Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 6 • Junio 2003
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María Alejandra Restrepo Cardeño                
Asesora Docente. Facultad de Psicología
FUNLAM
Salvador Dalí
La persistencia de la memoria, 1931
Óleo sobre lienzo, 24 x 33 cm
The Museum of Modern Art, Nueva York
Necesidades reales de formación de psicólogos en el pais y en la region
 
Presentación
“Las ciencias humanas no tienen conciencia de los caracteres físicos y biológicos de los fenómenos humanos. Las ciencias naturales no tienen conciencia de su inscripción en una cultura, una sociedad, una historia. Las ciencias no tienen consciencia de su función en la sociedad. Las ciencias no tienen conciencia de los principios ocultos que gobiernan sus elucidaciones. Las ciencias no tienen conciencia de que les falta conciencia. Pero de todas partes surge la necesidad de una ciencia con consciencia. Ha llegado el momento de tomar consciencia de la complejidad de toda realidad -física, biológica, humana, social, política- y de la realidad de la complejidad. Ha llegado el momento de tomar conciencia de que una ciencia carente de reflexión y una filosofía puramente especulativa son insuficientes. Conciencia sin ciencia y ciencia sin consciencia son mutiladas y mutilantes.”

Edgar Morin. Ciencia con Conciencia.


Históricamente el surgimiento de las ciencias sociales ha estado vinculado con intentos de respuesta a una demanda social imperiosa. Esta demanda social se ha constituido en el punto de referencia de las transformaciones sufridas, tanto de las prácticas técnicas y metodológicas, como de los sistemas de referencia teóricos dirigidos hacia la comprensión de los fenómenos sociales. Los convulsionados cambios que ha experimentado el mundo en las últimas décadas se constituyen en la base de transformación e innovación de paradigmas, enfoques, métodos y objetos de estudio de las ciencias sociales; pero estos cambios no son -no todos- cambios meramente vanguardistas, de modas o tendencias; son replanteamientos éticos y contextuales que responden precisamente a las exigencias de la contemporaneidad.

En este sentido pensar la pregunta acerca de las necesidades reales de formación de psicólogos en el país y en la región requiere unas consideraciones previas necesarias para intentar enfocar la problemática planteada, a efectos de elaborar una respuesta a la misma.

Si necesidad es una cualidad de necesario y a su vez este adjetivo se aplica a las cosas, acciones o sucesos, sin los cuales no es posible la existencia de otra determinada, tal como lo define María Moliner 1 , estaríamos dando por hecho, que “hay por ahí” cosas o sucesos que determinan algunas características en la formación de profesionales en Psicología. Y si el término real, se aplica por oposición a imaginario o inexistente, a las cosas que existen o han existido, y expresa lo concreto, fáctico, factual, histórico 2. , etc.; entonces eso que nombrábamos “por ahí” adquiere ahora una connotación concreta, es decir un contexto que nos remite a las condiciones del acontecer social, político, económico y cultural del país y la región.

El conocimiento acerca de las condiciones de contexto nos permite responder a los requerimientos de la formación de psicólogos hoy en Colombia; pero no solo este; considero pertinente acercarse al contexto histórico del desarrollo científico y profesional de la disciplina en Colombia, desde sus orígenes hasta hoy.

Para empezar haré una breve reseña acerca de lo que ha sido históricamente la profesionalización de la psicología en el país y sus perspectivas de formación. La Psicología como ciencia en Colombia y su profesionalización, es decir, la formación académica de psicólogos, se ha visto influenciada -como es natural- por las disposiciones de la época; determinando de manera particular su desarrollo científico así como también, los obstáculos, sesgos y anclajes que ha sufrido la disciplina; de igual forma esta influencia ha matizado la construcción de objetos de estudio particulares.

Telmo Eduardo Peña (1993)3 , nos plantea a través de un análisis histórico de la Psicología en Colombia, que a pesar de la explosión de esta a principios del siglo XIX bajo la influencia de la Psicología europea de la primera mitad de siglo y bajo el dominio de los asuntos psicológicos por la fisiología y la biología, solo hasta la década de los 40´ del siglo XX, casi un siglo después, se crearon las condiciones necesarias para la formación de psicólogos en el país. Esta falta de condiciones "propicias" hacen referencia, según investigaciones de Peña, principalmente a una población relativamente reducida en el territorio nacional de aquel entonces, además, altamente analfabeta y rural; situación distinta a otros países de Latinoamérica como Argentina y Brasil, donde por la misma época, las condiciones sociales eran diferentes debido básicamente a la enorme migración extranjera a estos países que llevó consigo los albores de es ta ciencia.

La llegada del Psicoanálisis a Colombia marcó los inicios de la formación de psicoanalistas y psicoterapeutas en la década de los 50´, anota Peña, e influyó positivamente en el desarrollo de la Psicología como disciplina independiente y como profesión: “... planteó una alternativa a las prácticas psiquiátricas que predominaban en el país hasta 1950...; estableció la práctica de la psicoterapia en el país...; planteó una explicación psicológica para gran parte de los cuadros clínicos psiquiátricos...; en la Psicología dio un trasfondo teórico a los estudios esencialmente aplicados y técnicos que se impartían en la Universidad Nacional...; la iglesia católica terminó considerándolo como compatible con sus enseñanzas...; en relación con el rol tradicional del psicólogo como especialista en pruebas psicológicas, el psicoanálisis ofreció atractivas alternativas como las pruebas proyectivas.”4.

Los intereses y prioridades que acompañaron la formación académica de Psicólogos en Colombia, estuvo marcada en la primera mitad del siglo XX, por la Psicología de los Test. Intereses técnicos más que teóricos, bajo la influencia de los desarrollos de la disciplina en Estados Unidos. A la par, el crecimiento demográfico que vivía Colombia, la naciente industrialización, la masificación de la educación eran las condiciones socioeconómicas de la época que planteaban la necesidad de evaluar para clasificar a los individuos. Así pues, los test, de inteligencia, mentales, motivacionales, de personalidad, y el análisis factorial; es decir la psicotecnia en todo su esplendor, fue la Psicología profesional que principalmente se desarrollo y se aplicó durante este periodo.

Sólo hasta la década del 70´ las perspectivas de formación de psicólogos en el país acontece una transformación significativa, puesto que esta época de cambios ideológicos y políticos, marcó una etapa de búsqueda e inquietud intelectual y social sobre las necesidades y problemas del país, reflejando cambios periódicos en los currículos de Psicología. “Ardila (1973) habla de la Psicología “comprometida” y Mankeliunas (1982) de la Psicología “Crítica” para referirse a la Psicología que pretendía estar comprometida con la problemática nacional” 5. ; inspiradas estas perspectivas en los cambios políticos e ideológicos por lo cuales atravesaba el mundo entero.

El auge de centros de formación de psicólogos, de programas y facultades universitarias que vivó el país en aquella década, es significativo; además de contar con la Universidad Nacional (1947) y la Universidad Pontificia Javeriana (1962), 12 nuevos espacios de formación académica e intelectual fueron abiertos en las principales ciudades del territorio nacional. En el departamento de Antioquia son fundadas en 1972 la Facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, y el Departamento de Psicología en la Universidad de Antioquia en 1977. Ya “En la década de los noventa con base en la autonomía universitaria garantizada por la Constitución Nacional de 1991, se crearon muchas nuevas Facultades. Están respaldadas por la ley 30 de 1993 que consagra dicha autonomía universitaria. En el caso de Psicología, existen en este momento 94 Facultades de Psicología (programas de entrenamiento profesional), en todo el territorio nacional.

Hay 12.000 psicólogos graduados y aproximadamente 20.000 estudiantes de psicología” 6. Tan solo en Medellín, en la última década se han fundado 12 nuevas facultades y programas formales de profesionalización en Psicología.

Un observador desprevenido podría pensar lo promisorio de este "cuarto de hora" para el campo de la psicología, la consolidación de la disciplina, su desarrollo científico y hasta para el país mismo... sin embargo, como un llamamiento a la reflexión en torno a la formación de psicólogos en medio de la extravagante oferta de programas y facultades, retomo a Telmo Peña (1993) quien recoge una interesante crítica que la psicóloga Rosalía Montealegre escribiera, precisamente acerca de la creciente problemática de la formación del psicólogo en Colombia. Montealegre (1981) plantea varios elementos claves: uno de ellos se refiere a los objetivos de formación, en la vía de formar psicólogos que respondan a las necesidades del país, pretensión infructuosa que parece representar solo buenas intenciones a través de las prácticas obligatorias de los estudiantes, anota la autora; otro elemento va ligado a la formación de investigadores, destacando la precaria y defectuosa formación, tanto en el método científico, como en la ubicación del estudiante en el contexto histórico, económico, social, político y cultural del país; por último cuestiona los programas que pretenden formar psicólogos para el ejercicio profesional, es decir aquellos con énfasis y especializaciones en un campo de acción concreto, en la medida que estos no articulen coherentemente la formación psicológica básica con la formación aplicada, lo cual redunda en una pragmática del psicólogo, sin soportes epistemológicos ni metodológicos que le permitan comprender críticamente la realidad previa la intervención.

Este breve recorrido por los caminos de la profesionalización y las diferentes perspectivas de formación de psicólogos en Colombia permite apreciar cómo la psicología en Colombia ha soportado históricamente cuatro grandes deficiencias que han marcado su desarrollo científico y disciplinar, y que se transmiten, a su vez, en la formación académica. Son estos: (1) la repetición de esquemas y modelos teóricos extranjeros de la mano de una inconmensurable descontextualización cultural; (2) hasta hace varios años el bajo estatus de la psicología en campos de intervención, hoy por hoy, la proliferación de ofertas de formación en correlación con un poderoso imaginario social y popular dado a la psicología; (3) los deficientes niveles de investigación universitaria y publicaciones institucionales; y por último, (4) la ausencia de la Psicología Social en los programas de formación profesional en Psicología.

¿Al servicio de qué ha estado la profesionalización de la psicología en Colombia?, ¿al servicio de qué están las universidades con sus programas de formación académica en psicología? ¿Acaso de la legitimación del modelo económico imperante?, ¿a la orden del día de la sociedad de masas?, ¿para contener, sostener y reproducir los efectos de la sociedad capitalista?, ¿o para responder a las necesidades sociales de la población, en vía del mejoramiento y transformación -culturalmente apropiado- de las condiciones de vida, de la salud mental y del desarrollo social y comunitario del país y la región?

Quisiera ilustrar, ahora, algunas características que configuran el marco contextual de crítica, reflexión, investigación y aplicación del psicólogo hoy en Colombia.

El mas reciente estudio del Banco Mundial sobre Colombia, denominado “Evaluación de la Red de Protección Social de Colombia” 7. , nos aporta una mirada panorámica acerca del estado actual de grupos y poblaciones vulnerables del país, que sin negar otros aspectos, hace énfasis en una condición estructural del país, en relación con aspectos socioeconómicos y sociopolíticos como la pobreza y el desempleo, la educación, la violencia estructural, la violencia intrafamiliar, el conflicto interno y el desplazamiento. Este estudio argumenta:

Sobre la crisis económica:
En la actualidad, Colombia se está recuperando de los efectos del período económico más difícil en más de 60 años. El crecimiento del PIB decreció desde un promedio de 3 a 4 % durante la primera mitad de la década de 1990 hasta 0.6% en 1998 y -4.3% en 1999. Aunque el crecimiento económico se recuperó en el año 2000, los indicadores sociales no se han recuperado, lo cual sugiere que el impacto sobre los ingresos y el capital humano es de largo plazo, en comparación con los efectos económicos de la recesión. La crisis trajo consigo nuevos problemas y exacerbó los problemas estructurales, con el impacto combinado aún evidente en el aumento del desempleo, el incremento de la pobreza, la erosión del tejido social y al aumento de vulnerabilidad.

Sobre la pobreza:
La pobreza urbana aumentó de manera sustancial entre 1995 y 1999. En 1999 la pobreza urbana alcanzó 55%, 7 puntos porcentuales mas que en 1995 y equivalente a los niveles de 1988. La pobreza extrema en las áreas urbanas también creció entre 1995 y 1999 de 10 a 14%. Las tasas de pobreza en las áreas rurales han permanecido esencialmente constantes, cercanas a 80%, en 1988, 1995 y 1999. La pobreza extrema rural disminuyó 11 puntos porcentuales entre 1988 y 1995, pero permaneció en 37% en 1999.

Sobre el desempleo:
Las tasas de desempleo han aumentado de manera significativa a partir de la crisis, de 7.8% en 1995 a 16.6% en 2000. Las tasas mas altas se encuentran en las áreas urbanas, entre los jóvenes (37% para el rango de edad entre 15 y 19 años), mujeres (22.5%) y la clase media (25%). La crisis también ha conducido a un gran incremento del sector informal, lo cual, combinado con las altas tasas de desempleo, subraya la rigidez del mercado laboral colombiano.

Aquellos golpeados por la crisis -tanto los pobres como la clase media- han empleados varias estrategias de manejo del riesgo social para enfrentarla. La principal respuesta de los pobres a la crisis ha sido reducir el consumo y movilizar la fuerza laboral disponible, incluido el trabajo de los niños. Los resultados de la encuesta social revelan que es más probable que los jefes de hogar golpeados por un sobresalto en el ingreso saquen a sus hijos de la escuela, reduciendo así la acumulación de capital humano. Los grupos de ingreso medio han respondido a la crisis vendiendo activos disponibles y reduciendo el consumo, y de manera notable sacando a sus hijos de las escuelas privadas y matriculándolos en escuelas públicas.

Sobre la niñez y la juventud:
Los niños y los adolescentes son los principales grupos vulnerables de edad específica en Colombia actualmente, lo cual exige la atención en cuanto a una red de protección reformada. Los niños en edad preescolar y de primaria están enfrentando importantes riesgos de salud y de nutrición, incluidos una aguda declinación de las tasas de vacunación y un incremento en el porcentaje de algunas enfermedades dejadas sin tratar (como la diarrea), mientras que los jóvenes entre los 12 y 17 años han sido identificados como excepcionalmente vulnerables, debido a su exposición a múltiples aspectos de violencias y delitos, tanto en las áreas rurales como urbanas.

Sobre el conflicto interno y el desplazamiento:
Las personas desplazadas en el interior, como resultado del conflicto interno de Colombia, constituyen otro grupo significativamente vulnerable. La economía relacionada con la droga y la fortaleza militar de las guerrillas y de los paramilitares ha conducido a un dramático incremento de violencia, muerte y desplazamiento, especialmente de la población civil rural. Hay actualmente un considerable debate respecto al tamaño y las características de la población desplazada en el interior. De 1985 a 1999, se estima que entre 1.2 y 1.5 millones de combinaos se vieron forzados a salid de sus hogares, debido al escalamiento del conflicto militar. El gobierno de Colombia estima que en la actualidad hay 400.000 personas desplazadas mientras que otras fuentes estiman este número en 2.000.000 aproximadamente. Esta población ha sido expulsada de las áreas donde han estado ocupadas en actividades económicas productivas y se ha reubicado en barriadas pobres urbanas donde las perspectivas de empleo son limitadas, el acceso a los servicios sociales es restringido y la violencias y el delito son rampantes. Los datos disponibles sugieren que la mayoría de los desplazados son mujeres (56%) y niños (55% son menores de 18 años), con destrezas y educación limitadas. En su migración de las áreas rurales a las áreas urbanas han abandonado su principal activo -su tierra- y enfrentan barreras para acceder al trabajo y a los servicios sociales. El desplazamiento forzado parece concentrarse en pocos departamentos, las principales áreas de expulsión parecen estar en Antioquia, Santander y Meta, Córdoba, Magdalena y Sucre y, mas recientemente, en Chocó y Nariño. El conflicto interno también exige creatividad para enfrentar las necesidades de la población en áreas de conflicto. Como el gobierno de Colombia tiene una limitada presencia en las áreas donde las guerrillas y los paramilitares son más fuertes, la población civil residente está básicamente aislada de cualquier ayuda social sustancial por parte del gobierno.

Ahora bien, estas condiciones sociales son las características en cuya presencia se manifiesta un problema social, entendido este problema social como uno de los posibles productos de tales condiciones de pobreza, desempleo, conflicto interno, violencias, etc. Y de allí, las problemáticas psicosociales objeto de estudio e intervención de la psicología social. La Psicología Social, entonces, nos permite aproximarnos a un sujeto que no puede ser comprendido solo en términos de sí mismo sino en relación al contexto en que se halla inmerso; es decir, productor y producido de condiciones sociales y vínculos relacionales. En este sentido, la formación de psicólogos con énfasis en Psicología Social le sale al paso a la utopía y a la ucronía puesto que esta formación está situada en un tiempo preciso, es decir corresponde a un momento histórico de profundos cambios y transformaciones; y en un espacio particular, corresponde al contexto social, político, económico y cultural.

Las necesidades reales de formación de psicólogos en el país y en la región exigen pues, de una formación académica pertinente. Formación académica pertinente al mejor estilo de la propuesta del profesor Morin cuando alecciona a cerca de los principios de un conocimiento pertinente. Para que un conocimiento se a pertinente, dice Morin, la educación deberá entonces evidenciar: el contexto, lo global, lo multidimensional y lo complejo.

BIBLIOGRAFIA

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GUILLÉN, Cesar San Juan (coord.) (1996). Intervención Psicosocial. Elementos de Programación y evaluación Socialmente Eficaces. Editorial Anthropos, Barcelona.

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MARTÍN-BARÓ, Ignacio (1998). Psicología de la Liberación. Editorial Trotta, Madrid.

MOLINER, María (1998). Diccionario de Uso del Español. Editorial Gredos,

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MORIN, Edagar. (1.999). Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro. Colección Mesa Redonda. Editorial Magisterio, Bogotá.

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TOURAINE, Alain (1.999). Podremos Vivir Juntos: Iguales y Diferentes. Fondo de Cultura Económica, México.



Revistas y Documentos: ANTHROMPOS. Psicología Social Latinoamericana, Una visión Crítica y Plural. No. 156, mayo 1994.

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POLITICA NACIONAL DE SALUD MENTAL. República de Colombia. Ministerio de Salud. 1997.

 

1 MOLINER, María (1998). Diccionario de Uso del Español. Tomo II. Segunda Edición. Editorial Gredos, Barcelona. Pág. 434.
2 Ibid. Pág. 867.
3 PEÑA, Telmo Eduardo (1993). La Psicología en Colombia: Historia de una Disciplina y una Profesión. En: Historia Social de la Ciencia en Colombia. Tomo IX. Colciencias. Tercer Mundo Editores, Bogotá.
4 Objetivos Institucionales
5 Ibid. Pág. 140.
6 ARDILA, Rubén (2000). Las Ideas Psicológicas en Colombia. En: Discurso y Razón. Cáp. 9. Ediciones Unidas-TM Editores-Fundación Social. Bogotá. Pág. 207.
7 BANCO MUNDIAL. Evaluación de la Red de Protección Social. Colombia. 2002. Págs. 17 – 20.
 
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