Fundación Universitaria Luis Amigó
 
    NÚmero 6 • Junio 2003
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Felipe Herrera                
Estudiante de Cuarto Semestre de Psicologia con EPS
FUNLAM
Salvador Dalí
The Temptation of St. Anthony
La tentación de San Antonio
Salvador Dalí, 1946
La pasión de la ignorancia y la pasión del saber en el psicoanálisis y la filosofía
 
“Yo solo sé que hay algo que nunca sabré”


La pasión es la cosa mejor repartida del mundo.

La Historia del hombre es la Historia de sus pasiones. El amor, la mentira y el odio son elementos constituyentes de las formas de relación del ser humano. Es el deseo y la forma particular de desear lo que hace que el sujeto establezca vínculo con la realidad. En términos psicoanalíticos es la pulsión investida en la pasión lo que sujeta al sujeto al mundo o en términos filosóficos el alma está hecha de pasiones y estas llevan al hombre a debatirse entre el placer y la pena .1

La filosofía y el psicoanálisis a pesar de ser sustancialmente distintos convergen en varios puntos, entre ellos se haya el problema de la pasión humana, además ambas poseen como fundamento una pasión común, la pasión del saber.

La pasión del saber tanto en la filosofía como en el psicoanálisis tiene una connotación develadora, es decir, que ambas, cada una a su manera buscan sacar al hombre de su ignorancia, o por lo menos comprenderlo desde ella.

La Filosofía desde una perspectiva platónica es el amor al saber, y el saber filosófico es el saber de la esencia, el saber puro que pretende dar cuenta objetiva del ser, de la naturaleza, de lo real. La filosofía se apasiona con ese Saber universal que busca explicar y develar al fenómeno tal cual es. El cartesianismo como paradigma de la filosofía racional que posiciona al yo como un sabio potencial da cuenta de manera particular del apasionamiento obsesivo con el saber objetivo, apasionamiento que lo lleva paradójicamente a ignorar con la misma intensidad al sujeto y su deseo. Lo podemos ver en la medicina como ciencia, en la cual, a menudo no se examina el sujeto sino el órgano y se tapona el síntoma con el fármaco dejando de un lado la substancia que causa el predicado que es la enfermedad.

El Saber del yo cartesiano, arquetipo del saber del yo de la ciencia arrastra consigo una gran ignorancia, la ignorancia del sujeto. El sujeto significa una amenaza para la filosofía de la ciencia, para el espejismo de unidad que esta requiere para ser válida desde sus exigencias.

Es aquí donde el saber del pensamiento psicoanalítico se desvía del saber filosófico – científico y se instaura en la pasión del saber con minúscula, el saber de lo oculto e ignorado por la filosofía, el psicoanálisis entonces posee una pasión recicladora, en tanto se construye sobre los desechos de la ciencia (el chiste, el sueño, el acto fallido) ignorando la pretensión de un Saber objetivo y fundamental, apartándose del objeto y centrándose en el sujeto de la ciencia. En síntesis el punto de oposición entre el Saber filosófico y el saber psicoanalítico es que el primero se propone desde la Razón, para la cual en pro de la objetividad el sujeto poco cuenta. El saber psicoanalítico en cambio invita a saber del sujeto forcluído por el cógito cartesiano, a un saber del goce y a un goce del sujeto en el saber, desplazando el “pienso, luego soy” 2 por el gozo, luego soy 3, esa es la diferencia básica: Saber de la razón vs. saber del goce.

El psicoanálisis descubre no solo en la ciencia sino también en el ser humano un apasionamiento con la ignorancia y es aquí donde irrumpe su saber ubicándose en la angustia, llevando al sujeto a hacerse cargo de eso angustiante reprimido por el yo, eso que lo divide, lo estructura y lo significa.

La yuxtaposición de dos textos (trabajo que se propone a continuación) uno psicoanalítico (el estadio del espejo) y otro filosófico (el mito de la caverna), es un propósito que posibilita un parcial esclarecimiento de la pasión, la pasión del saber y por ende la pasión de la ignorancia, pasiones que se conjugan en el interjuego del aprehendizaje. Es a través de estas pasiones antitéticas que se construyen ambas teorías, teorías que pueden ser leídas como teorías de la ignorancia o del saber.

El estadio del espejo es según el diccionario de psicoanálisis de Roudinesco y Plon: “una expresión creada por Jaques Lacan en 1936 para designar un momento psíquico y ontológico de la evolución del ser humano, ubicado entre los seis y los dieciocho meses de vida, durante el cual el niño anticipa el dominio de su unidad corporal mediante una unificación con la imagen del semejante y por la percepción de su propia imagen en un espejo”.

Por medio del estadio del espejo el ser humano se constituye afectiva y mentalmente sobre la base de una propioceptividad del cuerpo que lo considera como despedazado, es decir, el yo existe como ilusión a partir de la imagen especular que lo forma y lo aliena afirmando su identidad. Este espectáculo (el estadio en el espejo) se estructura de manera ambigua ya que en la dialéctica imaginaria se constituye la identificación del sujeto, en la cual la imago es vista como despótica, seductora y ostentosa.

El estadio del espejo significa entonces una defensa contra el ser fragmentado, en este estadio el cuerpo nace y la entidad caótica del sujeto es, en cierta medida ignorado por el yo.

El yo entonces es, como diría Borges 4 , un gran artífice con una perversa costumbre de falsear, un órgano de la ignorancia que crea la ilusión de una identidad ontológicamente esquiva al hombre. El yo del espejo se construye a partir del cúmulo de imágenes, de identificaciones que lo estructuran en una unidad que se configura en un proceso “visual” (más que visual es sensorial, ya que en este estadio se pone en juego la imagen en cualquier forma de representación) en el que se pone en interjuego lo amenazante y lo alienante del Otro y se anuda lo que creo ser, lo que debo ser, lo que deseo ser y lo que soy .

Es posible afirmar desde esta tesis Lacaniana que el hombre se sabe a sí mismo en la medida en que se ignora. En el espejo el niño se aprehende como cuerpo y se ignora como corporeidad fragmentada, así mismo este estadio es un determinante a priori de las relaciones vinculares y de las direcciones de la pulsión.

A partir de esta teoría podemos afirmar que el estadio del espejo como instante ontológico nos permite pensar el problema de la ignorancia como un problema de la identidad, y éste fenómeno es posible verlo no solo en los sujetos individuales, sino también en los sujetos colectivos 5 y particularmente en las masas. por ejemplo El evidente problema de identidad en Colombia está íntimamente ligado a un problema de la ignorancia y es posible entenderlo superficialmente con la siguiente ecuación:

+significantes identificatorios imaginarios ---> +ignorancia de lo que se es

La ecuación expresa una relación de reciprocidad entre la influencia de significantes externos y la ignorancia de la “esencialidad significante”, yuxtaponiendo estos dos términos como dos magnitudes antitéticas y directamente proporcionales.

A propósito de la ignorancia y las identificaciones imaginarias en Colombia y la relación directamente proporcional que nos muestra la ecuación es muy ilustrativo un chiste al que hace alusión William Ospina en su texto la franja amarilla, el chiste dice que el problema de la identidad en Colombia es que los pobres quieren ser mexicanos, los de clase media quieren ser gringos, los ricos quieren ser ingleses y los intelectuales quieren ser franceses. Este chiste evidencia como una sociedad tiende a ignorar lo que es y sus raíces en la medida en que se enajena en imágenes especulares alienantes y/o hostiles. ante este chiste puede surgir una contracrítica en la cual se argumente que lo más natural en el hombre es el hecho de que constituya su “identidad” a partir de identificaciones externas hecho que hace que una pretendida autenticidad colombiana sea imposible y que el problema que plantea el chiste no sea un problema sino un fenómeno social normal en la sociedad colombiana, pero si intentamos resolve r esta cuestión desde una perspectiva analítica a partir de la fórmula anteriormente expuesta diremos que es cierto en un primer punto, en tanto, en cuanto una identidad completamente auténtica es imposible para un sujeto social o personal, pero afirmar que el hecho de que los colombianos adquiramos posiciones identificatorias cada vez más ajenas a nuestra historia ( lo que al parecer esta afirmando William Ospina en su texto), es algo completamente normal y natural constituye una buena excusa para no analizar lo que en realidad es un problema, es decir, hay subyacente a las identificaciones globalizadas que posee nuestro país actualmente otro cúmulo de identificaciones más cercanas a nuestra constitución , que pueden dar cuenta a mayor escala de lo que somos y responsabilizarnos de ello, lo que propone William Ospina no es llegar a una autenticidad total de Colombia, sino más bien comprendernos desde un análisis de nuestra historia y no desde ideales foráneos que solo son la superficie de la cebolla 6 .

En el mito de la caverna, libro séptimo de su texto La Republica, Platón plantea una teoría acerca de la ignorancia basada en la imagen, similar a la que podría proponer Lacan en su teoría del estadio del espejo, la situación se puede resumir así: en una caverna subterránea, provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, hay unos hombres que se hallan en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia delante, pues las ligaduras les impide volver la cabeza; detrás de ellas la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados un camino situado en lo alto por el que circulan personas y objetos.

Así lo que los hombres amarrados en la cueva ven y oyen sólo son imágenes reflejadas y distorsionadas de lo que realmente es y sucede, o sea que las personas y objetos que circulan fuera de la caverna son reflejadas al interior y estos reflejos son vistos y tenidos como reales por los prisioneros.

Platón plantea este mito como análogo a la realidad humana, es decir, que el hombre es prisionero de su ignorancia, la cual no le permite ver más allá de lo que se le muestra verosímil, una ignorancia que lo somete a las sombras. Es imposible atender a este planteamiento sin pensar en nuestra realidad , en nuestra caverna, En la posición acrítica que a menudo tomamos ante el discurso melodramático de los medios de comunicación, al discurso sofistico universitario, el discurso escla vizante del capitalismo salvaje, etc.

Hay que aclarar la visión que Platón tiene de la ignorancia , Platón habla de la ignorancia en su texto el teeteto o de la ciencia, texto en el cual también plantea el problema del saber y la ignorancia metaforizándola con un proceso de indigestión es decir que el problema de la ignorancia no es un problema de carencia es más allá de un vacío de saber un exceso de supuesto saber, exceso con el cual el hombre llena su falta, posicionándose en el orden de una certeza que lo libera de la angustia, de ahí que Platón plantee lo problemático y dificultoso que es el educar, ya que educar implicaría un vaciamiento del endeble conocimiento que nos enfrasca en aquella certeza delirante que nos encadena a la esclavitud de la ignorancia.

Platón plantea también la ignorancia como un problema del poder, es decir que en la medida en que el hombre es ese ignorante que esta amarrado a su posición de prisionero y esclavizado por aquellos a los cuales platón llama sofistas, es decir aquellos también ignorantes (en Colombia podrían ser los medios de comunicación, los docentes de la obediencia, los políticos, etc.)que estando también en la cueva han logrado ordenar los movimientos de las imágenes de tal manera que pueden predecir, sin comprender la realidad ontológica de estas, lo que podrá suceder y colocarse en el lugar tiránico del amo omnisapiente 7.

Platón prosigue planteando hipotéticamente que si alguno de estos hombres saliera a la luz, ésta lastimaría sus ojos, entonces la verdad metaforizada por Platón con la luz, dolería y el Antes prisionero se resistiría a ver con claridad. A este propósito plantea Platón: “Y, si tuviese que competir de nuevo (se refiere al iluminado por la verdad) con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad – y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse -, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aún de intentar una semejante ascensión? ¿y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?” .8

Inclusive, Platón plantea que una vez libre el prisionero, instaurado en el mundo de lo verdadero y real, “en el mundo de lo inteligible” 9 éste llegue a sentir nostalgia por las sombras de la cueva y la seguridad que sentía ante las imágenes que eran certeras, predecibles y ocultantes de la angustia del saber.

Platón reconoce que el saber es angustiante para el sujeto y que posiblemente sea más cómodo para el hombre seguir en la oscuridad de la caverna, en esta medida Platón plantea ya un apasionamiento con la mentira, plantea que hay una tendencia en el ser humano a no saber de lo que posiblemente lo hace sufrir. Habla Platón aquí de la pasión de la ignorancia.

Ambos textos coinciden entonces en que el hombre se apasiona con su ignorancia en la medida en que ésta le da seguridad, lo enajena de la angustia del saber.

La ignorancia es una defensa contra un exceso, un exceso de saber inherente al hombre, esto lo reconoce Platón con su teoría de la reminiscencia que dice que todo es sabido así no nos demos cuenta y lo reconoce el psicoanálisis con el descubrimiento del inconsciente que es una saber no sabido o mejor aún, un saber del que no se quiere saber.

La reminiscencia platónica dice que nada nuevo aprendemos, sólo recordamos ese saber robado por el olvido. El psicoanálisis igualmente reconoce en la represión y cualquier mecanismo del yo un mecanismo de la ignorancia. La represión es aquello que hace que le hombre olvide un saber que preexiste sus instantes presentes y en gran medida los determina.

La filosofía y el psicoanálisis buscan revivir ese saber del hombre, ese saber que da cuenta de lo que en verdad es y tratan de ubicar el goce o el bien en el saberse y no en el ignorarse

Aunque también es cierto que el saber psicoanalítico, es un saber de la ignorancia, no existe la omnisapiencia, para el psicoanálisis no es posible saberlo todo, a propósito afirma Freud en su texto las pulsiones y sus destinos ,respondiendo a la crítica científica, lo siguiente: “Hemos oído expresar más de una vez la opinión de que una ciencia debe hallarse edificada sobre conceptos fundamentales, claros y precisamente definidos. En realidad, en ninguna ciencia, ni aún la más exacta, comienza por tales definiciones. El verdadero principio de la actividad científica consiste más bien en la descripción de fenómenos, que luego son agrupados, ordenados y relacionados entre sí”.

Mientras que platón plantea que la cosa es en la idea y en la idea se aprehende la totalidad de la cosa, la lógica psicoanalítica reconoce a diferencia de la platónica que el fenómeno se escapa al concepto y que lo real al estar atravesado por lo simbólico es inaprehensible en su totalidad, es decir que el sujeto está condenado a la falta y siempre estará a merced de su ignorancia y solo en la medida que sepa de ella será capaz de elaborar y hacer con su falta.

La filosofía platónica considera seriamente la posibilidad de llegar a “la idea del bien”, a una esencia, a la entidad del ser (que es su idea) eso sí, con la ayuda de la pedagogía filosófica, esta iluminación se configura como la ética platónica, o sea que Platón considera la estancia en la caverna de la ignorancia como un estado antinatural del hombre, y su ascensión, como un retorno a su verdadera naturaleza . El psicoanálisis por el contrario considera a la educación como una de las tareas imposibles, ya que siempre habrá algo del sujeto que no es posible aprehender, algo del sujeto que no se deja educar. Hay, desde el psicoanálisis, una verdad de la cual el hombre no puede dar cuenta, la identidad es en el sujeto dividido una ignorancia en el sentido platónico de la palabra, es decir, algo que cree que sabe pero no sabe, ya que el sujeto del lenguaje no es más que el conjunto de identificaciones determinadas por una falta. Es de aquí de donde parte la ética psicoanalítica, apuntando a que el suje to sepa hacer con su falta, a que tumbe sus referentes ignorantes, a que destruya (hasta donde le sea posible) sus ilusiones y despierte una pasión hacia ese saber no sabido, construyendo un sentido con sentido para su existencia.

LA POESÍA
Llegas, silenciosa, secreta,
Y despiertas los furores, los goces,
Y esa angustia
Que enciende lo que toca
Y engendra en cada cosa
Una avidez sombría

El mundo sede y se desploma
Como metal al fuego.
Entre mis ruinas me levanto,
Sólo, denudo, despojado,
Sobre la roca inmensa del silencio,
Como un solitario combatiente
Con invisibles huestes.

Verdad abrasadora,
¿a qué me empujas? No quiero tu verdad,
Tu insensata pregunta.
¿a qué esta lucha estéril?
No es el hombre criatura capaz de contenerte,
Avidez que sólo en la sed se sacia,
Llama que todos los labios consume,
Espíritu que no vive en ninguna forma
Mas hace arder todas las formas. Octavio Paz.

BIBLIOGRAFÍA
1. Freud, Sigmund. La Pulsión Y Sus Destinos 1915
2. Platón. La Republica, Editorial Alianza
3. Lacan, Jacques. El Estadio Del Espejo En El Texto La Familia
4. Diccionario De Psicoanálisis De Roudinesco Y Plon
5. Rene Descartes, El Discurso Del Método – Reglas Para La Dirección De La Mente, Ediciones Orbis
6. William Ospina.¿ Dónde Está La Franja Amarilla?, Editorial Norma S.A.,1999
7. Aristóteles. Ética Nicomaquea, Editorial Porrúa
 

1 “Todo lo que se da en el alma son pasiones potencias y hábitos... llamo pasiones en general a las afecciones a las que son concomitantes el placer o la pena”. Aristóteles, Ética Nicomaquea
2 “je pense donc je suis, principio fundamental del racionalismo cartesiano: “advirtiendo que esta verdad: pienso, luego existo (traducción literal -pienso , luego soy-)era tan firme y segura que las mas extravagantes suposiciones de los escépticos eran incapaces de conmoverla, pensé que podía aceptarla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que andaba buscando” Discurso del Método, ediciones orbis, pag 72
3 se hace alusión en esta sentencia al principio propuesto por Descartes, introduciendo la dimensión subjetiva “gozo” que pretende romper con el dualismo cartesiano (res cojita- res extensa) Lacan afirma además que donde pienso, no soy y donde soy, deseo.
4 “Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy)...” (BORGES Y YO ) Jorge Luis Borges, en El Hacedor. Obras Completas. Buenos Aires, 1974.
5 en su texto “psicología de las masas y análisis del yo” Freud propone una ruptura entre los limites de la psicología individual y la psicología social
6 El psicoanálisis hace alusión a la identidad del sujeto en analogía con una cebolla, de manera que las primeras identificaciones son cubiertas por sus ramificaciones, un análisis consistiría en esta lógica analógica en ir quitando capas de cebolla(identificaciones superficiales) hasta llevar al sujeto al saber de su Historia olvidada, responsabilizándolo así de lo que es.
7 Este problema también lo trabaja Lacan cuando introduce en su seminario 17 los cuatro discursos, entre los cuales está el discurso universitario, en el cual el poder se ejerce desde el saber.
8 PLATÓN. La Republica, Alianza Editorial, Madrid. Pag. 337
9 El mundo de lo inteligible para Platón es el lugar al que deben ascender las almas para hallar la verdad o el bien supremo. “en el mundo de lo inteligible, lo último que se percibe y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas”.Ibid., pag 373
 
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