Miércoles de la Santa Ceniza
Publicado por Webmaster el 14/1/2018

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Llegó la Cuaresma. Comienza con la ceremonia de la bendición e imposición de la ceniza en tu frente, signo con el cual reconoces que has ofendido a Dios y a tu prójimo, es decir que has pecado. Todos somos pecadores. Por lo tanto todos tenemos que reconciliarnos y pedir perdón a Dios y a quienes hemos ofendido, y perdonarlos de corazón. 

Tres conceptos y tres actos que forman un triángulo equilátero: reconciliación, perdón y paz. 

La reconciliación, el perdón y la paz son obra de Dios. Dios te da la claridad en tu mente y mueve tu corazón para que te reconcilies con Él y con tu hermano y por lo tanto te sientas perdonado y perdones de corazón. Así obtendrás la paz en tu corazón. 

Sí, la reconciliación produce paz. La reconciliación es relacional, es un acto de amor entre Dios y el ser humano que le ha ofendido. Entre el ofendido y el ofensor. La reconciliación restablece las relaciones que se han roto. 

La reconciliación lleva al perdón. Empieza por reconciliarte contigo mismo, sigue reconciliándote con el prójimo a quien de alguna forma hayas ofendido o tengas algo contra él, y concluye con la reconciliación con Dios, mediante el sacramento del perdón. Parodiando las palabras de la Escritura sobre el tema del amor, podremos decir que: ¿cómo puedes reconciliarte con Dios, a quien no ves, si no te has reconciliado con tu prójimo, a quien sí ves? 

La reconciliación no es un proyecto de vida sino un proceso continuo de búsqueda de la paz interior. El proyecto termina, el proceso continúa.

Te invito para que en esta Cuaresma ensayes este proceso en diferentes momentos o con diferentes personas, experimentarás que la paz y la tranquilidad llegan a tu espíritu y también a tu entorno familiar, laboral y social. 

El Buen Dios te bendiga.

Tu amigo y capellán,

P. Hernando Maya Restrepo