Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 9 • DICIEMBRE 2005
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Mauricio H. Bedoya                

Psicólogo y licenciado en matemáticas. Docente Fundación Universitaria Luis Amigó. Candidato a Magíster en Psicología-Universidad de San Buenaventura

FUNLAM
La ama de casa N. 2
1976
Grabado, aguafuerte
50 x 45 cm 
María de la Paz Jaramillo 

Clínica Psicológica: Una tercera vía a la centenaria discusión acerca de la crisis de la psicología y sus implicaciones para la psicología actual

 
ABSTRACT
 

El presente artículo aborda el problema de la crisis de la psicología desde una perspectiva histórica, aludiendo a la visión particular que de ella poseen tres autores, a saber, Kurt Koffka (2001) con su artículo La introspección y el método de la psicología (1924), Liev Semiónovich Vigotsky (1997), quien escribe el texto El significado histórico de la crisis de la psicología. Una investigación metodológica ( 1927) y K. Koffka con su artículo La introspección y el método de la psicología . Los autores en mención realizan una caracterización de la crisis, intentando ofrecer algunos aportes para su comprensión e interpretación y plantean su opinión en lo que a la manera de resolver la crisis se refiere. Todos proponen una tercera vía.

Todo lo anterior permite realizar la pregunta por las manifestaciones de la crisis en la psicología actual, identificando en la dicotomía psicología-neurociencias, una versión contemporánea de la crisis descrita hace poco menos de cien años por estos autores. Finalmente, a la pugna ciencias naturales y ciencias humanas, en la que se inscribe la dicotomía mencionada en psicología, se ofrece una tercera vía: la clínica psicológica .
 

En el año de 1924, Kurt Koffka escribe su artículo La introspección y el método de la psicología ; por su parte, Liev Semiónovich Vigotsky (1997), en 1927, escribe su artículo denominado El significado histórico de la crisis de la psicología. Una investigación metodológica , y en el año de 1926 había escrito Sobre el artículo de K. Koffka: “la introspección y el método de la psicología”. A manera de introducción . Por la misma época, Kurt Lewin (1991) hace su planteamiento de una Epistemología comparada . La preocupación que mueve a estos autores es la encrucijada en que se halla la psicología de la época; encrucijada que cada uno describirá en su forma propia, que cada uno interpretará según su tradición académica y cultural, y, finalmente, encrucijada a la que cada uno pretenderá dar solución, siempre buscando promover el estatuto científico de la psicología.

Como bien es conocido, Vigotsky es un psicólogo ruso que se pregunta por la naturaleza científica de la psicología, en la clave de los aportes que el marxismo puede ofrecerle a este cometido. Koffka, psicólogo alemán, disidente de la famosa escuela de Würzburg, es uno de los más importantes representantes de la naciente Psicología de la Gestalt que, de la misma forma que Lewin, también psicólogo de origen alemán, discute acerca de los métodos en psicología desde la perspectiva de su crisis y su cientificidad.

Resulta bastante descriptivo que estos tres autores se estén planteando estas preguntas, en este momento histórico en el que Europa ha vivido los estragos de la Primera Guerra Mundial , la pujante demanda de la industrialización, las exigencias de la filosofía positiva y el desarrollo pleno de propuestas en psicología. [1]

Visión tripartita de la crisis de la psicología

Vigotsky (1997) se refiere a la psicología como una disciplina en crisis ; es él quien apunta directamente a la realización de un análisis minucioso de su encrucijada. Por su parte, Koffka y Lewin, aun cuando no la nombran directamente, sí realizan un ensayo de afrontamiento de ella.

Vigotsky (p. 257) parte del reconocimiento de que la psicología está en crisis, la cual es develada fundamentalmente en cuatro frentes: e n la acumulación del material experimental, en la sistematización del conocimiento, en la investigación y en la formulación de principios y leyes fundamentales. Ella se manifiesta en la continua pugna entre líneas [2] y corrientes [3] en psicología; pugnas que se originan en el anhelo de cada una de estas psicologías particulares –como las llama Vigotsky - por ser la psicología general. La crisis de la psicología se expresa, mejor que nada, en la pugna que se establece entre la psicología explicativa y la descriptiva, y sus respectivos métodos, por constituirse en el principio explicativo en psicología .

Este autor muestra cómo la psicología dibuja plenamente su encrucijada cuando toma, de forma poco rigurosa, conceptos de otras ciencias, fundamentalmente de las ciencias naturales, sin preocuparse del significado histórico de aquellos, usándolos en forma acientífica. Articulado a ello, llama la atención sobre el vocabulario de la psicología, que, como deriva de lo ya dicho, no es propio y menos aún surgido de su investigación disciplinar, colapsada ya por la poca claridad acerca de cuáles son los objetos de los que se habrá de ocupar la psicología [4]. Y, finalmente, un tercer fenómeno que dibuja la crisis de la psicología es el eclecticismo en los procesos investigativos [5], el cual da como resultado un conglomerado de teoría científica y hechos embutidos con horrible arbitrariedad dentro de los límites de la idea que los une (p.294) . Además, esta práctica conlleva dos graves errores: por un lado, combina métodos de todas las ciencias y, por otro lado, reúne toda la heterogénea estructura del sistema científico en una superficie homogénea continua (p. 304) . La unidad de las ciencias sólo se justifica metodológicamente, sólo ello hará posible elevarse por encima de su contenido real y poner a prueba su significado esencial (p. 304).

Lewin (1991), por su parte, reconoce la pugna epistemológica que ha existido en la psicología, concordando con Vigotsky en cuanto que los oponentes en discordia son los mismos: el objeto y el método tanto de la psicología explicativa como de la descriptiva. Reconoce que la psicología se ha visto enmarañada en la pregunta por su objeto y su método y, justamente esto es la fuente de la encrucijada en ella.

Quizá lo que convoca esta descripción tripartita de la crisis de la psicología, vista retrospectivamente en estos tres autores, sea el problema del objeto-método. Koffka (2001) ha realizado un análisis de la encrucijada de la psicología centralizándose en el método. Siendo inicialmente formado en la escuela de Würzburg, la que a su vez fue transitando del método introspectivo al método experimental, sale de allí, movido por la naciente psicología de la Gestalt. La crisis es vista por este autor como el distanciamiento cada vez mayor de la psicología, y su método experimental, de la vida misma. Con ello, realiza una abierta crítica al método experimental en la psicología, colocándolo en el corazón mismo de la encrucijada.

Koffka abordará las críticas a la introspección, que son realizadas desde la escuela de Würzburg, y que se centran en plantear los equívocos de este método en la medida en que plantea que las interpretaciones de la introspección no pasan de ser especulaciones no científicas, puesto que todas estas imágenes latentes no pueden ser observadas y engañan al observador como contenido sin imágenes.

Interpretación de la crisis

En Vigotsky (o p. cit. ) la ausencia de una psicología general hace que diversas psicologías particulares pugnen por tornarse principios explicativos, a saber, psicología general. Para el autor las psicologías particulares han de vérselas con hechos y fenómenos reales, mientras que una psicología general estudiará hechos científicos , es decir, conceptos elaborados a partir de los objetos comunes a todas las psicologías particulares.

Lo cierto es que el origen de la crisis tiene que ver con que, para la época, y en mirada retrospectiva, la psicología no ha tenido clara su filiación. Ella ¿hace parte de las ciencias naturales?, ¿hace parte de las ciencias del espíritu?. Se han establecido, de esta manera, dos vías en la psicología. Lejos de llegar a acuerdos, los representantes de cada vía se han empecinado en pugnar para que su psicología sea la psicología, en detrimento de las demás posturas. De esta forma, ha habido una inadecuada tentativa de solución: que una de las dos vías confiese su inviabilidad científica y adhiera a la otra, lo cual ha llevado a un callejón sin salida en el que la dicotomía ha sido irresoluble. En este contexto se instaura la crisis desde el origen mismo de la psicología como disciplina.

Las causas endógenas de la crisis son dos: en primera instancia, las exigencias planteadas por la psicología aplicada, que han conducido a la psicología a un estado tal de inoperancia que deja ver que aquello construido por la psicología ha de ser reestructurado, puesto que ahora la práctica plantea tareas y es el juez supremo de la teoría , el criterio de verdad; dicta cómo construir los conceptos y cómo formular las leyes (p.356) . En segunda instancia, la metodología es reestructurada, a su vez, por la influencia de la práctica , lo que deja ver el interjuego que, en criterio de Vigotsky , se establece entre psicología aplicada y metodología de la psicología. Estas dos causas bien pueden articularse, como lo plantea Binswanger (citado por Vigotsky , Ibíd.), concluyendo que a la psicología no le hace falta contenidos, ni objetos de los cuales ocuparse: le falta metodología , que Vigotsky diferencia de método. La metodología es vista como el p rocedimiento técnico de la investigación, en tanto que es el método de conocimiento el que determina el objetivo de la investigación, el carácter y naturaleza de una ciencia.

En contravía de lo planteado por Vigotsky, Lewin arguye que focalizarse en el método en las ciencias y, extrapolando, en psicología, es generador de confusión, porque en su opinión l o metodológico no puede utilizarse como aglutinador porque la psicología –así como las demás ciencias- se sirve de una gran variedad de métodos que proceden de las características y peculiaridades de los objetos y problemas a cuya investigación se enfrenta. Éste halla una dicotomía alrededor del método : por un lado, aquellos que consideran que l a unidad de las ciencias la da el método; y, por otro , los que sostienen que no hay unidad, cada ciencia es singular . Esta dicotomía es generadora de crisis en psicología y en las ciencias en general.

Por su parte, Kurt Koffka ( op. cit. ) reconoce la coexistencia dentro de la psicología de dos métodos –el experimental y el introspectivo- que, para la época, están claramente delimitados, aun cuando en pugna, la cual es generadora de una situación problemática, sino crítica, dentro de esta disciplina. Lo une a Vigotsky la consideración de que esta situación ha sido develada por la psicología aplicada, al insistir en que, para la época, e l historiador y filólogo, el educador y psicopatólogo se encontraban a sí mismos continuamente acosados por problemas psicológicos que eran negligentemente ignorados o que parecían aún ser incapaces de ser tratados por la psicología experimental, e incluso por la introspectiva.

Hallamos a la práctica una vez más en el centro de la encrucijada de esta disciplina; más aún, las demandas sociales realizadas a la psicología durante los conmocionados primeros años del siglo veinte, no hicieron más que evidenciar sus insuficiencias como saber pretendidamente científico.

Solución a la encrucijada de la psicología: la tercera vía

En este punto de la discusión pareciera ser que los autores en estudio parecen coincidir en la necesidad de una tercera vía que dirima las pugnas generadoras de la crisis dentro de la psicología. Una tercera vía supone salirse del terreno de la dicotomía que, en esta época, se manifestaba con toda su fuerza.

Y es que, justamente, a la pregunta: ¿cuál debe ser el método de la psicología y cuál o cuáles sus objetos de estudio?, los tres autores responden idiosincráticamente: para Vigotsky la crisis de la psicología sólo puede ser superada mediante la constitución de una psicología general que permita construir principios generalizadores, comprobados y válidos. De origen ruso, este autor descubre la imposibilidad de funda una psicología marxista, aun cuando reconoce que es el marxismo quien ayudará a resolver la crisis de la psicología. La Psicología General no sería otra cosa que la dialéctica de la psicología (p. 388) . Y en este sentido, lo que tiene el marxismo para aportarle a la construcción de una psicología general es la dialéctica. Esa teoría del materialismo psicológico o dialéctica de la psicología es a lo que yo considero psicología general (p. 389) , dice Vigotsky. Y su método habrá de ser extraído del marxismo. Es éste el materialismo histórico, que consiste en la aplicación del materialismo dialéctico a la historia.

La salida a la crisis, teniendo clara una psicología general y su método, es la investigación. Con ello se afrontan los problemas ya mencionados: el eclecticismo, los conceptos de otras ciencias y el limitado vocabulario de la psicología. La investigación, dice Vigotsky, posibilitará a nuestra disciplina la construcción de su propio vocabulario y su mayor fundamentación científica.

Para Lewin, el fundamento de la crisis viene dado por su focalización en los problemas del método. Indica que al centrarse en el método , la psicología se ha visto arrojada a los dilemas propios de definir sus objetos. Por lo tanto, propone un cambio de foco: pasar de la dicotomía objeto- método a un enfoque por problema al plantear que “ una ciencia es una jurisdicción de problemas más que una jurisdicción de objetos, ya las diferentes jurisdicciones de problemas pueden necesitar distintos universos de discursos, de constructos y leyes; cualquiera de ellos, finalmente acaba por referirse al mismo universo objetual” (p.43).

Esto resulta de plena validez para la psicología. Y es aquí donde Lewin postula a la psicología social como la tercera vía en la psicología, porque ella se constituye en un punto de vista y un estilo peculiar de tratar asuntos que han sido objeto de preocupación por parte de ciencias muy diferentes (p.42). Y porque esto mismo vale para los diversos problemas intradisciplinares de la psicología. Es decir, para Lewin la psicología sólo saldrá de su crisis apoyada en la psicología social. Koffka aboga por una salida a la crisis en la que se acepte la falibilidad de los método s tradicionalmente en disputa dentro de la psicología, a saber, el método experimental y el introspectivo. Se manifiesta, entonces, cercano a la idea del uso en psicología de ambos. De paso deja claro, contrario a Vigotsky, que el materialismo no puede fundamentar el saber psicológico. Su tercera vía será, entendida desde este punto de vista, la conversión de la dicotomía metódica en dualidad metódica: de la disputa experimental versus introspectivo a la dualidad experimental – introspectivo.

Implicaciones para el estado actual de la psicología

Lo dicho hasta el momento permite apreciar la magnitud y el alcance de la crisis de la psicología, en su perspectiva puramente histórica. La magnitud se refiere a las esferas que, dentro de nuestra disciplina, se ven comprometidas: su(s) objetos(s), sus métodos, sus fundamentos históricos, filosóficos y gnoseológicos. De la crisis también pende la idea de “lo psicológico”, la forma de concebirlo, abordarlo y conocerlo. La crisis, dado su alcance, involucra la misma biología, la sociología y, en general, tiene que ver con su filiación, a saber, su relación con las otras ciencias, las ciencias naturales y las ciencias del espíritu. La crisis ha alcanzado, además, el pasado y el presente. Dicho de otra manera, ¿salió ya la psicología de la crisis descrita hace cerca de un siglo?

Los autores aludidos en el presente artículo han pugnado por una tercera vía, aquella que, a su juicio, le permita a la psicología, desanudarse para constituirse en ciencia, construyendo un discurso propio, con terminología propia y desarrollando procesos investigativos que la lleven, cuando menos, a dar pasos en la clarificación de su filiación.

Pero una consecuencia que podría desprenderse de esto viene dada por la necesidad de la formalización de la psicología, y su peligrosa asociación con la aritmetización y algebrización de ella, según Harré (2004). En general, para este autor, la matematización de la psicología aparece sólo indicada cuando se coloca la aritmética y el álgebra en la periferia y se ubica en el centro la geometría, la cual ha de estar unida a la gramática:

las matemáticas geométrico - estructurales son valiosas. Sin embargo, la gramática (en el sentido Wittgenstein) es otra matriz disciplinaria para representar las formas de orden. Un enlace con las neurociencias puede hacerse usando los métodos cualitativos para identificar las tareas y los métodos de las neurociencias para entender el cerebro como una herramienta (Ibíd.)

Esto nos permite entrar en otra cuestión que debe resolverse satisfactoriamente para el bien de la construcción de la psicología: su relación con las neurociencias. Albacete (2003) plantea que para Paul Ricoeur existe el peligro de que las neurociencias borren otro tipo de saberes, entre ellos la psicología, que pretenden responder a ciertas preguntas del ser humano, configurando, de esa manera, un atrevido reduccionismo. De la misma forma que Harré ( op.cit. ), este autor indica la importancia de la unidad de ambas disciplinas. Pero, como bien es sabido, no puede unirse adecuadamente, lo que no ha quedado previamente bien diferenciado.

Psicología y neurociencias son una versión actual de las polaridades que conforman las dicotomías vigotskyana, lewiniana y koffkiana ya comentadas. Esta pugna se inscribe, contemporáneamente, en la discusión acerca de la filiación de la psicología: ¿es una ciencia natural? o más bien ¿es una ciencia humana?.

Siguiendo el modo de razonamiento de estos autores, es preciso imaginarse la salida a esta dicotomía mediante una tercera vía: Nosotros hemos tenido la ethogenics como una psicología social alternativa (Harré y Secord, 1972); nosotros hemos tenido la psicología discursiva (Edwards y Haraganea, 1992), la psicología cultural (Cole, 1996), la psicología crítica (Parker, 2002), “que conoce el tercer género” (Shotter, 1993), el construccionismo social, y otros (Harré, op.cit.)

La tercera vía de Harré supone que la psicología sea concebida como el estudio científico de los significados creados y administrados, y las habilidades necesarias para llevarlos a cabo ( Ibíd. ), que integra, como ya se indicó las matrices matemáticas geométrico-estructurales y gramaticales. Otra cuestión que ha de ser abordada tiene que ver con la relación de la psicología y la vida cotidiana. Si, como se ha dicho, la psicología aplicada ha develado las falencias de la psicología como discurso, promoviendo niveles de crisis en ésta, es allí desde donde ha de tramitarse atisbos de solución.

Tradicionalmente el esquema vectorial ha transitado de la psicología a la psicología aplicada. [6] Es decir, lo construido por la psicología es aplicado a la vida de las personas. Evidentemente esto no deja de mostrar sus insuficiencias y, en última instancia, su inadecuación como esquema. Quizá una tentación sea invertir el modo de proceder: partir de la psicología aplicada para que, lo hallado en ella, alimente el discurso de la psicología. Nada más fantasioso, porque psicología aplicada es la aplicación de principios psicológicos, lo cual establece una tautología que a ningún lado lleva a la psicología. ¿Qué alternativa existe? Dada su necesidad de nutrirse como disciplina ¿desde dónde ha de alimentarse el discurso psicológico? Desde la clínica psicológica, que es diferente que psicología clínica y que psicología aplicada.

El concepto de clínica es adoptado por la medicina de los términos griegos Klinikée: lecho , y Klinein: inclinar, acostar . Se lo comprende como acompañar al enfermo en su lecho (Porot, citado por Jaramillo, 2004). La acepción de clínica como acompañar en su lecho al enfermo para asistirlo y, si es posible, curarlo, ha hecho carrera en medicina y, por lo tanto, ha circunscrito la clínica como concepto al saber médico. Es preciso detenerse para reconocer que en el acompañar en su lecho al enfermo, hay otra experiencia no nombrada, hasta el momento: dos personas que se relacionan y se encuentran, cada una con su ser, con su vivencia y con un rol [7]. Esto es lo novedoso. Por lo tanto, Lo original de la clínica no es la asistencia, la curación, sino la presencia, la relación. Y dado que la psicoterapia aparece como una particularidad de la clínica , podemos apreciar que es similar, pero referido al plano psicoterapéutico, lo que plantea Biedermann (2000)

Con esto, diríamos que la clínica es el lugar desde donde ha de alimentarse el discurso de la psicología. Esto se entiende en la medida en que se reconozca que tal discurso, y su saber concomitante, versa sobre el ser humano y no puede atenerse a un simple ejercicio de la lógica formal para alimentarse [8]. Todo discurso sobre la persona, tiene que alimentarse en la experiencia del ser humano. Y, por lo tanto, la clínica psicológica es un lugar desde donde poder reconocer, comprender y construir un saber sobre la vida humana, sus vivencias, sus significados, sus padecimientos, sus maneras de afrontarlos y, en general, es un lugar desde dónde saber del hombre. Es así como para mí la tercera vía en psicología es la clínica psicológica. Allí pueden ser convocadas la psicología y las neurociencias, muy a la manera propuesta por Harré.

 

[1] Psicoanálisis freudiano, reflexología rusa, fenomenología en psicología alemana, psicología de la Gestalt. En los Estados Unidos, por otra parte, el behaviorismo.

[2] Psicología infantil versus psicología del adulto; psicología animal versus psicología humana; psicología del inconsciente versus psicología de lo consciente; psicología de la salud versus psicología de lo patológico , entre otras.

[3] Psicología explicativa versus psicología descriptiva.

[4] Al asumir el método y el postulado de las ciencias naturales, la psicología explicativa queda en manos de la fisiología, la cual muestra la confusión acerca del objeto de la psicología.

[5] El cual se manifiesta bajo tres prácticas: la política de anexión directa, la alianza entre disciplinas y asimilar ideas ajenas

[6] Psicología clínica , como una especificidad de la psicología aplicada.

[7] A saber, una de ellas tiene un lugar, el del enfermo, y la otra ocupa el lugar de la presencia que asiste. Aquí lo primero no es asistir, sino estar presente, aun cuando esta presencia promueva la asistencia.

[8] Ejercicio lógico consistente en definir unas premisas iniciales y, mediante prácticas de razonamiento deductivo generar otras que serán consideradas verdaderas, con exclusión, obviamente de los factores experienciales (el origen empírico de las premisas) y psicológicos (la experiencia subjetiva de quien opera lógicamente).


BIBLIOGRAFIA

Albacete (2003). Dios en el Ritz. New York.

Biedermann, Niels (2000). Largo viaje hacia la psicoterapia. En : De familias y terapias. Revista del instituto chileno de terapia familiar. Diciembre de 2000. No. 8

Harré, R. (2004). Staking our claim for qualitative psychology as science. En: Qualitative Research in Psychology 2004; 1: 3-14

Jaramillo, J. C. (2004). Aproximación al concepto emergente de clínica psicológica a partir de un análisis crítico de la historia de la constitución de la psicología vista desde su relación con los diferentes modelos de salud-enfermedad. Tesis de grado, Línea de investigación Estudios Clínicos en Psicología, Universidad de San Buenaventura, Medellín

Koffka, K. (1927) Introspection and the Method of Psychology. En: German Essays on Psychology, Edited by Wolfgang Schirmacher and Sven Nebelung. Continuum: New York 2001

Lewin, K. (1991). Epistemología comparada. Tecnos, Madrid.

Vigotsky , L.S. (1997). Obras escogidas. Tomo I. El significado histórico de la crisis de la psicología. Una investigación metodológica ( 1927) . Madrid, Visor Dis., S.A.

__________ (1997). Obras escogidas. Tomo I. Sobre el artículo de K. Koffka: “la introspección y el método de la psicología” (1926). Madrid, Visor Dis., S.A.
 
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