Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 9 • DICIEMBRE 2005
<< Regresar al índice
 
 
 
 
 
 
Mauricio Bedoya                

Psicólogo y licenciado en matemáticas. Docente Fundación Universitaria Luis Amigó. Candidato a Magíster en Psicología-Universidad de San Buenaventura

FUNLAM
Rumba en Cartagena
1990
Grabado, serigrafía
100 x 54 cm
María de la Paz Jaramillo 

La psicología es social. Aportaciones de la psicología relacional objetal, a la construcción de la psicología social

 

Habré de realizar una serie de preguntas como si fuera un lego: ¿por qué a la psicología no le basta con ser psicología y tiene que planteársele un adjetivo...lo social ?, ¿cómo entender estas dos denominaciones?, ¿no es, la psicología, una ciencia humana? Porque resulta que las preguntas de lego son las preguntas de la vida cotidiana y, a la vez, el sustrato de toda lógica, sea ella del sentido común o formal. Permítaseme replantear las preguntas: ¿qué es la psicología y por qué razón existe una psicología social?; ¿cómo explicar el hecho de que ésta sea considerada como un campo diferente al de la psicología, si ella misma se denomina psicología? Es como si existiera una sola familia con su respectivo apellido, ninguna otra, y un joven con el mismo apellido se empecinara en demostrar que no pertenece a tal familia. Lo cierto es que habrá de existir una lógica subyacente a la distinción entre psicología y psicología social.

Bueno, es eso lo que me ha llevado a escribir esas palabras, pero lo que hablaré será planteado desde la psicología misma, como un ejercicio para la comprensión del problema psicología-psicología social. Comenzaré diciendo que Wallerstein, en su Informe de la comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales (1996), señala que la psicología , desde su origen como disciplina científica , no fue considerada ciencia social. Esto lo explica porque, según él, la psicología, a finales del siglo XVIII y principio s del siglo XIX, es considerada parte de la medicina, y, por lo tanto, su legitimidad dependía de las ciencias naturales .

Los avances significativos de la física durante el siglo XVIII, sus descubrimientos y construcciones, llevaron la preeminencia de la ciencia sobre las demás formas de conocimiento, y a ser considerada ella misma -la física- como el prototipo de ciencia. Ya el lugar de las ciencias naturales en las nacientes universidades estaba ganado. Surgieron las ciencias sociales como disciplinas en e l siglo XIX, enclaustradas en la exigencia de ganarse un lugar dentro de las universidades. Este lugar se ganaría, según Wallerstein, si ellas declinaban sus métodos y erigían los de las ciencias naturales, como los suyos propios. De ello se siguió la consideración acerca de que sólo podía aspirar a ser científica la psicología fisiológica (y química). En el trasfondo de este proceso está presente la inclusión de todo saber psicológico en el proyecto de la razón cartesiana y en el anhelo de cientificidad surgido de él. Las preguntas sobre el hombre, que habían sido abordadas por la religión y por la filosofía, son tomadas por la razón cartesiana y la ilustración, inaugurando la psicología como disciplina y tornándola ciencia natural.

Julien Freund en su texto Teoría de las ciencias humanas define las “ ciencias humanas como las disciplinas que tienen por objeto investigar las diversas actividades humanas, en tanto que implican relaciones de los hombres entre sí y de los hombres con las cosas, así como las obras, instituciones y relaciones que de ello resultan” (p. 6). Entonces, habrá que replicarse la idea de psicología como una ciencia natural. Porque, tanto el público en general, como nosotros los psicólog os, preliminarmente estaríamos de acuerdo al escuchar a Freund: que la psicología es una ciencia que se ocupa de asuntos humanos.

Algunos han abogado por mantener a la psicología dentro del paquete de las ciencias naturales. Una línea de pensamiento , el construccionismo social, plantea que hay que pensar la realidad diferente a la modernidad: ella es una construcción social, y en este sentido, lo natural es pensado diferente: como inscrito en lo social y lo social en lo humano. E sta línea no será seguida en te ensayo.

Lo cierto es que las preguntas sobre el hombre no dejan de realizarse por el hecho de que la psicología hubiera sido arrastrada, desde sus orígenes, hacia el terreno de la medicina, la fisiología y, en general, las ciencias naturales . De esta forma, desde su nacimiento, la psicología está en crisis, una crisis dada por la poca claridad en su filiación: ¿es ciencia natural o ciencia del espíritu (ciencia humana)? De la misma forma que ocurre con otras disciplinas no naturales, la psicología ha transitado de la filosofía a la exigencia científica en un mundo enclavado en la razón y el empirismo, en la modernidad.

La psicología, pues, asumió el papel cabalmente y, como bien lo dice Ibáñez en su texto Municiones para disidentes, adoptó dos ingenuidades: por una parte, la creencia de una realidad independiente de nuestro modo de acceso a la misma y, por otro lado, creer que existe un modo de acceso privilegiado capaz de conducirnos, gracias a la objetividad, hasta la realidad tal y como es. Estas dos presunciones han llevado, según el autor, a que la psicología cohoneste con prácticas de dominación y autoritarismo y, a veces, sea ella misma instrumento de ello.

Lo dicho hasta aquí no es falso. Pero se puede decir que se ha incurrido en un grave error epistemológico cuando se confundió el estatuto epistemológico de una disciplina con su método. Es decir, ¿cómo se hace posible entender la psicología como ciencia natural, sólo por el hecho de su cercanía a la medicina y la asunción del método de las ciencias naturales? Y bien podría afirmarse que con la psicología se cometió una injusticia: ¿por qué no fueron consideradas ciencias de la naturaleza la sociología, la economía y otras, que durante la misma época asumieron el imperativo metodológico de las ciencias naturales?

Avenidos al siglo XX, la psicología está enraizada en el estudio de la conducta como cosa. Pero cierto es que, paralelamente, existe una concepción diferente del objeto de la psicología, a saber, la conciencia. De esta forma, la psicología de la conducta y la psicología de la conciencia han tensionado la discusión de nuestra disciplina, hasta nuestros días.

El origen de la conciencia como objeto de estudio de la psicología, puede ubicarse en Platón y su dicotomía cuerpo-alma. Es de este último de donde surge la idea de conciencia. En el Discurso del Método , publicado en 1637, Descartes, aun cuando no menciona la palabra conciencia , inicia la transición que llevó de alma a conciencia. Su “pienso, luego existo” se ubica en este contexto.

Al objeto de la psicología de la conciencia le corresponde la introspección como método. A la primera, cuyo objeto es la conducta, corresponde el experimento y la observación como métodos. Son Dilthey y Wundt, ambos alemanes, quienes representan tales tradiciones. Tradiciones que, al mismo tiempo, devienen a la psicología como expresión de la pugna que dentro de las ciencias sociales se ha establecido históricamente, entre naturalismo y espiritualismo (o historicismo), como lo plantea Julien Freud.

El psicoanálisis entró a terciar, sin ser esa su intención. Reveló que la conciencia no es lo psíquico, sino un aspecto de él. Y que, por otra parte, la conciencia no viene del interior del sujeto, sino que le es dada desde la cultura en la cual se inscribe. Y frente a la conducta, reveló, por su parte, que sus motivaciones son desconocidas.

Respecto de la psicología , Sigmund Freud pudo cambiar la dirección en el desarrollo de esta disciplina ; pudo haber aportado elementos para que la psicología se tornara, no sólo por su objeto, sino por sus métodos, en ciencia humana. Dice Wallerstein que no lo logró por su origen médico, y porque el rechazo social al psicoanálisis le cerró las puertas de la universidad.

Surgidos del discurso freudiano, y considerándose siempre fieles al creador del psicoanálisis, se fueron aconteciendo una serie de construcciones teóricas. Fueron sus iniciadores Heinz Hartmann, Melanie Klein, Donald Winnicott, René Spitz, Margaret Mahler, Edith Jacobson, y, contemporáneamente, Althea Horner, entre muchos otros. En todos ellos podemos leer, en cada uno a su respectivo nivel, varios aspectos: la existencia del mundo interno, el mundo interno como construcción, la importancia del ambiente externo, representado en el valor decisivo de la relación consigo mismo y con los otros, y en la visión del mundo interno como histórico, fruto de una historia de relaciones con los otros. Es decir, la relación como lo propiamente constitutivo del ser humano. Es así como se fue gestando, dentro del psicoanálisis, una teoría de relaciones objetales, que poco a poco fue alimentando el discurso psicológico y a la psicología misma.

A esta perspectiva se le pueden reconocer un aporte y una objeción. La objeción radica en su carácter nomotético, al plantear una teoría del desarrollo desde su visión de un “desarrollo normal”. ¿Qué es lo normal y quién lo determina? Esto aún la deja dentro del ámbito de la modernidad y su concepción científica. Pero, por otro lado, se le debe reconocer su gran aporte al privilegiar la dimensión emocional, afectiva y relacional como fundante del ser humano, dentro de la psicología. Es este su gran aporte a ella, lo que acerca el discurso psicológico a las ciencias humanas, y, particularmente, a las teorías psicológicas posmodernas.

El aporte mencionado de la psicología de las relaciones objetales, nos conduce a postular la posibilidad de la existencia de una psicología relacional, la cual se ocupará del estudio de la persona como ser relacional, de las representaciones que construye la persona de sí misma, de los demás y de su relación con ellos; y, finalmente, se ocupará de los significados construidos por la persona en su mundo de relación. El ser relacional lo hace ser social. Es decir, su ocupación es la explicación subjetiva, interior, en tanto derivada de la experiencia relacional de la persona. Y por esta razón, si la psicología ha de ocuparse del ser humano como ser social, pasa a ser psicología social, la cual es una ciencia humana y, no podrá ser, una ciencia natural concebida según los cánones de la modernidad. Habrá que seguir pensando si la inclusión definitiva de la psicología dentro de las ciencias humanas habrá de generar una contundente cercanía entre disciplinas que hasta ahora se leen como diferentes: la psicología y la psicología social. O si, de otro lado, se establece plenamente su diferencia, al ser delimitados claramente sus objetos, sus métodos y sus problemas.

 


Referencias bibliográficas
  1. Albacete (2003). Dios en el Ritz. New York.
  2. Braunstein, N et al. (1986). Psicología : ideología y ciencia. México: Siglo XXI editores.
  3. Chatelet, F. (1993). Una historia de la razón. Bueno Aires : Nueva Visión.
  4. Escalante, F. (1999). Una idea de las ciencias sociales. México
  5. Freund, J. Teoría de las ciencias humanas
  6. Maffesoli, M. (1997) Elogio de la razón sensible. Buenos Aires: Paidós
  7. Merani, A. (1982). Historia crítica de la psicología. Barcelona : Grijalbo.
  8. Pardo, N. Verdad e historicidad. El conocimiento científico y sus fracturas. En: Díaz, E. La posciencia. El conocimiento científico en las postrimerías de la modernidad. Madrid : Biblos.
  9. Vigotsky , L.S. (1927). El significado histórico de la crisis de la psicología. Una investigación metodológica . En: Obras escogidas Tomo I ( 1997) . Madrid, Visor Dis., S.A.
  10. __________ (1926). Sobre el artículo de K. Koffka: “la introspección y el método de la psicología” (1926). En : Obras escogidas. Tomo I (1997) Madrid, Visor Dis., S.A.
  11. Wallerstein, I. (1996). Abrir las ciencias sociales. Informe de la comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. Madrid: Siglo xxi.
  12. ____________(1995). Abrir las ciencias sociales. Revista colombiana de educación (1996), (32), 113-125
  13. Witmer, L. (1907). Clinical Psychology. Psychological Clinic : 1, 1-9.
 
.
INICIO | PRESENTACIÓN | EVENTOS | SITIOS RECOMENDADOS | STAFF | CONTÁCTENOS | CORREO | FUNLAM

© 2005