Fundación Universitaria Luis Amigó
 
   
NÚMERO 5 • DICIEMBRE 2002
 
 
 
 
 
 
Ovidio Muñoz                
Psicólogo U. de A.Social

FUNLAM

Débora Arango
Sin título
Sin fecha
Dibujo, tinta sobre papel
24.6 x 17.2 cm
Sobre el acto de coordinar grupos operativos
 
Resulta que usted tuvo la fortuna de conocer un pintor y un día llega a su casa y él esta desarrollando su obra, ante la curiosidad usted le pide el favor de quedarse un rato observando el acto creativo, demanda a la que accede no con mucho agrado. En silencio y con una aguda mirada usted comienza a observar como el artista crea a partir de combinación de colores y formas: Cuántas veces cree que sentiría deseos de decir: ¿qué es lo que realmente esta tratando de hacer?, le quedaría mejor si pintara ese lado de un color oscuro, un tono con textura le daría más efectos , esa forma no debería ser tan larga. ¡Qué cree que lo limitaría a realizar estos comentarios?
 

¿Desde qué lugar observa, comprende y comenta el coordinador de grupos?, ¿cómo se las arregla con su deseo de saber y de poder a la hora de realizar las intervenciones?, ¿qué determina le elección de una técnica de intervención y su eficacia?, ¿qué tipo de miembro es en el grupo y cuál es la responsabilidad que asume en el acto de coordinar?

La pregunta por cómo coordinar grupos operativos atraviesa el deseo de todo aquel que se enfrenta en su hacer a grupos, ¿existirá la manera ideal de generar procesos de aprendizaje en el estricto sentido de la palabra [1]?, es a menudo la forma como cada uno se las arregla con el limite que le impone la imposibilidad de aprehender objetivamente la puesta en acción de la técnica.
Sin embargo existen ciertos principios básicos que ayudarán al coordinador a mediar la ansiedad que afronta en su acto y a guiar en algunas ocasiones sus intervenciones facilitando al grupo el abordaje de la tarea.

Estos principios tienen que ver con la posición que se asume en la coordinación, el limite de los deseos de poder y de saber y la responsabilidad con el grupo, el contexto y la psicología social.
Iniciaremos esta reflexión analizando algunas consideraciones fundamentales a la hora de abordar un fenómeno grupal que, aunque dan la impresión de ser claras, nos permitirán anclar la manera como se pone en juego el hacer, sentir y pensar del coordinador de grupos operativos.

Lo primero a tener presente es que el grupo para Pichon Rivière es una estructura estructurándose o una "Gestalt-gestaltung" como él lo denominaría, esta característica de movilidad, de cierre y apertura, graficada de una manera clara en la espiral dialéctica con la que explícita el proceso grupal esta dando la sensación de un ir y venir, de una producción que se construye en el proceso dialéctico de tesis, antitesis y síntesis.

Proceso dialéctico del grupo frente a la tarea que, al ser guiado por el principio del tiempo lógico desborda cualquier intento de cronología ya que nadie puede saber cuando el grupo dará sentido a sus resistencias, las abordará y generará una síntesis que les permita lanzar una nueva tesis e iniciar un proceso de aprendizaje.
Si existe en el grupo una producción por construir inaprensible en la cronología temporal el primer lugar al que se envía el coordinador de grupos en su hacer es el lugar de la espera, ya que desde allí dará el tiempo para que se enuncien los sin sentido propios de las intervenciones grupales, se inicie la crisis, emerja la ansiedad sea persecutoria o de perdida, y se ponga en escena el proceso de un acto creativo del que no se hace parte.

No se hace parte porque la manera como el grupo afrontará la tarea y construirá un ECRO grupal es no sabida, por eso es tan importante la espera pues es esta posición la que mantendrá al coordinador como alguien que acompaña al grupo en el proceso de pensar sobre una tarea en particular, ubicándose en el lugar del agente dinamizador de ese saber.

Por esta razón Pichon Rivière hablaba de la mayéutica socrática, pues es en el arte de instaurar preguntas, evidenciar la duda razonable, denunciar la falta, que el grupo podrá ir descubriendo sus propias respuestas, rompiendo las resistencias propias del proceso de aprendizaje y articulando nuevas posturas frente al conocimiento.

La segunda consideración esta dada por el hecho de que el grupo se articula a la luz de la mutua representación interna. Aparece el vínculo [2] como lazo que une, que ancla, que transfiere, vínculo con la tarea, con el otro y la otra, conformando el entramado de relaciones vinculares sobre las que se juega el fenómeno grupal y que servirá de espacio para que los sujetos se historicen en sus actos, pensamientos y emociones.

Por tanto, es en la construcción de una mutua representación interna que los sujetos enunciarán sus miedos y harán conciencia de sus resistencias, rompiendo su esquema referencial y preparándose para articular nuevos esquemas conceptuales, proceso de romper donde emerge el obstáculo configurándose de acuerdo al espacio y tiempo en el que los sujetos entran en conflicto con el otro, o con la tarea [3].

Aquí surge una pregunta sí el grupo es un entramado vincular, un encuentro de verticalidades, ¿dónde queda la verticalidad del coordinador?, la pregunta por la verticalidad del coordinador es una pregunta por su rol, por el lugar en el que se ubica y es ubicado por el grupo, además de ser una pregunta por su deseo de ser parte de la producción grupal.

De esto se puede decir que su rol es fijo, - en la medida en que es quien representa la tarea - más no estático, pues de serlo generaría un estancamiento en el grupo que no le facilitaría pasar de una fase a otra. La relación que establece el grupo con el coordinador responde a tres fases, así, sus intervenciones dependen de la fase en la que se encuentre la relación; una demanda de amor no significa lo mismo en la fase "El no es uno de nosotros" que en "Él es uno de nosotros".

La característica de rol fijo-dinámico se escenifica en la intervención que en un preciso momento ejecuta el coordinador, intervención que al ser mediada por el deseo de ser parte de la producción, puede llevar a dar sentidos, a articular ideas, a concluir la producción, a cerrar la espiral. Su rol es una continua confrontación entre el deseo de saber sobre la tarea explicita y el deseo de poder impulsar el cumplimiento de la misma.

Continua confrontación que se tramita en la estrecha relación que existe entre el saber y el poder de la que el coordinador echa mano a la hora de intervenir en grupo, si la producción de saber es una construcción grupal de la que no se sabe, solo los integrantes del grupo podrán llegar a construirla, entonces el deseo del coordinador de saber se transmuta en un deseo de que los integrantes del grupo adquieran un poder sobre si mismos. De esta manera el deseo de poder del coordinador se pone al servicio de los miembros del grupo que al encontrar en él un semblante deben devolverse sobre sí mismos y la tarea que les compete.

La tercera consideración que vamos a analizar es consecuencia de las dos anteriores; si el grupo es una estructura estructurándose, articulado por la construcción de una mutua representación interna, ¿cómo se puede aprehender el fenómeno grupal?

La respuesta es simple: no se puede aprehender, no existiría manera alguna de objetivizar una practica grupal, esta característica hace que la realidad grupal no pueda ser leída de la misma manera que algunos fenómenos naturales o artificiales, por tal razón los fenómenos grupales solo pueden ser comentados [4].

El punto de análisis surge si tenemos en cuenta que quien comenta pone en juego su verticalidad por esto se hace necesario la interlocución con otros que también comenten el proceso grupal, para así poder identificar existentes, emergentes y obstáculos y de ahí dilucidar formas de intervención. [5]

Sin embargo es de aclarar que el único lugar que autoriza al coordinador a realizar comentarios es el marco referencial sobre el que sostiene su hacer. Esta sería la cuarta y última consideración que voy abordar en este escrito, el marco referencial del coordinador le permite brindarse seguridad frente a la ansiedad de la espera, limitar su deseo, facilitar la producción grupal y generar una intervención en el momento necesario y comentar en otros espacios interdisciplinarios de construcción de conocimiento.
ECRO, portavoz, grupo, vínculo, cono invertido, fases, entre otros, son conceptos que el coordinador a aprehendido teóricamente y desde los cuales sostiene su lugar en el grupo y aporta a la construcción de esquemas conceptuales de teoría de la técnica de los grupos operativos.

Nótese que estas cuatro consideraciones generales para todo aquel que se relaciona con el trabajo con grupos desde la psicología social, nos han dado tres características fundamentales del coordinador de grupos operativos: La primera es ocupar el lugar de la espera recreado en una posición de no saber sobre la producción grupal, se sabe desde el marco referencial, pero no de la producción grupal, la segunda característica esta dada en el hecho de que el coordinador representa la tarea del grupo, por esta razón su función es velar por el sostenimiento del encuadre y el cumplimiento de la tarea, Gladis Adamson plantea que la única información que el coordinador esta autorizado a repetir las veces que sea necesaria es todo lo concerniente al encuadre, esta información tendrá que ver con el manejo del número de sesiones, el tiempo de cada una de ellas, el espacio donde se van a realizar, las asistencias e inasistencias de los integrantes, los recursos a utilizar y todo lo referente a lo logístico.

En el encuadre también se aclara el rol del coordinador y el observador esto puede facilitar que el grupo comience a elaborar el hecho de que el coordinador "no es uno de ellos" sin embargo también puede ser una herramienta a utilizar como dinamizador de la tarea implícita pues cuando aparezca la demanda de saber a su rol podrá devolverla al grupo con el objetivo de que empiecen una elaboración de duelo frente al imaginario de lo que esperaban del coordinador e inicien un proceso de reconocimiento de su propio saber.

Otra de sus funciones es movilizar por medio de una intervención los obstáculos [6] que se presenten en el abordaje de la tarea, la cual emerge de la intersección que se produce entre el comentario y el estilo personal.

El comentario se refiere a la manera como el coordinador recurre a los marcos teóricos para observar el obstáculo, identificar el tipo, ubicarlo dentro de la estructura del cono invertido, definir la fase en la que se encuentra el grupo y reconocer la manera como es vivenciada por el grupo la ansiedad explicita.

La intervención, por su lado, se refiere al acto que ejecuta el coordinador para hacer frente al obstáculo, este acto responde a la manera particular como el sujeto se las ha ido arreglando con su deseo de saber y de poder, su historia personal y los marcos teóricos de los que hace uso en ese momento particular del proceso grupal.

Esto hace que la intervención en el acto de coordinar sea una puesta en escena de la manera como el sujeto ha interrelacionado la teoría con su verticalidad en un proceso permanente de reflexión que le envía al lugar de la ruptura subjetiva, posibilitando que aparezca la reconstrucción de su propio ECRO. Es por esto que se dice que un coordinador de grupos operativos es un sujeto que ha construido un ECRO lo que le permite estar en continuo proceso dialéctico entre su saber teórico y la experiencia.

Lo anterior determina que toda intervención, -sea un señalamiento, una interpretación o una técnica de acción-, responda a la observación analítica del proceso grupal y a una elección personal, si a esto le sumamos la característica de que la intervención solo es aprehensible en sus efectos luego de haber sido ejecutada [7], dejaríamos entonces la pregunta por el cómo hacer ante determinados obstáculos.

Pero el coordinador de grupos operativos no sólo asume la responsabilidad de reconstruir su ECRO, a la vez en su hacer responde al grupo como entramado vincular, al contexto histórico-social donde se estructura el grupo y al avance de la psicología social.

Nos referimos así a la tercera característica del coordinador: su hacer esta enmarcado dentro de la relación compromiso-responsabilidad.

La responsabilidad que se adquiere con el grupo como entramado vincular apunta a la necesidad imperiosa de mantener la bidireccionalidad del vínculo dentro del proceso, pues es a partir de allí que cada uno de los sujetos, de acuerdo con sus ritmos podrá reconocer sus resistencias, identificar los mecanismos de defensa con los que ha menguado las ansiedades básicas, articular una mutua representación interna, reconociéndose como sujeto que necesita de otro para su proceso de construcción pero, a la vez, como sujeto que en su hacer facilita la construcción del otro.

La responsabilidad con el contexto histórico social se remite a velar por el cumplimiento del principio de operatividad, si el grupo operativo es el instrumento de intervención por excelencia de la psicología social su función es aportar en la transformación activa de la realidad, de esta manera cada que los sujetos como grupo cumplen con la tarea y en su subjetividad adquieren una posición de conciencia critica, el contexto es repensado lo que lo deconstruye facilitando por ende su transformación.

En tanto que la responsabilidad con el avance de la psicología social apunta a que todo comentario formulado dentro del proceso grupal se valida a la luz de los principio de rectificación y ratificación [8]; lo que lo compromete a mantener un proceso de interlocución continuo en diversos espacios científicos aportando así al sostenimiento y desarrollo del esquema conceptual sobre el que opera la psicología social.

Creo que con todo lo anterior no es difícil comprender por qué, entonces, para ser coordinador de grupos operativos el sujeto debe haber construido su propio ECRO, pues es desde allí que podrá esperar en la incertidumbre, encarnar la tarea y por ende el lugar de la demanda transferencial, dinamizar la producción grupal, (más no producir por el grupo), limitar su deseo de saber ubicándose en el lugar de quien no sabe, transmutar su deseo de poder en un movilizador de empoderamiento de los integrantes y sostener espacios de interlocución continua con otros coordinadores.


NOTAS:
1. El proceso de aprendizaje debe comprenderse como un sistema de cierre y apertura que funciona dialécticamente, se cierra en un determinado momento y luego se abre para volver a cerrarse posteriormente. Si el pensamiento queda demasiado tiempo cerrado en una determinada estructura, se estereotipa y se hace forma.
2. Podemos definir al vínculo como una relación particular con un objeto, la cual forma un Pattern, una pauta de conducta que tiende a repetirse automáticamente, tanto en la relación interna como en la relación con el objeto. Tenemos así dos campos psicológicos en el vínculo un campo interno y uno externo.
3. Lo que le da al obstáculo una especificidad imposible de señalar fuera del propio contexto en el que emerge.
4. Comentario: (lat.commentariu) m. Observación hablada o escrita para explicar, ilustrar o criticar el sentido de una obra, discurso, etc.
5. Estos comentarios los puede realizar con el observador o con otros coordinadores. Un claro ejemplo de esto es el espacio de coordinadores de grupos operativos que se realiza quincenalmente en la universidad y que tiene sentido de generar continuos procesos de aprendizaje tanto para la Universidad como para los coordinadores.
6. Se presentan dos tipos de obstáculos el epistemológico y el epistemofílico, el primero se refiriere a lo cognoscitivo y el segundo a lo afectivo, ambos enuncian las resistencias al cambio propias de todo proceso de aprendizaje.
7. Nos damos cuenta que cuando la operación ha sido bien vista e interpretada por el coordinador es por que ha dado justo en lo que llamamos punto de urgencia... dar en el punto de urgencia en una terapia ya sea, individual o grupal de aprendizaje o cualquiera reduce la dificultad y es lo que hace realmente operativo, porque dentro de esa dificultad esta incluida siempre la tarea.
8. Esto le da la importancia a la practica de sistematización de las experiencias llevadas a cabo en la coordinación de grupos.

 
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