Fundación Universitaria Luis Amigó
 
   
NÚMERO 5 • DICIEMBRE 2002
 
 
 
 
 
 
Sofía Fernández Fuente                
Psicóloga

FUNLAM

Débora Arango
Justicia.
Oleo sobre lienzo. 1.09 x 1.22 m.
Convocatoria
El psicólogo social ante el desplazamiento forzado en el marco del conflicto armado en Colombia [1]
 

El presente texto es producto de la reflexión de una experiencia de trabajo en cinco ciudades del país: Barrancabermeja, Santafé de Bogotá, Villavicencio, Apartadó y Montería, realizada a través de la Corporación Vamos Mujer, con comunidades en situación de desplazamiento forzado; está elaborado a la luz de la pregunta: ¿cuál es la función del psicólogo social ante el desplazamiento forzado de una comunidad, en el marco del conflicto armado por el que atraviesa Colombia? Para dar respuesta, es necesario, inicialmente, ubicar los antecedentes de esta problemática social, para continuar con las características de ésta apoyándonos en el texto Inundados: las reacciones psicológicas ante el desastre (1985) [2], en el cual Pichon Rivière hace una descripción de los períodos por los cuales atraviesa una comunidad ante una situación catastrófica de origen telúrico, pasando luego a considerara algunos efectos del desplazamiento en hombres y mujeres. Para finalizar con algunas apuntes sobre la función del psicólogo social.


Antecedentes del desplazamiento forzado en Colombia.

En Colombia los conflictos derivados de la propiedad de la tierra se han consolidado por la vía del desalojo del campesino, sin embargo estos procesos no siempre han significado prácticas violentas o genocidios como el que actualmente se presentan.

El problema por la tenencia de la tierra es el elemento fundamental para que se genere el conflicto armado, que busca la acumulación de capital y ocupar territorios valorados como estratégicos a nivel político, militar, económico o cultural, que garantiza a quien los ocupa, el poder.

Según el historiador Alberto Restrepo, en Colombia existen desplazados desde la conquista, de quienes el virrey Caballero y Góngora afirmó: "Constituyen una población vaga y flotante que obligados por la tiranía de los propietarios transmigran con facilidad, lo mismo tienen donde mueren que donde nacieron y en cualquier parte hallan lo mismo que dejaron" [3]. Época de la conquista, o mejor de la invasión, que se ha reactualizado en varios momentos de la historia del país, como es el caso de la violencia bipartidista que se dio entre 1946 y 1966, donde aproximadamente dos millones de personas salieron forzadamente de sus lugares de origen, produciéndose una concentración de población en las zonas periféricas de las grandes ciudades, en las que no se tenía ninguna cobertura de servicios, lo que produjo posteriormente una serie de paros cívicos en la búsqueda de la satisfacer de sus necesidades básicas.

En la actualidad, la situación del conflicto armado que atraviesa el país se caracteriza por la presencia de varios actores armados, que con sus actos de violación de los derechos humanos, como las amenazas, las desapariciones, los asesinatos selectivos y las masacres, buscan sacar a la población para remplazarla con nuevos pobladores que simpaticen con el grupo armado que impere en la región y así ocupar las tierras dejadas y tener el control del territorio ubicado como estratégico para la construcción de megaproyectos, que garantiza a quienes las poseen el incremento de capital y el poder.

Según el último reporte del primer semestre del 2002 presentado por la Consultoría para los Derechos Humanos y de los desplazados (Codhes), el desplazamiento afecta a 2 millones 700 mil colombianos, lo que no sólo tiene grandes consecuencias humanitarias, demográficas, sociales económicas, sino también en la identidad de quienes son desplazados [4].


Características del desplazamiento forzado.

En el artículo 1ro de la ley 387/97 decretado por el Congreso de Colombia, se define como desplazado a toda persona que se ve sometida a abandonar su lugar de vivienda, su trabajo, porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertad personal han sido vulneradas o se encuentra directamente amenazada, por los hechos violentos de los actores armados [5].

La definición contextualizada del desplazamiento forzado en Colombia y del concepto "persona desplazada", nos permite decir, retomando a Pichon Rivière, que las personas obligadas a salir de sus tierras forzadamente por las amenazas, el miedo, las masacres, los asesinatos y las desapariciones efectuadas por los grupos armados, son los portavoces de un conflicto interno en el país, que durante años permaneció latente y ahora emerge denunciando una situación de atropello y violación de los Derechos Humanos que pone en juego la legitimidad del Estado y confirma la tendencia de degradación del prolongado conflicto armado en el país.

Para la comprensión de los aspectos propios del desplazamiento forzado, éste se ha dividido en varios periodos, retomando el texto de Pichon Rivière, Inundados: Las reacciones psicológicas ante el desastre, [6] en el que describe los períodos por los que atraviesa una comunidad ante una situación de desastre telúrico, los cuales son útiles para la comprensión del desplazamiento forzado, en tanto sus repercusiones psicosociales son similares, teniendo en cuenta algunas diferencias. La primera de éstas es que la salida forzada no fue producto de un fenómeno de la naturaleza, sino el resultado de la crueldad de un otro perteneciente a un grupo armado que, por su condición, disponía caprichosamente de la vida y bienes de la población. Es una situación que evidencian la capacidad del ser humano para la crueldad y la sevicia que no parece conocer límites y coloca al semejante en situaciones aberrantes donde el fin es producir terror como medio de amedrantamiento y como forma privilegiada de doblegar las voluntades y causar en el otro la muerte real o simbólica [7]. Muerte simbólica que produce en quien la padece la disminución del deseo de vivir. Otra diferencia es que el retorno a sus lugares de origen cada vez es menos posible, ya que el Estado no ofrece garantías, lo que ha hecho que muchos de los trabajos en la vía de devolverles algunas luces de esperanzas a estos pobladores, se realice desde la imposibilidad del retorno y la búsqueda de alternativas para la reubicación y asentamiento en condiciones de dignidad.

El primer período lo podemos denominar de amenaza, se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder la vida, por la acción de uno de los grupos armados, pero, a pesar del miedo, las personas se resisten a salir de sus tierras y dejar lo que durante años han construido. En la mayoría de los casos, la ansiedad que se produce, como mecanismo de defensa es la negación de lo que está pasando. Según Pichon Rivière, el peligro eminente hace que se presenten dos comportamientos: la proyección del miedo hacia otros, por ejemplo, los vecinos, o el bloqueo afectivo. Lo que ocasiona inconscientemente una condición de indiferencia y omnipotencia que lleva a algunos al aislamiento por sentir que no puede confiar en el semejante, a la falta de cooperación y el egoísmo [8]. Se presenta, además, una resistencia al cambio de sus condiciones de vida, de sus referentes culturales y simbólicos, y un miedo a ser atacado.

El segundo período, llamado de impacto, se da cuando un acontecimiento severo hace que un sujeto o grupo decidan forzadamente desplazarse, para proteger la vida. A nivel subjetivo se presenta un gran miedo por la situación amenazante contra la vida, la integridad familiar, de la comunidad, y una tristeza por la perdida de personas representativas o de los bienes materiales.

En éste, se pueden presentar situaciones de pánico, nombrada por Pichon Rivière como el emergente más significativo en circunstancias que ponen en peligro la vida de un sujeto o una comunidad. El pánico lo describe como un conjunto integrado por temor, alarma, perplejidad, pérdida de control y orientación que tiene un carácter contagioso que puede ocasionar grandes consecuencias como la actitud de huida y desenfrenada agresión. Es una situación caótica que obstaculiza la planificación operativa y adecuada de la salida [9].

El cuarto periodo es el desplazamiento propiamente dicho. Éste es inesperado, desorganizado y asociado a un intenso miedo a perder la vida. A nivel subjetivo se presenta mucha confusión, ansiedad, miedo, tristeza y un profundo dolor por las perdidas. En este período podemos ubicar, retomando nuevamente a Pichon Rivière, el rumor, como un obstáculo para que el desplazamiento se de manera organizada, ya que refuerzan las situaciones de miedo, pánico y provoca sentimientos de mayor inseguridad y agresividad [10].

Quinto período, la instalación en un nuevo asentamiento. En la nueva zona se inicia la convivencia, presentándose un choque cultural. Cada persona y el grupo en general son vistos como diferentes, sospechosos, indeseables. Señalamiento que lleva a algunos a hacer del anonimato una forma de proteger la integridad personal, familiar y del grupo. A nivel subjetivo se presenta un sentimiento de desarraigo que se manifiesta en una profunda sensación de desadaptación, miedo y tristeza.

Una vez ubicados en el nuevo asentamiento es cuando se da inicio a la elaboración del sentimiento perdida. En general, esto se observó en el trabajo grupal realizado en las cinco ciudades, se ven enfrentados a los duelos por las perdidas, sea en el ámbito material, sea en el ámbito afectivo y simbólico.


Dos tipos de duelos y la función del psicólogo social.

El desplazamiento forzado lleva al sujeto a sentirse perseguido, amenazado, desarraigado, ya que a nivel geográfico se deja de habitar un territorio, a nivel cultural se pierden los referentes simbólicos construidos por la comunidad. A nivel afectivo se rompe con los vínculos familiares y sociales. Se da una modificación forzada de los estereotipos impuestos culturalmente del ser mujer, del ser hombre.

La experiencia de trabajo con esta población, dentro de las diferentes problemáticas, evidenció dos de suma importancia : la elaboración de la sensación de desarraigo y la elaboración del cambio del "deber ser" como hombre o mujer. Las cuales pueden ser objeto del trabajo del psicólogo social, pero, aclarando, que los aspectos donde puede intervenir son más amplios, en la medida que al salir forzadamente de las tierras se transforman los vínculos de los sujetos.


El desarraigo.

Podemos decir que el desarraigo es efecto de sentirse "arrancados" violentamente de sus tierras, en donde han construido vínculos, redes sociales y económicas. Es allí en donde han ocupado un lugar.

Estas perdidas son vividas de manera diferente por los hombres y las mujeres. Para los hombres la perdida de la tierra, de la finca, del trabajo; para las mujeres perder la casa, perder los afectos. En ambas situaciones la perdida es de los referentes que le dan sentido a su existencia. Si bien lo han perdido todo, cada uno lo elabora desde su subjetividad.

Algunos, luego de construir vínculos sociales son nuevamente desplazados, situación que dificulta la elaboración de los duelos y favorece la muerte simbólica. Desplazamientos sucesivos que se constituyen en una estrategia a favor del conflicto armado, ya que garantiza el incremento del desarraigo, la desconfianza, el silencio, los miedos y que la población no quiera retornar.

Evidenciamos, de forma manifiesta, las dificultades para aceptar que perdieron sus tierras, propiedades o bienes. En este caso lo que dificulta la elaboración del duelo es la idealización de sus lugares de origen. Otros duelos con los que se enfrentan son con respecto a la pérdida de referentes culturales, de vínculos estables y del sentido de pertenecía a una comunidad. Al respecto un campesino dijo : "Aquí en la ciudad también tenemos miedo. Miedo a la gente que nos mira como si fuéramos ladrones. Miedo de los carros, del ruido, del hambre, de la falta de techo. Añoramos el calor del rancho, la montaña... nuestra tierra".


Cambio del "deber ser" como hombre o mujer.

Con el desplazamiento se da un modificación forzada del "deber ser" como hombres o como mujeres a nivel social y cultural, debido a las nuevas condiciones que enfrentan y a las dificultades para reintegrarse a una nueva vida como seres productivos. Esto produce una transformación de la forma de los vínculos al interior de la familia.

Los hombres campesinos que durante su vida han trabajado la tierra, llegan a la ciudad sin saber desempeñar otros oficios, y no logran conseguir empleo para satisfacer las necesidades básicas de su familia, ya que la ciudad les exige otra capacitación y nuevas habilidades, motivos por los cuales empiezan a sentir que su rol de proveedores, al cual estaban identificados se resquebraja. La mayoría de ellos se sienten "incapaces" para desempeñar otros oficios, se quedan en la añoranza de lo que perdieron, sintiéndose marginados, sin autoridad respecto a sus hijos. Algunos quedan atrapados en una profunda tristeza, otros por cualquier medio buscan recuperar este lugar. Muchos de ellos desean retornar a las labores del campo para así recuperar su rol y el lugar que han ocupado en su contexto familiar y social.

Muchas mujeres asumen la jefatura de sus hogares y consiguen un trabajo. El trabajo remunerado y la participación en espacios de decisión en sus comunidades, las lleva a sentir gran satisfacción personal, sin que quiera decir esto que no continúen afectadas como consecuencia del desplazamiento. A diferencia de los hombres, la mayoría de las mujeres no quieren retornar por el temor de volver a una zona de conflicto o por no perder lo que han obtenido a nivel personal. [11]

En este sentido es importante fortalecer el trabajo en la vía de construir nuevos referentes para la organización de los vínculos entre hombres y mujeres, puesto que en la realidad del desplazamiento se produce no una transformación sino un quiebre del deber ser social para mujeres y hombres, un cambio forzado.


¿Cuál es la función del psicólogo social ante el desplazamiento forzado de una comunidad ?

Desde las enseñanzas de Pichon Rivière, la labor del psicólogo social consiste en indagar las dificultades que cada sujeto tiene en un grupo determinado, siendo su campo de acción los miedos, su tarea, esclarecer el origen y carácter de estos, los que según el autor, se reducen a dos miedo básicos: el miedo al ataque y a la perdida, los cuales se alimentan en un clima socioeconómico, donde el detonador es la inseguridad frente a la incertidumbre que rodea los medios de subsistencia, inseguridad que cuando es vivida de manera grupal, adquiere las características del temor a perder la vida [12].

De lo que se trata es que el psicólogo social a través de su tarea pueda contribuir al reajuste de los mecanismos de seguridad, para favorecer a la búsqueda de alternativas y la reconstrucción de los vínculos afectivos y los referentes de identificación. Lo que es posible en tanto las personas desplazadas forzadamente no se encuentran totalmente despojados, ellos y ellas son portadores de su identidad cultural, raíces que se mantienen, porque si bien el desarraigo produce rupturas, se mantienen huellas de la memoria cultural.

Para lograr su tarea, el psicólogo social implementara técnicas que le permitan a la población desplazada:
- Recuperar la memoria colectiva, nombrar las pérdidas y los miedos, empezar a elaborar los duelos, reconstruir nuevos vínculos, afinidades, procesos colectivos y organizativos, concretar proyectos. Al hacerlo contribuye en el fortalecimiento de la postura de dignidad entre la población desplazada.
- Generar confianza y sobre todo respeto por sí mismos y por la población de desplazados, así como por el entorno y por las personas de otras culturas, étnias, edades.
- Ubicar las implicaciones de los cambios en su rol social cuando se hacen forzadamente, así como visualizar posibles acciones de solución, reconociendo sus resistencias a los cambios de actitudes y roles.
- Reconstruir sus vínculos, el mejoramiento de sus condiciones de vida en un territorio donde sus raíces culturales e identidad les de sentido de pertenencia, y la construcción de propuestas para que sean reconocidos como sujetos de derechos.
Para finalizar quiero ubicar la importancia de involucrar a la sociedad y el Estado en la tramitación de los conflictos, de una manera diferente a la violencia, para lo cual se presenta los siguientes impases o nudos. Uno de estos es que los desplazada no existe para el otro y no existe la voluntad política del Estado para enfrentar el problema del desplazamiento. Otro impase es la imposibilidad de negociar con los actores armados el regreso de los desplazados a su trabajo, a su territorio, ya que éstos son una disputa entre poderes. Una posible salida es la negociación de un asentamiento o la reubicación en condiciones de dignidad, lo que requiere el reconocimiento mutuo de la existencia de la problemática y la voluntad política para lograrlo, lo que es un poco lejano de alcanzar. Al parecer es un trabajo que parte de la desesperanza, lo que no implica que se deje de hacer.


NOTAS:
1. Desde los organismos internacionales hay un trilogía de conceptos que es importante considerar: la Guerra hace referencia a la confrontación armada de un país con otro. Cuando la confrontación se da al interior de un país por los actores armados, se le nombra como conflicto armado, siendo la violencia el medio por el cual se pretende resolver tanto la guerra como el conflicto armado.
2. PICHON R, Enrique. PAMPLIEGA, Ana. Psicología de la vida cotidiana. Edición No 12 Bueno Aires. Nueva Visión. 1985. 22-30 p.
3. Esta referencia se encuentra un texto elaborado por el Centro de Capacitación Popular I.P.C, Aproximaciones al desplazamiento forzado Antioquia y la subregión del oriente antioqueño. Inédito.
4. Informe publicado en el tiempo, septiembre 3 del 2002.
5. El análisis también se puede realizar con respecto a los otros tipos de movilidad humana. Dígase los migrantes, es decir aquellas personas que migran por causas estrictamente económicas o algunas veces políticas. La migración puede ser individual, familiar o colectiva, inscrita en la mayoría de los casos en procesos encaminados a mejorar la calidad de vida. O el caso de los refugiados, éstas son personas que debido al temor de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opinión política, abandonan su país por el temor de no encontrar seguridad para sus vidas.
6. PICHON, Op Cit., p 22-30.
7. Texto retomado de las memorias "Capacitación con mujeres y hombres desplazados por la guerra en la vía de devolverles algunas luces de esperanza como sujetos de derechos" Comunidades de el Esfuerzo, Picacho (Zona Nororiental) El Pinar, (Zona Nororiental). Corporación Vamos Mujer. Inédito.
8. PICHON, Op Cit., p 23.
9. Ibid., p. 25.
10. Ibid., p. 25.
11. Elementos retomados de la ponencia "experiencia de capacitación en derechos humanos con mujeres y hombres desplazados por la guerra; en la vía de devolverles algunas luces de esperanza como sujetos de derechos", presentada en la jornada de la Asociación del Campo Lacaniano de Medellín: La guerra, el trauma y sus respuestas, septiembre 28 y 29 de 2001, elaborada por el equipo de trabajo de la Corporación Vamos Mujer y presentada por la psicóloga Sofía Fernández Fuente. Inédito.
12. PICHON, Op Cit., p 20-21.


BIBLIOGRAFIA
CENTRO DE CAPACITACIÓN POPULAR I.P.C, Aproximaciones al desplazamiento forzado Antioquia y la subregión del oriente antioqueño. Inédito
CORPORACIÓN VAMOS MUJER. Capacitación con mujeres y hombres desplazados por la guerra en la vía de devolverles algunas luces de esperanza como sujetos de derechos. Comunidades de el Esfuerzo, picacho (Zona Nororiental) El Pinar, (Zona Nororiental). Inédito
CORPORACIÓN VAMOS MUJER. Experiencia de capacitación en derechos humanos con mujeres y hombres desplazados por la guerra; en la vía de devolverles algunas luces de esperanza como sujetos de derechos. Septiembre 28 del 2001. Inédito
FERNÁNDEZ F, Sofía. Et..al . Construcción y afirmación de la esperanza, cartilla No 2 . Corporación Vamos Mujer. Medellín 1998
PICHON R, Enrique. PAMPLIEGA, Ana. Psicología de la vida cotidiana. Edición No 12 Bueno Aires. Nueva Visión. 1985. 198 p.
PICHON R, Enrique. El proceso grupal. Del psicoanálisis a la psicología social. Edición No 31. Bueno Aires. Nueva Visión. 1985. 248 p.
PICHON R, Juaquín. et..al. Enrique Pichon Rivière. Diccionario de términos y conceptos de psicología y psicología social. Edición No 4. Bueno Aires. Nueva Visión. 1995. 206 p.
VALENCIA, Mónica. Mujeres en situación de desplazamiento, conflicto y ciudad, Corporación Vamos Mujer. Medellín 2000 . Inédito.
 
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