sostenía: “No nos interesa formar excelsos observadores de la realidad, sino profesionales capaces de transformarla”.

Podemos ubicar en esta corriente dialéctica de pensamiento a Eric Fromm, miembro de la Escuela Crítica de Frankfurt, quien escribió en 1955, “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea”. Allí llama la atención de las perturbaciones psicológicas que provienen de un modo capitalista de producción, una sociedad industrial tendiente al consumo alienado.

León Rappaport, en los años 70, postula que una psicología social dialéctica debe ocuparse de las personas y los grupos, como productos de circunstancias históricas cambiantes. Las personas deben ser entendidas en procesos contradictorios y a partir de conflictos internos, y otros, producto de sus relaciones con el ambiente. La Psicología social debe extender su comprensión a la complejidad de la lógica de la vida cotidiana. Para este autor juegan un papel fundamental la ideología que impera en el desarrollo del conocimiento, y en la elaboración de teorías acerca del comportamiento humano. El científico social no puede ser solo un observador de la sociedad a la que pertenece, sino que debe posicionarse como un participante activo del orden social y cultural. Señala la actividad como vinculo fundamental con el mundo social.

Keneth Gergen, en 1973, escribe un artículo que titula Social Psychology as History. Allí postula que hay una diferencia radical entre la psicología social y las ciencias naturales. La psicología social es una empresa histórica, ya que no se pueden establecer principios generales sobre la interacción humana, debido a que ésta cambia constantemente a partir de procesos históricos también cambiantes. Plantea que el psicólogo social esta incluido en el campo que investiga. Su subjetividad estará presente, tanto en el objeto de su investigación, como en el método utilizado y las maneras de percibir e interpretar el fenómeno que indaga. Si se indagan las líneas de desarrollo de la Psicología Social , se descubrirá la influencia histórica sobre los temas que se han elegido para investigar, y de los desarrollos teóricos y metodológicos. Ya mencionamos la influencia del pensamiento pragmático, positivista y capitalista, en las investigaciones norteamericanas. En ese sentido, K. Gergen es un profundo crítico al método positivista en Psicología Social.

Ignacio Martín Baró: en los años 80 y desde una posición materialista histórica, ha llamado la atención de la poca relación que la Psicología Social clásica tiene respecto de las problemáticas latinoamericanas. Sostiene que los problemas que abordan las investigaciones y los textos de Psicología Social, son los problemas de un país como el norteamericano, que es centro de poder y que busca afianzarse en el campo científico estadounidense.

Es Marianthi Georgoudi (1983) quien señala que una Psicología Social dialéctica debe tener en cuenta ciertas premisas:

•  la tensión dialéctica entre el sujeto y el contexto social en que vive. El comportamiento humano es un fenómeno psicosocial concreto, que acontece en la vida cotidiana cargado de significación histórica, pero direccionado hacia el futuro y en constante cambio.

•  La relación sujeto - sociedad, es una relación en constante proceso de transformación. No hay una separación sino una unión de contrarios entre el individuo y la sociedad, entre la ciencia y la historia, entre la ciencia y la sociedad.

•  Este autor sostiene que la experimentación no es un método que pueda dar cuenta de la dialéctica de la realidad humana concreta, ya que, aunque en muchos aspectos puede ser de valor, es sumamente restrictiva como método, ya que no puede acceder a la complejidad de los múltiples factores que actúan en el mundo social. Para abordar la realidad social son necesarias metodologías cualitativas.

•  No hay independencia del investigador científico; este forma parte de su cultura con sus valores, su ideología, etc.

•  La interrelación entre la teoría y la práctica.

Si bien no se declaran explícitamente dialécticos, consideramos justo incluir en una perspectiva dialéctica, tanto a Kurt Lewin como a George Mead. En el espacio vital, concepto de K. Lewin , encontramos la interdependencia entre la persona y el ambiente. Para comprender al comportamiento humano, es necesario considerar esa trilogía dialéctica: ambiente, persona y conducta. Kurt Lewin sostuvo que la dinámica de un proceso, siempre debe ser entendida como la relación de un individuo concreto en una situación concreta. Para K. Lewin las partes, los elementos, no existen aisladamente, sino organizados en unidades totales que están interrelacionadas dinámicamente, o sea, que cambian.

En relación a George Mead, es explícita su formación en la dialéctica hegeliana. Para este autor la persona no puede existir sin la sociedad pero a su vez la sociedad solamente puede ser definida como un conjunto de personas en interacción. El individuo y la sociedad se remiten el uno al otro en una interacción constante.

De esta incompleta síntesis de las corrientes de pensamiento en Psicología Social, quisimos culminar con estos dos autores: George Mead y Kurt Lewin. Son dos pensadores que fundaron dos modos potentes de pensar la Psicología Social. Enrique Pichón Rivière siempre reconoció su deuda teórica fundamentalmente en estos dos autores, y con quienes es posible identificarlo además, porque los tres tienen un rasgo en común: han hecho de lo psicosocial un estilo de vida y de acción, un modo de ser y no solo una corriente de pensamiento o de indagación.

Algunas Escuelas y autores hoy en Psicología Social son:

Argentina: Enrique Pichón Rivière. Hay decenas de Instituciones formativas en la Argentina transmitiendo su pensamiento. Los profesionales formados en su ECRO (desde 1953 a la actualidad), se contabilizan por decenas de miles en la Argentina. (A. Bauleo, A. Fiasché, F. Ulloa, H. Kesselman, C. Fumagalli, O. Bricchetto, A. Quiroga, G. Adamson, M. M. Garcia Vecci, G. Jasiner, L. Schvarstein, H. Fainstein, etc.)

México: Su Licenciatura en Psicología Social (Universidad Autónomo Metropolitana) tiene más de treinta años. Psicología Social pichoniana: Margarita Basz, José Perrez. Psicología Política: F.J. Uribe Patiño, Ma. Teresa Acosta, Juana Juarez R., Ma. Irene Silva. En México también hay una corriente de Teoría Critica (Revista Paideia: Abel Arróniz Muñoz y colaboradores)

Colombia: Grupo de Investigación que articula el ECRO de Pichón Rivière con conceptos del psicoanálisis lacaniano. ( Jaime Alberto Carmona , Hernando Alberto Bernal y Maria Paulina Mejía )

El Salvador: Martín Baró (Psicología Social Comunitaria)

Venezuela : Psicología Social Comunitaria (Maritza Montero, Esther Weinsenfeld)

Francia: S. Moscovici (análisis de minorías y de las representaciones sociales)

España: el construccionismo social de Tomas Ibáñez en Barcelona. Y un movimiento interesante que pugna por una Psicología Social autónoma y comprometida con experiencias con sujetos sociales, en una realidad concreta, donde se encuentran Amalio Blanco Abarca, J.R.Torregrosa entre muchos otros.

La Psicología Social de Enrique Pichón Rivière tiene extensiones en latinoamérica y el mundo. Numerosos discípulos lo transmiten en México (Margarita Basz y J. Perrez), Brasil (Marco Velloso), Colombia ( Jaime Carmona , Ovidio Muñoz), Uruguay (Hugo Monetti), Chile (Horacio Foladori), Italia (A. Bauleo), en España durante los años de dictadura (1976/83) Hernan Kesselman, hasta que regresó a la Argentina.

Buenos Aires, marzo de 2004

 
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