En 1965 en Inglaterra en las Actas del Coloquio Internacional de la Ciencia se discuten las tesis de T. S. Khun respecto al papel de los paradigmas en la ciencia. La discusión giro en torno a la obra de Khun titulada: "La Estructura de las revolucione científicas". De este seminario se extrajeron importantes conclusiones respecto al uso del concepto paradigma en la producción del conocimiento.
A partir de allí, la noción de paradigma a sido usada predominantemente como ejemplar y el lenguaje científico lo ha hecho pasar de una simple forma de interpretar el mundo a formas de normatividad que indican el quehacer, hasta un conjunto sistemático de creencias básicas y metafísicas que a veces dan algún juicio sobre la naturaleza de la realidad, junto con un método para aprehender todo lo que pueda.
Mumné hace una conceptualización de paradigma desde el enfoque psicosocial, y define éste como un conjunto coherente y relativamente autónomo de premisas referentes a modelos del hombre que proporcionan un fundamento a diferentes teorías y eventualmente a marcos teóricos. Lo propio del paradigma será su carácter “fundamentante”, su condición de modelo organizador y suministrador de una orientación epistemológica, considerada como producto histórico en cuanto es acumulativa.
Actualmente, el paradigma reinante en la psicología social desde sus inicios a finales del siglo XIX y principios del XX hasta la década de los ochenta, es el llamado paradigma positivista o empírico-analítico. Este se caracteriza por tener un método hipotético-deductivo; no tiene en cuenta las leyes históricas, es atemporal; la única forma valida, objetiva y confiable de producir conocimiento es por medio de la experimentación; separa tajantemente la relación entre el sujeto y el objeto, no hay una posible dialéctica entre estos dos elementos; tiene la creencia de alcanzar la verdad absoluta y el supuesto de que hay unas variables homeostáticas en los fenómenos psicosociales, responsables de mantener una consecuencia o finalidad, en un hecho o fenómeno, que funciona como causa del comportamiento u origen de una estructura a ser aplicada. Pero ya en estas últimas décadas se a examinado y reflexionado más detalladamente la realidad social, un claro representante de esta labor es Tomas Ibáñez, el cual hace una redefinición de lo social: la sociedad se constituye en un mundo de significados que las personas construyen conjuntamente, un mundo simbólico, por lo tanto la sociedad se relaciona con el lenguaje y la cultura. Como ya lo habían señalado William James y George Herbert Mead el individuo se constituye como realidad social gracias a la reflexibilidad y a su participación en la construcción de la intersubjetividad. Lo social se constituye en la interacción con otras personas y esta interacción se articula con otras actividades humanas principalmente la comunicación. La sociedad hace al individuo y este hace la sociedad, esta es histórica, ya que se sitúa en un constante devenir. Toda esta redefinición de lo social, implica que emerja un nuevo paradigma en las ciencias sociales y en especial en la psicología social. Ya a comienzos de los años setenta se comienza a sentir inconformidad frente al paradigma tradicional; pues algunas corrientes psicológicas al estudiar los fenómenos humano-sociales se quedaron insuficientes ante las respuestas. Unos años más tarde en 1976, en un Congreso Científico Internacional se acordó un cambio paradigmático para la psicología social. Un buen ejemplo de este rompimiento paradigmático fue el surgimiento de la Psicología Social Comunitaria Latinoamericana que se inició en la década de los setenta en algunos países de Sudamérica, apoyada en estructuras epistemológicas provenientes de la sociología y de la educación popular. La crisis de la psicología social, expresada por Wexler en 1983 estructura un nuevo paradigma que coincide con las propuestas realizadas en América Latina. Esta nueva propuesta tiene en cuenta el carácter histórico de la psicología, pues su objeto de estudio se encuentra en un constante devenir constituido por hechos sociales. La teoría y el método se deben adecuar al objeto de estudio, es decir, a cambios culturales suponiendo una impredictibilidad en la conducta y la negativa a hablar de la verdad. Las estructuras sociales condicionan los estudios psicológicos, es una construcción cotidiana, una perspectiva dialéctica, por lo tanto la psicología social debe reflejar la realidad en todas sus dimensiones posibles. Se reconoce la necesidad de crear métodos alternativos y se reflexiona sobre el papel del psicólogo: este es un agente y facilitador del cambio cuyo compromiso en América Latina se define con las mayorías oprimidas. Las personas objeto de estudio deben ser participes en la investigación y tienen el derecho a saber los resultados de esta. Se reconoce la importancia de estudiar las formas de conciencia y el saber popular, las diversas conductas e ideologías como fenómeno humano y producto psicosocial, la vinculación en las teorías de intereses políticos y las resistencias que se dan fuera de ella, los procesos mediante los cuales los seres humanos se pueden devenir dueños de su destino, el cambio social en tanto producto de grupo y comunidades, el fenómeno de la percepción, organizado dentro de interpretaciones medidas y mantenidas por el lenguaje, entre muchos más. Es necesario redefinir los supuestos epistemológicos de la psicología social sobre todo los dos contrapuestos en el neo-positivismo: el realismo y el neo-pragmatismo. Del primero es rescatable la idea de que los fenómenos obedecen a causas que radican en las estructuras sociales, y están conectados con sus efectos mediante relaciones necesarias; pero las causas pueden no necesariamente producir sus efectos, es posible que sean neutralizados por otras causas de la misma estructura. Del segundo es rescatable su anticartesianismo, el rechazo al fundamentalismo y la crítica a la concepción del conocimiento como espejo de la realidad, su crítica a la epistemología tradicional y su posible sustitución por una sociología de la ciencia, considera el diálogo racional y la reunificación de lo básico y de lo aplicado que supone tres consecuencias: la desaparición de la neutralidad valorativa y de la asepsia política en la actividad científica, el interés por la comprensión como forma de dar cuenta de la realidad y el sepultamiento de la ruptura epistemológica introducida por el positivismo, de lo
cual se deduce que la psicología es autónoma y a la vez dependiente. La psicología social se ve en la necesidad de integrar las principales aportaciones del pensamiento contemporáneo, principalmente los nuevos aportes de la sociología, debería abrirse al debate filosófico, e integrar las formulaciones de Wittgestein y de la filosofía de la acción, las formulaciones de Gadamer y de la tradición hermenéutica, las formulaciones de Rorty y de la tradición pragmática o las reflexiones de Habermas y de la teoría crítica. El paradigma emergente en la psicología social surge en un momento donde los modelos teóricos positivistas y sus métodos fueron incapaces de explicar cierto fenómenos.
En 1959 O. Fals Borda en una monografía publicada por la Universidad Nacional De Colombia presenta un método que cuenta con la participación activa y decisoria de los grupos con los cuales se trabaja. Durante los años sesenta y setenta se realizaron muchos trabajos con esta metodología en el campo sociológico y en la educación popular, en 1977 en el Simposio Mundial Sobre La Crítica Y La Política En Las Ciencias Sociales realizado en Cartagena, se hablaba de este método, es decir, de la Investigación Acción Participativa. Es ya en los ochenta que la psicología incorpora esta metodología luego de haber rechazado explicaciones y métodos tradicionales, e igualmente, la revisión de la literatura correspondiente, para encontrar modos alternativos de operar, introduciendo nuevos conceptos y metodologías, reconociendo y adoptando claramente el nuevo modelo o paradigma. En resumen, la psicología social se sitúa como una ciencia orientada hacia la comprensión de la naturaleza, de las características, de la génesis y de los efectos de la dimensión social. Se da en la medida en que sea reflexivamente consciente de que es parte de esa dimensión social que se propone dilucidar. En una nación como la colombiana la psicología social tiene mucho campo de acción y es precisamente en este lugar donde son muy visibles los efectos devastadotes de la ciencia y su influencia en la forma de vida de los colombianos. El atraso educativo y tecnológico,desatención a la investigación, insignificancia de la nueva ciencia, deterioro del campo y la falta de oposición son algunos de los elementos centrales de la problemática colombiana. En Colombia es muy difícil crear grandes institutos de investigación, ya que es un “país pobre y sin recursos”. En la mitad del siglo XX el argumento que se repartía era el siguiente: los países industrializados eran los que poseían industria pesada; las grandes textileras, las industrias químicas y automotrices, haciendo del acero el rey indiscutido. Pero como la realidad es cambiante e histórica, tal metal a pasado a un segundo, hoy domina la informática, la biología molecular, la ingeniería genética, los organismos recombinantes, las semillas transformadas por la genética, las nuevas drogas y la nueva medicina, la biodiversidad la comunicación sin alambres entre otros. Países como Cuba han emprendido este camino, pues esta nación con la venta de una vacuna, recupero en pocos años la inversión realizada para crear su gran instituto de biotecnología. Otro ejemplo claro de esto son los Estados Unidos, cuyo descubrimiento físico del genoma humano costo trescientos millones de dólares, de los cuales ya se inició su recuperación. Pero además de tener en cuenta la inversión, hay que tener en cuenta todo lo que existe alrededor, en un país. Y aquí es precisamente donde interviene la psicología social, pues en una nación como al colombiana donde la corrupción de los gobernantes y otros, a impedido la inversión en ciencia y tecnología, es decir, en la producción del conocimiento y en la formación de grandes pensadores, es un problema social que causa mucho impacto en los individuos. Por otro lado, la venta de cervezas y gaseosas tienen su propio interés; como buen país andino, sigue con el cuento de las materias primas, con posibles hallazgos de minería y petróleo. Esa es la redención de Colombia un país que vive a la espera de bonanzas. El postulado actual del desarrollo es con énfasis en la ciencia y la tecnología, más no en la tierra. El mayor valor esta en el término conocimiento. En el subdesarrollo lo que mas vale es la tierra, no se le otorga gran valor a la tecnología. Pero si Colombia desea ser un país competitivo en este nuevo capitalismo, deberá realizar grandes esfuerzos, ya que es un país con unos problemas sociales de gran tamaño que no permiten la inversión en la producción del conocimiento y por ende una sociedad con una cultura ciega e ignorante ante la imposibilidad de educarse, por ejemplo políticamente, que es uno de los factores cuyos efectos han sido devastadores para los individuos. Colombia es un país fundamentalmente agrícola y es aquí donde radica otro de su Talón De Aquiles, otro de sus problemas: el narcotráfico. Se trata de cambiar los cultivos de coca y amapola por otros que deban asegurar una buena producción, ser rentables, con calidad de exportación y comercialización, con asistencia técnica permanente y educación básica para el cultivador. Lo que hace mucha falta en el campo.
El campo y la agricultura son asuntos muy serios para los colombianos. La seguridad alimentaría es otra problemática de discusión que se liga al crecimiento de la población, a la disminución de las tierras cultivables, lo que requiere aumentar la productividad de la tierra. Hay que proteger al campesino, para un eficaz desarrollo económico, donde el sector salud se beneficie, la educación, la vivienda, el empleo, etcétera.
Todo esto debe repercutir en un freno a la violencia, en un Estado justo, reivindicando regiones que de la noche a la mañana pasaron del olvido en el que se les tenía a ser epicentro de la de la acción y la riqueza. Quinientos años después el epicentro cambia. El país andino, el civilizado, el del poder, se conmueve.