Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚMERO 7 • FEBRERO 2004
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Amada Cardona Cardona                
9° SemestreAlumna
FUNLAM
"VOLCAN DE GALERAZAMBA"1967. Acrílico sobre madera, 80 x 100 cm.
Alejandro Obregón
 
MALTRATO PSICOLÓGICO A LA MUJER, UNA MIRADA A TRAVÉS DE LA HISTORIA CULTURAL Y FAMILIAR.
 

En el singular y complejo mundo de las relaciones vinculares entre hombre y mujer, a veces se dan una serie de acontecimientos enigmáticos, sobre todo cuando se parte de una premisa en la que una pareja decide Juntar sus vidas en nombre del amor, la tolerancia, la comprensión, y busca como ultimo fin conformar una familia donde predominen los valores ya mencionados. Algunos de los acontecimientos enigmáticos hacen referencia al maltrato psicológico y a las razones por las que una mujer lo soporta. Sin embargo hay que tener en cuenta que el maltrato psicológico es demasiado ambiguo y subjetivo, de modo que un sujeto puede reaccionar diferente a otro frente a el mismo tipo de maltrato, es decir frente a una palabra o acción inadecuada o inoportuna; y eso llama aun mucho mas la atención, ya que habla de las vivencias o historia de vida de cada sujeto en particular conduciendo al interrogante sobre cual es la fuerza psíquica que actúa para que una mujer lo soporte y otra no.

“El maltrato psicológico se funda en una mortificación del ser y no en daño del cuerpo como el maltrato físico” , sin embargo aquí lo importante o transcendente no es el maltrato físico, pues aunque este es una acción negativa, una agresión que produce daño y perturba la libertad del otro, al menos se siente y se ve, se justifica o se reclama, de diversas formas se tramita; además ha encontrado en el discurso institucional una norma que posibilita detectarlo y defenderse o no de acuerdo a la voluntad de la persona, encontrando una sanción y condena que puede ser social y legal; en cambio la situación con el maltrato psicológico es mas compleja, este se vive en la cotidianidad y a veces es tan sutil e invisible, como una espina que poco a poco hace su efecto clavándose cada vez mas y más hasta producir una inmensa herida que acabará por destruir la integridad de ese otro, aniquilando su ser y conduciéndolo a la infelicidad. Además hay que tener en cuenta que institucionalmente es difícil amparar al maltrato psicológico, lo que lo hace aun más crudo, cruel, amenazante, ambiguo, cotidiano, e induce a una mayor sensación de indefensión.

¿Que hace que la mujer permanezca en vínculos basados en el maltrato psicológico?, ¿Es acaso algo cultural o es quizás por el legado que la humanidad le ha dejado a la mujer?, Pues al mirar en la historia (algunas culturas de la antigüedad) puede verse como a la mujer se le ha visto como a un objeto que debe estar sumisa y sujeta al hombre.

Podría pensarse que el maltrato psicológico a la mujer es el resultado de un proceso histórico sustentado en un rígido modelo de relaciones de dominación, en una infraestructura social e histórica apoyada en las diferencias entre los sexos. Esto se puede ver en diferentes culturas de la sociedad antigua como en la en la India, donde la mujer estaba regida por el código de manu (libro sagrado de la india), que en el libro V afirma: “sea niña, joven o adulta, la mujer no debe hacer nada a su arbitrio, ni siquiera en su casa ” y en el libro IX, dice: “ los hombres han de procurar privar de toda independencia a las mujeres que de ellos dependan; siendo congénita en ellas la inclinación al placer sensual, han de vivir sujetas a la autoridad del varón ”; en Grecia la mujer ateniense, era una verdadera prisionera del hombre. Vivía en habitaciones separadas del resto de la casa, en el piso alto o en los fondos de la misma, a los que le llamaban “ginecos” lugar para la mujer. Le estaba prohibido salir sola, y en el mismo gineco era objeto de vigilancia ; en Roma , la mujer fue una permanente menor de edad ante las leyes, y como tal una absoluta subordinada al jefe de la familia . Soltera estaba bajo la potestad de su padre, que tenia sobre ella poderes absolutos. Casada, pasaba la potestad del marido, quien ejercía sobre ella los derechos propios de esposo y los inherentes a un padre, pues legalmente la esposa ocupaba en su hogar el lugar de una hija. Viuda quedaba bajo la dependencia de un tutor “. Es decir esta mujer vivía desde su nacimiento hasta su muerte sujeta a la potestad de su padre, abuelo, marido o tutor.

Seguramente esa huella mnemica ha perdurado en la historia a través de generaciones, como se observa, la mujer siempre ha estado subordinada al hombre, la cultura y las costumbres, y así este fenómeno se ha ido trasmitiendo de época en época y sin muchos cambios, pues en España , en el siglo XVII, el único destino de la mujer era el matrimonio o ingresar a un convento, y en Colombia , la mujer en el siglo XIX era considerada como un objeto, bien sagrado o bien de placer. En el primer caso, el modelo impuesto era el de virgen-madre, en virtud del cual podía acceder a la vida religiosa, en cuyo caso quedaba bajo la tutela de la comunidad, en calidad de esposa de Cristo y madre espiritual. La otra alternativa paradigmatica que se ofrecía a la mujer era el matrimonio, que suponía renunciar a las libertades y derechos mínimos que tenia en beneficio de su esposo. El jefe (padre o marido) es quien orienta la mayor jerarquía, ejerce su autoridad así sea fundamentada en el miedo y conserva la posesión sobre la mujer, fue educado para desempeñar el rol de dominador .

La invisibilidad de la mujer en la historia ha sido una constante al estar relegada al ámbito privado de la familia o del convento. Unicamente ha representado solo el papel que la sociedad le ha permitido y ha fijado para ella . ¿No es acaso esto un maltrato psicológico?, Cuando su existencia ha estado precedida por los deseos y mandatos del hombre y pareciera que su único fin fuese obedecer, tener hijos, dar placer y permanecer callada o ser monja.

Hablar del maltrato psicológico a la mujer es abarcar un conjunto de hechos y situaciones vinculadas a la situación femenina a través de la historia hasta el momento actual. Parece que la falta de derechos a escala económico, social, político y cultural convierte a la mujer en un ser dependiente y vulnerable frente a los demás; sin embargo hay algo que existe mucho más halla del fenómeno y que influye de manera particular en la vida de la mujer y es la relación con su madre.

En 1931, en sobre la sexualidad femenina (1931) , Freud precisa que la ligazón de la niña con el padre esta antecedida por un vinculo igualmente intenso y apasionado con la madre, ligazón que, a juicio de Freud, sucumbió debido a una represión particularmente intensa y despiadada. La atención dirigida al complejo de Edipo en la niña había impedido percibir la ligazón preedipica con la madre, ligazón de las que se derivan fijaciones duraderas además de decisivas. El largo trayecto que recorre la niña antes de establecerse el complejo de Edipo, hace decir a Freud, que dicho complejo es para la niña “ el desenlace de un largo y difícil proceso, una suerte de tramitación provisional, una posición de reposo que no se abandona muy pronto . El tono de estas palabras freudianas deja la impresión de que la ligazón preedipica que se establece entre madre e hija no es un idilio propiamente hablando .

Pareciera ser que la mujer percibe en algún momento de su vida un desamor por parte de la madre, desamor que la ubica en un lugar de falta, deseo y goce, es decir, ella estará en una búsqueda permanente de ese amor que cree le fue negado, que le hace falta y trata de encontrarlo o compensarlo a costa de lo que sea, así sea de su propio sufrimiento. Es posible que la relación madre - hija transcurra casi siempre en la ambivalencia, no siendo posible definirla y como todo vínculo, es variable, transforma y se transforma. Parece ser que la mujer construye ahí el núcleo del sí mismo o la identidad femenina, siendo la identidad el “ser”, el reconocerse como es, como siente, como piensa y como hace.

“Muchas mujeres eligen a su marido de acuerdo con el modelo del padre o lo colocan en el lugar de este, pero en el matrimonio repiten con ese marido su mala relación con la madre. El marido debía heredar la vinculación con el padre y en realidad asumió la vinculación con la madre. Lo que se ve como un caso de regresión. La relación materna fue la más primitiva y con el matrimonio, lo primitivo vuelve a emerger de la represión” . En el mismo texto, Freud dice: “muchas mujeres en su madurez se encuentran inmersas en conflictos con el marido, tal como en su juventud estuvo en conflictos con la madre. La actitud hostil hacia la madre no es una rivalidad implícita en el complejo de Edipo, si no que se origino en la fase anterior y encontró un reforzamiento en la fase edipica . Esto hace pensar que la intensa vinculación madre - hija debe estar dominada por una poderosa ambivalencia que persiste o la acompaña en toda su existencia. De esta manera “Las mujeres que permanecen en relaciones de pareja en las que son maltratadas dan cuenta de una fijación de goce derivada de una vivencia traumática ”. Lo que hace suponer que estas mujeres no están fijadas a un hombre si no a un modo de relación estructurada con el maltrato garantizado, repitiendo inconscientemente el abandono, la ausencia o la indiferencia de la que la madre las hizo objeto. Lo que parece indicar que la pareja las trata con una agresividad semejante a la que se presentaba en la relación con la madre y quizás ellas experimenten continuos sentimientos de peligro, temor, pérdida de poder y control sobre el otro y sobre ellas mismas .

El maltrato psicológico a la mujer está implícito en todas las leyes discriminatorias hacia ella, así como en actitudes y valores que forman parte de los usos sociales y son legitimados por la tradición. Un maltrato que degrada y desempodera a la mujer como ser humano y como sujeto, siendo tan sutil e invisible, que aunque está a la vista de todos, no lo reconocen. De igual manera la relación madre-hija posee un significante especial ya que la madre transmite a la hija su propia versión de la feminidad, de lo que es ser mujer, y en la que el sufrimiento esta siempre implícito, propiciándose la interiorización de patrones de comunicación e interacción humana dañinos y dañadores, condicionando así ciclos transgeneracionales de maltrato.

En el discurso social es común encontrar el "Deber Ser" de toda mujer. Así, a la niña se le transmite que debe ser obediente, juiciosa y tranquila; lo que conlleva a que la mujer aprenda a reprimir la agresividad natural, la asertividad o el afán de autonomía porque no es correcto o no está bien visto. Así es como en nombre del maltrato y el temor, al hombre se le nombra Jefe de la familia, señor de su esposa y de sus hijos; es el quien toma las decisiones más importantes, controla los gastos mayores y las inversiones. La mujer a veces sin saberlo, se subordina al marido, al delegar en él, su poder personal y autonomía.

La norma social según Freud ejerce una influencia en el ámbito pulsional. Cuando una forma de goce pulsional se convierte en norma social, ese goce adquiere una simbolización en el registro de lo social, quedando los sujetos inducidos a inscribirse allí, aunque ese goce sea mortífero. Goce que escapa a la conciencia del sujeto y en referencia a este Lacan dice: “ el goce en sentido psicoanalítico es lo que se opone al placer, lo que nos mortifica, el dolor de existir; es una cierta relación que nos determina de manera tal que en vez de buscar el bien, a pesar de quererlo, nos encontramos siempre en el fracaso o en el mal , precisamente esto parece ser que viven las mujeres en situación de maltrato psicológico, aunque saben que son maltratadas y desearían irsen, hay algo que las detiene que es superior a su propio deseo, es un incomprensible empuje al sufrimiento.

En la feminidad Freud afirma: “ la fase de la ligazón preedipica tierna con la madre es la decisiva para el futuro de la mujer, en ella se prepara la adquisición de aquellas cualidades con las que luego cumplirá su papel en la función sexual y costeará sus inapreciables rendimientos sociales. En esta identificación conquista también su atracción sobre el varón atizando hasta el enamoramiento la ligazón–madre edipica de el “. Esto parece indicar que la hija recibe de la madre un modelo que le permite posicionarse frente a la sexualidad, el varón, y la propia maternidad, en la que esta implícita la sumisión y el reconocimiento de mandato y superioridad de el hombre.

El maltrato psicológico ejercido a través de normas, actitudes y valores puede ser más cruel que la violencia física, pues el desacato a estos mandatos sociales puede en muchos casos justificar el uso del maltrato con el respaldo del entorno social, siendo en primer lugar, la madre, suegra o cuñadas, quienes inducen, sutil o abiertamente, a ajustase a los modelos de conducta esperados y sobre todo ubicando al hombre en un lugar de poder y a ellas mismas en un lugar de sumisión. Lo que han aprendido es que el hombre es quien manda y se le debe respeto y atención, además de que ellos siempre tienen la razón. Es posible que estas mujeres nunca se hayan sentido amadas y por lo tanto convierten al amor en una estrategia que les proporciona una forma de existencia, que les da un lugar y sobre todo la posibilidad de ser nombradas.

Finalmente podría pensarse que el maltrato psicológico a la mujer es tan invisible, ambiguo y sutil que esta implícito en patrones culturales y familiares haciéndole creer a la sociedad, inclusive a las mujeres mismas, que este modo de comportamiento es natural y es muy posible que pase mucho tiempo para que una mujer tome conciencia de que es objeto de maltrato psicológico.

 

BIBLIOGRAFIA

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GALLO, Héctor. Usos y abusos del maltrato: una perspectiva psicoanalítica , editorial universidad de Antioquía 1999, Colombia. Edición 1, octubre de 1999

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SIGNORELLI, Rosa LA MUJER EN LA HISTORIA, editorial la pleyade, Buenos aires,.

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JARAMILLO, Angela, Tesis violencia conyugal , Universidad de Antioquía, pag 162, cita a FREUD, la feminidad , tomo 22 pag 119

Ibid, pag 162

FREUD , Obras completas, sobre la sexualidad femenina (1931), Ediciones Nueva Hélade, 1995. libro electrónico.

Ibid

JARAMILLO, Angela, Tesis violencia conyugal , Universidad de Antioquía, pag 182

SOLANO S, Stella. ¿ Qué es un niño ?, correspondencia fundación freudiana de Medellín, No 19, publicación bimestral julio- agosto de 1992.

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