Dejo aquí el breve análisis de este tema para referirme en consecuencia a las estrategias y técnicas de intervención del psicólogo social frente a este panorama.
En primer lugar y de acuerdo a los planteamientos de algunos psicólogos que han trabajo en el tema, (Marín, G, 1985), (Brea, L., y Correa, E., 1985), (San Juan Guillén, 1996), (Salamanca R. y otros, 1999), tres serían las funciones inherentes a la práctica de un psicólogo social en el escenario comunitario:
- Identificar cómo se entra en contacto con la comunidad escogida para su estudio o intervención.
- Identificar cómo se escoge el problema que va a ser tratado o intervenido
y
- Realizar el diseño de la intervención a desarrollar
A continuación, el análisis de estos tres elementos, los cuales se constituyen en las fases consecutivas de una clásica intervención psicosocial.
Fase 1: El modo de acceder a la comunidad
El primer problema que se le plantea al psicólogo social, tiene que ver con encontrar la forma apropiada para ingresar a la comunidad con la cual va a trabajar. Dos posibilidades surgen:
- Cuando no ha habido ningún contacto previo con la comunidad
- Cuando de parte de una comunidad o grupo de personas, se le formula una demanda específica
La segunda es la condición ideal, difícil de concebir en las condiciones actuales de nuestro país, donde aún el rol del psicólogo social es desconocido y donde la complejidad del problema social, lo hace prácticamente imposible.
De allí que para la primera posibilidad se pueden pensar algunas estrategias de acceso:
La psicología social norteamericana ha ideado y popularizado el uso de las encuestas familiares, los análisis comunitarios y la provisión de servicios. (Marín, G., 1985).
Las
encuestas permiten entablar un primer contacto con los residentes de una comunidad, haciendo así posible la presencia de personas ajenas a la misma. Las encuestas, hoy en día tan familiares en el mundo, tienen algunas exigencias. Es necesario que los psicólogos o estudiantes que las apliquen, se identifiquen adecuadamente a la comunidad, expresen a cuál institución representan o pertenecen, cuál es el propósito de esos instrumentos que cubren condiciones de vida y problemas comunitarios que sean percibidos por los encuestados o involucrados. Los resultados de las encuestas permiten identificar además, los problemas prioritarios para la misma comunidad y hacen posible, bien usadas, identificar las fortalezas de la comunidad (liderazgo, habilidades, redes de información, etc.).
El análisis comunitario, forma parte de las herramientas comunes en las investigaciones etnográficas de la Antropología para conocer la historia, características, actitudes, costumbres, datos socio-demográficos, de una comunidad o localidad. Generalmente se logra acudiendo a fuentes bibliográficas, periódicos, archivos, instituciones gubernamentales, ONGS, etc,
Los “frentes de entrada” son el nombre dado a los servicios que se proveen a una comunidad como paso inicial para acceder a ella.
Varían en su especificidad y características, dependiendo de los psicólogos mismos o de las necesidades concretas de la comunidad: consulta psicológica para adultos o niños, constitución de grupos de ex - adictos, alfabetización, identificación y desarrollo de líderes, organización de “mesas barriales”, grupos de no – violencia, grupos religiosos, deportivos, culturales, etc. La gama es muy amplia y su implementación y desarrollo depende en grado sumo, de la creatividad del psicólogo. Cabe anotar aquí, que en nuestro medio, instituciones como el CINDE, dedicada a la intervención, investigación y docencia en educación para adultos, señala que en su experiencia, el único elemento capaz de convocar a toda una comunidad, es la situación de los niños. Tiene tanta fuerza esta realidad, que no hay ninguna otra situación que interese y convoque por igual a los miembros de una comunidad, como sus niños. (Peñaranda, F., comunicación personal).
Fase 2: Cómo se identifica el problema.
Cuando ya el psicólogo ha ingresado a la comunidad, el paso siguiente es la identificación del problema para llegar a la conclusión de cuál es el prioritario en un momento dado. El procedimiento lo podemos denominar de “investigación diagnóstica”.
Existen métodos ya probados tradicionalmente en la práctica y en los ámbitos académicos. El uso de múltiples fuentes de datos, entrevistas y encuestas con informantes clave, grupos focales, análisis de indicadores sociales oficiales (censos, records de nacimientos, matrimonios, divorcios, archivos históricos).
La reciente aparición entre nosotros de la metodología ZOPP (Planificación de proyectos orientada a objetivos) ha permitido el desarrollo de este excelente instrumento para la Gestión de Proyectos. Tiene dentro de sus componentes una técnica para la identificación de problemas por parte de una comunidad o grupo de personas y para la priorización y escogencia del problema principal, denominada Técnica de Visualización por Tarjetas. (Kloss-Quiroga, B. y otros. 2002).
Es un proceso de Planificación y Programación, en el cual los involucrados participan activamente en el análisis y organización de sus necesidades y demandas, conformándose inicialmente en pequeños grupos para finalmente organizarse en asamblea comunitaria y tomar las decisiones pertinentes a la solución del problema, a través de la Gestión de un Proyecto comunitario.
El trabajo del psicólogo social allí, es la coordinación y direccionamiento del adecuado manejo de la metodología.
Fase 3: El diseño de la Intervención
Siendo multicausales los orígenes de los problemas sociales, comunitarios en nuestro caso, al psicólogo social compete disponer de una sólida concepción teórica o mejor aún, como lo señala Gladys Adamson (2000), es necesario disponer del conocimiento y discurrir en medio de varias opciones teóricas para la implementación de una Intervención Psicosocial, pues ninguna concepción teórica por si misma puede dar cuenta de la complejidad de un problema social o comunitario.
La concepción de la metodología de
Gestión de Proyectos se constituye en una herramienta imprescindible para el psicólogo social. Se trata de uno de los campos de la administración que más desarrollo ha alcanzado, ya que es una metodología para el diseño, ejecución y control de proyectos.
Los proyectos siendo sistemas conceptuales y prácticos que se construyen alrededor de una intención, se han constituido por lo tanto en un punto de encuentro obligado para quienes, como los psicólogos sociales, se ven involucrados en la solución de problemas complejos. De allí que es necesario el conocimiento y manejo de los principios teóricos y prácticos vinculados a la gestión de un proyecto y a las normas y criterios que rigen su diseño, ejecución y evaluación. (Velásquez, W., Gómez. R. D., 1999).
En relación a las concepciones teóricas y procedimientos técnicos relacionados con la intervención propiamente dicha, la contribución de este ensayo se encuentra enmarcada dentro de la perspectiva psicoanalítica.
En situaciones de desastre natural (terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas) o por efecto de intervención humana (guerras, tomas armadas, actos terroristas), las cuales generalmente producen desarticulación y ruptura de los lazos sociales (tejido social) es conveniente el uso de procedimientos metodológicos como el Carrusel, adaptado y desarrollado por el autor de este ensayo en conjunto con otros profesionales. (Salamanca. R., Restrepo, M. A., y otros, 2000).
Consiste en un trabajo a gran escala, actividad inicial de un proceso de rehabilitación de la comunidad afectada. Es una actividad colectiva y de corta duración, consistente en la realización de una o varias jornadas de trabajo con una comunidad, albergue o localidad afectada, en la que durante un período de 4 – 8 horas se desarrollan simultáneamente una serie de actividades por estaciones, tendientes a generar espacios de catarsis, recreación, orientación y diagnóstico de efectos psicológicos producidos por la situación de desastre, en especial en los grupos más vulnerables: niños, jóvenes, ancianos.
Cada carrusel permite dar cobertura a grupos de 200 – 500 personas, niños, jóvenes, adultos e involucra paulatinamente a toda la comunidad. Se utilizan espacios abiertos, estadio, parques, lugares comunales al aire libre.
A partir de la constitución de un grupo de psicólogos y otros profesionales, médicos, enfermeras, voluntarios y en conjunto con líderes de la misma comunidad, se generan procesos de autoayuda y capacitación. Esta experiencia conduce necesariamente a que se restablezcan los lazos sociales y de solidaridad perdidos, puesto que conduce de nuevo a las gentes a la circulación de la palabra, la conversación de los sujetos entre si, el encuentro de la explicación y elaboración de la experiencia y el vencimiento del miedo, rescate de la subjetividad y de la significación que para cada uno considerado individualmente y como miembro de una comunidad, ha tenido la situación de desastre. La actividad deja instalada una capacidad local para llevar a cabo nuevas acciones lúdicas, terapéuticas y de asistencia psicosocial pues además del entrenamiento que reciben los miembros de la comunidad, se dejan elementos mínimos de dotación que permiten continuar el proceso de rehabilitación o emprender por sí mismos uno nue vo, frente a futuros desastres.
Las otras técnicas usadas en experiencias similares, se refieren a las denominadas Grupo Operativo, Apoyo al Apoyo y Técnica Psicodramática, cuyos referente teóricos y metodológicos se explican a continuación.
El Grupo Operativo, parte del supuesto de que los seres humanos en su proceso de constituirse como sujetos hablantes y por lo tanto en su inserción a la vida social, interiorizan un grupo interno o conjunto de relaciones internalizadas, en el sentido de que han pasado del exterior y son representadas internamente por el sujeto, en donde se encuentran interactuando permanentemente constituyéndose en “relaciones sociales internalizadas”. El grupo operativo, busca indagar y modificar este tipo de interacciones. Su creador lo define de la siguiente manera:
“El Grupo Operativo es un grupo centrado en la tarea y que tiene por finalidad aprender a pensar en términos de la resolución de las dificultades creadas y manifestadas en el campo grupal y no en cada uno de sus integrantes, lo cual sería psicoanálisis individual en grupo. Sin embargo, tampoco está centrado en el grupo como en las concepciones gestálticas, sino en cada uno aquí ahora conmigo; en la tarea se opera en dos dimensiones (lo individual y lo grupal) constituyendo en cierta medida una síntesis de todas las corrientes”. (Pichón-Rivière. 1978).
Dentro del grupo operativo el líder es la tarea, a diferencia de muchas otras técnicas donde el líder es el coordinador. La tarea es “el tema, ocupación o título que hace converger sobre él todo el funcionar de la reunión.”
2, lo que permite una relación horizontal de reciprocidad entre el facilitador o coordinador y los miembros del grupo, fomentando así una actitud responsable y creativa en los miembros.
El grupo operativo permite
“aprender a pensar”, ya que a través de la cooperación y la complementariedad en la tarea, se hace posible vencer las dificultades que impiden el desarrollo de la tarea propuesta por el grupo, ayuda a superar el estancamiento enriqueciendo el conocimiento de si y del otro en la tarea, de allí que permite la superación de dificultades para el aprendizaje, en el pensar y en el contacto con la realidad.
En el grupo operativo se pretende construir un ECRO (Esquema conceptual referencial y operativo) en tanto existe unidad entre el enseñar y el aprender. La experiencia grupal operativa está orientada hacia el aprendizaje y la tarea permitiendo una comprensión horizontal (relaciones sociales, organización y sistema social) y vertical (el individuo inserto en este sistema).
En resumen, la metodología del grupo operativo implica “un conjunto restringido de personas ligadas por constantes de tiempo y espacio una tarea que constituye su finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos de asunción y adjudicación de roles” (Pichón-Rivière, 1978).
El Apoyo al Apoyo es un modelo de trabajo grupal diseñado para el entendimiento de la dinámica de la interacción humana en lo interpersonal, pero toca también aspectos intrapersonales.
Aunque sus orígenes se remontan a los trabajos de Michel Balint en Inglaterra quien propuso una metodología para cualificar la relación médico - paciente, su desarrollo hizo que se extendiera al campo educativo. En Francia el psicoanalista colombiano Hernando Ramírez (1994) extendió sus aplicaciones hacia el “reconocimiento de aquellos elementos subjetivos inconscientes que el maestro aporta a la relación con sus estudiantes”.
El apoyo al apoyo nace de la necesidad de los maestros quienes enfrentaban dificultades con sus alumnos y no encontraban ni en su formación ni en la institución escolar respuestas adecuadas. Sus contactos con la práctica analítica le permitieron encontrar respuestas más adecuadas que las ofrecidas por la institución escolar
La Técnica Psicodramática psicoanalítica sigue los delineamientos teóricos de los esposos Lemoine, psicoanalistas lacanianos quienes trabajaron en Barcelona. (Lemoine, G. y Paul. 1980), la cual hace posible la representación de escenas reales o situaciones imaginarias, producidas por experiencias traumáticas reales, como es el caso de la situación de conflictos políticos militares y urbanos en nuestro país, las producidas por desastres naturales y las experiencias de violencia en la familia.
La puesta en escena propia de la técnica del psicodrama permite recordar estas situaciones cargadas de significación y darles un sentido y una interpretación que no tenían en el momento de producirse. Lo importante de la representación está no tanto en que la escena represente un hecho real (aunque lo haya sido en el pasado) sino que se la revive. Es una evocación imaginaria y no importa tanto que sea históricamente cierta, sino que para el sujeto sea fiel al recuerdo. Se rescata aquí el concepto psicoanalítico que lo que importa no son tanto los hechos reales por si mismos como la interpretación que se hace de ellos.
Sin embargo no es la representación por si misma lo que confiere el nuevo sentido a la experiencia, si no que también hay espacios de conversación, espacios de lenguaje, acerca de lo vivido y lo representado para darle la significación que la experiencia no tenía originalmente y por lo tanto abriendo la posibilidad de constituir esos espacios de elaboración requeridos por los que asisten a los grupos, para el análisis colectivo de estas experiencias, para la búsqueda de alternativas de enfrentamiento, de cambios de actitud en los participantes y para poner las bases de su eventual elaboración definitiva.
“El pasado se integra y cuando logra cierta coherencia se hace posible el paso al plano simbólico, de tal manera que el acontecimiento visto desde afuera, adquiere así un nuevo sentido para el sujeto y para el grupo. Se lo domina". (Lemoine, G y Paul, 1980).
El último momento de esta fase de Intervención hace referencia a la evaluación y seguimiento de los resultados de la intervención o del proyecto. La evaluación es parte constitutiva de toda la actividad, por lo cual se debe considerar como un proceso que tiene diferentes actividades: formulación de valores, recolección de información y análisis de la información, elementos que deben conducir a la toma de decisiones.
No sobra advertir que la evaluación siendo un proceso se realiza durante toda la intervención, no solo al final, puesto que analiza factores críticos como lo son la provisión y organización de recursos (evaluación de estructura), procedimientos que se han realizado (evaluación de procesos) y de los productos obtenidos (evaluación de resultados), debe realizarse con todo el rigor y conducir a la rectificación y mejoramiento de la intervención, es decir a la toma de decisiones que afectan todo el proceso.
El monitoreo o seguimiento. Como su nombre lo indica se refiere al proceso continuo de evaluación de los factores críticos de éxito, realizado a lo largo de ejecución de la intervención o del proyecto. El uso de “indicadores” (característica particular de un fenómeno, capaz de reflejar los atributos esenciales de un todo), es aquí un requisito imprescindible especialmente en el ámbito psicosocial, donde no es posible asegurar totalmente el éxito de una intervención o de un proyecto.
Existen por supuesto muchas más concepciones y técnicas a disposición de los psicólogos sociales, pero dejo a los demás participantes sus contribuciones desde otras ópticas teóricas y metodológicas.