| Parece caerse por su peso el hecho de hablar de la ética hoy, pero este no es un asunto banal, si no necesario, pues en una época de crisis, de cambios, de la globalidad como lo es la postmodernidad, la ética esta interrogada por los discursos y las practicas de la Aldea Global tan sincréticos y divergentes, en los cuales se pierde la delgada línea entre lo bueno y lo malo, ya que todo parece relativo, “depende” como dicen los jóvenes de hoy.
El que un tópico suene tanto, obedece a una de dos lógicas, o se sabe mucho de el o esta tan confuso que se debe clarificar y despejar, creo que con la Ética pasan ambos problemas, se habla tanto, que esta desgastado y no sabemos a ciencia cierta en esa bola de nieve de significaciones, que es claro y cierto, la moda hace perder la novedad y correr el riesgo de nombrar una cosa por lo que no es.
Pero también, si examinamos la otra posibilidad, se puede ver la cara opuesta de la moneda y es la del desconocimiento, se llama “ético” y “moralidad” a cualquier cosa relativisando el término a tal extremo que confunde.
Pero entonces, ¿que es lo Ético? Lo ético se define como el juicio que hace el sujeto de la posibilidad de la actuación humana dentro de los contextos de la autonomía y la heteronomía, realizando un juzgamiento de ese acto a la luz de su moralidad o inmoralidad para si mismo, el otro y el contexto histórico y socio cultural.
La anterior definición ya ubica la dificultad de la reflexión y la acción ética, por que ella implica un triangulo en cuyas aristas se ubican tres subjetividades configuradas por:
El ser humano como mismidad, como Ontos (Ser) bio-psico-socio-cultural.
El ser humano como otro, alteridad, semejante, par, incluso como rival u objeto de agresión.
El contexto como escenario donde se entraban relaciones, como el referente que significa y resignifica lo humano, como productor y producido simultáneamente, pues la Cultura y lo Social son estructuras simbólicas, urdimbres de signos y sentidos tejidas por la especie humana.
La ética atraviesa todos los campos y las dimensiones humanas, pero no todo es ética; lo ético se juega en la intersubjetividad y se visualiza en las acciones de los hombres y mujeres en sus intencionalidades, hacia donde van direccionadas, cuales son los efectos que estas producen en los entornos relacionales y como ellas transforman el mundo de manera creativa o destructiva, y ahí es donde radica su moralidad o no.
Las concepciones sobre el bien y el mal, sobre lo bueno y lo malo no son univocas, no son las mismas en el transcurrir de la historia y la cultura; porque estas son constructos ideológicos y de saber subjetivo y cultural, no son saberes científicos ni verdades absolutas; son verdades contextualizadas que dependen de los sujetos, de las épocas, de las relaciones sociales, incluso del influjo del mito, la creencia y las religiones.
Pero si bien este relativismo existe, es real, en el campo de la ética, son necesarios unos mínimos comunes, en otras palabras unos universales compartidos por una comunidad de seres hablantes, para poder hacer consenso frente a principios básicos como: el respeto a la vida de la propia especie, a la de otras especies y a la supervivencia del planeta.
Lo anterior se basa en el planteamiento Apeliano y Habermasiano de la Ética comunicativa, que habla de una eticidad de los mínimos consensos que se pactan desde una postura critica, relacional y responsable, y que son necesarios para proteger al hombre de ser lobo para si mismo y para otras especies.
Se ha delimitado que es la ética, pero queda por responder por su aplicación, su materialización en la disciplina científica de la Psicología, o sea por la deontología del ejercicio de la profesión de psicólogo o psicóloga en la época actual.
A modo de inicio, habría que decir que el oficio de psicólogo es una practica profesional de data reciente, apenas se cuenta con un recorrido de construcción epistemológica que supera el margen de los dos siglos, sin embargo a pesar de su reciente historia, la Psicología y su praxis son contemporáneamente apreciadas y gozan de afamado nombre, se puede decir pecando de falta de modestia, que la psicologia esta de moda.
Lo anterior, si bien trae beneficios, acarrea retos, y uno de los principales esta en la relación de su objeto de estudio y su relación con al ética. Recordemos que la Psicologia se encarga en el marco de la ciencia de producir conocimiento sobre el Psiquismo humano, y en esta medida ella se encuentra con la ética por que lo ético se soporta en el psiquismo humano como una posibilidad de expresión del ser del sujeto en su acto de pensamiento, palabra y transformación, pues el acto ético transforma el sujeto, incide en el semejante y modifica el contexto, después del acto las cosas y las personas no son las mismas.
La ética, entonces, no es “caspa”, no es “carreta”, no es puro bla, bla, bla, no es un discurso críptico de filósofos iluminados; la ética es un discurso que inspira y soporta la acción, razona sobre ella e incluso la empuja, lo anterior se sostiene, por que la historia lo demuestra, como en nombre de la ética se han jalonado las mayores transformaciones constructivas o destructivas de la humanidad.
La ética del psicólogo entonces esta en la eticidad de su acto, de su manera de razonar el mundo, de su postura responsable frente a lo subjetivo y lo colectivo, de cómo encara lo clínico no como un dador sino como aquel que desde su ser y su saber es capaz de suspenderlo, para que aparezca la subjetividad del otro y que así el pueda construir su propia ruta de vida.
El ejercicio profesional trae aparejado unos deberes ser, pero aunque ellos estén escritos, el sujeto psicólogo o psicóloga, tiene que apropiarse de ellos hacerlos parte de su autonomos, pues si solo son referentes heteronomicos, se los podrá brincar, hacerse el de la vista gorda, con sus consecuentes implicaciones para el sujeto o la comunidad o el grupo o la organización intervenida, con las consecuencias sobre el propio profesional que pueden ser de carácter legal, penal o moral y con las consecuencias sobre el colectivo de profesionales que se reconocen bajo el significante psicólogo o psicóloga.
Las consecuencias de todo acto humano recaen sobre el propio sujeto, sobre el semejante, sobre las otras especies, sobre el planeta, incluso sobre el universo por que somos sistemas en relación con otros sistemas, microsistemas y macrosistemas, somos partes del delicado tejido de la vida y eso nos hace responsables de él, de su continuidad o de su destrucción.
Queda una promesa por cumplir del titulo marco de esta reflexión: en el contexto Amigoniano, si, es que la ética es contextualizada, no se da en el aire, se materializa en un ámbito, en una espacialidad, para este caso no necesariamente asible, tangible, pero si susceptible de ser visualizada en la Misión de nuestra universidad, cuando afirma que ella hará un “fomento de la ética, la participación, la solidaridad, la autogestión, la convivencia armónica y la justicia social, por medio de la formación de profesionales con autonomía intelectual, social y ética” .
La frase anterior nos ubica en todo el corazón y fundamento del ser y hacer de un profesional, que es desde la ética, no hay garantía de lo que pueda suceder en un acto humano si este no es mediado por la reflexión ética, basada en unos acuerdos mínimos reconocidos por los sujetos y elevados a la categoría de referentes y resortes para la acción. Esos mínimos universales que se consensúan, se reconocen, se respetan y se asumen responsablemente, son los que le dan eticidad al acto humano y por su puesto al quehacer profesional. |